Como están todos ustedes! Primero y antes que nada: PERDÓN POR NO RESPONDER A LOS ÚLTIMOS MENSAJES RECIBIDOS, les prometo que ya me pongo al día.
Hace mucho que no posteaba nada en la gran T! (también conocida como Taringa) Para los que quieran conocer un poco más, este es el primer post que hice cuando volví de China y les conté como conocí a mi novia (china), viajé allá sin hablar el idioma y sin tener ningún plan, me quedé viviendo por aquellos lados, encontré trabajo, me quedé estudiando e hice las mil y una cosas. Y como regresé a la Argentina con la mujer que amo y con quien, a pesar de las diferencias culturales, seguimos más juntos que nunca.
El mencionado post:
Ahora vamos a la primera parte de este post: el día jueves 1° de mayo (el día del trabajador) voy a estar junto a Zhufen presentando mi libro Mi sueño Chino en el que se cuenta toda nuestra historia, como es "realmente" vivir en el gigante asiático y como fue que yo, empezando de la nada misma en ese maravilloso país pude quedarme trabajando, estudiando y, por sobre todas las cosas, disfrutando a full junto a ella. También es un relato para mostrar que encontrar pareja por internet es más que posible, y aún si la chica/chico es de la otra parte del mundo, de una cultura distinta y habla otro idioma, todo puede funcionar. Esta es la tapa y el texto de la contratapa:
En el año 2006 conocí a través de Internet a una chica china, que vivía en China. Con el tiempo nos enamoramos y, a pesar de parecer una relación imposible de sostener, decidimos continuar. Dos años y medio más tarde pude viajar alrededor del mundo para encontrarme con ella. Lo cierto es que una vez en China no solo encontré la mujer que conquistó mi corazón sino que, además, logré cumplir “el sueño chino”. Habiendo llegado sin mucho dinero, sin contactos y sin hablar el idioma logré ser profesor de español y de inglés, modelo publicitario, salir en los periódicos y ganar un concurso de televisión. Por otro lado, estudié chino en la universidad más antigua del mundo, conocí gente de todo el planeta y hasta tuve mi propia tienda de libros que se transformó luego en tienda de gorros. Por cierto, la única tienda de la ciudad atendida por un argentino.
Este libro es un relato de mi vida en China, por lo tanto una historia real y actual. Pero sobre todas las cosas es una historia que demuestra que nada es imposible cuando se lo desea con el corazón y que no es necesario ser Bill Gates, el dueño de una gran empresa o vivir en los Estados Unidos para cumplir nuestros sueños. De hecho, solo hace falta animarse.
Bienvenidos a nuestra historia, la mía y la de Zhufen, mi novia china. Nuestro deseo es que te inspire a perseguir tu meta, tu sueño, sea cual sea, y no te detengas hasta alcanzarlo. Y cuando lo hagas, escribinos. Ya sabés donde encontrarnos.
Bueno, los quería invitar a todos (TODOS) no solo para el libro en sí mismo que en realidad es más bien una excusa, sino también para encontrarnos fuera de los monitores y charlar un rato de lo que quieran...China, Argentina, preguntas que tengan, amores a distancia...El lugar de encuentro va a ser en la feria del libro el día jueves 1° de mayo, en la sala Domingo Faustino Sarmiento, pabellón blanco, a las 20:30 Hs., pero a partir de las cuatro y media yo ya voy a estar, así que si quieren pasar por esa hora de paso nos tomamos algo. No se queden pegados en la silla que es día feriado!!
Y atención!!! Porque entre los que asistan vamos a sortear tres libros firmados y dedicados en chino, castellano, medio y medio...como quieran. Lo único que tienen que hacer es confirmar que van a asistir en el siguiente enlace y ya participan:
https://www.facebook.com/events/1418698505060537/?context=create&ref=2&ref_dashboard_filter=upcoming&source=49
Los espero por allá!!
