elninja87
Usuario (Argentina)
Como están todos ustedes! Primero y antes que nada: PERDÓN POR NO RESPONDER A LOS ÚLTIMOS MENSAJES RECIBIDOS, les prometo que ya me pongo al día. Hace mucho que no posteaba nada en la gran T! (también conocida como Taringa) Para los que quieran conocer un poco más, este es el primer post que hice cuando volví de China y les conté como conocí a mi novia (china), viajé allá sin hablar el idioma y sin tener ningún plan, me quedé viviendo por aquellos lados, encontré trabajo, me quedé estudiando e hice las mil y una cosas. Y como regresé a la Argentina con la mujer que amo y con quien, a pesar de las diferencias culturales, seguimos más juntos que nunca. El mencionado post: http://www.taringa.net/posts/imagenes/14347118/Vivi-tres-anos-en-China-y-te-lo-cuento.html Ahora vamos a la primera parte de este post: el día jueves 1° de mayo (el día del trabajador) voy a estar junto a Zhufen presentando mi libro Mi sueño Chino en el que se cuenta toda nuestra historia, como es "realmente" vivir en el gigante asiático y como fue que yo, empezando de la nada misma en ese maravilloso país pude quedarme trabajando, estudiando y, por sobre todas las cosas, disfrutando a full junto a ella. También es un relato para mostrar que encontrar pareja por internet es más que posible, y aún si la chica/chico es de la otra parte del mundo, de una cultura distinta y habla otro idioma, todo puede funcionar. Esta es la tapa y el texto de la contratapa: En el año 2006 conocí a través de Internet a una chica china, que vivía en China. Con el tiempo nos enamoramos y, a pesar de parecer una relación imposible de sostener, decidimos continuar. Dos años y medio más tarde pude viajar alrededor del mundo para encontrarme con ella. Lo cierto es que una vez en China no solo encontré la mujer que conquistó mi corazón sino que, además, logré cumplir “el sueño chino”. Habiendo llegado sin mucho dinero, sin contactos y sin hablar el idioma logré ser profesor de español y de inglés, modelo publicitario, salir en los periódicos y ganar un concurso de televisión. Por otro lado, estudié chino en la universidad más antigua del mundo, conocí gente de todo el planeta y hasta tuve mi propia tienda de libros que se transformó luego en tienda de gorros. Por cierto, la única tienda de la ciudad atendida por un argentino. Este libro es un relato de mi vida en China, por lo tanto una historia real y actual. Pero sobre todas las cosas es una historia que demuestra que nada es imposible cuando se lo desea con el corazón y que no es necesario ser Bill Gates, el dueño de una gran empresa o vivir en los Estados Unidos para cumplir nuestros sueños. De hecho, solo hace falta animarse. Bienvenidos a nuestra historia, la mía y la de Zhufen, mi novia china. Nuestro deseo es que te inspire a perseguir tu meta, tu sueño, sea cual sea, y no te detengas hasta alcanzarlo. Y cuando lo hagas, escribinos. Ya sabés donde encontrarnos. Bueno, los quería invitar a todos (TODOS) no solo para el libro en sí mismo que en realidad es más bien una excusa, sino también para encontrarnos fuera de los monitores y charlar un rato de lo que quieran...China, Argentina, preguntas que tengan, amores a distancia...El lugar de encuentro va a ser en la feria del libro el día jueves 1° de mayo, en la sala Domingo Faustino Sarmiento, pabellón blanco, a las 20:30 Hs., pero a partir de las cuatro y media yo ya voy a estar, así que si quieren pasar por esa hora de paso nos tomamos algo. No se queden pegados en la silla que es día feriado!! Y atención!!! Porque entre los que asistan vamos a sortear tres libros firmados y dedicados en chino, castellano, medio y medio...como quieran. Lo único que tienen que hacer es confirmar que van a asistir en el siguiente enlace y ya participan: https://www.facebook.com/events/1418698505060537/?context=create&ref=2&ref_dashboard_filter=upcoming&source=49 Los espero por allá!! Y ahora sí, la segunda parte de este post (no daba para hacer mil posts de nuevo) Resulta que el relato de nuestra historia se expandió (quizás gracias a internet) y llegó a oídos de