1 de Septiembre: Lo que oculta el éxito. Tras cada sonrisa y cada éxito brillante se ocultan a veces lágrimas y pruebas que ignoramos. Buscar en esta certidumbre el valor para superar las propias decepciones. 2 de Septiembre: Límites. Conocer y dar a conocer los propios límites. 3 de Septiembre: De acuerdo con uno mismo. Nos sentimos siempre más libres cuando expresar lo que sentimos. Estamos entonces de acuerdo un nosotros mismos. 4 de Septiembre: Prolongar la felicidad. Nuestra capacidad para ser felices depende de nuestra facultad para relativizar los problemas. Apreciar, renovar y prolongar los pequeños gozos de la existencia, ése es el secreto de la felicidad. 5 de Septiembre: Poder. A menudo, más a menudo de creemos, basta con querer para poder. 6 de Septiembre. Recaídas. Quien niega sus errores se expone a repetirlos. 7 de Septiembre: Pasiones. Amar la propia vida, encontrar una familia de realización en el trabajo, aceptar las obligaciones. Saberse poseedor del amor de los suyos, de la amistad de las personas fieles... Y no esperar nada más, en eso reside la verdadera sabiduría. 8 de Septiembre: Indecisiones. Elegir es difícil, pues, “cualquier elección supone unas exequias”, escribía Bossuet. Pero la indecisión es una cárcel que encierra. Con más seguridad aún, en el interior de uno mismo. 9 de Septiembre: No ocultar lo que se es. No disimular las debilidades, las dudas, los puntos débiles, la sabiduría china recuerda oportunamente que no hay peor enfermedad que la que se oculta. 10 de Septiembre:Cámara de descompresión. Tras una jornada de trabajo, utilizar el coche o los transportes públicos como una cámara de descompresión. Escuchar música suave, meditar, hacer ejercicios de respiración, tomar decisiones para mejor administrar la jornada laboral del día siguiente. E impregnarse con el placer de recuperar el remanso de paz. 11 de Septiembre: Melancolía. Pensar en tus padres o en tus íntimos desaparecidos, sin tristezas o excesiva melancolía, pensar en lo que fueron para ti, en lo que te enseñaron, en el papel que desempeñaron en tu existencia. Y agradecer al cielo la suerte que se ha tenido al haberlos conocido. 12 de Septiembre: El tiempo de nuestra riqueza. El tiempo es una forma de más valioso que tenemos. Hay que evitar malgastarlo y saber compartirlo con aquellos a quienes se ama. 13 de Septiembre: Franqueza. La franqueza es una forma de valor y honestidad moral de la que pocos hombres pueden enorgullecerse. 14 de Septiembre: Obstinación. Lo que se quiere, hay que quererlo con fuerza y obstinación. 15 de Septiembre: Dominio. La sabiduría procede de la práctica regular del autodominio. 16 de Septiembre: Dueño. Reaprender a ser dueño de uno mismo para convertirse luego en dueño de los demás. 17 de Septiembre: Eliminar las tensiones. Si estás enojado, contrariado, estresado, hacer un poco de ejercicio o de deporte puede ayudar a eliminar las tensiones de la jornada. La actividad física es un formidable “desestresante”. 18 de Septiembre: Liberaciones. ¿Por qué cargar con viejos rencores? ¿Animosidad? ¿Resentimiento? Descarguemonos de ese equipaje inútil. 19 de Septiembre: Digno de confianza. La confianza en el otro es como un hilo frágil. Cada promesa cumplida, cada palabra sincera, cada atención contribuye a darle solidez. Pero cada quebrantamiento lo fragiliza de forma duradera. 20 de Septiembre: Cosechas. Es inútil lamentarse, se recoge lo que se siembra. Es uno de los principios inmutables de la existencia. Y es finalmente, muy justo. 21 de Septiembre: Lluvias de otoño. Aprovechar el cambio de estación para escuchar cómo cae la lluvia un atardecer de otoño. Imaginar que el agua limpia el universo y la atmósfera. Y sentirse en paz, de acuerdo con el orden natural de las cosas. 22 de Septiembre: Horas muertas. ¿Por qué no aprovechar un atardecer de otoño par ir a recoger hojas al bosque o a un parque a los alrededores? Observar sus colores, sus formas. Escuchar su historia cuando crujen bajo nuestros pasos. Respirar profundamente. Y participar así la dulce beatitud del cambio de estación. 23 de Septiembre: Estrellas. Por la noche, cuando el cielo está despejado, levantar la cabeza hacia las estrellas. Y ser feliz por ese instante. 24 de Septiembre: Reacción. Siempre es posible decidir de qué modo van a afectarnos los acontecimientos. Pues está lo que se produce y nuestra reacción ante lo que ocurre. Y, en medio, nuestra elección: la de optar por una actitud positiva o negativa. 25 de Septiembre: Paseo vespertino. Dar un paseo al anochecer para encontrarse con uno mismo o con la persona a la que se ama. Compartir así un momento de dulzura, de complicidad y de silencio. Respirar los olores de la noche que cae, escuchar los rumores. Regenerarse tomando plena conciencia de esos instantes privilegiados. Se duerme así más ligero, más apaciguado y, sin duda más feliz. 26 de Septiembre: Fuerza interior. No permitir que el entorno o las circunstancias exteriores dicten nuestro humor. Oponer una actitud positiva, optimista, y hacer comprender que nada podrá alterar esa fuerza interior. 27 de Septiembre: Plenitudes. La felicidad y la plenitud están hechas de grandes acepciones. Resistir al curso de las cosas es combatir en vano contra el curso natural de la vida. Se sale de ello agotado y frustrado. 28 de Septiembre: Gozar del instante. La vida es sencilla, de hecho, como un pescador, en una barca, se deja arrastrar por la corriente, hay que seguir su curso sin más preocupación que el goce del instante. 29 de Septiembre: Límpida. Cuando se acepta vivir al instante presente toda la belleza de la vida se nos revela en su evidente limpidez. 30 de Septiembre: Despertar. La paz suprema es el resultado de una toma de conciencia, de un despertar interior. Así, cual felicidad se busca en un mismo.
Pequeñas filosofias vespertinas de Septiembre
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