La Receta vegetariana del día. Nº 496
Sambayón: sabor y perfección con casi nada
Cuando la heladera y la despensa están casi totalmente vacías, siempre quedan a mano algunos huevos, un fondito de alguna bebida alcohólica y un poco de azúcar.
Y quién podría imaginarse que detrás de estos ingredientes simplones se esconde el maravilloso sambayón, sabayón, o zabaione como lo bautizaron hace más de dos siglos en su Italia natal.
Este es uno de los sabores de mi más tierna infancia, y me ha acompañado hasta el día de hoy, como una brisa de perfección cada vez que tomo una cucharada.
Siempre pensé que había una técnica especial y secreta para hacer semejante postre, pero con el tiempo descubrí que era más simple de lo que imaginaba y que lo único que requería era paciencia y cuidado con el calor con el que se cocinan las yemas para evitar una mala cocción.
Para este postre con casi nada necesitas sólo las yemas, las claras guardálas, sumalas a cualquier revuelto de verduras, omelette, o relleno de tarta.
Ingredientes:
6 yemas de huevo
6 cucharadas soperas de azúcar
6 cucharaadas de vino marsala u oporto – si no tenés podés usar casi cualquier bebida alcohólica con cuerpo, el champagne queda espectacular
Nueces pecan y azúcar extra para hacer el praliné.
Elaboración:
Hay postres ricos y hay delicias, el sambayón claramente juega en el segundo equipo.
Es una preparación con una elegancia indiscutible.
Para comenzar hay que separar las claras de las yemas.
Este procedimiento parece difícil, pero es sólo cuestión de práctica.
La clave está en romper la cáscara del huevo sin romper la yema.
Usá el borde de una superficie dura, como la mesada de la cocina para hacer un buen corte en la cáscara del huevo.
Necesitás dos bowls para este procedimiento.
Usá las mitades de la cascara para pasar la yema de una a otra, así va cayendo la clara en bowl que reservás aparte.
Una vez que tengas las 6 yemas, rompé un poco la liga y luego agregá el azúcar.
Comenzá a batir con un batidor de alambre hasta que la preparación cambie de color: de amarillo intenso, tiene que pasar a amarillo pálido.
Este procedimiento lleva varios minutos, si querés podés hacerlo con batidora eléctrica, la idea es que aumente su tamaño con del batido y el aire que le incorporás a la preparación.
Algunos le incorporan el vino en este punto, pero yo prefiero hacerlo una vez que comience a tomar cuerpo sobre el fuego, me parece que queda mejor y es más a prueba de fallas.
3. Poné al fuego una cacerola con agua a hervir levemente.
Tratá que sea una cacerola donde quepa el bowl, pero no se hunda.
El bowl tiene que estar cerca del vapor caliente del agua sin que la base toque el agua, porque si no vas a cocinar las yemas y en lugar de sambayón vas a tener huevos revueltos dulces.
Hay que batir enérgicamente uno o dos minutos más.
En este punto agregás el vino dulce, y seguís batiendo.
El sambayón está listo cuando lográs una textura cremosa homogénea y con el batidor podés ver el fondo del bowl.
Refrigerá un ratito para que se asiente y serví en copas.
En este caso yo lo acompaño con un praliné de nueces pecan.
En una sartén poné azúcar y calentá a fuego bajo, cuando comienza a fundirse el azúcar en un caramelo, agregá las nueces.
Cuando estén cubiertas de caramelo sacalo del fuego, y ponelo en una fuente aceitada levemente a enfriar.
Cuando esté rígido, lo picás e incorporás los pedacitos a las copas por encima del sambayón.
Fuente:
http://ar.mujer.yahoo.com/blogs/flor-rodriguez/sambay%C3%B3n-sabor-y-perfecci%C3%B3n-con-casi-nada-064215219.html
Sambayón: sabor y perfección con casi nada
Cuando la heladera y la despensa están casi totalmente vacías, siempre quedan a mano algunos huevos, un fondito de alguna bebida alcohólica y un poco de azúcar.
Y quién podría imaginarse que detrás de estos ingredientes simplones se esconde el maravilloso sambayón, sabayón, o zabaione como lo bautizaron hace más de dos siglos en su Italia natal.
Este es uno de los sabores de mi más tierna infancia, y me ha acompañado hasta el día de hoy, como una brisa de perfección cada vez que tomo una cucharada.
Siempre pensé que había una técnica especial y secreta para hacer semejante postre, pero con el tiempo descubrí que era más simple de lo que imaginaba y que lo único que requería era paciencia y cuidado con el calor con el que se cocinan las yemas para evitar una mala cocción.
Para este postre con casi nada necesitas sólo las yemas, las claras guardálas, sumalas a cualquier revuelto de verduras, omelette, o relleno de tarta.
Ingredientes:
6 yemas de huevo
6 cucharadas soperas de azúcar
6 cucharaadas de vino marsala u oporto – si no tenés podés usar casi cualquier bebida alcohólica con cuerpo, el champagne queda espectacular
Nueces pecan y azúcar extra para hacer el praliné.
Elaboración:
Hay postres ricos y hay delicias, el sambayón claramente juega en el segundo equipo.
Es una preparación con una elegancia indiscutible.
Para comenzar hay que separar las claras de las yemas.
Este procedimiento parece difícil, pero es sólo cuestión de práctica.
La clave está en romper la cáscara del huevo sin romper la yema.
Usá el borde de una superficie dura, como la mesada de la cocina para hacer un buen corte en la cáscara del huevo.
Necesitás dos bowls para este procedimiento.
Usá las mitades de la cascara para pasar la yema de una a otra, así va cayendo la clara en bowl que reservás aparte.
Una vez que tengas las 6 yemas, rompé un poco la liga y luego agregá el azúcar.
Comenzá a batir con un batidor de alambre hasta que la preparación cambie de color: de amarillo intenso, tiene que pasar a amarillo pálido.
Este procedimiento lleva varios minutos, si querés podés hacerlo con batidora eléctrica, la idea es que aumente su tamaño con del batido y el aire que le incorporás a la preparación.
Algunos le incorporan el vino en este punto, pero yo prefiero hacerlo una vez que comience a tomar cuerpo sobre el fuego, me parece que queda mejor y es más a prueba de fallas.
3. Poné al fuego una cacerola con agua a hervir levemente.
Tratá que sea una cacerola donde quepa el bowl, pero no se hunda.
El bowl tiene que estar cerca del vapor caliente del agua sin que la base toque el agua, porque si no vas a cocinar las yemas y en lugar de sambayón vas a tener huevos revueltos dulces.
Hay que batir enérgicamente uno o dos minutos más.
En este punto agregás el vino dulce, y seguís batiendo.
El sambayón está listo cuando lográs una textura cremosa homogénea y con el batidor podés ver el fondo del bowl.
Refrigerá un ratito para que se asiente y serví en copas.
En este caso yo lo acompaño con un praliné de nueces pecan.
En una sartén poné azúcar y calentá a fuego bajo, cuando comienza a fundirse el azúcar en un caramelo, agregá las nueces.
Cuando estén cubiertas de caramelo sacalo del fuego, y ponelo en una fuente aceitada levemente a enfriar.
Cuando esté rígido, lo picás e incorporás los pedacitos a las copas por encima del sambayón.
Fuente:
http://ar.mujer.yahoo.com/blogs/flor-rodriguez/sambay%C3%B3n-sabor-y-perfecci%C3%B3n-con-casi-nada-064215219.html