La justicia
argentina
comenzó un juicio en el que reconoce por primera vez el delito de un travesticidio realizado en este país, en un caso que puede sentar precedentes para los derechos de la diversidad sexual en América Latina. La causa es analizada por un tribunal desde el pasado 12 de marzo.
Diana Sacayán, una de las activistas de la comunidad lésbico, gay, bisexuales y transexuales (LGBT) más importantes de la región fue asesinada entre el 10 y el 11 de octubre de 2015 en su departamento en un barrio del sur de Buenos Aires, y hasta ahora el único acusado del crimen es Gabriel David Marino, de 25 años, aunque se sospecha que hubo otro cómplice que todavía no ha sido identificado.
Su asesinato provocó una conmoción en diversos colectivos sociales de un país que ha logrado avanzar en derechos como el matrimonio igualitario y la ley de identidad de género.
En las audiencias, que suelen ser acompañadas por movilizaciones de activistas frente a tribunales, se han mostrado las fotos de la autopsia que comprobó que la dirigente murió maniatada, amordazada, a puñaladas y con múltiples lesiones.
La trascendencia internacional del juicio quedó en evidencia en la audiencia del pasado 27 de marzo, ya que fue invitada a declarar la antropóloga mexicana Amaranta Gómez Regalado, indígena muxe (Oaxaca) y una reconocida activista trans de nuestro país.
De acuerdo con datos de la Comunidad Homosexual en Argentina (CHA), el año pasado hubo en este país por lo menos dieciséis travesticidios, por lo que el caso Sacayán puede ayudar a combatir la indiferencia e impunidad que caracteriza a estos asesinatos.
La violencia sistemática en contra de esta comunidad se traduce en una expectativa de vida en promedio de entre 32 a 40 años, situación que colectivos por la diversidad sexual intentan combatir.
Diana Sacayán, una de las activistas de la comunidad lésbico, gay, bisexuales y transexuales (LGBT) más importantes de la región fue asesinada entre el 10 y el 11 de octubre de 2015 en su departamento en un barrio del sur de Buenos Aires, y hasta ahora el único acusado del crimen es Gabriel David Marino, de 25 años, aunque se sospecha que hubo otro cómplice que todavía no ha sido identificado.
Su asesinato provocó una conmoción en diversos colectivos sociales de un país que ha logrado avanzar en derechos como el matrimonio igualitario y la ley de identidad de género.
En las audiencias, que suelen ser acompañadas por movilizaciones de activistas frente a tribunales, se han mostrado las fotos de la autopsia que comprobó que la dirigente murió maniatada, amordazada, a puñaladas y con múltiples lesiones.
La trascendencia internacional del juicio quedó en evidencia en la audiencia del pasado 27 de marzo, ya que fue invitada a declarar la antropóloga mexicana Amaranta Gómez Regalado, indígena muxe (Oaxaca) y una reconocida activista trans de nuestro país.
De acuerdo con datos de la Comunidad Homosexual en Argentina (CHA), el año pasado hubo en este país por lo menos dieciséis travesticidios, por lo que el caso Sacayán puede ayudar a combatir la indiferencia e impunidad que caracteriza a estos asesinatos.
La violencia sistemática en contra de esta comunidad se traduce en una expectativa de vida en promedio de entre 32 a 40 años, situación que colectivos por la diversidad sexual intentan combatir.