InicioInfoYa nadie lee en internet, y te lo muestro:
¿Cómo lee la gente en Internet?



Resumen: los medios actuales (televisión, cine, videojuegos, Internet) y la abundancia de información han acostumbrado a nuestro cerebro a procesar información de forma rápida. Estudios demuestran que antes de invertir tiempo leyendo una página web escaneamos rápidamente su contenido para determinar si merece la pena la inversión de tiempo, sino pasamos a otra página en busca de nuestro objetivo. En este sentido nos comportamos como animales salvajes en busca de comida.
¿El tiempo transcurría más lento en los 80?
Hace unas semanas discutía con mis amigos sobre cómo películas de los 80 que en su momento nos apasionaron ahora nos parecen películas con un ritmo lento (discutíamos sobre Acorralado). Ahora consumimos anuncios de 5 segundos, hacemos zapping sobre multitud de canales, cada semana se estrenan varias películas, aparecen nuevos videojuegos y nuestras librerías rebosan de novedades. Esta claro que el ritmo de vida actual es mucho más rápido que en los 80, tan claro como que vivimos en un mundo con sobreabundancia de información.
¿Está Google haciéndonos más estúpidos?
Si el ritmo de la televisión o el cine nos parece rápido, en Internet la cosa ya es de locos. Cualquiera puede tener su propio blog y el ritmo de creación de nuevas webs no creo ni que se pueda calcular. Y gracias a Google, y a otros buscadores, toda esa información está siempre disponible y a pocos clics de distancia. A alguien de dos generaciones anteriores a la mía le pondría nervioso verme hacer zapping, pero si me viera navegar, simplemente no entendería qué está ocurriendo. Varios navegadores y programas abiertos funcionando en dos monitores, cada uno de los navegadores con multitud de pestañas abiertas, todo eso mientras suena música o tengo la televisión puesta. Nicholas Carr, en su artículo ¿Está Google hacíendonos más estúpidos? afirma que ahora le cuesta leer un libro durante horas, a las 2 o 3 páginas su cerebro ya le está pidiendo que busque nuevas fuentes de información diferentes. Y es que Internet, la televisión o el cine no sólo nos ofrecen información, sino que al mismo tiempo modelan nuestra forma de pensar y captar información.



Un mundo de impacientes
Hace años hacia cola durante 15 o 20 minutos para ver una película en el cine. Ahora me parecería impensable. Puedo reservar mi entrada por Internet o en un cajero y ahorrarme largas colas.
Otro caso, hace poco buscaba información sobre intereses a plazo fijo. Recorrí las páginas webs de varios bancos, pero sólo en ING conseguí ver claramente la información que buscaba. En el resto ¿llamar por teléfono? ¿pasarme por una de sus oficinas? ¿para saber algo tan básico me hacen perder el tiempo? Acudí a una de esas entidades y antes de traspasar la puerta, ya estaba irritado, molesto. Mi paciencia se había acabado antes incluso de hablar con ellos (lo que me pareció la charla con el representante del banco lo dejaremos para otro post).
Me he vuelto impaciente y probablemente cada vez habrá más gente que se sienta como yo.
Entonces, ¿Cómo lee la gente en Internet?
Pues la primera sorpresa es que la gente no lee. La gente escanea la página rápidamente para determinar si merece la pena perder tiempo examinando ese contenido. Un estudio realizado por Jackob Nielsen con técnicas de eyetracking muestra que un internauta escanea la página leyendo sólo las primeras palabras de cada frase, empezando por arriba y perdiendo interés a media que baja. El patrón de lectura genera un forma parecida a una “F”.

Para reforzar este estudio, otro estudio citado por Jackob Nielsen indica que la mayoría de los visitantes de una web sólo leen entre 20% y un 28% del texto de la página y que un 17% están menos de 4 segundos antes de pasar a otra página. Esto nos da una idea bastante clara del carácter inquieto del internauta.
¿Es lo que busco?
Desde el punto de vista del visitante lo primero que debe responder una web en los primeros segundos es ¿de qué va esta web? ¿qué me ofrece? El visitante necesita saber la fuente de información ¿es el New York Times? ¿o es un blog personal? la url, el diseño, el logo y el tagline son los factores más importantes para determinar rápidamente de qué web se trata. Una vez ha determinado la fuente necesita saber si ese contenido merece la pena, para eso escanea la página.
¿Es para gente como yo?
Para que el visitante profundice en el texto (¡y que incluso llegue a leerlo!) debe sentir que ese contenido está redactado para alguien como él, debe hablar de sus inquietudes, problemas y necesidades. A más correlación entre la audiencia y el contenido más posibilidades hay de que lo encuentre útil.
Imaginemos por un momento que soy un fabricante de brocas y decido redactar un contenido para explicar las bondades de mis productos. Si mi visitante es un minorista que quiere vender mis productos esperará que le hable de precios para minoristas, lugares y tiempo de de distribución, mientras que si es un albañil es posible que espere ver precios de venta al público, porqué son mejores que los de la competencia, etc. Y si el que nos visita es un maquetista de trenes esperará saber qué brocas de precisión tenemos para esta especialidad y la va a tocar para Diego ahí la tiene Maradona; lo marcan dos, pisa la pelota Maradona. Arranca por la derecha el genio de fútbol mundial, y deja el tercero y va a tocar para Burruchaga Siempre Maradona Genio, genio Tatatata Gol! Gol! Quiero llorar, Dios santo! Viva el fútbol! Golazo! Diego! Maradona! Es para llorar, perdóneme! Maradona, en una corrida memorable, en la jugada de todos los tiempos, barrilete cósmico, de qué planeta viniste? Para dejar en el camino tanto inglés, para que el país sea un puño apretado, gritando por Argentina... Argentina dos; Inglaterra cero. Diegol, Diegol, Diego Armando Maradona! Gracias Dios, por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas, por éste... Argentina dos; Inglaterra cero y dónde las puede comprar. Cómo es prácticamente imposible redactar un contenido que satisfaga a audiencias tan diferentes probablemente lo mejor que podría hacer el fabricante de brocas es redactar un contenido para cada audiencia. Si redacta un contenido neutro con la esperanza de capturar a todas las audiencias probablemente consiga que los minoristas, albañiles y maquetistas se vayan a buscar esa información a webs más especializadas en el tema que están interesados.