varios medios (algunos diarios y programas de radio por ejemplo), y la última vez me llamaron para hacer una entrevista de la revista Gente. Quizás no sea tan conocido como Adrian Suar, Facundo Arana o alguna personalidad famosa, pero al menos por un día compartimos páginas jaja. Acá les dejo la entrevista si la quieren ver y más abajo el link de mi blog para los que me quieran seguir por ahí o hacer alguna pregunta. Amor chino. Hernán y Zhufen se conocieron por internet. Crónica de un amor que se convirtió en libro. Mi sueño chino UN CUENTO (DE AMOR) CHINO: “cruzamos el mundo para encontrarnos”. Hernán y Zhufen se conocieron por Internet en 2006. Luego de enamorarse, él compró un pasaje al país asiático y fue a conocerla. Vivieron allá tres años. Hoy lo hacen en un departamento de Buenos Aires. Del primer chat al sueño de matrimonio, crónica de un amor sin fronteras que hasta acaba de convertirse en libro. Palitos y tenedores (texto de abajo a la derecha): Hernán y Zhufen viven en Buenos Aires desde 2012. Aunque suene extraño, pocas veces visitaron el Barrio Chino. Sin embargo, aceptaron ir a almorzar ahí para la nota con GENTE. El cuento empieza en Berazategui. Hernán Acevedo, 19, no imagina que en pocos minutos después de que entre por primera vez a un chat, su vida va a cambiar para siempre. Es el año 2006 y Hernán poco sabe sobre China, apenas que si hace un pozo en la tierra y atraviesa todo el planeta, ese pozo sale al exacto otro lado del mundo, en las pampas de la dinastía Ming. Justamente en esos lares, exactamente en la provincia de Yunnan, vive Zhufen, quien tampoco se imagina la trascendencia que ese chat va a tener en su vida. Ni que va a terminar en un libro. Lo cierto es que ese chat, como todos los chat del planeta, comienza con alguna conversación banal sobre cualquier tema. Ni él ni ella dominan muy bien el inglés, pero lo intentan. Algo, una química, una magia de la distancia…algo los hace interesarse más de lo pensado. Y así, sin darse cuenta, Hernán empieza a tener un sueño. Pasan dos años y Hernán y Zhufen están enamorados, pero todavía no se conocen. Hablan por teléfono eventualmente (él consigue una de esas tarjetas de llamadas internacionales), y hasta se dicen que se extrañan, entelequia abusrda en la que ni reparan, porque en sus cabezas -y en los embelecos de su cabeza- realmente sienten que se extrañan. Hernán, durante esos dos años, sólo se dedica a trabajar y ahorrar. Y finalmente, cuando se da cuenta de su sueño, se compra un pasaje para China y vuela a encontrarse con Zhufen. “Tuve que viajar a Canadá y hacer escala en Toronto, de ahí a Vancouver, de ahí a Hong Kong y un avión más a Changsha. Zhufen me fue a esperar al aeropuerto. Me tuvo que reconocer ella a mí, porque era más fácil. En ese último avión éramos sólo dos extranjeros, yo y un chileno con el que me hice amigo. Me acuerdo que él salió antes que yo de Migraciones. Ella lo vio y se asustó, hasta que me vio a mi y me reconoció. Había pensando que capaz la había engañado y era distinto. Ja. De ahí fuimos en taxi a su casa. Ahí en el auto, fue el primer momento medio romántico: nos tomamos de las manos, nada más que eso, pero era mucho. En cierta manera los dos cruzamos el mundo para encontrarnos. Primero por la red, luego en persona. Y allí estábamos. Cuando entramos al departamento, fue la típica situación de película: dejamos la valijas en el suelo y nos dimos el primer beso”. Durante los próximos tres años viven juntos en China. Él se pone a estudiar el idioma y a dar clases de español. Con el tiempo consigue un contrato de trabajo que le extiende la visa y logra tener su propio negocio: primero, un local de libros, después uno de gorros. La prueba de fuego fue, sin embargo, cuando tuvo que conocer a sus suegros. “Hacía tres meses que había llegado y yo tenía que ir a Hong Kong para renovar la visa. Entonces, aprovechamos que la casa de sus padres quedaba para ese lado y fuimos a visitarlos. Nos compramos un pasaje de tren y viajamos 25 horas…Por lo menos estábamos en un vagón con camas…Porque en China hay clases en las que viajás parado las 25 horas, eh…Y bueno, aprovechamos y fuimos a conocerlos. Llegamos a la estación y nos pasó a buscar uno de sus hermanos. Re buena onda; además era el único que hablaba inglés. Llegamos a la casa y nos presentamos. Yo estaba con la camiseta de Argentina. Y empecé ‘Ni hao, Ni hao’ (hola, hola). Llegó el padre. El tipo no sabía de mi existencia: creía que era un amigo. Uf…fue duro. Se veía que no quería saber nada”. Zhufen se suma a la charla y en trabajoso español agrega: ” Es así. Me agarró a mí y me dijo: ‘¿Es tu amigo o tu novio?’ ‘Mi novio’ le contesté. Se quedó callado; no le gustó. La diferencia de edad tampoco le agradaba. De hecho, a mí misma, al principio tampoco. En China está mal visto que la chica sea más grande.” China, by Hernán: “Una de las principales diferencias que encontré con nuestro país fue durante un viaje en colectivo. Estábamos yendo a casa de unos amigos y me di cuenta de que nadie controlaba los boletos. Como buen argento, le dije a Zhufen que no pagáramos. ¡Para que…! Me contestó que el transporte funciona gracias al aporte de todos, y que si nadie paga no se puede mantener la calidad del servicio. Claro, eso es lo lógico, pero yo nunca me había parado ni a pensarlo. A partir de ahí nunca más me colé, ni allá ni acá”. La cosa, aunque difícil, prosperó. Después llegó la hora de la cena y el choque cultural volvió a sentarse entre ellos, aunque esta vez Hernán lo recuerda con humor. “Me senté a la mesa y estaba el típico banquete chino, porque ellos cuando reciben agasajan, no importa a quien. Había mil cosas para comer, pero estaba hacía poco en el país y bastante nervioso. Para no meter la pata, me serví un poco de arroz blanco y nada más, no fuera cosa que algo no me gustara…Me miraron todos, hasta que alguien me explicó, casi como un reclamo, que el arroz era el acompañamiento, que era como comer sólo el pan, que la comida eran los otros platos, y que no comer nada era casi como un insulto…Me quería matar. Y bue, me serví un poco de todo, obvio”. Hoy, después de tres años de vivir el sueño chino, Hernán y Zhufen vinieron a la Argentina a seguir probando suerte. “En realidad, volví para ver a mis viejos, que ya me reclamaban. La verdad es que allá estábamos bien. Pensá que, de la nada, en tres años pude ser alumno y profesor, y terminé teniendo dos locales propios, el de gorros y el de libros. O sea, realmente se puede crecer…Pero bueno, también tenía que ver a mi familia. Así que ahora estamos probando acá y después veremos que hacemos”, vaticina él. Argentina, by Zhufen: “Acá, la mayor diferencia es la gente. En China son muy alegres, pero nadie interrumpe la vida del otro, no hay contacto entre desconocidos. En la Argentina, en cambio, es como si todos fueran amigos. Por ahí llegás a un lugar y todos te saludan con un beso: eso allá no pasa ni entre amigos. Al principio costaba, pero ahora ya me divierte la manera de ser de los argentinos. Puede haber mucha pelea, pero siento que se quieren entre todos”. -Zhufen, ahora es tu parte de la historia. ¿Cómo te recibió Argentina? -Muy bien. La familia de él fue completamente diferente a la mía. Me hicieron sentir muy cómoda, aunque mi español no sea del todo bueno. -¿Qué fue lo primero que te sorprendió del país? -Cuando me saludaban acá, me sorprendía. La familia, por ejemplo, el primer día quiso darme un beso y yo corrí la cara, pero sin querer: no sabía como era. Es que acá son más afectivos, más del contacto. Hernán: allá es distinto. Darse un beso en la calle es impensado. Zhufen: Cuando estábamos allá, yo pensaba que él estaba loco, porque hacía cosas que me parecían ridículas. Sin embargo, al venir acá me di cuenta de que todos hacían eso, son costumbres. No sé, fijate cuando gritan los goles en el fútbol. Hernán: Para mí fue lo mismo allá. Un día me invitaron a un karaoke unos compañeros de la escuela. Y era raro, porque esos tipos, que durante el día eran tan serios, estaban vestidos con trajes impecables y eran bien rígidos, de pronto se convertían en Freddie Mercury. Son realmente apasionados de eso. Y yo pensaba que estaban