En el día de la madre hacemos un homenaje a Juana Novella, abuela de cuatro nietos. Ella los mantiene pese a sus limitaciones en la salud. SISOL le prometió ayuda gratuita. Su imagen es ejemplo de esfuerzo.
Las abuelas son dos veces mamá. Tal vez sin conocer el refrán, la señora Juana Novella lo supo desde un inicio. Se hizo cargo de sus cuatro nietos ante la ausencia de sus madres. Los acogió en su casa de cartón, en San Juan de Lurigancho. En medio de la precariedad, que es la suma de la falta de agua potable y una colcha caliente para aguantar el frío en las alturas del paradero 10.5 de Huáscar. Doña Juana sacrificó lo que podía ser una vida empobrecida pero con la tranquilidad de saber que solo trabaja para ella, para intentar –a base del sacrificio digno de una madre coraje- darle algo mejor a sus nietos: un plato de comida y educación.
Para lograr mantener con 10 soles por día a cuatro niños entre los 9 y 13 años debe recolectar botellas de plástico por las noches, en medio de la basura o depósitos clandestinos; caminar largas distancias hasta Bayovar, junto a delincuentes y drogadictos. Buscar llantas usadas que puedan ser vendidas a recicladores, y, si como si ese ajetreo no fuese poco: lavar ropa, la de los vecinos que le ofrecen ayuda, por unos centavos extras.
Sus nietos, Rosa Luz, Miguel, Estrella y Geraldine también la ayudan. Aunque ella prefiere que no lo hagan y se dediquen al estudio. Rosa Luz, cocina y va al colegio, también acompaña a su abuela en la recolección de botellas de plástico, por las noches y después del colegio. No es su obligación, pero ella siente que es una forma de reconocer el trabajo y todo el cariño que les da doña Juana.
Quiero mucho a mi abuela. Es mi mamá...la adoro, dice y no puede evitar que se le quiebre la voz. La sola mención de su abuela hace que el nudo en la garganta se transforme en gruesas lágrimas.
Cuando la abuela no está los niños cuidan la casa, pues quedan a merced de robos y violencia. Se protegen entre ellos. La falta de dinero, salud y alimento de calidad, no afecta en su cariño mutuo pero sí ha minado sus cuerpos con distintas enfermedades. Requieren ayuda, y ya.
El Sistema Metropolitano de la Solidaridad (SISOL) se enteró del caso y se comprometió en brindarles tratamiento de salud integral para doña Juana y sus cuatro nietos. Durante tres días, llegaron al Hospital de la Solidaridad de Surquillo (hubieran sido atendidos en el hospital de San Juan de Lurigancho, pero este permanece cerrado por orden del alcalde Carlos Burgos). Allí se les realizó, sin costo alguno, los exámenes que se requerían para descartar cualquier tipo de enfermedad. Dermatología, Psiquiatría, neurología, neumología y hasta despistaje de TBC. También se les realizó exámenes de gastroenterología y cardiología.
Pedro Francke, presidente de SISOL, garantizó que la institución correrá con todos los gastos y de esta forma la señora no tendrá por qué preocuparse de la atención médica que recibirán los niños y ella misma. Su problema: dolor de piernas por el esfuerzo de caminar, varices que se hinchan con solo dar unos pasos, dolores de cabeza y de columna... continúa en evaluación.
Mientras tanto, doña Juana continúa sus recorridos, pese a que le han ordenado descanso. No hay cómo evitarlo, debe trabajar para llevar alimento a su hogar. Para Este domingo, día de la madre, será un día especial pues mucha gente se comprometió con el caso y le brindó mejoras para su vida. De seguro esas lágrimas de alegría seguirán brotando cuando este domingo sus nietos le regalen el más grande de los abrazos y le digan a la abuela: “feliz día mamá”.