Hola Taringaneros... bienvenidos a mi nuevo post!! Hoy simplemente quiero mostrar la historia que escribí para un concurso literario en el que participé. Era sobre la saga Crepúsculo de Stephanie Meyer, del cual me enteré gracias a una amiga. La página de face explicó sin mucho detalle las reglas de dicho concurso. NUEVO CONCURSO, queremos contar tu historia! Cómo ya les comentamos, en pocos días vamos a estrenar un nuevo blog dedicado pura y exclusivamente al contenido creado por los fans de la saga. Ya tenemos a la ganadora del diseño gráfico del blog, ahora estamos buscando nuevos FanFics ! Si te gusta escribir, si te imaginaste una historia diferente respecto a los personajes de la saga o si simplemente te gusta imaginar cuentos de vampiros, esta es TU OPORTUNIDAD. Mándanos el primer capítulo de tu FANFIC a [email protected] y participá. Vamos a elegir 5 historias nuevas para compartir, el trabajo que nos mandes TIENE QUE SER DE TU AUTORIA ya que nosotros nos hacemos responsables de la publicación y cualquier persona que no cumpla con esto, será automáticamente eliminada del concurso. Poné de asunto: concurso FANFIC Envianos el primer capítulo a: [email protected] Vamos a elegir a las 5 mejores historias, tienen tiempo de hacer sus envios hasta el 25 de agosto de 2012. Buena suerte A pesar de que no gané, me encanta participar! Bueno, es la única manera de irme haciendo conocer, a parte de que lo que escribo necesita ser criticado. No tiene sentido que escriba si nadie opina, por eso siempre busco la forma de que la gente lea lo que pienso. Además, siempre que te incentivan a mejorar o te impulsan a hacer eso que tanto te gusta, uno se siente mejor. Por eso agradezco a todos aquellos que siguen mis palabras Antes de que muestre la historia, quisiera aclarar un par de cosas 1] Para los que saben de Crepúsculo, elegí a Alice Cullen como protagonista porque es un personaje que me intriga muchisímo - sobre todo por su habilidad para ver el futuro 2] Siempre que escribo tengo alguna imagen en mente que a veces suelo poner junto con el texto. Otras veces hago yo la imagen cuando tengo más tiempo pero hoy no es el caso 3] En algunos casos, lo que escribo puede que se relacione con mi vida. Es inevitable, pues inconscientemente muchas veces se escribe pensando en lo que se siente en el momento o en los recuerdos del pasado o incluso poryecciones a futuro 4] Otra de mis técnicas (si se las puede llamar así) es poner una frase de alguien famoso que haga referencia a la historia... eso me fascina bastante!! Aqui pongo las que descarté y después en la historia queda la que quedo "seleccionada" jeje: John Ronald Reuel Tolkien No debe prometer andar en la oscuridad quien no ha visto el anochecer. Terry Pratchett No importa lo rápido que viaje la luz, siempre se encuentra con que la oscuridad ha llegado antes y la está esperando. Marlene Pasini Tu oscuridad gesta luces iridiscentes. Lienzos de tiempo caen como harapos. Sobre ruinas nocturnas gira un pájaro ciego, parvada de recuerdos. José Víctor Martínez Gil La oscuridad es el miedo a los fantasmas vivos. Vladimir Holan Sólo entraré para salir de nuevo y volveré a entrar sólo para salir, porque la oscuridad me da miedo como a todos los hombres. Pero ella me dijo: ¡Pues yo he dejado allí la luz encendida! Alexis Tocqueville Cuando el pasado ya no ilumina el futuro, el espíritu camina en la oscuridad. Suzanne Collins dijo: No me había dado cuenta hasta ahora de qué necesitada he estado de cercanía humana. De sentirlo a él a mi lado en la oscuridad. Desearía no haber malgastado el último par de noches dejándolo fuera. Me hundo en el sueño, envuelta en su calor, y cuando abro los ojos de nuevo, la luz del día entra por las ventanas. Y por último pero no menos importante... 