En el Salón de Frankfurt de 1.989, Porsche sorpredió con el Panamericana, un ejercicio de estilo que aunque nunca se llegaría a fabricar en serie, determinaría las tendencias estilísticas de Porsche para futuros modelos como el Porsche 911 Targa, el 996 o El Boxter, y su nombre serviría de inspiración para un proyecto tan importante como el primer Porsche de cuatro puertas, el Panamerica
Construido sobre la plataforma del Carrera 4 y con una carrocería fabricada con materiales plásticos, el Porsche Panamericana se caracterizaba por unos amplios pasos de rueda que permitirían el montaje de neumáticos de mayor tamaño con el fin de convertir, si se deseaba, el deportivo en un todo terreno. Cabe destacar que aún con las ruedas no carenadas, el Panamericana disfrutaba de una excelante aerodinámica, con un coeficiente de penetración de tan solo Cx0,30.
Otra característica de estilo era la línea de caida desde el parabrisas hasta la parte trasera. El techo se unía con el capó del motor en una línea prácticamente recta, que servía para "ocultar" un arco de seguridad que comenzaba en la parte trasera y se apoyaba en el pilar A del Parabrisas. La cabina era totalmente acristalada, excepto el techo, de un material textil impermeable que se abría y cerraba con una cremallera rosa desde el interior, todo un atrevimiento de diseño.
Para propulsar este prototipo se eligió un típico motor Porsche; boxer de 6 cilindros refrigerado por aire, que con una cilindrada de 3,6 litros entregaba 250 Cv a 6.100 rpm. Como el Panamericana tenía aspiraciones de todo-terreno se le incorporó una tracción integral controlada electrónicamente procedente del Porsche 959. Aunque los diseñadores sabian que el Panamericana nunca llegaría a las líneas de montaje, confiaron en que por lo menos una pequeña serie fuese comercializada. No fue así, y el único ejemplar fabricado fue regalado a Ferry Porsche por su 80 cumpleaños.