Una difícil, pero sana decisión para no extender un malestar Dice el dicho, quien tiene un amigo tiene un tesoro, y es incontestable que la compañía y el apoyo de un amigo tanto en los momentos buenos como en los malos es esencial para nuestro bienestar emocional . Hay momentos en la vida en los que debemos enfrentarnos a la dolorosa y difícil decisión de dar por terminada una amistad. Cuando no hay reciprocidad o ambas partes han cambiado hasta el punto de no hallar la forma de relacionarse, es preciso poner un punto final. La amistad, a diferencia de las relaciones amorosas, familiares o incluso laborales, suele darnos mayor libertad para vincularnos con esa persona que nos contiene, nos escucha y comparte alegría y tristezas, sin mezquindades o sin tener que pensar lo que se dice o se hace para no generar conflictos. Cuando no encontramos en un amigo o amiga ese espacio de cariño mutuo que le da sentido a la relación, que nos lleva a planear un paseo, una salida al cine o cualquier otra actividad para compartir un buen momento, algo no funciona. Es preciso, entonces, analizar la situación para encontrar la base del problema. Es posible que hayamos cambiado mucho y ya no encontremos puntos en común con la otra persona. Quizá una charla en profundidad entre amigos o amigas sirva para hallar una solución. Sí aún así, hay una frialdad en la relación, no nos devuelven las llamadas o no hay interés en encontrarse, aunque sea de vez en cuando, será necesario poner un punto y final, para no gastar energía o angustiarse por un vínculo que no vale la pena. Quedarán los buenos recuerdos y un cariño guardado en el corazón. Cuándo terminar una amistad Como en todo tipo de relaciones humanas, de pareja, familiares o laborales, no siempre las relaciones son sanas desde el punto de vista emocional, y, en lugar de hacernos bien, nos minan la autoestima, nos debilitan psicológicamente y nos menoscaban la valía. Por ello, debemos estar atentos a esos signos que nos indican cuándo una amistad no es sana emocionalmente, sino todo lo contrario y llega el momento de terminarla: Dar y recibir Uno de los aspectos que hace grande la amistad, como el amor, es la capacidad de dar sin esperar nada a cambio. Pero esto no significa que seamos sólo nosotros quienes debemos dar y el otro recibir, sino que tiene que haber un equilibrio entre lo que los amigos dan y reciben. De lo contrario, más que sus amigos, somos sus cuidadores, y el otro no dudará en manipularnos con sentimientos de culpa cuando queramos equilibrar la balanza. Aceptar al otro como es Cuando somos amigos de alguien, le aceptamos tal y como es. Esto no significa que no le ayudemos a mejorar en determinados aspectos, igual que nuestro amigo hace con nosotros. En ocasiones esta ayuda se transforma en un criticismo exagerado, o bien en frases cargadas de sarcasmo e ironía, tano en público o en privado que ponen en entredicho nuestra forma de ser, actuar o pensar, encerrando, en el fondo un menosprecio, una falta de respeto o envidia, sentimientos del todo punto incompatibles con la verdadera amistad. Apoyo Los amigos son una base esencial en la que apoyarnos cuando estamos pasando por un mal momento, al igual que nosotros lo somos para ellos. Si tu amigo siempre busca tu apoyo cuando lo necesita pero nunca está cuando lo necesitas tú, es el momento de replantearse la relación de amistad link: https://www.youtube.com/watch?v=q16PV4nvbmI
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