Y ahora sí, la segunda parte de este post (no daba para hacer mil posts de nuevo) Resulta que el relato de nuestra historia se expandió (quizás gracias a internet) y llegó a oídos de varios medios (algunos diarios y programas de radio por ejemplo), y la última vez me llamaron para hacer una entrevista de la revista Gente. Quizás no sea tan conocido como Adrian Suar, Facundo Arana o alguna personalidad famosa, pero al menos por un día compartimos páginas jaja. Acá les dejo la entrevista si la quieren ver y más abajo el link de mi blog para los que me quieran seguir por ahí o hacer alguna pregunta.
Amor chino. Hernán y Zhufen se conocieron por internet. Crónica de un amor que se convirtió en libro. Mi sueño chino
UN CUENTO (DE AMOR) CHINO: “cruzamos el mundo para encontrarnos”.
Hernán y Zhufen se conocieron por Internet en 2006. Luego de enamorarse, él compró un pasaje al país asiático y fue a conocerla. Vivieron allá tres años. Hoy lo hacen en un departamento de Buenos Aires. Del primer chat al sueño de matrimonio, crónica de un amor sin fronteras que hasta acaba de convertirse en libro.
Palitos y tenedores (texto de abajo a la derecha): Hernán y Zhufen viven en Buenos Aires desde 2012. Aunque suene extraño, pocas veces visitaron el Barrio Chino. Sin embargo, aceptaron ir a almorzar ahí para la nota con GENTE.
El cuento empieza en Berazategui. Hernán Acevedo, 19, no imagina que en pocos minutos después de que entre por primera vez a un chat, su vida va a cambiar para siempre. Es el año 2006 y Hernán poco sabe sobre China, apenas que si hace un pozo en la tierra y atraviesa todo el planeta, ese pozo sale al exacto otro lado del mundo, en las pampas de la dinastía Ming. Justamente en esos lares, exactamente en la provincia de Yunnan, vive Zhufen, quien tampoco se imagina la trascendencia que ese chat va a tener en su vida. Ni que va a terminar en un libro. Lo cierto es que ese chat, como todos los chat del planeta, comienza con alguna conversación banal sobre cualquier tema. Ni él ni ella dominan muy bien el inglés, pero lo intentan. Algo, una química, una magia de la distancia…algo los hace interesarse más de lo pensado. Y así, sin darse cuenta, Hernán empieza a tener un sueño.
Pasan dos años y Hernán y Zhufen están enamorados, pero todavía no se conocen. Hablan por teléfono eventualmente (él consigue una de esas tarjetas de llamadas internacionales), y hasta se dicen que se extrañan, entelequia abusrda en la que ni reparan, porque en sus cabezas -y en los embelecos de su cabeza- realmente sienten que se extrañan. Hernán, durante esos dos años, sólo se dedica a trabajar y ahorrar. Y finalmente, cuando se da cuenta de su sueño, se compra un pasaje para China y vuela a encontrarse con Zhufen. “Tuve que viajar a Canadá y hacer escala en Toronto, de ahí a Vancouver, de ahí a Hong Kong y un avión más a Changsha. Zhufen me fue a esperar al aeropuerto. Me tuvo que reconocer ella a mí, porque era más fácil. En ese último avión éramos sólo dos extranjeros, yo y un chileno con el que me hice amigo. Me acuerdo que él salió antes que yo de Migraciones. Ella lo vio y se asustó, hasta que me vio a mi y me reconoció. Había pensando que capaz la había engañado y era distinto. Ja. De ahí fuimos en taxi a su casa. Ahí en el auto, fue el primer momento medio romántico: nos tomamos de las manos, nada más que eso, pero era mucho. En cierta manera los dos cruzamos el mundo para encontrarnos. Primero por la red, luego en persona. Y allí estábamos. Cuando entramos al departamento, fue la típica situación de película: dejamos la valijas en el suelo y nos dimos el primer beso”.
