Mi relación con el cigarrillo es realmente tortuosa y ridícula. Comencé a fumar a los 15 por esa estúpida visión que era "cool", que me daba un cierto aire "interesante" y "sofisticado". Siempre con la firme creencia que era solo un "inocente vicio" que podría abandonar cuando quisiera. A los pocos meses de comenzar ya fumaba 10 cigarrillos diarios, pero siempre con esa idea que me daba una "imágen diferente". En mi paso por España, el primer día compré cigarrillos y realmente no me gustaron, así que dejé de fumar. Eso reafirmó mi supuesto que podía dejarlo cuando quisiera. Pero a los 6 meses volví al vicio solo por ESTÚPIDO. Cuando la rutina me gano la partida, llegué a fumar 60 u 80 cigarrillos diarios durante mi permanencia por aquellas tierras. Al volver, bajé el consumo a 50 cigarrillos diarios, pero empecé a plantearme el abandonar tal "vicio" pues realmente ya me hacía mal. Hace 3 años que comencé mi primer tratamiento para dejar de fumar ya que me dí cuenta que realmente no me gustaba el sabor de los cigarrillos. No pude dejarlo ni un día. En 2013 hice mi segundo tratamiento: esta vez tuve éxito por una semana, pero regresé a la idea que "si pude estar sin fumar una semana, una pitada no me hará nada". ERROR: una pitada y volví a fumar diariamente 30 cigarrillos diarios durante un tiempo mas. Cabe destacar que aprendí varias cosas con las cuales pude disminuir el consumo: no tener los cigarrillos cerca y restringirme a un solo lugar para fumar ayuda. Entre otras cosas ahí por fin me dí cuenta que no es un "vicio", comprendí que soy un "ADICTO" como cualquier otro de cualquier otra sustancia. Durante esos días seguí inventando formas de disminuir el consumo y de que se trataba la adicción. Hace unos meses hice un nuevo tratamiento y estuve fumando 1 cigarrillo por semana (solo cuando ya no soportaba la abstinencia). Pero acá estoy otra vez: fumando entre 10 y 15 cigarrillos diarios. Pero odio verdaderamente ser fumador y que no me hace para nada bien. A pesar de tanta Estupidez (que desde afuera se ve mas estúpido aún), he llegado a varias conclusiones: - La relación con el cigarrillo es como la relación con un golpeador: te destruye y puede matarte pero ahí sigues con él como si fuera a darte algo bueno, si lo dejas sientes que te falta algo importante. El problema no es del cigarrillo (o del golpeador) es solo de uno que no termina de cortar una relación en la cual es uno el que pierde siempre y que puede perder mas. Una relación vacía, destructiva y que solo la mantiene el miedo a perder algo que no vale la pena. (Un psicólogo, por favor). - Lo peor que se puede hacer es pensar que dejarlo es algo "importante". Si le das importancia a dejarlo, le das importancia a lo que dejas y nunca se sale de ese círculo: sufro porque quiero dejarlo y sufro porque lo dejo y vuelvo a sufrir porque vuelvo con él. El cigarrillo no tiene la mas mínima importancia, si todavía lo considero importante o tengo miedo a dejarlo por la abstinencia; peor es el miedo a morir ahogado por un enfisema o un cancer de pulmón ...... (No se puede ser tan idiota como el cerebro de un fumador: el mío por ejemplo). - No estoy de acuerdo con Allen Carr (escribió libros de autoayuda para fumadores y otros tipo de vicios) al respecto de pensar en el cigarrillo como algo que "he dejado y soy feliz por ello" .... es otra manera de darle una importancia que no tiene. - Algo que realmente me gustó mucho del libro de Allen Carr es sobre esa mentira que decimos los fumadores: "Fumo porque me gusta". A mi me gusta el sexo y no he tenido sexo 60 veces por día; tampoco me he comido 60 kilos de helado diarios. Es evidente que el fumador evita darse cuenta que la mayor parte de los cigarrillos que consume son solo para evitar la abstinencia que le produce la falta de nicotina. Quizás pueda llegar a entenderlo de esas personas que fuman 1 o 2 cigarrillos por día, pero no en mí o en la mayoría de fumadores compulsivos que conozco. - Lo peor de todo es sentirse frustrado por no poder dejarlo las veces que lo intentas. Eso solo reafirma que tenés que seguir matandote y es una equivocación. Mejor fallar 100 veces y dejarlo que intentar solo una vez y quedarse a morir convencido de que no vas a poder nunca. La frustración es el peor enemigo. Es evidente que mis días junto a esta porquería del tabaco son contados. Sino el que tiene los días contados soy yo.
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