La necesidad de contar con un auto más liviano y compacto que el Galant para correr en rally llevó a Mitsubishi a desarrollar en 1992 el Lancer Evolution I. Pero la rivalidad en la categoría era muy dura y un año después llegó el Evolution II. Así comenzó una saga de evoluciones que ya hizo perder la cuenta a más de uno y que parece no tener fin.
Cada nuevo modelo sirve para homologar piezas de suspensión, elementos de transmisión, motor y apéndices aerodinámicos para mejorar la performance. El exceso de controles electrónicos hizo que las últimas versiones fueran cada vez más seguras, pero también algo más aburridas. Los conocedores aseguran que el Lancer alcanzó su grado de maduración exacto con el Evolution VI de 1999, más precisamente con la edición limitada “Tommi Mäkinen” (foto), en homenaje al finlandés que ganó cuatro títulos al hilo con la marca.
El Evo VI fue también el modelo que llegó en mayor cantidad de unidades a la Argentina y con uno de ellos el cordobés Gabriel Pozzo ganó el Mundial de Grupo N del 2001.
Un par de videos para no hacerlo tan pobre