5] Todo lo que escribo es PROPIO, por lo que manipular mis textos es falta de respeto Destello a Contraluz >> La oscuridad no existe, lo que llamamos oscuridad es la luz que no vemos. << ~ Henri Barbusse Era la claridad de la habitación la que no me dejaba dormir. O simplemente porque sentía la opresión de estar en un lugar al que no pertenecía en absoluto. Miré hacia la pared y me imaginé una ventana de ébano. Quizás esa era la única manera en la que podía ver el mundo exterior. Bueno, para ser honesta no era la única manera. Pero esa otra posibilidad de ver al mundo que me rodeaba era escalofriante. Ver el futuro con mi mente llena de recuerdos vacíos superaba mis límites de la conciencia. E incluso me daba esperanza creer que me esperaba otra vida fuera de este centro psiquiátrico. No estaba loca; sólo mis visiones me condenaban a estar en un pabellón – porque era lo que Cynthia, mi hermana, quería. Deshacerse de mí. O no preocuparse de alguien a quien el futuro le golpeaba la puerta a cada instante inesperado. Recuerdo perfectamente la primera visión que tuve. Es la más extraña y abrumadora de todas las que he vivenciado hasta ahora. Yo yacía muy tranquila en la sala de estar de la casa de Cynthia, cuando de repente sentí que la taza de té se me resbalaba inconscientemente de la mano. A simple vista, cualquiera hubiere pensado que era una torpeza de mi parte, pero mi mente trabajaba al ritmo de acelerado de un carruaje en apuros. Grité desesperada, porque la imagen de un lobo enorme, peludo y muy peculiar se había aparecido mentalmente ante mí. Su pelaje de color marrón rojizo era chocante para mis ojos – y lo percibía tan cerca de mí, tan real, que hasta podía sentir su respiración en mi nuca. Lo que es más, podía percibir su aroma, que no era para nada agradable. Sus ojos eran de un color negro – penetrante… puedo afirmar el temor grande que me conmovía, porque el hecho de mirarlo no sólo me daba nausea. Me transmitía algo que no he podido descifrar todavía. Era como si me pidiera ayuda. Qué sé yo. Su mirada era en sí bastante expresiva, e incluso inteligente, para ser que era un animal salvaje. Desde el momento en que me encerraron, no había dejado de soñar despierta. Obviamente, tenía esos momentos en los que volvía a la realidad. Miraba a mi alrededor otra vez, pero con otros ojos. La habitación no era para nada acogedora. Demasiado blanca para mi gusto. Mucha luz de bombilla eléctrica, nada de sol. Un silencio en el ambiente que era interrumpido por risas macabras, llantos incoherentes y portazos acompañados de gritos que deprimían a cualquier ser humano racional. Y sólo tenía una cama, lo que me hacía sentir aún más insignificante. Extrañaba mis libros, mis vestidos, los bailes, la música alegre, las caminatas por el jardín… si lograba salir, llegué a proponerme a mí misma un objetivo: organizar cuanto evento me fuera posible, comprar todo lo que necesitara o anhelara… sonreír por pequeñeces y por sobre todo conservar a las personas que valieran la pena en mi nueva vida FUERA del centro psiquiátrico. Había gente de toda clase en el lugar. No obstante, como en cada lugar por el que una pasa y deja su marca, siempre hay alguien que no se olvida, fuese la razón que fuese. Dawane Nori era una de esas personas. Al principio no sabía si me entendía o sentía pena por mí, pero me trataba diferente al resto de los enfermos. Alto, de tez morena y de pelo oscuro y enmarañado, quizás pensaría que no llamaba la atención. Pero tenía algo en la mirada que me inquietaba y me llenaba de intriga. Sus ojos, de un color rojo sangre bastante intenso, me miraban siempre, aunque yo no supiera bien la razón. Hoy, 14 de agosto, podría haber sido un día cualquiera, pero no para mí. Me levanté con muchas energías, algo que era inusual en la prisión en la que me encontraba. En ese instante entra Dawane, para saludarme. - ¿Cómo se encuentra hoy? El día está hermoso, y como se ha comportado de lo más bien, me han permitido llevarla a dar una vuelta. - Estoy bien, pero… Me quedé callada. ¿Qué podía decirle? Él me miró y pareció entenderme – como siempre. Hoy sus ojos de rojo llameante estaban curiosamente dorados. Pero si yo, estando tan cuerda, tenía que estar en un loquero, iba a tratar de que todo lo extraño me pareciera cotidiano. - Me he preparado para salir con usted, pero si no se anima, lo entiendo. - No, quiero salir. ¿Pero cómo sabe que no voy a escaparme? Por un momento se quedó callado, como pensando qué responderme. De repente se sentó alado de mi cama, mirando en dirección hacia donde yo imaginaba la ventana hacia el exterior. - Miss Mary, ni yo sé por qué, pero tengo la sensación de no merece estar aquí. No es algo que le diría a un paciente. Perdóneme. Me quede lo suficientemente asombrada como para no decir absolutamente nada. Pero él continuó, a pesar de que era obvio que estaba nervioso – pues ni me miraba, como si estuviera cometiendo un pecado. - La he analizado desde cerca, miss Mary. Y confío en usted. Pero más bien necesito que