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Dormir es importante, dicen los expertos

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La importancia de dormir bien

Escrito el 27 mayo, 2014 por Departamento de Comunicaciones
dormir-bienEl ritmo de vida 24/7 y las exigencias de la modernidad han llevado a un número creciente de personas a dormir menos, sin que tengan conciencia del riesgo que presenta para su salud. Depresión, diabetes, problemas de peso e incluso cáncer y enfermedades cardíacas son los efectos de la falta de sueño. Y las más afectadas son las mujeres.

Extraído de El Mercurio. Por Muriel Alarcón Luco.


Dormir es importante, dicen los expertos


En los últimos años, Frankie Román, neurólogo y experto de la Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos, ha notado una nueva tendencia. Ha visto llegar a su consulta un número creciente de pacientes -principalmente mujeres- preguntándole qué pueden hacer para no dormir.

En una sociedad que funciona 24/7, en que las exigencias en todos los ámbitos de la vida se han multiplicado, muchos ven el sueño como un lujo que no pueden darse, una pérdida de tiempo. Y esa convicción, junto a la exposición casi permanente a pantallas y artefactos electrónicos, ha llevado a una reducción importante del número de horas de sueño y de los trastornos que de ello derivan.

-Cuando se inventó la electricidad, las personas dormían nueve horas en promedio y hoy en Estados Unidos, los hombres lo hacen 6.7 horas y las mujeres 6.4. En la actualidad, los días tienen 24 horas y las más afectadas son las mujeres, que duermen menos principalmente por las presiones que tienen en sus trabajos y en sus propias familias -explica el Doctor Román.

Él a sus pacientes les responde que no dormir “es lo peor que pueden hacer”.

-El sueño tiene que ser muy importante, si no, ¿por qué le dedicamos un tercio de nuestras vidas a dormir? La evolución hubiera eliminado el sueño si su función no fuera tan fundamental -dice.

Dormir como medicina preventiva

Los expertos en sueño aseguran que hace varias décadas se habla de la importancia de dormir bien. La diferencia es que hoy, agregan, existe nueva evidencia científica que confirma lo crucial que es para la salud mental y física.

-Dormir es equivalente a enfriar el propio motor, y si no se hace, podemos quemarlo. Es una pésima idea dormir una o dos horas menos por noche. Hay pacientes que se tardan años en reconocer que el origen de su enfermedad es la falta de sueño. Por eso, cuando tienen problemas les aconsejo dormir entre siete y ocho horas y observar si sus síntomas mejoran -dice Frankie Román.

La falta de sueño, explican los expertos, afecta todos los aspectos de nuestro funcionamiento durante el día: desde el estado de ánimo hasta el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas.

-El sueño es esencial para vivir. Se trata de un período de tiempo en el que el cuerpo repara daños a células y a tejidos. Durante el sueño, el cerebro consolida los recuerdos y el aprendizaje. Las personas con falta de sueño tienen mayor riesgo de contraer enfermedades del corazón, diabetes, hipertensión y depresión. El sueño adecuado es esencial para el funcionamiento óptimo de casi todos los sistemas orgánicos -explica Stuart F. Quan, profesor de la División del Sueño del Colegio Médico de Harvard.

David Randall, autor de “En tierra de sueños: Aventuras en la extraña ciencia del dormir” (considerado en Estados Unidos uno de los mejores libros científicos de 2012), lo resume así:

-El sueño es ahora considerado como una de las mejores formas de medicina preventiva y una parte fundamental en la manera en que aprendemos, tomamos buenas decisiones y sanamos nuestros cuerpos. Cuanto más tiempo pasamos sin dormir lo suficiente, más nuestros cuerpos se tensan. Los estudios han demostrado que a las personas que duermen menos de seis horas de sueño regularmente les va peor en pruebas cognitivas que a alguien que está borracho -dice.

Los efectos de la falta de sueño, son particularmente nefastos para las mujeres, quienes son además más susceptibles de sufrir de trastornos relacionados con el dormir, debido a los cambios hormonales a los que están sometidas a lo largo de la vida (ver recuadro).

Un estudio de la Universidad de Duke en Estados Unidos, publicado en 2008, demostró que si duermen poco, ellas tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas que los hombres. Para su trabajo, los investigadores estudiaron a 210 hombres y mujeres aparentemente sanos, sin antecedentes de trastornos del sueño, y del total de mujeres que informaron mayor interrupción del sueño, el 33 por ciento reportó un alza en las proteínas asociadas al mayor riesgo de enfermedad cardíaca. La investigación reveló además, que en ellas -pero no en ellos- la falta de sueño estaba asociada a altos niveles de angustia psicológica y a una mayor sensación de hostilidad, depresión e ira.

