Historia de la Alhambra (I); los primeros pasos.
Me apasiona la Alhambra a estas alturas de la vida puedo decir que ha sido y es la gran pasión de mi vida. Desde siempre. Aunque hay muchísima información que abarca este periódico histórico, la mayoría de textos no logran intimar con el lector. Cuando uno cierra el libro está saturado de fechas, datos y eventos y es incapaz de establecer relación alguna entre arte e historia. Los emires no tienen edades, ni rostro, ni pasiones, ni sueños y las construcciones parecen emerger de la nada siguiendo algún enrevesado estilo que no ubicamos ni comprendemos. La erudición confunde y la ignorancia irrita. Por mi parte intentaré ser sencillo y didáctico. Un ejemplo, en vez de dedicar tres folios a la geografía del Reino de Granada os dejaré el mejor mapa que he encontrado. Será de gran utilidad para aprehender la historia.
Es mi intención esbozar las líneas maestras de la historia de la Alhambra. Si os contara la historia completa de la dinastía estoy convencido de que os aburriríais sin remedio, es por ello que he elegido la "franja de tiempo" decisiva para acercarnos a la Alhambra que alcanzaría la madurez bajo el gobierno de Muhammad V (creador del Palacio de los Leones). Comenzaremos con la historia de su abuelo; Ismail I (creador del Palacio del Mexuar y reformador del Generalife) y nos detendremos en su padre; Yusuf I y (creador del Palacio de Comares). Así de sencillo. En un par de líneas hemos perfilado la génesis de los Palacios Nazaríes (la vieja Casa Real), que para la inmensa mayoría del mundo son la quinta esencia de la Alhambra.

LA ALHAMBRA ANTES DE ISMAIL I (antes de 1314)
El pequeño Ismail estaba nervioso el día de su décimo cumpleaños (1289). Su abuelo materno, el granMohammed II (1273-1302) le abría las puertas del la Alhambra. Su madre, Fátima, sabía que la educación de su hijo sería exquisita y no se trataba, en modo alguno, de una maniobra política para garantizar la lealtad de su familia. No era necesario. Su esposo, Abu Said Faray, como gobernador de Málaga se encontraba exultante. Said sabía que su suegro le apreciaba, pues le confió el gobierno de un enclave extraordinariamente complicado, incluso antes de haber solucionado la amenaza de los Asquilula. Además su sangre procedía del caudillo Yusuf, padre del fundador de la dinastía nazarita. Sí, era un día para sentirse orgulloso.
La situación del Reino de Granada era complicada. Siempre lo era. Pronto se lucharía una batalla sin cuartel a tres bandas por controlar el paso del estrecho. Said sabía que los suyos no podrían conservar las plazas de Tarifa, Algeciras y Gibraltar eternamente. Sintió un escalofrío cuando la silueta de su hijo desapareció en el horizonte. Estaría más seguro en Granada. Os dejo una reconstrucción que hice hace años y que se ha tomado cierta popularidad en la red (a la llegada de Ismail es seguro que no existirían las murallas del Albayzin, ni la de los arrabales surorientales).

Tras dos largas jornadas se perfiló a lo lejos la Colina de la Al Sabika, que parecía coronar los arrabales, aun no murados, más meridionales de Granada. En el extremo occidental de la colina pudo vislumbrar la vieja Alcazaba óFortaleza Roja (Qalat al Hamra), reconstruida por completo en tiempo de Muhammad I (1232-1273). Allí asentó su residencia el fundador de la dinastía y bajo su lema, "Solo Dios es Vencedor", reunificó el viejo reino de los ziríes.
Ismail comenzó a ascender lentamente la falda meridional de la Al Sabika, distinguiendo ya con nitidez los torreones y muros defensivos de la flamante Ciudad Roja (Medinat al Hamra) que mandara construir el fundador. No eran las gruesas torres que hoy contemplamos ni existían muchas de las puertas actuales. El malagueño llegó a pie de muralla y la siguió hacia el oeste, pasando por donde más tarde se levantó la Puerta de la Justicia, para doblar hacia el norte y toparse con la Puerta Principal de la Medina (hoy desaparecida). Una vez cruzada dejaron un terrible barranco a la izquierda, custodiado por la vieja Alcazaba, y a la derecha el muro occidental de la medina. En aquellos tiempos tenía solo dos puertas en este extremo; la primera daba acceso a la Calle Real Alta (con el tiempo allí mismo se levantaría la Puerta del Vino), que vertebraba la Medina desde que fue creada, y la segunda daba acceso a la Calle Real Baja, que nos guiaría por la parte norte de la medina reservada a la realeza. Ismail buscaba la parte regia del complejo.
Os dejo ahora una maravillosa reconstrucción tomada de los archivos de la Alhambra. Al fondo vemos la puerta de acceso a la Alhambra, al la izquierda se abre la Puerta de la Calle Real Alta (en este caso se trata de la Puerta del Vino que es algo posterior a nuestra historia) y a la derecha se ha improvisado la barranquera con una Torre que emergía de la Alcazaba.