confíe en mí, para poder ayudarla. No quiero que piense que el futuro es aterrador. Si lo ve venir, úselo como recurso para el presente. Sino no tiene sentido que tenga esas visiones, ¿no le parece? Me sonrojé ante tales palabras, y, mientras hablaba, me quedé pensando si me seguía la corriente como a cualquier loco o si realmente me creía. - S-sí, gracias por el consejo. Yo… ¿puedo pedirle algo? - Le escucho. - ¿Puede llamarme Alice? Es mi segundo nombre. Mary es pasado para mí. - Si usted no me llama Doctor Nori, estaríamos a mano. Llámeme Dawane, pues hace mucho que nos conocemos. Sonreía demasiado hermoso, pero contuve las emociones que sus palabras me estaban causando. Caminamos por los jardines del pabellón como si fuéramos viejos amigos. Era una sensación rara, puesto que nunca nos habían visto así en público. Aparentemente no nos importaba mucho. Y eso me hacía sentir muy bien. Como si de algún modo recobraba mi antigua vida. Estaba nublado, casi a punto de llover pero igual continuamos caminando. Hasta una hora después, todo fue de lo más normal. Me contó más de su vida. No era su gran vocación ser médico, me dijo, pero aun así trataba de hacer lo mejor que pudiese. Y eso me sorprendió porque desde mi punto de vista, él poseía todas las cualidades para ser uno bueno. De repente, paramos justo en frente de un árbol que había llamado mi atención el primer día que entré llorando a la clínica. Era un árbol frondoso y muy viejo. En ese momento, Dawane dijo algo que no olvidaría jamás en la vida. - Tengo algo que confesarle, pero tengo miedo de lo que pueda pasar. Yo no tenía ni idea qué podría estar refiriéndose, pero la curiosidad me estaba matando. Se había quedado callado y así estuvimos por varios minutos que se hicieron eternos. Finalmente hablé, para ver si me contestaba… - ¿Miedo? ¿Por qué? - Porqué he cargado con un secreto por varios años ya. Aunque no sé si llamarlo secreto o maldición. Pero antes de revelarle mi secreto, tengo que decirle otra cosa. - Si siente que algo lo oprime, sea sincero conmigo, por favor. Miró al árbol, pero esa mirada era completamente diferente a la usual. Era una mirada triste, como si el mundo fuera a acabarse y él lo supiera. - Si le cuento mi secreto, ¿promete no juzgarme sin razón alguna? Asentí, muy segura, mirándolo a los ojos que tanto me atraían. - Hace un año y tres meses que usted está en mis sueños. He soñado… he soñado con su muerte. Por eso cuando la vi ingresar a la institución me acerqué a usted. Quiero entender porque usted está en mi vida pero no encuentro una explicación racional. Lo único que tengo son los sueños. Sentí como si el corazón se me congelara. Realmente no esperaba que me dijera eso. Pensé que iba a decirme que me quería. Y que eso no ocurriese me deprimió un instante. Pero luego pensé en mi muerte. Eso era más escalofriante. - Dígame que piensa. Lo que sea pero dígamelo, por favor. - Perdóneme pero no puedo. Corrí con todas mis fuerzas hasta la puerta de mi habitación. Entré, la cerré con todas mis fuerzas y lloré por un instante. Mi muerte. Yo misma había tenido visiones de mi propia muerte. Ojalá pudiésemos ser inmortales. Entonces caí en la cuenta de algo que era obvio. De algún modo, Dawane y yo conectábamos. Lo sabía desde el primer momento en que lo vi. Pero lo que me dejó sin aliento y asustada no fue reconocer que lo quería. Era otro misterio… un misterio que develaría si me mantenía a su lado. Dawane y el día de mi muerte tenían mucho que ver. Sólo rogué que en el mar de emociones que me estaban afectando, no tuviera más visiones sobre el lobo protagonista de mis visiones habituales. El lobo debía desaparecer. Necesitaba visiones de Dawane. Al abrir la puerta, era de esperarse que mi médico favorito estuviera parado, preocupado por mi reacción de loca. - La he desconcertado. Por eso no quería decirle nada. Lo miré a los ojos y le dije, más seria que nunca, que ya habían demasiados acertijos en mi vida que no tenían respuesta… y que uno más no debía afectarme. - Yo… yo la quiero, Alice. Jamás le haría daño. Y si estuviera en peligro, le salvaría la vida. No va a morir. Puedes gritar x mil razones. Pero la mejor es cuando te dicen q te quieren. Te hace sentir tan bien... que no hay palabras q describan la sensación que perpetua el momento. Y fueron esas palabras las que movieron mi estantería. Por fin iba a reconocer mi lado humano. Me