¿Por qué algunos hombres se sienten atraídos por las embarazadas?
El aumento de hormonas en el embarazo puede exaltar a una mujer embarazada.
Se sabe que las feromonas emitidas por una mujer embarazada suprimen los niveles de testosterona de su pareja masculina e incrementan su producción de prolactina hormonal. Estos cambios pueden jugar un papel en la formación del “cerebro de papá”, un estado que hace que el padre se arraigue a la madre para que cuide de ella y del bebé después de su nacimiento, dice la neuropsiquiatra, la médico Louann Brizendine, autora de The Female Brain (El cerebro femenino) y The Male Brain (El cerebro masculino).
Sin embargo, Brizendine señala que no hay evidencia de que las feromonas puedan trabajar rápidamente en los humanos mientras te encuentras en el pasillo de vegetales.
Brizendine dice que los hombres están conectados para escanear los signos reveladores de que una mujer es fértil: una figura en forma de reloj de arena, pechos y abdomen plano que señalan que no ha sido embarazada por alguien más. ¿Por qué, entonces, hay algunos hombres atraídos sexualmente a mujeres con un abdomen que no es plano?
“Cuando estás muy embarazada hay una evidencia innegable de que tuviste sexo con un hombre”, dice Brizendine. “Y eso puede ser excitante. Es como vestir un cartel en tu cuerpo que dice: ‘¡Tuve sexo!’”.
Otra cosa que un vientre de embarazada puede decir: ¡Estoy segura!
“El hombre puede sentir que quizá puede coquetear con ella en alguna forma y que no lo tome de mala manera”, dice Brizendine. “O porque ya está embarazada [no tiene] que preocuparse por la anticoncepción. Estas cosas puede que no se hagan a conciencia en el hombre que te está mirando de reojo pero pueden estar filtrándose en la parte posterior del cerebro en alguna parte, diciendo que eres un blanco seguro”.
Lo sé. Las mujeres embarazadas que leen esto se están encogiendo. Es un poco asqueroso. El sexo puede ser lo último en lo que piensas cuando has estado estreñida por ocho días y tienes una vejiga hiperactiva.
No podemos olvidar que también está el ángulo fetichista. Una abundante pornografía de embarazadas en línea prueba que hay un contingente de población con deseo por una mujer embarazada que va más allá de la pura curiosidad. (Recuerda que los fetiches existen para todo tipo de cosas: pies, colas de caballo, pingüinos, lo que sea). Brizendine dice que algunos de sus pacientes sí expresan un interés erótico en mujeres embarazadas.
Un estudio publicado en The Journal of Sexual Medicine en 2011 sugiere que hay una conexión entre la atracción sexual a las embarazadas y una exposición a mujeres embarazas o en periodo de lactancia en los primeros años de vida. El estudio encontró que una preferencia por las mujeres embarazadas o que están en periodo de lactancia es más común en individuos que tuvieron hermanos cuando eran más jóvenes; la exposición a una madre embarazada entre los 18 meses y los cinco años pudo haber dejado una huella que se manifiesta en la etapa adulta.
Sí, es fascinante. Pero dejemos a un lado estudios, biología evolutiva y listas de cosas por cumplir por un segundo.
Recuerdo esa sensación. Esa facilidad para relajarte. A pesar del peso, me sentía casi ligera cuando estaba embarazada. Estamos tan deprimidas por nuestros cuerpos la mayoría del tiempo y el embarazo te protege de esas cosas sin sentido (si lo permites). Comía M&Ms de cacahuate por montones, amaba mi figura, celebraba la vida que crecía dentro de mí sonriendo más y parándome más erguida que nunca; aunque pudo haber sido mi buena postura la que me previno de caerme.
“Ser este tipo de supermujer curvilínea (mientras estás embarazada) es algo que quizá aprovechamos lo suficiente”, dice Levkoff. “Y si pudiéramos encontrar una manera de equilibrar algunos de esos sentimientos, esa confianza en nuestra vida. Creo que probablemente sería un poco mejor”.
Una parte de mí realmente extraña a esa gran descarada con todo su gran tamaño. Pensaré en ella la próxima vez que escoja aguacates en el supermercado, y quizá me pellizque para que me pare un poco más erguida, sonría un poco más y le guiñé el ojo a alguien.