Durante los próximos tres años viven juntos en China. Él se pone a estudiar el idioma y a dar clases de español. Con el tiempo consigue un contrato de trabajo que le extiende la visa y logra tener su propio negocio: primero, un local de libros, después uno de gorros. La prueba de fuego fue, sin embargo, cuando tuvo que conocer a sus suegros. “Hacía tres meses que había llegado y yo tenía que ir a Hong Kong para renovar la visa. Entonces, aprovechamos que la casa de sus padres quedaba para ese lado y fuimos a visitarlos. Nos compramos un pasaje de tren y viajamos 25 horas…Por lo menos estábamos en un vagón con camas…Porque en China hay clases en las que viajás parado las 25 horas, eh…Y bueno, aprovechamos y fuimos a conocerlos. Llegamos a la estación y nos pasó a buscar uno de sus hermanos. Re buena onda; además era el único que hablaba inglés. Llegamos a la casa y nos presentamos. Yo estaba con la camiseta de Argentina. Y empecé ‘Ni hao, Ni hao’ (hola, hola). Llegó el padre. El tipo no sabía de mi existencia: creía que era un amigo. Uf…fue duro. Se veía que no quería saber nada”. Zhufen se suma a la charla y en trabajoso español agrega: ” Es así. Me agarró a mí y me dijo: ‘¿Es tu amigo o tu novio?’ ‘Mi novio’ le contesté. Se quedó callado; no le gustó. La diferencia de edad tampoco le agradaba. De hecho, a mí misma, al principio tampoco. En China está mal visto que la chica sea más grande.”
China, by Hernán: “Una de las principales diferencias que encontré con nuestro país fue durante un viaje en colectivo. Estábamos yendo a casa de unos amigos y me di cuenta de que nadie controlaba los boletos. Como buen argento, le dije a Zhufen que no pagáramos. ¡Para que…! Me contestó que el transporte funciona gracias al aporte de todos, y que si nadie paga no se puede mantener la calidad del servicio. Claro, eso es lo lógico, pero yo nunca me había parado ni a pensarlo. A partir de ahí nunca más me colé, ni allá ni acá”.
La cosa, aunque difícil, prosperó. Después llegó la hora de la cena y el choque cultural volvió a sentarse entre ellos, aunque esta vez Hernán lo recuerda con humor. “Me senté a la mesa y estaba el típico banquete chino, porque ellos cuando reciben agasajan, no importa a quien. Había mil cosas para comer, pero estaba hacía poco en el país y bastante nervioso. Para no meter la pata, me serví un poco de arroz blanco y nada más, no fuera cosa que algo no me gustara…Me miraron todos, hasta que alguien me explicó, casi como un reclamo, que el arroz era el acompañamiento, que era como comer sólo el pan, que la comida eran los otros platos, y que no comer nada era casi como un insulto…Me quería matar. Y bue, me serví un poco de todo, obvio”.
Hoy, después de tres años de vivir el sueño chino, Hernán y Zhufen vinieron a la Argentina a seguir probando suerte. “En realidad, volví para ver a mis viejos, que ya me reclamaban. La verdad es que allá estábamos bien. Pensá que, de la nada, en tres años pude ser alumno y profesor, y terminé teniendo dos locales propios, el de gorros y el de libros. O sea, realmente se puede crecer…Pero bueno, también tenía que ver a mi familia. Así que ahora estamos probando acá y después veremos que hacemos”, vaticina él.
Argentina, by Zhufen: “Acá, la mayor diferencia es la gente. En China son muy alegres, pero nadie interrumpe la vida del otro, no hay contacto entre desconocidos. En la Argentina, en cambio, es como si todos fueran amigos. Por ahí llegás a un lugar y todos te saludan con un beso: eso allá no pasa ni entre amigos. Al principio costaba, pero ahora ya me divierte la manera de ser de los argentinos. Puede haber mucha pelea, pero siento que se quieren entre todos”.