La medina cobró vida gracias al agua que recibía de la Acequia Real, que precedió al trazado del perímetro urbano. La mayor parte pertenecía al pueblo, aunque es más que probable que desde el principio se reservara la zona norte, más baja y mejor protegida, a los palacios regios. Ambos mundos probablemente estuvieran separados por un muro de mampostería. En la medina se levantaron baños, talleres, garitos, hostales, almacenes, y demás edificios mercantiles. Los dos primeros palacios nobles levantados en su seno fueron el Palacio de los Abencerrajesy el Palacio del Convento de San Francisco (ambos datan del reinado de Muhammad II), ambos rodeados de zonas ajardinadas.

Pero la comitiva de Ismail no vio nada de todo eso, pues tomaron la calle Real Baja, bordeando el recién construido Cementerio Real (Rawda), al que su abuelo tanto tiempo había dedicado. Al otro lado del camino, oculto tras inmensos jardines y huertos, emergió el fabuloso Palacio del Partal Alto (mal llamado Palacio de Yusuf III) que se había convertido en la nueva sede dinástica. Allí pasaría Ismail buena parte de su juventud
Es seguro que Ismail visitaría en numerosas ocasiones la Oficina de Redacción (diwan al-insa), fundada por su abuelo y donde solo se emplearían hojas carmesí. Ya en los últimos años de Muhammad II la Oficina era dirigida por un joven y erudito Ibn al Yayyab (1274-1349), solo cinco años mayor que Ismail. Será este el primer "poeta de la Alhambra" y principal responsable del característico estilo epigráfico que aún hoy contemplamos en los palacios. Usó tanto el estilo cúfico como la cursiva, e incluso combinó ambos estilos. Estableció las bases del estilo mural granadino, único en el mundo islámico. Aunque fue visir y primer ministro (en momentos puntuales) y sobrevivió a seis emires (conservando su puesto de jefe de la Oficina de Redacción), su mayor legado fueron sus poemas que aun hoy pueden leerse en la Alhambra y fuera de ella (Palacio del Partal Bajom Generalife, Torre de la Cautiva, Baño Real y Madraza). Este insigne sabio tuvo la osadía de morir de viejo.
Un día, mientras recitaba de memoria algunas aleyas coránicas, Ismail supo que Tarifa había pasado a manos de los infieles (1291. Sancho IV). Jamás volvería a sus correligionarios. Cinco años más tarde sus compañeros le felicitaron al saber que su padre había ayudado a tomar la ciudad de Ceuta (1304), junto con un rebelde meriní miembro de los Banu Abi l-Ula. Poco después el gobernador de Málaga reclamó la ayuda de su hijo, pues la temida "Guerra del Estrecho" no había hecho más que empezar.
Tras morir su abuelo, Ismail seguía visitando la corte esporádicamente. El nuevo emir fue el primogénito,Mohammed III (g 1302-1309), que no tardó en levantar algo más abajo, cerca de las murallas septentrionales, elPalacio del Partal Bajo (Hoy la bellísima Torre de las Damas). Por primera vez un palacio nazarí se asomaba sobre el Darro, comenzando a perfilar la actual silueta de la Alhambra. Ismail quedó impresionado ante tanta belleza.

Historia de la Alhambra (II); Ismail I (1315-1322)
Historia de la Alhambra (III); Yusuf I (1333-1354)
Historia de la Alhambra (IV); Muhammad V (1354-1391)