Los máximos avances tecnológicos ¿donde están realmente?
Muchas personas se quejan de que no pueden gozar de los últimos avances tecnológicos, pero, ¿están estas personas en lo cierto? Pues la respuesta ante esta interrogante es un absoluto y rotundo “No”.
En la actualidad, los científicos trabajan muchísimo en desarrollar avances para las personas, producto de esto están las nuevas tecnologías en los automóviles, electrodomésticos, el cine… pero, increíblemente, más que todo en el área del entretenimiento, principalmente en el área de los videojuegos.
Para explicar lo anterior les pregunto fuera de los videojuegos ¿qué otro aparato responde a comandos de movimiento, de voz, y posiblemente en un futuro cercano, de pensamiento? Probablemente casi ningún objeto cumpla estas expectativas, fuera de los videojuegos.
Para explicar esto voy a elaborar una pequeña línea del tiempo, mas no voy a ir muy atrás, sino que voy a empezar con el inicio de un clásico, el gameboy, pero no el que conocemos comúnmente, ni el gameboy color, sino el gameboy original, que surgió en 1989, como el padre de las consolas portátiles, y uno de los padres de las consolas de video juegos, y no solo eso, sino que también sirvió de inspiración para los teléfonos portátiles, posteriormente desarrollados. A pesar de que sus juegos pesaban algo menos de un megabyte, para una época donde no existía el Cd, y el disquete tenia una capacidad de almacenamiento de alrededor de 3,5 megabytes, era una revolución en la tecnología.
Posterior a este, fueron saliendo las nuevas generaciones de gameboys, pero lo que revolucionó los noventas fue un gran conocido de todos nosotros, el Nintendo 64, uno de los padres y señores de los videojuegos. Lanzado en 1996 tenía un procesador principal de 64 bits, en los años noventa en materia de computación se usaba principalmente el disquete, con una capacidad de menos de 5 Mb, ahora, cada juego de Nintendo pesaba alrededor de 64 Mb, es decir, alrededor de 15 veces más que los disquete. Aun así, cada juego era complejo en gran medida, y con una historia larga. Su competencia, la Play Station, que usaba el Cd, sin embargo, su procesador central era de apenas 32 bits, pero aun así sus juegos eran sumamente buenos, da tal manera que los juegos de ambas consolas se restauraron un poco y aun se venden. Ahora, comparen la resolución de un juego de Nintendo 64 o de Play Station con las películas de entonces, y verán que la calidad de los juegos es mucho mayor. Además, los cartuchos utilizados por la Nintendo en la mayoría de sus consolas dio camino a la creación de las memorias extraíbles USB, que ahora conocemos como “llaves mayas” y a sus sucesores, las tarjetas de memoria SD, y a todas sus formas.
Acercándonos ya al presente, no hace mucha falta romperse la cabeza pensando en lo que ha causado la última consola de Nintendo, la Wii, tan conocida ahora, que revolucionó hasta su competencia, que también han causado grandes revoluciones tecnológicas, la Xbox 360, y el Play Station 3, cuyos gráficos son sumamente realistas. Antes del Wii, ¿Quién hubiese imaginado una consola de videojuegos, o cualquier otra cosa que responda a comandos de movimiento, y tal fue la situación que tanto la Xbox, como la imponente PS3 le imitaron. Y hablando de la PS3, gracias a los diseñadores de la Sony, que en búsqueda de una forma de almacenar mayor cantidad de datos en un disco, crearon el blueray.
Viendo hacia un futuro cercano, los creadores de videojuegos declaran inminente la generación de videojuegos controlados por la mente, y con gráficos que desafían hasta las mejores películas de Hollywood. De hecho, no hace mucho, los diseñadores de la Xbox 360 anunciaron el proyecto de creación de su sucesor, momentáneamente llamado Xbox 720, con la que esperan igualar, en un videojuego, los gráficos de la también reciente película “Avatar”.

Por todo lo anterior, se puede deducir que la industria de los videojuegos posee una gran parte de los estudios científicos de la actualidad, y sin ellos, aunque muchas personas opinen esto en un contexto opuesto, la vida de nosotros no sería la misma.