1 de Julio: El ejemplo. No esperar a que los demás cambien para cambiar. Ser más bien el que da el ejemplo. Los demás evolucionarán a su vez. 2 de Julio: Tomarse tiempo. En cuanto te tomas tiempo, aprecias las insignificancias de la vida, esos detalles imperceptibles que le dan todo su sabor. 3 de Julio: Lo que saben los niños. Los niños son felices y alegres porque saben vivir el momento presente, sin hacerse preguntas. Reaprendamos los reflejos de la infancia. 4 de Julio: Arena. En verano, tomar un puñado de arena en la mano y dejar escapar los miles de granos.... lentamente... entre los dedos. Y luego recomenzar. 5 de Julio: Olvidar la hora. Dejar de mirar el reloj. La contabilidad del tiempo es un factor de estrés. 6 de Julio: Calma. ¿Estamos seguros de que lo que pensamos que es importante, lo es realmente? Si no estamos del todo seguros, mejor será entonces no agitarse en mano y mantener la calma. 7 de Julio: Lucidez. Un hombre calmo es un hombre lúcido. 8 de Julio: Dejar repasar. Por la noche - ¿Sera a causa de la fatiga o de la obscuridad? -, nuestras preocupaciones parecen a menudo más graves o más angustiantes, mejor será dejarlas descansar esperar a mañana para tomar la decisión adecuada. 9 de Julio: Atención. ¿Estamos seguros de haber sabido escuchar hoy a los demás? 10 de Julio: Concentración. Cuando se está concentrado en lo que debe hacerse, sea cual sea la importancia de la tarea, cuando se realiza con esmero y obligación, se vive entonces plenamente en el momento presente. 11 de Julio: Relajación. Nuestra existencia adopta a menudo el sentido que le destinamos, el color que le atribuimos. Cada cual debe elegir el suyo. 12 de Julio: Color. Por la noche, no desdeñar nada que pueda contribuir a relajarnos. 13 de Julio: Regar las plantas Los anocheceres de estío, regar las plantas del jardín o del balcón. 14 de Julio: En sí. Al finalizar la jornada puede ser adecuado meditar este proverbio chino: “la frente más refrescante esta en un mismo”. 15 de Julio: Descubrir tu estrella. Las noches de verano, cuando el tiempo es despejado, observar el cielo, elegir un estrella, tu estrella. Descubrirla. Y mirar cada noche la evolución de su curso celeste. Soñar, viajar con ella. 16 de Julio: Relativizar. Una velada pasada en casa con la familia, entre el amor de los tuyos, permite regenerarse y relativizar la mayoría de tus preocupaciones. 17 de Julio: Reflexión para el fin de la jornada. Evitar la cólera, los arrebatos. El autodominio es la clase que abre la puerta de una vida más sosegada y feliz. Pensar en ello al final de la jornada para no repetir mañana los errores de hoy. 18 de Julio: Cuestión de elección. Cada uno de nosotros puede elegir. Tomar las cosas por el lado bueno o por el malo. Ver la copa medio vacía o medio llena. Recibir los acontecimientos con la sonrisa o apretando los puños. Decir “es una catástrofe” o “todo va a arreglarse”. Verlo todo negro o todo de color. Ser tranquilo y abierto, agresivo y cerrado. Y decidir hacer así de la existencia. Un camino de flores o un camino de espinas. 19 de Julio: Para mi. Al finalizar la jornada, hacerse esta pregunta: ¿qué he hecho hoy para mi? Si la respuesta es “nada, entonces es hora de actuar y pensar, por fin, en complacerse. 20 de Julio: Urgencia. Un día en el que no se ha reído es un día perdido. Antes de acostarse, pensar en sonreír, en reír, y abrir así una puerta a la felicidad. 21 de Julio: Aceptación. Ser positivo es aceptar la vida tal como es, con su parte de regocijo y sus inconvenientes. 22 de Julio: Esquemas negativos. Si no se ha estado tranquilo durante la jornada, el anochecer es propicio para decidir dominar los nervios no reproduciendo esquemas negativos. 23 de Julio: Desarmar. Aprender a desarmar al adversario sonriendole y permaneciendo serenos. 24 de Julio: Enseñanzas. Los reveses, como los éxitos son otras tantas fuentes de enseñanza. 25 de Julio: De la urgencia a la lentitud. Vivir deprisa es vivir a ciegas. Para ver mejor reducir el tiempo. 26 de Julio: En el interior. Al final de una jornada cargada y agitada, otorgándose cierto tiempo para meditar inspirando, luego espirando a fondo, con los ojos cerrados durante unos minutos. Tan a menudo como sea posible, aprender así a buscar en uno mismo los remansos de calma y serenidad. 27 de Julio: La plenitud de los pájaros. Comprarse un disco de cantos de pájaros y escucharlo al anochecer. Imaginarlos despreocupados en las ramas, y apreciar la plenitud que brota de ello. 28 de Julio: Reconocer el error. Saber reconocer el error y atreverse a decirlo, es ponerse de acuerdo con uno mismo. 29 de Julio: En sí. Nuestros propios recursos son inmensos y, a menudo desconocidos para nosotros mismos. Es importante confiar en uno mismo, saber en cualquier circunstancia buscar en si fuerzas vivas y regeneradoras. 30 de Julio: Noche de estío. Saber apreciar la exquisita dulzura de una noche de estío, cuando la naturaleza es dulce y perfumada, como un momento de eternidad. 31 de Julio: Grano de arena. Para ganar una partida es importante no olvidar detalle alguno. Suele ser un minúsculo grano de arena lo que hace fracasar las mayores empresas.
Pequeñas filosofias vespertinas del mes de julio
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