-Zhufen, ahora es tu parte de la historia. ¿Cómo te recibió Argentina?
-Muy bien. La familia de él fue completamente diferente a la mía. Me hicieron sentir muy cómoda, aunque mi español no sea del todo bueno.
-¿Qué fue lo primero que te sorprendió del país?
-Cuando me saludaban acá, me sorprendía. La familia, por ejemplo, el primer día quiso darme un beso y yo corrí la cara, pero sin querer: no sabía como era. Es que acá son más afectivos, más del contacto.
Hernán: allá es distinto. Darse un beso en la calle es impensado.
Zhufen: Cuando estábamos allá, yo pensaba que él estaba loco, porque hacía cosas que me parecían ridículas. Sin embargo, al venir acá me di cuenta de que todos hacían eso, son costumbres. No sé, fijate cuando gritan los goles en el fútbol.
Hernán: Para mí fue lo mismo allá. Un día me invitaron a un karaoke unos compañeros de la escuela. Y era raro, porque esos tipos, que durante el día eran tan serios, estaban vestidos con trajes impecables y eran bien rígidos, de pronto se convertían en Freddie Mercury. Son realmente apasionados de eso. Y yo pensaba que estaban locos, pero no.
-Hernán, ¿Ya le hiciste probar un buen asado?
-Esto me da vergüenza: el primer asado se lo hizo mi vieja, porque yo no sé hacerlo, y mi viejo tampoco.
-¿Te gustó?
Zhufen: Primero no, después sí. No me gustan las cosas como chorizo, chinchulín. Pero el resto sí, principalmente las verduras asadas.
Hernán: Mamá se ríe porque a partir de Zhufen en la parrilla de casa también ves ajíes, berenjenas, cebollas...
Hernán en la Gran Muralla China y junto a Zhufen en la Ciudad Prohibida, en Beijing; luego con sus alumnos de español (uno de sus rebusques en china) y en un programa televisivo de juegos, con la celeste y blanca.
Zhufen en las vías del tren, a la entrada del Barrio Chino, en Buenos Aires, parece sentirse como en su país; luego pidiendo un choripán al paso con chimichurri y mirando unos sombreros típicos en un Todo x dos pesos en Belgrano.
-¿Alguno de los dos siente que su adaptación fue más difícil que la del otro?
Hernán: Yo pienso que ella tiene un poco de suerte, porque acá está lleno de chinos. Es más fácil hacer amigos. Allá yo era el único argentino. Los que vienen acá igual lo hacen con otra mentalidad. Claro, vienen para trabajar de lunes a lunes sin parar, llenarse de guita y después volver allá.
-De entre las muchas cosas que habrán aprendido de todo esto, ¿cuál es la más destacable?
Hernán: El ser más tolerante. Estar con una persona distinta te empuja a no ser tan cerrado culturalmente. Capaz uno lo es porque estuvo toda su vida en la ciudad que nació y pensás que es el modo normal de ver las cosas, pero encontrarte con un mundo tan distinto te educa.
-Y entre tanta mezcla cultural, ¿el amor sufre o disfruta de la diferencia?
Hernán: Nosotros somos muy distintos, y por eso estamos tan bien juntos. A mí me gusta escuchar heavy metal ponele, y a ella, la música pop china que para mí es horrible. Y ese encuentro es divertido, nos gusta. Son las diferencias las que nos hacen estar juntos, porque yo tengo mucho para enseñarle a ella y ella para enseñarme a mí.
Zhufen: Y creemos que todo amor, más raro o menos raro, se trata de eso, ¿no? De aprender algo del otro.
