El escrito recorre los medios nacionales y reclama la gloria de un club grande, que hoy pelea por no quedar en promoción. Alta adhesión de lectores.
Estimado Daniel:
Le escribo así, en este tono por dos motivos, primero porque soy educado, y luego porque todavía quiero que el recuerdo del Gran Capitán sea más importante para mí que la decepción que siento por su administración al frente de nuestro Club. Porque River Plate, es nuestro, de los socios y de quienes estoicamente debemos soportar cada lunes las cargadas de nuestros amigos y parientes que tienen la desgracia de ser hinchas de Boca Juniors, pero que casi siempre nos supera.
La desgracia de nuestro Club comenzó sin duda con la administración de José María Aguilar, considerado hasta aquí el peor Presidente que tuvo River y donde se cometieron toda clase de ilícitos; (que usted juró denunciar en la justicia con nombres y apellidos y no lo hizo) una caída que se acentuó a medida que se hizo sentir ese “efecto Aguilar”, pero que en su primer mandato logró tres campeonatos, el Clausura 2002 con Ramón Díaz; el Clausura 2003 con Manuel Pellegrini y el Clausursa 2004 con Leo Astrada.
Claro, en el 2008, tuvimos la peor campaña de la historia del Club hasta entonces, cuando terminamos últimos en la Tabla por primera vez en la historia…, ahora no sabemos dónde iremos a parar. Y eso que con Aguilar tenemos el record de haber perdido y por goleada con los cuatro equipos recién ascendidos…, pero esto, Daniel, ni lo imaginamos.
Fue entonces cuando llenaron el Club de patovicas y patoteros que terminaron ilustrando las páginas de policiales; hasta los celulares dejaron de usar por temor a que la Justicia los vincule con los “barras”.
Fíjese qué cosa, Daniel, mientras vaciaban el Club, lo mejor que hubo entonces fueron los pibes que Usted promovió
“Nacido para defender a River”
Cuando llegó al Club como técnico nos sobrevino la esperanza ya que Usted cargaba en su espalda nada menos que los Metropolitanos del 75/77/79 y 80, más los Nacionales del 75/70 y 81; un sentimiento que se nos fue licuando con el pasar de los partidos. Usted, Daniel era un gran jugador, un ídolo, pero como técnico nos decepcionó a pesar de los tres títulos locales conseguidos (Torneo 89/90 y los Apertura del 91 y el 93, porque nos quedamos fuera de la Libertadores y el bostero nos ganó todos los clásicos y nos pasó en la estadística. Encima perdimos la final de la Supercopa. Y no quiero decirle más.
Luego pensó en ser Presidente y nos pintó la cara con su slogan “Nacido para defender a River”, y volvimos a acordarnos del “Kaiser”, de su temple, de su carácter, y lo votamos y ganó. Nos dijo que bajo su conducción "el club podía volver a ser el más grande de Argentina con seriedad y responsabilidad", y también que "Podíamos recuperar la alegría y la gloria". Hoy estamos por irnos al descenso.
Daniel, el sillón de la Presidencia no es el área de River donde Usted la ganaba a codazos y cabezazos. Aquí los rivales no se paran con una patada en el tobillo ni se les quita la pelota con la gambeta. Ya no tiene el 6 en la espalda sino una responsabilidad política y empresarial. Pero sobre todo, Daniel, lo más extraño es que no sólo ha perdido partidos, sino que lo más grave es que perdió la mística.
El hincha ya no siente la pasión de ver a la Banda Roja jugando en el campo, porque todo es de cartón. Han convertido un equipo glorioso en el trineo de Papa Noel, atrás son de madera y adelante tiene perros. ¿Qué pasó con la mística Daniel?
Necesitamos un técnico con pasión, con sangre en las venas, no como este J.J. López que mantiene siempre la misma expresión de yogurt descremado, ante el gol, nuestro o de los contrarios. Hasta uno se pregunta si en la intimidad tiene la misma cara…, pobre mujer.
Los vemos a López y extrañamos al soberbio de Ramón Díaz, y quisiéramos que el riojano vuelva para hacer estallar el banco y la hinchada. Lo demás es cosa suya.
La última Daniel, tampoco da eso de ir a hacerse el gallo con Julio Grondona, un oso pardo curtido, para reclamarle el “bombeo” del último partido ante Boca Juniors, reclamo en el que sí lo acompaño. Comparto que debiera renunciar, pero eso no sólo lo desprestigia a Usted, Daniel haciéndolo pasar por una marioneta histérica y desesperada, sino que no nos arregla la situación.
River Plate es uno de los grandes clubes del país y del mundo; y queremos volver a la cancha para quedarnos sin garganta gritando que “El más grande sigue siendo River Plate”.
Me despido recordándole que fue un gran jugador, y por eso debiera saber mejor que ninguno que los partidos se ganan en la cancha, y agregándole que como hincha del River Plate, no volverémos a la cancha con mis hijos hasta que no vuelva el Sr. Ramón Díaz a dirigir al glorioso River Plate.