locos, pero no. -Hernán, ¿Ya le hiciste probar un buen asado? -Esto me da vergüenza: el primer asado se lo hizo mi vieja, porque yo no sé hacerlo, y mi viejo tampoco. -¿Te gustó? Zhufen: Primero no, después sí. No me gustan las cosas como chorizo, chinchulín. Pero el resto sí, principalmente las verduras asadas. Hernán: Mamá se ríe porque a partir de Zhufen en la parrilla de casa también ves ajíes, berenjenas, cebollas... Hernán en la Gran Muralla China y junto a Zhufen en la Ciudad Prohibida, en Beijing; luego con sus alumnos de español (uno de sus rebusques en china) y en un programa televisivo de juegos, con la celeste y blanca. Zhufen en las vías del tren, a la entrada del Barrio Chino, en Buenos Aires, parece sentirse como en su país; luego pidiendo un choripán al paso con chimichurri y mirando unos sombreros típicos en un Todo x dos pesos en Belgrano. -¿Alguno de los dos siente que su adaptación fue más difícil que la del otro? Hernán: Yo pienso que ella tiene un poco de suerte, porque acá está lleno de chinos. Es más fácil hacer amigos. Allá yo era el único argentino. Los que vienen acá igual lo hacen con otra mentalidad. Claro, vienen para trabajar de lunes a lunes sin parar, llenarse de guita y después volver allá. -De entre las muchas cosas que habrán aprendido de todo esto, ¿cuál es la más destacable? Hernán: El ser más tolerante. Estar con una persona distinta te empuja a no ser tan cerrado culturalmente. Capaz uno lo es porque estuvo toda su vida en la ciudad que nació y pensás que es el modo normal de ver las cosas, pero encontrarte con un mundo tan distinto te educa. -Y entre tanta mezcla cultural, ¿el amor sufre o disfruta de la diferencia? Hernán: Nosotros somos muy distintos, y por eso estamos tan bien juntos. A mí me gusta escuchar heavy metal ponele, y a ella, la música pop china que para mí es horrible. Y ese encuentro es divertido, nos gusta. Son las diferencias las que nos hacen estar juntos, porque yo tengo mucho para enseñarle a ella y ella para enseñarme a mí. Zhufen: Y creemos que todo amor, más raro o menos raro, se trata de eso, ¿no? De aprender algo del otro. Buenos, saludos a todos y espero que nos veamos la semana que viene che!!! Acá les dejo el link de nuevo. Acuérdense, el lugar de encuentro va a ser en la feria del libro el día jueves 1° de mayo, en la sala Domingo Faustino Sarmiento, pabellón blanco, a las 20:30 Hs., y si quieren ir antes nos vemos antes: https://www.facebook.com/events/1418698505060537/?context=create&ref=2&ref_dashboard_filter=upcoming&source=49
Hola a todos! Este es el último post de mi blog, y como ya tenía bastante tiempo de no postear algo en Taringa, lo pongo acá también. Espero les guste. Si bien durante mis años viviendo en China viajé por varias ciudades, había un lugar adonde yo vivía, mi casa, mi punto central, la ciudad adonde trabajaba y a partir de la cual me movía y volvía. Esta ciudad se llamaba Changsha, un lugar muy poco conocido por estos lados. De hecho esta ciudad es tan poco conocida por acá que cuando compré mi pasaje en una empresa, la chica que me atendió tuvo que buscar en su computadora para ver si había alguna conexión o algo que me pudiera llevar desde Buenos Aires hasta allá porque en su vida la había escuchado nombrar. Es curioso porque en dicha ciudad estudió la universidad Mao Tse-tung, el padre del comunismo chino y también yo. Obviamente no voy a pretender que sea conocida por mí, aunque muy probablemente luego de esto algunas personas la van a buscar en Google. Las curiosidades de la vida. En Changsha las estatuas de Mao pululan Obviamente en China sí es muy famosa ya que Mao es su prócer más famoso, respetado por el noventa por ciento de los chinos y llevado al nivel de un semidiós (sin exagerar) por las generaciones de antes y los más nacionalistas. Es algo parecido a lo que pasa con Messi, pero eso es otra historia. Esta, cuyo tamaño es indescriptible, tal como se ve en la foto, la pusieron en medio de un parque de varios kilómetros de largo el cual no demoró más de seis meses de construcción La tal mencionada Changsha hace honor a esa frase que dice “Aunque la mona se vista de seda, mona se queda”, y con esto me refiero a que es una ciudad que crece a ritmos acelerados, como muchas otras en el país. Es realmente impresionante ver como se construyen rascacielos y barrios ultra modernos por todos lados. Ya tenía obviamente estación de tren (el principal transporte de China con el cual se puede viajar a cualquier provincia y llegar a esos pueblitos que nos muestran en National Geographic) pero faltaba el subterráneo, así que se pusieron manos a la obra y en tan solo tres años inauguraron más de quince estaciones ultra modernas, al igual que los trenes, y se siguen agregando más líneas. Por supuesto, ante semejante crecimiento las personas no van a andar a pie, y cada día más y más autos de marca Audi, Mercedes Benz o Toyota, entre otras, se ven por las calles. Y para aquellos idealistas que aún siguen creyendo que en China el comunismo es como el que decía el Che Guevara, no es exageración, todos los meses se abren nuevos barrios privados, algunos de los cuales llegan a costar más de diez mil yuanes por un metro cuadrado de tierra. Aclaremos, un sueldo promedio en China es de tres mil y pico de yuanes. No obstante esta es la situación de muchísimas ciudades del gigante asiático, crecen y crecen sin parar, y por más moderna y linda que sea, nunca va a ser la capital. Por eso lo de la mona. Yo recomiendo muchísimo vivir en ciudades medias como esta al menos por un año ya que ahí es donde se vive el verdadero cambio, esa adrenalina de modernización, y al mismo tiempo, gracias a que aún no hay tantos extranjeros, porque se puede saborear una mezcla de cultura bien tradicional con vida moderna. Una situación muy parecida sucede en Hong Kong, aunque ahí la mezcla producida es entre la cultura oriental y la occidental, y es espectacular. Y hablando de saborear, Changsha tiene una disputa con otra provincia llamada Sichuan acerca de cual tiene comida más picante. En lo que a mí respecta creo que Changsha es la ganadora y fue lo que me jugó en contra ya que no me gusta la comida picante. Es decir, aclaremos lo de la comida picante. A mí me gusta la comida picante, pero lo que se come en Changsha es fuego, es como agarrar un carbón encendido y ponérselo en la boca. De hecho, en algunos casos creo que el carbón sería menos caliente. Un claro ejemplo de los edificios que crecen y crecen Yo soy una persona que le encanta explorar nuevas ciudades y cada vez que viajaba raramente tomaba un colectivo o un taxi, casi siempre me iba caminando ya que eso me hacía sentir más en conexión con la vida local, algo que no tiene precio. Uno de mis primeros días, cuando aún no trabajaba ni hablaba media palabra de chino, le dije a mi novia que iría a comprar algo para preparar una buena cena en un supermercado grande al que habíamos ido una vez. ¿Pero estás seguro que sabés llegar me dijo? Pero claro, no te preocupes, ya fuimos una vez y me acuerdo perfectamente, son como quince minutos de viaje nada más le dije. Entonces, cuando ella salió para la oficina yo la acompañé y luego fui a la parada del colectivo. Si bien en China es conocida su superpoblación, por suerte los colectivos son muchos y pasan bastante seguido, así que a los quince minutos ya estaba arriba. Yo iba con cara de feliz cumpleaños pensando “mirame ahora, me puedo tomar un colectivo en China sin ayuda de nadie” contemplando las calles, los edificios, todo. Pero de repente miré mi reloj y el viaje pareció más largo que la última vez. Mi corazón ya comenzaba a latir más rápido pero traté de no preocuparme. Sin embargo el tiempo pasaba y pasaba y el supermercado nunca llegaba. Un momento, la última vez no habían tantos árboles y el viaje duraba quince minutos, no cuarenta pensaba yo. De a poco la gente se fue bajando hasta que quedamos solo yo y otro hombre, y las calles lindas y modernas fueron dejando lugar a otras muy feas por las cuales los autos ya escaseaban y, curiosamente en China, la gente también. Obviamente me había tomado el colectivo equivocado. En un punto el hombre que quedaba también se bajó y