Buenos, saludos a todos y espero que nos veamos la semana que viene che!!! Acá les dejo el link de nuevo. Acuérdense, el lugar de encuentro va a ser en la feria del libro el día jueves 1° de mayo, en la sala Domingo Faustino Sarmiento, pabellón blanco, a las 20:30 Hs., y si quieren ir antes nos vemos antes:
https://www.facebook.com/events/1418698505060537/?context=create&ref=2&ref_dashboard_filter=upcoming&source=49
Hace mucho que no posteaba nada en la gran T! (también conocida como Taringa) Para los que quieran conocer un poco más, este es el primer post que hice cuando volví de China y les conté como conocí a mi novia (china), viajé allá sin hablar el idioma y sin tener ningún plan, me quedé viviendo por aquellos lados, encontré trabajo, me quedé estudiando e hice las mil y una cosas. Y como regresé a la Argentina con la mujer que amo y con quien, a pesar de las diferencias culturales, seguimos más juntos que nunca.
El mencionado post:
Ahora vamos a la primera parte de este post: el día jueves 1° de mayo (el día del trabajador) voy a estar junto a Zhufen presentando mi libro Mi sueño Chino en el que se cuenta toda nuestra historia, como es "realmente" vivir en el gigante asiático y como fue que yo, empezando de la nada misma en ese maravilloso país pude quedarme trabajando, estudiando y, por sobre todas las cosas, disfrutando a full junto a ella. También es un relato para mostrar que encontrar pareja por internet es más que posible, y aún si la chica/chico es de la otra parte del mundo, de una cultura distinta y habla otro idioma, todo puede funcionar. Esta es la tapa y el texto de la contratapa:
En el año 2006 conocí a través de Internet a una chica china, que vivía en China. Con el tiempo nos enamoramos y, a pesar de parecer una relación imposible de sostener, decidimos continuar. Dos años y medio más tarde pude viajar alrededor del mundo para encontrarme con ella. Lo cierto es que una vez en China no solo encontré la mujer que conquistó mi corazón sino que, además, logré cumplir “el sueño chino”. Habiendo llegado sin mucho dinero, sin contactos y sin hablar el idioma logré ser profesor de español y de inglés, modelo publicitario, salir en los periódicos y ganar un concurso de televisión. Por otro lado, estudié chino en la universidad más antigua del mundo, conocí gente de todo el planeta y hasta tuve mi propia tienda de libros que se transformó luego en tienda de gorros. Por cierto, la única tienda de la ciudad atendida por un argentino.
Este libro es un relato de mi vida en China, por lo tanto una historia real y actual. Pero sobre todas las cosas es una historia que demuestra que nada es imposible cuando se lo desea con el corazón y que no es necesario ser Bill Gates, el dueño de una gran empresa o vivir en los Estados Unidos para cumplir nuestros sueños. De hecho, solo hace falta animarse.
Bienvenidos a nuestra historia, la mía y la de Zhufen, mi novia china. Nuestro deseo es que te inspire a perseguir tu meta, tu sueño, sea cual sea, y no te detengas hasta alcanzarlo. Y cuando lo hagas, escribinos. Ya sabés donde encontrarnos.
Bueno, los quería invitar a todos (TODOS) no solo para el libro en sí mismo que en realidad es más bien una excusa, sino también para encontrarnos fuera de los monitores y charlar un rato de lo que quieran...China, Argentina, preguntas que tengan, amores a distancia...El lugar de encuentro va a ser en la feria del libro el día jueves 1° de mayo, en la sala Domingo Faustino Sarmiento, pabellón blanco, a las 20:30 Hs., pero a partir de las cuatro y media yo ya voy a estar, así que si quieren pasar por esa hora de paso nos tomamos algo. No se queden pegados en la silla que es día feriado!!
Y atención!!! Porque entre los que asistan vamos a sortear tres libros firmados y dedicados en chino, castellano, medio y medio...como quieran. Lo único que tienen que hacer es confirmar que van a asistir en el siguiente enlace y ya participan:
https://www.facebook.com/events/1418698505060537/?context=create&ref=2&ref_dashboard_filter=upcoming&source=49
Los espero por allá!!