Juan Antolín González
Fuente:
Estimado Daniel:
Le escribo así, en este tono por dos motivos, primero porque soy educado, y luego porque todavía quiero que el recuerdo del Gran Capitán sea más importante para mí que la decepción que siento por su administración al frente de nuestro Club. Porque River Plate, es nuestro, de los socios y de quienes estoicamente debemos soportar cada lunes las cargadas de nuestros amigos y parientes que tienen la desgracia de ser hinchas de Boca Juniors, pero que casi siempre nos supera.
La desgracia de nuestro Club comenzó sin duda con la administración de José María Aguilar, considerado hasta aquí el peor Presidente que tuvo River y donde se cometieron toda clase de ilícitos; (que usted juró denunciar en la justicia con nombres y apellidos y no lo hizo) una caída que se acentuó a medida que se hizo sentir ese “efecto Aguilar”, pero que en su primer mandato logró tres campeonatos, el Clausura 2002 con Ramón Díaz; el Clausura 2003 con Manuel Pellegrini y el Clausursa 2004 con Leo Astrada.
Claro, en el 2008, tuvimos la peor campaña de la historia del Club hasta entonces, cuando terminamos últimos en la Tabla por primera vez en la historia…, ahora no sabemos dónde iremos a parar. Y eso que con Aguilar tenemos el record de haber perdido y por goleada con los cuatro equipos recién ascendidos…, pero esto, Daniel, ni lo imaginamos.
Fue entonces cuando llenaron el Club de patovicas y patoteros que terminaron ilustrando las páginas de policiales; hasta los celulares dejaron de usar por temor a que la Justicia los vincule con los “barras”.
Fíjese qué cosa, Daniel, mientras vaciaban el Club, lo mejor que hubo entonces fueron los pibes que Usted promovió
“Nacido para defender a River”
Cuando llegó al Club como técnico nos sobrevino la esperanza ya que Usted cargaba en su espalda nada menos que los Metropolitanos del 75/77/79 y 80, más los Nacionales del 75/70 y 81; un sentimiento que se nos fue licuando con el pasar de los partidos. Usted, Daniel era un gran jugador, un ídolo, pero como técnico nos decepcionó a pesar de los tres títulos locales conseguidos (Torneo 89/90 y los Apertura del 91 y el 93, porque nos quedamos fuera de la Libertadores y el bostero nos ganó todos los clásicos y nos pasó en la estadística. Encima perdimos la final de la Supercopa. Y no quiero decirle más.
Luego pensó en ser Presidente y nos pintó la cara con su slogan “Nacido para defender a River”, y volvimos a acordarnos del “Kaiser”, de su temple, de su carácter, y lo votamos y ganó. Nos dijo que bajo su conducción "el club podía volver a ser el más grande de Argentina con seriedad y responsabilidad", y también que "Podíamos recuperar la alegría y la gloria". Hoy estamos por irnos al descenso.
Daniel, el sillón de la Presidencia no es el área de River donde Usted la ganaba a codazos y cabezazos. Aquí los rivales no se paran con una patada en el tobillo ni se les quita la pelota con la gambeta. Ya no tiene el 6 en la espalda sino una responsabilidad política y empresarial. Pero sobre todo, Daniel, lo más extraño es que no sólo ha perdido partidos, sino que lo más grave es que perdió la mística.
El hincha ya no siente la pasión de ver a la Banda Roja jugando en el campo, porque todo es de cartón. Han convertido un equipo glorioso en el trineo de Papa Noel, atrás son de madera y adelante tiene perros. ¿Qué pasó con la mística Daniel?
Necesitamos un técnico con pasión, con sangre en las venas, no como este J.J. López que mantiene siempre la misma expresión de yogurt descremado, ante el gol, nuestro o de los contrarios. Hasta uno se pregunta si en la intimidad tiene la misma cara…, pobre mujer.
Los vemos a López y extrañamos al soberbio de Ramón Díaz, y quisiéramos que el riojano vuelva para hacer estallar el banco y la hinchada. Lo demás es cosa suya.
La última Daniel, tampoco da eso de ir a hacerse el gallo con Julio Grondona, un oso pardo curtido, para reclamarle el “bombeo” del último partido ante Boca Juniors, reclamo en el que sí lo acompaño. Comparto que debiera renunciar, pero eso no sólo lo desprestigia a Usted, Daniel haciéndolo pasar por una marioneta histérica y desesperada, sino que no nos arregla la situación.
River Plate es uno de los grandes clubes del país y del mundo; y queremos volver a la cancha para quedarnos sin garganta gritando que “El más grande sigue siendo River Plate”.
Me despido recordándole que fue un gran jugador, y por eso debiera saber mejor que ninguno que los partidos se ganan en la cancha, y agregándole que como hincha del River Plate, no volverémos a la cancha con mis hijos hasta que no vuelva el Sr. Ramón Díaz a dirigir al glorioso River Plate.
Juan Antolín González
Fuente: