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Quique Mansilla:El Argentino que corría con Senna

Autos Motos5/18/2011

Enrique "Quique" Mansilla




El Argentino que corría con Senna(Y le ganaba)




Enrique Mansilla es un automovilista argentino que se lució en los '80. Corrió con Senna, buscó oro en África y estuvo secuestrado cinco meses...









LA CARRERA DE MANSILLA
Se llama Enrique Mansilla y nació el 14 de Febrero de 1958.
Luego de una infancia muy unida a su padre, un apasionado del automovilismo, decidió llevar su destino a las pistas.
Fue piloto de Fórmula 3, Fórmula Ford, Fórmula 2 y casi entra en la Fórmula 1, pero no pudo por problemas económicos y la guerra de Malvinas.





Ahora tiene un taller de chapa y pintura en el barrio de Lanús y se ocupa de promocionar jóvenes kartistas para correr en Inglaterra. No lo hace solo, sino con el ingeniero Sergio Rinland, con experiencia en varios equipos de Fórmula 1 incluso como jefe de diseño. No es casual que ambos tengan estas labores, ya que conservan los numerosos amigos que hicieron en el ambiente automovilístico hace ya tres décadas. Pasa los veranos en Pinamar haciendo Rally en arena con camionetas 4x4.
Está casado hace siete años y tiene dos hijos, Talia, de 13 años, y Dorian, de 9. Su mujer, Mariana, tiene 39 años , es abogada y contadora.





Desde chico le gusta que le digan "Quique" y se autodefine como una persona arriesgada, emprendedora, feliz, liberal y desprejuiciada.
Asegura que intenta ser un buen amigo, que ruega ser una buena persona y que no se permitiría ser un mal padre.
Su vida fue protagonista y testigo de miles de aventuras y conflictos. Comenzó viviendo la Guerra de Malvinas en el territorio enemigo, siendo uno de los mayores referentes argentinos en ese país. Pocos años después fue rehén en una guerra territorial en África y cuando lo liberaron de la batalla cayó en la cárcel de Liberia. Luego de quedar libre por segunda vez, salió del país a escondidas y llevándose ilegalmente a una joven africana para que no la mataran en la guerra.
Hoy confiesa que su vida fue intensa, difícil, y maravillosa. No sabe qué contestar cuando le preguntan si le gustaría que sus hijos emprendieran un camino similar, pero asegura que los acompañaría con tal de vivir cada aventura una vez más.





Las paredes de su casa están repletas de fotografías que traen al presente la época en que se dedicaba al automovilismo, también hay copas, trofeos, una botella de Champagne testigo de algún podio, dos cascos sobre un estante y fotos con diferentes pilotos, entre ellos Fangio y Ayrton Senna.



Nicky,Enrique Mansilla., Sergio Rinland, Enrique Benamo..en Donington Park, Inglaterra.
Victor Rosso está sentado en el auto.



- ¿Cómo te enteraste del comienzo de la guerra de Malvinas?
Estaba con Nicki, mi mujer de allá, mirando un canal de música y tiraron un flash de que Argentina había invadido las Islas Malvinas. Entre algunos datos que dieron, escuché que los bancos habían comenzado a congelar los depósitos. Para serte sincero, en ese momento eso fue lo que más me inquietó, porque yo necesitaba plata en efectivo para vivir. Así que, en la preocupación por mover mi plata para poder tenerla, no caí en la cuenta de lo que estaba pasando.
- ¿Y cuándo caíste en la cuenta?
Cuando llamaron de urgencia al marido de mi vecina, que era piloto de la Fuerza Aérea Británica, para que se fuera con las tropas. Ahí recién me di cuenta de la situación.
A ella le pusieron de inmediato dos PM (policías militares) a su disposición; yo la cargaba, le decía que la tenían vigilada y que no se iba a poder mandar ninguna.
Lo gracioso fue que unos días después, el gobierno decidió ponerme dos PM a mí para que el hecho de ser argentino y reconocido públicamente no me pusiera en riesgo.


quique mansilla:



- ¿Cómo viviste la guerra? ¿Cómo la sentiste?
No voy a mentirte, no la viví ni desde la bronca, ni desde la tristeza, ni desde la indiferencia. La viví desde la realidad. Imaginate la situación, yo me informaba con los medios de allá, que decían la verdad, no como los chantas de acá; y aparte la chica de al lado me mantenía al tanto de lo que sabía por el marido.
La guerra la viví con mi mujer, la vecina, los PM de ella y los míos, todos juntos "en familia" tomando vino y mirando la televisión.
- ¿Qué pasaba en las carreras?
Cuando llegaba a la pista era otra cosa, porque a pesar de todo había que ganar igual. No faltaba el piola que gritaba cosas desde la tribuna antes de largar, pero no me importaba. Me habían advertido que no me convenía subir al podio, pero cuando gané subí igual, dos segundos? pero subí.


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- ¿Qué recordás de esos dos segundos?Que llegué a ver los mástiles de la entrada con banderas de todas las nacionalidades, y había uno vacío, el de la bandera argentina.
- ¿Qué pasó después de la guerra?
Me vine a Argentina para volver a negociar los sponsors. El tema es que acá era todo un lío y muchos auspiciantes se bajaron; me quedé con Munro solo y tuve que gestionar un subsidio. En ese momento no se dio a conocer que el estado me había dado plata, pero si no, no podía correr más.
El tema es que sin sponsors el auto iba a quedar aburrido, así que por nacionalismo, o de puro jodido que soy, le pinté en el costado: "Visite Argentina, mi país"; y también me puse en el cuello y en la cintura del traje, dos letreros que decían: "Compre Argentina, compre calidad".
Fue mi manera de decirles "fuck you" a todos los ingleses.


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La "misión"Argentina de los '80:Victor Rosso, Enrique Mansilla, Oscar Larrauri, Enrique Benamo y Carlos Arguelles..




- No importa, "viajemos" a África. ¿Cómo decidiste irte a buscar oro?
El tema fue así. Yo ya no corría, vivía en EEUU y tenía una concesionaria de autos. Trabajaba bien, pero ya estaba aburrido. Un día un cliente me contó que se dedicaba a la búsqueda de oro y diamantes en África y que le iba muy bien; aparte me comentó que había tierras muy explotables en venta.

La idea me partió la cabeza. ¿El resultado? Me junté con cuatro socios, les pedí algo de plata a algunos amigos de mucha confianza y les prometí intereses, vendí todo y me fui a buscar una aventura. Lo único que me quedó en EEUU fue mi mujer, que, dicho sea de paso, no le gustó para nada la idea.
- ¿Con qué te encontraste cuando llegaste?Apenas llegué recorrí mucho, tenía tiempo porque faltaban algunos días para que llegaran las maquinarias.





Justo el día que llegaban las fui a buscar al puerto y vi cómo el barco se acercaba al muelle y volvía a alejarse.
Ahí me di cuenta de que algo andaba mal; eso que andaba mal era el comienzo de una guerra territorial entre Charles Taylor y Prince Jonson, de la cuál terminé siendo rehén.
Un líder venía por agua y el otro por aire, se encontraron justo en Liberia, en donde yo estaba, y se armó la primera batalla.
- ¿Cuándo quedaste involucrado en la guerra?
Después de unas semanas, cuando Jonson se dio cuenta de que venía perdiendo y tuvo la feliz ocurrencia de secuestrar a los "blanquitos" para presionar a la Comunidad Europea y a EEUU.


Senna



Me agarraron a mí y a mis socios, uno era inglés, otro australiano y otro norteamericano. Tenían para todos los gustos. Nos tuvieron en cautiverio bajo el tíulo de invitados, pero estábamos en una choza, casi no se podía dormir, no nos bañábamos, comíamos cualquier cosa, fue un desastre.
- ¿Cuánto tiempo estuviste secuestrado?
Cinco meses, tres semanas y cuatro días exactamente. Nos liberaron por una tranza con Estados Unidos. No sabés qué felicidad poder bañarme, gasté siete litros de agua.
- ¿Volviste a Estados Unidos?
¡No! Si volvía mis amigos me mataban, todos me habían prestado plata, el negocio tenía que funcionar sí o sí. El único problema fue el enojo que se agarró mi mujer, pero le dije "gorda, si querés doblar, doblá; yo sigo para adelante y a fondo", ja, no la vi más.
- ¿Cómo siguió tu vida en África?
Me hice muy amigo del dueño de un hotel y pude llegar al presidente Charles Taylor.
Imaginate, él era el que estaba en guerra con Jonhson, así que para mí era el nene malo con la pistola grande; pero terminó siendo un buen tipo.
Me dejó que laburara en minería pero para él; me dijo que iba a ser 80%, 20%. En mi ingenuidad creí que el 80% era para mí; no, le pifié re mal.


E



Cuando volví al territorio de Jonhson para buscar mi documentación, ya me habían buchoneado y me metieron preso por estar con Charles Taylor. Una vez más Mansilla en problemas. Por suerte, mi "jefe" era más pesado y me liberaron.
- ¿Encontraste oro y diamantes?
Sí, trabajé ocho meses en los que, obviamente, no le di el 80% a Taylor. Cuando logré conseguir la plata saldar todas las deudas y tener una ganancia considerable decidí irme. Pero acá viene una historia más.
- ¿Hay más?
Cuando ya estaba por irme y no quería saber más nada, una mujer me suplicó que me llevara a su hija de 19 años para que no la mataran.
Fue todo un tema, me fui de África a Italia con la negra escondida y nadie quería saber nada con ella, ni el cónsul. Viajé a Argentina pero en San Pablo había que cambiar de avión, y como la mina esta no tenía pasaporte no me querían dejar pasar; así que tuve que dejar unos manguitos en el aeropuerto.
- ¿Y cómo pudo entrar en Argentina?
Gestioné un documento para que entrara como refugiada política, pero, si bien el cónsul la recibió, los trámites no fueron inmediatos.
Una vez más Quiquito metido en alguna locura: me traje a la negra a vivir a casa. Hasta que me pudrí porque ya estaba demasiado mimosa y le presenté a un chico, ahora están casados y tienen dos chicos.

Quique podría seguir hablando por horas, ya que una y mil anécdotas surgen de cada palabra.
En medio de tantos recuerdos, asegura que si bien su historia suena "delirante", está dentro del "marco normal" de un aventurero como él.

- Si pudieras elegir ¿Vivirías otra vez tu vida?
Por más que pudiese lograr una copia exacta de mi historia, no sería ni la mitad de intensa de lo que fue. Mi vida es única, no acepto imitaciones.


con



La relación con Ayrton Senna

Sus carreras se dieron prácticamente a la par; si bien Senna fue más popular mundialmente por haber llegado a la Fórmula 1, cuando ambos corrían en la Fórmula Ford inglesa eran tan reconocidos uno como el otro y era grandes adversarios.
Carrera tras carrera se tiraban los autos encima, doblaban cerrado en las curvas para sacar al otro de pista, y se miraban con odio cuando les tocaba compartir el podio. Todo esto ya no era parte de la carrera sino de algo personal. Se disputaron dos títulos, uno lo ganó Mansilla y el otro Senna.
Lo anecdótico es que esa enemistad entre ambos pilotos y esa desmedida competencia por demostrar quién era el mejor, se transformaron en las causas de una estrecha relación de amistad.
Quique y Ayrton han disfrutado de miles de salidas juntos en Londres, e incluso, cuando todos los pilotos extranjeros debían compartir las habitaciones de los hoteles, ellos siempre decidían ser compañeros de cuarto.
Mansilla asegura que su amigo Ayrton, más allá de ser un piloto extraordinario y admirable, era una excelente persona.

La pelea

Ayrton fue quinto en su debut por el campeonato P&O en Brands Hatch, carrera que ganó Quique Mansilla. Su tercera carrera la ganó con su aliada la lluvia por el campeonato Townsend Thorensen. Aquel resultado daba cuenta de lo que Ayrton empezaba a mostrar como piloto… Así llegamos a la cuarta carrera en Mallory Park y sucede lo que da nombre al título del artículo, el clásico sudamericano en su versión automovilística.





Ayrton Da Silva marcó la pole, pero Quique partía segundo y, con una salida mejor, se puso primero en carrera. Y así permaneció hasta que en la última vuelta, en la curva Gerard, Ayrton se empareja con Mansilla por fuera. Venía con más velocidad, pero acabaron por tocarse y con Ayrton fuera de la pista. Quique Mansilla ganó la carrera, segundo acabó el brasileño. Hasta aquí todo normal, un toque de carrera como tantos otros, salvo por la reacción de Senna, que fue a buscar a su compañero entre insultos y forcejeos.
Afortunadamente, los pilotos que les rodeaban lograron separarlos y la cosa no pasó a mayores, pero aquí transcribimos una breve reseña de lo acontecido, contado por los protagonistas:


quique mansilla:

Momento de la pelea:Senna toma del cuello a Quique



Ayrton Senna: "Voce esta maluco? Argentino de mierda [sic], ¿¿cómo me has hecho eso??".
Enrique Mansilla: "Pará pibe, a mí no me toqués, ¡¡'brazuca' cagón!! ¡Aprendé a perder, boludo!".
Ayrton Senna: "Yo te voy a romper la cara, idiota, ¿quién mierda te crees?".
Enrique Mansilla: "No me toqués porque te rompo la cara, sácame las manos o…".
Enrique Benamo (piloto argentino): "¡¡Paren, carajo!!! Flaco, ¡vos tranquilo! –a Mansilla–. Soltalo, ¡déjense de joder! –a Senna–".
Ralph Firman (dueño del equipo Van Diemen): "Stop, stop! You both morans… Don't you hear me??".
Enrique Benamo a Sergio Rinland (ingeniero argentino): "Agarralo a este boludo. Sergio, catch Ayrton and leave ten feet to the back".

Mansilla explica la situación, muchos años después del incidente: "Esa curva se toma peinando el freno y ver a Ayrton por fuera y a fondo con el coche dando saltitos hacia fuera tocando la hierba pone la piel de gallina", cuenta. "Era un gran tipo y un piloto excepcional, nunca sabías por dónde se tiraba para adelantar, era difícil seguirlo… el brasileño era mejor que yo. Yo podía estar detrás de él cómodamente; para mí, en cambio, se me hacía difícil mantenerme delante de él, quizá por una cuestión de experiencia, ¡aunque yo aprendía rápido! Todos conocemos lo alto que llegó Senna en el automovilismo y estoy seguro de que si no hubiera sufrido ese terrible accidente, hubiera batido todas las estadísticas, no cabe dudas de que fue y será el mejor piloto de Fórmula 1 de todos los tiempos. Seres humanos así, tocados por la varita mágica, aparecen cada millón de años, así como en el fútbol lo fue y será nuestro Diego Armando Maradona".



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