yo hice lo mismo pensando que para volver tendría que cruzar la calle y por ahí pasaría, en sentido contrario, el colectivo de regreso. Pero no señor, eso era China y nuestro sentido común muchas veces no se aplica por aquellos lados. Crucé la calle entonces y cuando encontré la primera parada tenía un montón de números menos el del colectivo que yo buscaba. Mi frente comenzó a traspirar a pesar de que hacía frío y con calma metí la mano en mi bolsillo para ver cuanta plata tenía. Al palpar solo un papel me di cuenta que tenía solo un billete de un yuan (el precio de un boleto) y al meter la mano en el otro bolsillo me di cuenta que tampoco tenía mi celular, el cual era mi gran arma de ayuda. Luego me puse a pensar y de todas formas por más que pudiera llamar a mi novia solo podría haberle dicho que me encontraba en una calle por la cual pasaban autos y habían unos edificios, algo así como lo que pasa en el minuto 18:10 del siguiente video. Dentro de mí pensaba que habían dos opciones: o me habían robado todo o me había olvidado las cosas en mi casa al salir. http://www.lossimpsonsonline.com.ar/capitulos-online/espanol-latino/temporada-5/capitulo-6 Sin más opción seguí caminando puramente por instinto y tras varias cuadras miré a mi derecha en una esquina y vi a varias personas esperando en otra parada. Me acerqué y vi que estaba escrito el número del colectivo que buscaba yo, ¿pero sería ese verdaderamente el que me llevaba de vuelta o me llevaría a cualquier otro lugar? Quería preguntar a las personas pero yo era sordo y mudo, no hablaba ni entendía chino, y en la parte adonde me encontraba, esas personas ahí paradas dudosamente hubieran entendido inglés. Así que ahí estaba yo, sin plata, sin comunicación y perdido en una callecita de una ciudad china esperando el colectivo que con suerte me llevaría a mi destino. Cuando el vehículo llegó me subí, pagué el boleto con el único billete que tenía y me senté en la parte de atrás. Sabía que era mi única chance y no podía haber error ya que de haberlo me iría quien sabe adónde. Un poco nervioso miraba por la ventana pero absolutamente nada me era familiar. Todas las letras, todos los locales, todas las calles eran iguales. Cuando uno está perdido y ve carteles como estos no puede evitar preguntarse ¿Quién me mandó a a venir por acá? Alrededor de cuarenta minutos y tras dar vueltas quien sabe por donde el colectivo llegó a un puente y minutos más tarde al centro de la ciudad. Para no tomar más riesgos decidí bajarme ahí ya que si bien estaba lejos, desde ese punto ya sabía cómo volver caminando. Al llegar a mi casa abrí la puerta y vi en el escritorio adonde apoyaba la computadora mi billetera y mi celular. Es verdad, suelo ser un poco despistado. Días más tarde fui con mi novia al mismo supermercado y me di cuenta que de entrada había tomado el colectivo en otra esquina con carteles y letras parecidas. Bueno, al menos para mi ojo occidental. Cuando mi novia volvió a la tarde me preguntó que había comprado para la cena, y yo le respondí no te preocupes, hoy comemos afuera. En China muchos colectivos tienen tele, ideal para esos viajes largos. Por supuesto, usted tendrá que hablar chino, de lo contrario, siga mirando por la ventana. Si quieren visitar mi blog, la dirección es: Hernanporelmundo.com
Hola a todos! Este es el último post de mi blog. Si tengo tiempo voy a empezar a postear de nuevo acá en Taringa! Atención: este post no es solo para argentinos, solo que siendo argentino es lo que me tocó vivir. Este blog es leído por personas de muchos países y como siempre, es para todo el mundo. Aunque parezca algo patriótico no es esa para nada la intención. De hecho, quien escribe estas líneas es muy malo jugando al deporte que se va a mencionar. Hay cosas que por más que uno las escuche o las vea por televisión, es imposible de imaginarse realmente como son hasta que uno no las ve o no las vive. Una de esas cosas es la fama que tiene el fútbol argentino en otros países. Aclaro por las dudas que yo no soy futbolero, de hecho soy el típico que se engancha para el mundial o los