Y ahora sí, la segunda parte de este post (no daba para hacer mil posts de nuevo) Resulta que el relato de nuestra historia se expandió (quizás gracias a internet) y llegó a oídos de varios medios (algunos diarios y programas de radio por ejemplo), y la última vez me llamaron para hacer una entrevista de la revista Gente. Quizás no sea tan conocido como Adrian Suar, Facundo Arana o alguna personalidad famosa, pero al menos por un día compartimos páginas jaja. Acá les dejo la entrevista si la quieren ver y más abajo el link de mi blog para los que me quieran seguir por ahí o hacer alguna pregunta.
Amor chino. Hernán y Zhufen se conocieron por internet. Crónica de un amor que se convirtió en libro. Mi sueño chino
UN CUENTO (DE AMOR) CHINO: “cruzamos el mundo para encontrarnos”.
Hernán y Zhufen se conocieron por Internet en 2006. Luego de enamorarse, él compró un pasaje al país asiático y fue a conocerla. Vivieron allá tres años. Hoy lo hacen en un departamento de Buenos Aires. Del primer chat al sueño de matrimonio, crónica de un amor sin fronteras que hasta acaba de convertirse en libro.
Palitos y tenedores (texto de abajo a la derecha): Hernán y Zhufen viven en Buenos Aires desde 2012. Aunque suene extraño, pocas veces visitaron el Barrio Chino. Sin embargo, aceptaron ir a almorzar ahí para la nota con GENTE.
El cuento empieza en Berazategui. Hernán Acevedo, 19, no imagina que en pocos minutos después de que entre por primera vez a un chat, su vida va a cambiar para siempre. Es el año 2006 y Hernán poco sabe sobre China, apenas que si hace un pozo en la tierra y atraviesa todo el planeta, ese pozo sale al exacto otro lado del mundo, en las pampas de la dinastía Ming. Justamente en esos lares, exactamente en la provincia de Yunnan, vive Zhufen, quien tampoco se imagina la trascendencia que ese chat va a tener en su vida. Ni que va a terminar en un libro. Lo cierto es que ese chat, como todos los chat del planeta, comienza con alguna conversación banal sobre cualquier tema. Ni él ni ella dominan muy bien el inglés, pero lo intentan. Algo, una química, una magia de la distancia…algo los hace interesarse más de lo pensado. Y así, sin darse cuenta, Hernán empieza a tener un sueño.
Pasan dos años y Hernán y Zhufen están enamorados, pero todavía no se conocen. Hablan por teléfono eventualmente (él consigue una de esas tarjetas de llamadas internacionales), y hasta se dicen que se extrañan, entelequia abusrda en la que ni reparan, porque en sus cabezas -y en los embelecos de su cabeza- realmente sienten que se extrañan. Hernán, durante esos dos años, sólo se dedica a trabajar y ahorrar. Y finalmente, cuando se da cuenta de su sueño, se compra un pasaje para China y vuela a encontrarse con Zhufen. “Tuve que viajar a Canadá y hacer escala en Toronto, de ahí a Vancouver, de ahí a Hong Kong y un avión más a Changsha. Zhufen me fue a esperar al aeropuerto. Me tuvo que reconocer ella a mí, porque era más fácil. En ese último avión éramos sólo dos extranjeros, yo y un chileno con el que me hice amigo. Me acuerdo que él salió antes que yo de Migraciones. Ella lo vio y se asustó, hasta que me vio a mi y me reconoció. Había pensando que capaz la había engañado y era distinto. Ja. De ahí fuimos en taxi a su casa. Ahí en el auto, fue el primer momento medio romántico: nos tomamos de las manos, nada más que eso, pero era mucho. En cierta manera los dos cruzamos el mundo para encontrarnos. Primero por la red, luego en persona. Y allí estábamos. Cuando entramos al departamento, fue la típica situación de película: dejamos la valijas en el suelo y nos dimos el primer beso”.
