El secreto
La falta de información, la pereza, el tiempo y las ganas; van a hacer de este “informe”, (un informe mal logrado sobre una tesis que llamaremos “el secreto femenino”), unos párrafos pueriles e ingenuos.
El primer rumor del secreto se me había presentando por primera vez a mis 19 años, lo había escuchado de la boca de la señorita x, en una charla en un apartamento alquilado.
Yo, (LAMENTABLEMENTE), me encontraba bajo los efectos de dos botellas de vino blanco y algo de marihuana, recuerdo haber estado desnudo junto a la señorita x, fumando talvez un cigarrillo, y hablando de sentimientos generales y propios (algo-si no lo mas-atractivo de la señorita x: poder desconectarme de la masa y hablar solo de lo que le pasa a uno) Divagando entre música, sexo, mas vino; ella dijo algo como:
-todas las mujeres queremos lo mismo, todas buscamos nuestro príncipe; uno es azul, el otro verde, el otro rojo, y así; vamos probando los colores, hasta quedarnos con el que mas nos gusta.
-devorando todo a su paso-supongo que habría sido mi comentario.
-No, buscando y viendo que color nos satisface mas, sin embargo-dijo la señorita x, un sin embargo planteaba un punto flaco en su pensamiento del príncipe, ella realmente no creía eso solo estaba un poco ebria, pero me sorprendió lo que dijo a continuación-por mas que encontremos el color perfecto nunca vamos a estar contenta, es como una búsqueda que no termina mas…-dejo una brecha para que yo hiciera mi comentario, (ahora pienso y digo “por que no escuche lo que me decía en vez de jugar con sus pezones)
-Y vos decís que todas son iguales?-pregunte.
-claro, todas vamos en busca de lo mismo-me decía, yo me había empezado a confundir-y todas lo encontramos, a veces creemos encontrarlo, y así, es como un viaje…y no te digo mas por que si no me van a matar.
-quien?
-Las mujeres.
Desde ese día opte por un ojo mas “critico” hacia las mujeres. Por aquel entonces, yo consideraba a la mujer una Deidad, no era una bestia terrenal como el hombre, veía a la mujer mas evolucionada, recuerdo largas noches bebiendo y hablando con mi amigo Emmanuel, (al cual le encantaba la idea de la mujer como ser superior), desprestigiábamos al machismo, las mujeres también podían tener vigor y era claro que triunfaban de arriba abajo: desde una empresaria como Blanca Millán, a una madre divorciada con dos hijos que mantener ella sola que trabaja de cajera en el átomo. Creo que hasta el día de hoy sigue una idea general de esa mujer como deidad, una fiera felina capaz de buscar su alimento sin la necesidad del macho (este descansa y guarda energías para copular)
Me sentía un “privilegiado” al poner (como dice una película) la vagina en un pedestal, creía que talvez así, la bestia-hombre también pueda ser un semi-dios y mirar así a la mujer en el mismo espejo.
Cada nueva experiencia con mujeres, ahora, iba mas allá del placer sexual, los bares y boliches, y algunas escenas freaks en la noche; cuando encontraba una “presa” me acercaba con el discurso de la mujer como deidad y era imposible fallar. Supongo que me habrán visto como un loco enamorado del siglo XVII con el cual podrían tener buen sexo y luego despegarse de sus excentricidades insanas y decirle a ese loco: “adiós, sos re lindo” para nunca mas volver a verlo. Era un golpe duro cuando algunos idilios, con mujeres hermosas de mentes hedonistas terminaban a las pocas semanas. Uno en particular (el de la señorita A), me había costado casi dos meses superarlo. Pero supongo que era justo: ella había pasado tres semanas estupendas, que recordaría unos años mas tarde, (para ese entonces, fuera del viaje y aburguesada), con una sonrisa de satisfacción gatuna como diciendo “viví bien” y yo por mi parte, había obtenido información que me confirmaba el secreto femenino, y un placebo de por vida cada vez que recuerdo a la hermosa y carismática señorita A
Todo ese tiempo que duro unos cuatro años “interrogue” a cuanta chica pude, todas expresaban lo mismo.
Tengo un excelente ejemplo, que daré, y luego responderé por el.
Lo que sigue es una conversación grabada en un celular, en la casa de una amiga, la señorita B.
-…bueno, entonces ella esta en el bosque caminando y va probando frutos de los árboles, hay distintos gustos: dulce, amargo, salado, agridulce. Había frutos que le gustaban mas y frutos que les gustaba menos, y ella seguía comiendo buscando uno en particular, un sabor en particular…ella sentia que existía un sabor que nunca habia probado. Paso mucho tiempo sin encontrar el fruto, luego se le ocurrió una gran idea: ¡juntar todos los frutos! Y tenerlos a todos.
-¿juntos en un mismo vaso?
-No, te diria que es tener las mejores cualidades de cada uno , en uno solo.. Disfrutar de lo dulce en su momento, y de lo salado en otro y asi…
-y como sigue? Lo encuentra al fruto??.
-no se, pasa que nunca un fruto tendra todos los saber, pero para mi… lo sigue buscando.
Lo que acaban de leer, como dije, es una conversación grabada en casa de la señorita B, un día de semana que estábamos borrachos. Dije que iba a responder por el y me hago cargo. Hubo un periodo en el que grababa las conversaciones que mas podía con mujeres, se había vuelto una obsesión que luego logre corregir. Sin embargo esa noche no buscaba nada en especial, estaba borracho y quería dormir, le pedí a la señorita B que me contara un cuento, y empezó hablando de una chica en el bosque…lo otro es exactamente lo que acaban de leer.
Hay algo en lo que desearía detenerme, pero antes…
Ha esta altura y con el ejemplo de los frutos, deducimos que la mujer va en busca de experiencias emocionales hasta que encuentra un fruto que tiene vario de los sabores (¡NUNCA UN FRUTO TENDRA TODO LOS SABORES!) y ella, creyendo que ahí esta el tope de la felicidad, debido a la creencia femenina de que la felicidad debe ser absoluta y no en etapas, al tiempo empieza a dudar.
¡La mujer no sabe que quiere!
Hubo algo del secreto que siempre me sorprendió, no fue la sorpresa de darme cuenta de que yo era un imbecil, creyendo ir en busca de algo grande, cuando en realidad iba de nariz al pedo. Mi problema fue tratar de filosofar frente a algo que yo le daba mucha importancia. Si bien no había descubierto nada magnifico (cuantas bromas al respecto hay que las mujeres no saben lo que quieren), eran solos bromas y nadie reflexionaba en la naturaleza y consecuencias del asunto, y pasaba… lo que realmente me sorprendió (en medio de la frustración de lo escueto del mensaje) fue que varias de las mujeres paraban su relato para decir:
-listo no te cuento mas, por que si no las mujeres me van a matar.
Tal frase no es casualidad. Y sigue rondando el misterio entre corpiños y bombachas.
FIN