Sodoma del Estero
Un día Dios se llenó las bolas con Sodoma y agarró a Abraham, un humano con el que tenía buena onda y le dijo: “O encontrás 50 tipos justos ahí adentro o la cago prendiendo fuego y le tiro azufre”.
Entonces Abraham se acordó que ahí vivía un pariente suyo, y le dijo a Dios que -si bien tenía razón y que en Sodoma eran todos perversos del ano-, había uno que zafaba que era, por supuesto, Lot, su sobrino.
En consecuencia, Dios le hizo la gauchada y mandó dos angelitos a que rescaten a Lot. Éstos fueron, le golpearon la puerta, y Lot los invitó a quedarse a dormir en la casa. Parece que cuando los sodomitas vieron pasar a los angelitos en culo se quedaron todos re calientes y fueron y también le golpearon las puertas a Lot.
“O entregas a esas dos bellezas angelicales para que nos la mamen o te la damos”, amenazó el pueblo. Entonces Lot se dio cuenta que si entregaba los ángeles, cagaba fuego por lo que, como buen cristiano –con tal de salvarse él-, le ofreció al pueblo a sus dos hijas vírgenes. Un fenómeno.
Lo peor es que el populacho no quiso garcharse a las hijas de Lot a cambio de los angeles, por lo que tuvieron que rajar, toda la familia de Lot y los ángeles, porque sino los reventaban a todos. Y así fue, salieron cagando. Es interesante imaginar qué pensarían las dos hijas de Lot luego de que su padre demostrara esa valentía y cariño por ellas. Pero bueno, mucho problema no hubo porque mientras se iban a la mierda Dios bombardeó todo a la mierda y se acabó el asunto en Sodoma.
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Abraham el ponedor
Abraham era el tipo más fértil de la antigüedad. Su pene, sumamente fecundo, engendró su primer hijo, cuando tenía nada más y nada menos que 86 años. Ese primer hijo fue Ismael. Pero, a ese no se lo considera legítimo más que nada porque lo tuvo con una esclava egipcia llamada Agar (En Egipto la molestaban y por eso le decían que su apellido era Agar “Char”). Pero bueno, como el viejo se garchó una negra laburante entonces no cuenta. La cuestión es que a los 100 años tuvo otro pibe, llamado Isaac, éste sí contaba, porque era hijo de Sara, que no era una sucia esclava.
El problema siempre fue Dios, que de vez en cuando se despertaba jodón.
Así fue como un día, el Barba tiró: “A ver, si crees tanto en mí, mata a tu hijo”. Abraham, con tal deno perder a un socio grosso –Nada menos que El Capo del Universo-, le dio para adelante y cuando estaba a punto de degollar a su criatura, Dios le gritó: “No, man, pará… era en joda, está todo piola, con un corderito para hacer un asado me conformo”. Y Abraham cerró el trato con el cordero, y zafó su pibe Jacob -que seguro debe haber estado chocho con lo rápido que su padre prefirió a su socio antes que a él-.
Lo que heredó Jacob de su padre, sin dudas, fue su fértil pene, con el que supo tener 12 pibes. Si hubiera existido para ese momento la Asignación Universal Por Hijo, seguramente Jacob hubiera tenido mucho dinero.