acerqué y le di un beso sutil en los labios. Ya estábamos infringiendo leyes al ser amigos. Un beso no complicaría más las cosas. Dawane respondió a mi beso. Esa fue la sorpresa ante mi arrebato – una sorpresa que no me dejaría dormir. Cuando finalmente abrí los ojos, vi una sombra a lo lejos. Me quedé helada, por supuesto. Alguien nos estaba espiando. No hizo falta que dijera nada. Dawane ya se había percatado. Y por alguna razón que yo desconocía, el testigo del beso lo había puesto repentinamente furioso. … Unos días más tarde, estaba en mi habitación cuando sentí la necesidad de gritar. El rostro del testigo apareció como una imagen mental y, aunque desconocía quién podía ser, me daba miedo igual. Toda una preocupación porque venía por mí. En mi desesperación inhabitual, busqué papel y una lapicera y comencé a dibujar su rostro. Cada segundo que pasó después del instante en que observe el dibujo, no tienen explicación concreta. Sólo sé que poco recuerdo. Golpearon la puerta con violencia y yo no tenía ni la más mínima intención de abrir. Pero el testigo entró de todas maneras. Grité, lloré y no supe más que hacer para que no me controlara su fuerza física – me arrastró sin piedad contra la pared, buscando osadamente un lugar dónde morderme. - Usted va a ser mía. No podía responder – el miedo me consumía más y más. ¿Qué podía yo hacer? Nada. Inesperadamente, alguien más entró. En mi estado de confusión, al principio no pude reconocer el rostro del segundo intruso. Las luces exteriores tampoco colaboraban a mi favor. Noté su silueta a contraluz. - ¡James! - ¿Crees que vas a lograr algo con tus palabras, vampiro? Dawane. La voz que esperaba oír en las sombras. Inconscientemente, podría haber sonreído, pero ya no tenía vitalidad. Una hemorragia cerca del estómago me estaba haciendo delirar. Quizás incluso no era Dawane quien había venido a salvarme, sino dos vampiros dispuestos a aniquilar la poca esencia que me quedaba. - ¡Aléjate de ella! Y en ese preciso momento en el que más hubiese querido ver lo que sucedía, cerré los ojos al mundo. Increíble que aún moribunda tuviera en mi mente al lobo que me atormentó desde la primera visión que me llevó al infierno. … Desperté el 23 de agosto en una habitación que no era la mía. Estaba tan lucida que podía sentir la suavidad de las sabanas y el olor a sangre de un lugar que desconocía, ¿Por qué no había muerto? Todo lo que encontré fue una nota alado de la ventana. Me asomé en shock. Podía ver un parque hermoso, lleno de niños correteando y riendo al compás de la música que provenía de un espectáculo indescriptible. La nota decía… Mary Alice Brandon, la amo. Pero siempre supe que no iba a poder tenerla conmigo. James es peligroso. Un vampiro sin escrúpulos que mataría a sangre fría cuando le tocan lo que desea. Es un monstruo, como yo. Perdóneme, porque en mi egoísmo por querer que usted viviera, la he llevado a la inmortalidad, pero tengo la certeza de que va a ser una vampiro extraordinaria. No olvide ese don maravilloso que posee. Use el futuro para arreglar el presente. Se lo digo por experiencia, porque a mí me ayudó muchísimo. Busque a la familia Cullen. Ellos la van a recibir como si fuera de la familia. A ellos les debo la vida. Y si encuentra su otra mitad en el camino, ya soy completamente feliz. Queme esta nota por favor. Ya habré desaparecido de este mundo para cuando usted la lea, pero me voy tranquilo, sabiendo que hice lo mejor que pude para que usted no estuviera sola… porque si de algo estoy seguro, es que por usted sacrifico mi vida. Y no me arrepiento. Y sé que será más feliz sin mí. … Cuando lo que no entiendes supera el límite, busca dentro de ti y comprende que la vida es más compleja que una simple arveja. Y si no hay respuesta, el tiempo se va a encargar de desenlazar el nudo que ahoga al marinero en aguas desconocidas. Yo conocí el amor, la eternidad, el silencio sepulcral y un olvido que quiero perpetuar. ¿Ha sido mi vida con Dawane sueño o pesadilla? ¿Que estuviese tan presente y ahora tan fantasmal? Hay cosas que no se pueden olvidar y miedos que no dejan arrancar. Mas sigo en la nevada como si como si fuera verano, descongelando recuerdos e imaginando una calidez que quizás no existe. Mi vida de vampiro recién ha comenzado. Espero que les haya gustado!!
Destello a Contraluz (relato propio sin final)
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