Durante los próximos tres años viven juntos en China. Él se pone a estudiar el idioma y a dar clases de español. Con el tiempo consigue un contrato de trabajo que le extiende la visa y logra tener su propio negocio: primero, un local de libros, después uno de gorros. La prueba de fuego fue, sin embargo, cuando tuvo que conocer a sus suegros. “Hacía tres meses que había llegado y yo tenía que ir a Hong Kong para renovar la visa. Entonces, aprovechamos que la casa de sus padres quedaba para ese lado y fuimos a visitarlos. Nos compramos un pasaje de tren y viajamos 25 horas…Por lo menos estábamos en un vagón con camas…Porque en China hay clases en las que viajás parado las 25 horas, eh…Y bueno, aprovechamos y fuimos a conocerlos. Llegamos a la estación y nos pasó a buscar uno de sus hermanos. Re buena onda; además era el único que hablaba inglés. Llegamos a la casa y nos presentamos. Yo estaba con la camiseta de Argentina. Y empecé ‘Ni hao, Ni hao’ (hola, hola). Llegó el padre. El tipo no sabía de mi existencia: creía que era un amigo. Uf…fue duro. Se veía que no quería saber nada”. Zhufen se suma a la charla y en trabajoso español agrega: ” Es así. Me agarró a mí y me dijo: ‘¿Es tu amigo o tu novio?’ ‘Mi novio’ le contesté. Se quedó callado; no le gustó. La diferencia de edad tampoco le agradaba. De hecho, a mí misma, al principio tampoco. En China está mal visto que la chica sea más grande.”
China, by Hernán: “Una de las principales diferencias que encontré con nuestro país fue durante un viaje en colectivo. Estábamos yendo a casa de unos amigos y me di cuenta de que nadie controlaba los boletos. Como buen argento, le dije a Zhufen que no pagáramos. ¡Para que…! Me contestó que el transporte funciona gracias al aporte de todos, y que si nadie paga no se puede mantener la calidad del servicio. Claro, eso es lo lógico, pero yo nunca me había parado ni a pensarlo. A partir de ahí nunca más me colé, ni allá ni acá”.
La cosa, aunque difícil, prosperó. Después llegó la hora de la cena y el choque cultural volvió a sentarse entre ellos, aunque esta vez Hernán lo recuerda con humor. “Me senté a la mesa y estaba el típico banquete chino, porque ellos cuando reciben agasajan, no importa a quien. Había mil cosas para comer, pero estaba hacía poco en el país y bastante nervioso. Para no meter la pata, me serví un poco de arroz blanco y nada más, no fuera cosa que algo no me gustara…Me miraron todos, hasta que alguien me explicó, casi como un reclamo, que el arroz era el acompañamiento, que era como comer sólo el pan, que la comida eran los otros platos, y que no comer nada era casi como un insulto…Me quería matar. Y bue, me serví un poco de todo, obvio”.
Hoy, después de tres años de vivir el sueño chino, Hernán y Zhufen vinieron a la Argentina a seguir probando suerte. “En realidad, volví para ver a mis viejos, que ya me reclamaban. La verdad es que allá estábamos bien. Pensá que, de la nada, en tres años pude ser alumno y profesor, y terminé teniendo dos locales propios, el de gorros y el de libros. O sea, realmente se puede crecer…Pero bueno, también tenía que ver a mi familia. Así que ahora estamos probando acá y después veremos que hacemos”, vaticina él.
Argentina, by Zhufen: “Acá, la mayor diferencia es la gente. En China son muy alegres, pero nadie interrumpe la vida del otro, no hay contacto entre desconocidos. En la Argentina, en cambio, es como si todos fueran amigos. Por ahí llegás a un lugar y todos te saludan con un beso: eso allá no pasa ni entre amigos. Al principio costaba, pero ahora ya me divierte la manera de ser de los argentinos. Puede haber mucha pelea, pero siento que se quieren entre todos”.
-Zhufen, ahora es tu parte de la historia. ¿Cómo te recibió Argentina?