olímpicos y fuera de eso es poco lo que mira. Pero nos guste o no, si hay algo por lo que somos famosos los argentinos en el mundo es por el fútbol. Cuando yo llegué a China supuse que pocos conocerían a la Argentina, más que nada por la enorme distancia que separa a los dos países. Para dar una idea, solo de vuelo, sin contar el tiempo que uno pasa en el aeropuerto por el trasbordo, es de treinta horas promedio. Por otro lado, y como ya comenté en otro post, la ciudad adonde yo vivía, Changsha, era una ciudad del interior, ¿Qué me iba a imaginar yo que aún ahí cada vez que dijera que soy de Argentina me iban a responder como si hubieran estudiado todos la misma respuesta Aaahhh…fútbol. El fútbol de tu país es muy bueno. Hay muchas historias con personas de los puntos más remotos del planeta, pero esta va a ser acerca del mundial en Sudáfrica. Creo que tuve suerte de haber estado en el lugar justo en el momento indicado. Si bien yo ya había pasado un año completo viviendo en China y mil y una veces me había cruzado con personas vistiendo la camiseta celeste y blanca o africanos de dos metros con una remera de Messi, lo que sucedió en el mundial fue algo que no me esperaba. Por todos lados se empezaron a ver personas con la camiseta argentina, todos los días, yo mismo una vez quise ir a comprar una remera de mi propio país y me tuve que quedar con las ganas porque ya se habían agotado. Llegué incluso a ver una banderota cual cancha de fútbol colgada de la ventana de una universidad. Entiéndase, no estaba en la capital, estaba en una ciudad del interior de China adonde pocos eran los que hablaban español. Pero no solo eso, hasta varios sitios de internet se vistieron de los colores argentinos. Incluso recuerdo que una vez el hermano de mi novia, quien vivía en un pueblito muy chico del interior me llamó por teléfono para decirme que estaba mirando un partido. Se podrá imaginar uno cual era la cara de los chinos cuando yo les decía que juego muy mal al fútbol. Creo que no es necesario aclarar porque cada vez que me invitaban a un partido decía que estaba ocupado y no podía ir. Como los relatos en chino me parecían muy aburridos, no tenían esa pasión de los relatores argentinos o latinos, yo miraba cada partido con el sonido mudo y a través de internet escuchaba el relato en castellano. Sin embargo algo más loco estaba aún por llegar. Un día en un blog chino apareció un joven, quien sabe su edad, saliendo a la calle con un cartel escrito en chino y en inglés anunciando al mundo que si la selección ganaba el campeonato él se casaría con Maradona. Concretamente decía así: Querido Maradona, si podés hacer que la Argentina gane el mundial, me caso con vos. Como ya todos sabemos, Maradona perdió, la selección perdió, y el muchacho se quedó sin pareja Tras esta foto no es mucho más lo que se puede decir. Bueno solo unas pequeñas cosas. Nos guste o no, en el mundo Argentina es sinónimo de fútbol, la primer palabra que mencionan es Maradona y la segunda Messi. En China, de todos los que les gusta el fútbol, creo que la mitad más uno es hincha de la selección. Maradona es dios, y Messi, bueno, Messi es el hijo de dios. No sé porque, sinceramente lo desconozco, pero Maradona es conocido hasta en los pueblitos más chicos. Es una lástima, porque de haber ganado seguramente nuestro planeta se hubiera movido de su eje por la cantidad de chinos saltando. También es una lástima que perdieran porque seguramente yo hubiera aparecido en más programas de televisión y quizás hubiera ganado más plata. Y por último, sé que no tiene nada que ver, pero me pasó muchísimas veces (o sea, muchísimas) que al preguntar por Pelé no tenían ni la más pálida idea de quien era. En fin, después de ver esto, a todos los argentinos que decidan cruzar las fronteras del país ya saben a que atenerse. Y un consejo, si van a China lleven la camiseta que les puede abrir muchas puertas. Esta es en una de las esquinas más caras de Shanghai. Espero que la marca de las tres tiras no me cobre los derechos de autor Si quieren visitar mi blog, la dirección es: Hernanporelmundo.com