No es lo que busco, pero ¿contiene alguna pista para llegar a dónde quiero?

La teoría del rastreo de la información indica que los usuarios de Internet se comportan de la misma manera que un animal salvaje en busca de comida. Tienen un objetivo claro y empiezan su búsqueda buscando rastros de lo que necesitan. Cualquier rastro (enlace, texto, imagen) que les permita realizar un progreso hacia su objetivo será seguido, mientras que cualquier elemento que sea percibido como no relevante o molesto (anuncios no relevantes, contenidos que parecen una cosa pero son otra, andarse con rodeos…) es ignorada.
Así, que ya ves, el internauta es un animal impaciente que olfatea webs en busca de un objetivo, o le das lo que busca o seguirá el rastro hacia otras webs hasta encontrar su objetivo.



La cantidad de personas que optan por Internet como medio elegido para informarse por sobre otros más habituales como la televisión y los diarios, crece en forma constante. Sin embargo, hay un alto número de lectores que no se informa de ninguna manera. “La gente lee cada vez menos noticias”, alertó el especialista en periodismo multimedia, Ryan Thornburg, quien estuvo en la provincia (Tucumán) dictando un taller para comunicadores sociales: El rol activo del público ante los medios cibernéticos y las diferentes alternativas tecnológicas para obtener la información.

Cada vez es más alto el número de personas que optan por Internet como medio más usado por sobre otras alternativas más tradicionales como la televisión o los medios gráficos. La creciente popularidad de los recursos aportados por el ciberespacio en comparación con otras alternativas comunicacionales y los nuevos desafíos del periodismo multimedia fueron los ejes del taller; actualizado, ahora en adelante poner en comentario las iniciales del autor del relato que aparece arriba, y que el profesor de la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos) y ex editor del sitio digital del diario Washington Post, Ryan Thornburg, dictó el jueves y el viernes en el campus de la Universidad Santo Tomás de Aquino (Unsta).

El especialista resaltó el enorme aumento de Internet como medio elegido por las masas durante la última década y, sobre todo, en la franja etaria que oscila entre los 18 y los 24 años. “Hoy se puede afirmar que en este grupo Internet ya superó a la televisión debido a la tendencia de los jóvenes de adquirir una nueva tendencia y mantenerla en forma constante”, explicó el especialista en periodismo on line.

Frente a este escenario, Thornburg explicó que, si bien los diarios impresos siguen siendo la alternativa más elegida a la hora de informarse, en los últimos cuatro años, quienes optaron por sitios de información on line para tomar contacto con las noticias, prácticamente se duplicó.

“Estos cambios llevan al periodista a entender su actividad más como una interacción, una conversación, que como una conferencia, pero siempre valorizando la veracidad de la información”, manifestó Thornburg en su exposición ante periodistas de todo el Nor Oeste Argentino -anteriormente disertó en la Universidad de Palermo, Buenos Aires- organizada por el Foro de Periodismo Argentino (Fopea).

Sin embargo, las estadísticas muestran que, al menos en Estados Unidos, “la gente lee cada vez menos noticias”. “Hay un muy alto porcentaje de americanos que no se informan a través de ningún medio; y quienes optan por Internet para hacerlo, en promedio, no lee más de dos artículos completos por día”, ejemplificó.

Según estudios realizados, quienes acuden al ciberespacio para estar informados, recorren aproximadamente unos 14 sitios diferentes por día y no permanecen más de tres minutos frente a algún artículo elegido. “La gente más que detenerse a leer un artículo entero lo que hace es `escanear´ rápidamente el contenido de la noticia. Sólo se toman pedacitos de cada información que se lee, a diferencia de lo que sucede con los diarios impresos”, agregó el docente universitario.

Claro que estos mencionados 14 sitios promedios en los que se navega periódicamente varían en forma constante lo que plantea el desafío al medio para conseguir la “lealtad” de los lectores. “Debemos tener en cuenta que un alto porcentaje de visitantes ingresan a un sitio más por recomendaciones de artículos y por buscadores que por la elección del sitio en sí a través de su página principal”, explicó.

En este sentido, Thornburg analizó los cambios a partir del papel más activo de los consumidores de medios on line que la pasividad de quienes leen un diario papel. “A través de Internet, son los propios lectores los que eligen qué noticias quieren leer y de dónde. Buscan sólo los temas que les interesan”, expresó, a la vez que destacó la participación de esos usuarios en los medios, a través, por ejemplo, de los comentarios y críticas que se realizan sobre cada noticia.

Así, mientras los medios de comunicación más habituales abren paso a la creciente masificación de Internet, ya se vislumbran las nuevas tendencias para captar la demanda de los lectores. “Cada vez más gente lee noticias a través de los celulares. Esto es un ejemplo del desafío que implica para los medios entender qué es lo que quiere el público al cual se apunta y buscar las diferentes alternativas tecnológicas para que estos destinatarios reciban esa información”, concluyó.

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