-Muy bien. La familia de él fue completamente diferente a la mía. Me hicieron sentir muy cómoda, aunque mi español no sea del todo bueno.
-¿Qué fue lo primero que te sorprendió del país?
-Cuando me saludaban acá, me sorprendía. La familia, por ejemplo, el primer día quiso darme un beso y yo corrí la cara, pero sin querer: no sabía como era. Es que acá son más afectivos, más del contacto.
Hernán: allá es distinto. Darse un beso en la calle es impensado.
Zhufen: Cuando estábamos allá, yo pensaba que él estaba loco, porque hacía cosas que me parecían ridículas. Sin embargo, al venir acá me di cuenta de que todos hacían eso, son costumbres. No sé, fijate cuando gritan los goles en el fútbol.
Hernán: Para mí fue lo mismo allá. Un día me invitaron a un karaoke unos compañeros de la escuela. Y era raro, porque esos tipos, que durante el día eran tan serios, estaban vestidos con trajes impecables y eran bien rígidos, de pronto se convertían en Freddie Mercury. Son realmente apasionados de eso. Y yo pensaba que estaban locos, pero no.
-Hernán, ¿Ya le hiciste probar un buen asado?
-Esto me da vergüenza: el primer asado se lo hizo mi vieja, porque yo no sé hacerlo, y mi viejo tampoco.
-¿Te gustó?
Zhufen: Primero no, después sí. No me gustan las cosas como chorizo, chinchulín. Pero el resto sí, principalmente las verduras asadas.
Hernán: Mamá se ríe porque a partir de Zhufen en la parrilla de casa también ves ajíes, berenjenas, cebollas...
Hernán en la Gran Muralla China y junto a Zhufen en la Ciudad Prohibida, en Beijing; luego con sus alumnos de español (uno de sus rebusques en china) y en un programa televisivo de juegos, con la celeste y blanca.
Zhufen en las vías del tren, a la entrada del Barrio Chino, en Buenos Aires, parece sentirse como en su país; luego pidiendo un choripán al paso con chimichurri y mirando unos sombreros típicos en un Todo x dos pesos en Belgrano.
-¿Alguno de los dos siente que su adaptación fue más difícil que la del otro?
Hernán: Yo pienso que ella tiene un poco de suerte, porque acá está lleno de chinos. Es más fácil hacer amigos. Allá yo era el único argentino. Los que vienen acá igual lo hacen con otra mentalidad. Claro, vienen para trabajar de lunes a lunes sin parar, llenarse de guita y después volver allá.
-De entre las muchas cosas que habrán aprendido de todo esto, ¿cuál es la más destacable?
Hernán: El ser más tolerante. Estar con una persona distinta te empuja a no ser tan cerrado culturalmente. Capaz uno lo es porque estuvo toda su vida en la ciudad que nació y pensás que es el modo normal de ver las cosas, pero encontrarte con un mundo tan distinto te educa.
-Y entre tanta mezcla cultural, ¿el amor sufre o disfruta de la diferencia?
Hernán: Nosotros somos muy distintos, y por eso estamos tan bien juntos. A mí me gusta escuchar heavy metal ponele, y a ella, la música pop china que para mí es horrible. Y ese encuentro es divertido, nos gusta. Son las diferencias las que nos hacen estar juntos, porque yo tengo mucho para enseñarle a ella y ella para enseñarme a mí.
Zhufen: Y creemos que todo amor, más raro o menos raro, se trata de eso, ¿no? De aprender algo del otro.
Buenos, saludos a todos y espero que nos veamos la semana que viene che!!! Acá les dejo el link de nuevo. Acuérdense, el lugar de encuentro va a ser en la feria del libro el día jueves 1° de mayo, en la sala Domingo Faustino Sarmiento, pabellón blanco, a las 20:30 Hs., y si quieren ir antes nos vemos antes:
https://www.facebook.com/events/1418698505060537/?context=create&ref=2&ref_dashboard_filter=upcoming&source=49