La compañía de Cupertino ha entregado un producto que a todas luces está aún por terminar, pero hay que alabar lo conseguido en poco tiempo y ser indulgentes porque es algo que ya se ha dado en el pasado.
Edificios que parecen hechos de gelatina, carreteras con formas imposibles de ser recorridas por un automóvil, lugares famosos ubicados en sitios totalmente erróneos (como Berlín, la capital alemana, en la Antártida), y la lista puede seguir. Estos son algunos de los errores que se le han estado descubriendo a Apple Maps desde que el producto substituyó a Google Maps con la actualización a iOS 6, ya disponible para los poseedores de iPhones e iPads compatibles con dicha versión.
Una de las autopistas fotografiadas y representadas en Apple Maps, con formas imposibles. Imagen en la página NDTV Gadgets, enlazada desde esta
Las bromas en Internet no se han hecho esperar, así como las críticas. ¿Como es posible que Apple, tan perfeccionista ella, lance un producto inacabado y con tantos errores como este? Si pero no, es mi respuesta.
Google lleva años trabajando un sistema de cartografía que, al principio y como todos, también presentaba sus errores, mientras que Apple es primeriza en ello, y no se puede basar en el trabajo hecho por otros ni reutilizar sus datos. ¿Justifica esto los fallos? no, pero los hace más comprensibles.
Realmente, a mi también me cuesta asimilar que la siempre perfeccionista Apple haya decidido lanzar un servicio al mercado en este estado, y tampoco entiendo como no había previsto la necesidad de algo así mucho antes de que el contrato con Google por el uso de los mapas de esta terminara, pero probablemente en los cuarteles generales de Cupertino tampoco pensaban en su momento que Android iba a nacer y que tendría tanta fuerza en el mercado como la que tiene ahora.
Comparación entre la información que tiene Google Maps en comparación a la de Apple Maps. Imagen original de CNET y alojada en los servidores de dicha publicación
Cartografiar y obtener información de todo el mundo requiere de esfuerzo y recursos. Google lo lleva haciendo hace mucho tiempo y, además, ha contado con el concurso de los usuarios y de los propietarios de locales que quieren verse en su servicio de mapas, a día de hoy el más utilizado y popular en casi todo el mundo. Este bagaje de años no puede ser superado por Apple sin un volumen de contratación sin medida de personal para llevarlo a cabo, lo que implicaría casi una persona por pueblo y varias por ciudad en todo el mundo.
Apple es una de esas empresas a las que se ama o se odio, difícilmente hay término medio. Uno, o se hace adepto a su filosofía y, por lo tanto, adopta su ecosistema con los ojos cerrados si es necesario, o bien la rechaza sin paliativos por ser demasiado cerrada, exclusiva o elitista. Ante este panorama, es normal que los fallos encontrados en el servicio de mapas hayan despertado reacciones de burla irónica o de crítica feroz, probablemente venidas de parte de personas que, si fuera otro el sufridor de tales penurias (como, por ejemplo, Google) habrían pedido paciencia ante un servicio al que aún le queda mucho por andar y mejorar.
Hay que ser comprensivos con Apple aunque, eso si, está bien señalar los fallos. Y es que el hecho de que haya mucho trabajo por hacer en un lanzamiento de este calibre no disculpa los fallos pese a que, como he dicho antes, los hace más comprensibles y debe hacernos más tolerantes con ellos.
Copyleft 2012 www.imatica.org
Esta obra se encuentra sujeta a la siguiente licencia:
La difusión, reproducción y traducción de este texto se permite libremente en cualquier medio o soporte con las únicas obligaciones de mantener la presente licencia e incluir un enlace o referencia a la página en la que se encuentra el original dentro del servidor www.imatica.org . En medios audiovisuales se requiere la cita al medio www.imatica.org
Edificios que parecen hechos de gelatina, carreteras con formas imposibles de ser recorridas por un automóvil, lugares famosos ubicados en sitios totalmente erróneos (como Berlín, la capital alemana, en la Antártida), y la lista puede seguir. Estos son algunos de los errores que se le han estado descubriendo a Apple Maps desde que el producto substituyó a Google Maps con la actualización a iOS 6, ya disponible para los poseedores de iPhones e iPads compatibles con dicha versión.
Una de las autopistas fotografiadas y representadas en Apple Maps, con formas imposibles. Imagen en la página NDTV Gadgets, enlazada desde esta
Las bromas en Internet no se han hecho esperar, así como las críticas. ¿Como es posible que Apple, tan perfeccionista ella, lance un producto inacabado y con tantos errores como este? Si pero no, es mi respuesta.
Google lleva años trabajando un sistema de cartografía que, al principio y como todos, también presentaba sus errores, mientras que Apple es primeriza en ello, y no se puede basar en el trabajo hecho por otros ni reutilizar sus datos. ¿Justifica esto los fallos? no, pero los hace más comprensibles.
Realmente, a mi también me cuesta asimilar que la siempre perfeccionista Apple haya decidido lanzar un servicio al mercado en este estado, y tampoco entiendo como no había previsto la necesidad de algo así mucho antes de que el contrato con Google por el uso de los mapas de esta terminara, pero probablemente en los cuarteles generales de Cupertino tampoco pensaban en su momento que Android iba a nacer y que tendría tanta fuerza en el mercado como la que tiene ahora.
Comparación entre la información que tiene Google Maps en comparación a la de Apple Maps. Imagen original de CNET y alojada en los servidores de dicha publicación
Cartografiar y obtener información de todo el mundo requiere de esfuerzo y recursos. Google lo lleva haciendo hace mucho tiempo y, además, ha contado con el concurso de los usuarios y de los propietarios de locales que quieren verse en su servicio de mapas, a día de hoy el más utilizado y popular en casi todo el mundo. Este bagaje de años no puede ser superado por Apple sin un volumen de contratación sin medida de personal para llevarlo a cabo, lo que implicaría casi una persona por pueblo y varias por ciudad en todo el mundo.
Apple es una de esas empresas a las que se ama o se odio, difícilmente hay término medio. Uno, o se hace adepto a su filosofía y, por lo tanto, adopta su ecosistema con los ojos cerrados si es necesario, o bien la rechaza sin paliativos por ser demasiado cerrada, exclusiva o elitista. Ante este panorama, es normal que los fallos encontrados en el servicio de mapas hayan despertado reacciones de burla irónica o de crítica feroz, probablemente venidas de parte de personas que, si fuera otro el sufridor de tales penurias (como, por ejemplo, Google) habrían pedido paciencia ante un servicio al que aún le queda mucho por andar y mejorar.
Hay que ser comprensivos con Apple aunque, eso si, está bien señalar los fallos. Y es que el hecho de que haya mucho trabajo por hacer en un lanzamiento de este calibre no disculpa los fallos pese a que, como he dicho antes, los hace más comprensibles y debe hacernos más tolerantes con ellos.
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