Otras investigaciones han llegado incluso a establecer una correlación entre quienes trabajan de noche y una predisposición a desarrollar el cáncer. Y muchas de las que lo hacen son mujeres. A modo de ejemplo, la doctora Sandra Horowitz, de la División de Sueño y de Trastornos circadianos del Departamento de Neurología y Medicina del Brigham and Women’s Hospital (BWH) en Boston, Massachusetts, indica que si bien hoy el 65 por ciento de los pacientes que padece Alzheimer son hombres, el 75 por ciento de sus cuidadoras son mujeres.

-Las trabajadoras por turnos pueden tener mayor riesgo de padecer algunos tipos de cáncer, especialmente cáncer de mama. Esto sucede debido a la inhibición de nuestra melatonina natural. Esto se ve mejor en las trabajadoras por turnos a largo plazo después de, por lo menos, 15 años incluso si han realizado turnos rotativos -asegura la doctora Horowitz.

Frankie Román advierte que con las mujeres existe un problema adicional. Pese a ser las que más sufren de la falta de sueño, eso no siempre se hace evidente, porque cuando desarrollan trastornos como insomnio y apnea, suelen expresarlos por medio de problemas de ánimo y no a través de síntomas físicos, por lo que no son diagnosticadas. Explica que incluso entre los médicos la imagen preconcebida del paciente que sufre de apnea es la de un hombre con sobrepeso u obesidad y de mediana edad. No se piensa en una mujer.

-Mientras los hombres tienen síntomas como ronquidos o pausas de la respiración al dormir, las mujeres presentan problemas de concentración, de memoria, de fatiga mental. Andan deprimidas, desanimadas y desconcentradas. Muchas de estas pacientes creen que es depresión y no es depresión. Es un problema del sueño.

El costo de la tecnología

Junto con la disminución de las horas que dormimos se han multiplicado los trastornos de sueño. El neurólogo y director del Instituto del Sueño, Walter Avdaloff, dice que si a fines de los 80 el porcentaje en la población de grandes ciudades era de un 10 a un 15 por ciento, la cifra hoy alcanza un 25 por ciento.

En ese incremento ha contribuido la llegada de computadores, smartphones y tabletas a la habitación. De acuerdo a la Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos, más del 90 por ciento de los estadounidenses utiliza un computador o un aparato electrónico en la hora antes de acostarse. Una cifra reveladora, considerando un estudio reciente del Instituto Politécnico Rensselaer -un centro de investigación ubicado en el estado de Nueva York- que confirmó que la exposición a la luz de las tabletas reduce los niveles de melatonina, la hormona secretada por el cerebro y que regula el sueño y fortalece el sistema inmunológico.

-Esos aparatos electrónicos provocan un “retraso de fase”. La persona se mantiene activa hasta más tarde y tiende a dormir menos, porque igual se tiene que levantar temprano. Es una forma de insomnio. Provoca una privación crónica de sueño: las personas terminan durmiendo menos de lo que necesitan -dice Leonardo Serra, neurólogo del Centro del Sueño de Clínica Alemana.

Frente a esta realidad, los expertos señalan que numerosas mujeres buscan solucionar sus problemas de sueño con pastillas para dormir. Cuando sus médicos no se las recetan, muchas veces se auto medican. Pero la farmacología, afirman los especialistas, no les asegura un buen sueño: quienes se medican de manera continua usualmente reportan agotamiento y cansancio al despertar.

-La cura para la privación del sueño no es una pastilla: es el mismo sueño. Las personas hoy quieren trabajar hasta las 23:59 y estar dormidas a la medianoche. Las mujeres se ocupan de su actividad física y de su nutrición, pero se olvidan del sueño y su importancia. ¿Por qué si dedicamos tiempo a preparar la comida comprando los ingredientes y a hacer ejercicio, elongando nuestros músculos, no aprendemos también a preparar nuestro sueño? -pregunta el doctor Román.

Y agrega:

-Siempre les digo a las mujeres que se tomen treinta minutos diarios para disminuir sus motores. Que apaguen sus teléfonos y el televisor, que hagan ejercicio, que se tomen un baño de agua caliente, que reflexionen, que no les importe lo que pueda estar ocurriendo en el mundo en ese momento. Así es como pueden prepararse para dormir



RECUADRO:

-DIEZ PASOS PARA DORMIR MEJOR

Los investigadores han identificado una variedad de prácticas y hábitos que pueden ayudar a maximizar las horas de sueño. Sirven incluso para quienes tienen insomnio, jet lag o trabajan de noche.

1 Evite la cafeína, el alcohol, la nicotina y otras sustancias químicas que interfieren con el sueño durante cuatro a seis horas antes de acostarse.

2 Convierta su dormitorio en un ambiente que induzca el sueño. Mantenga computadores y materiales de trabajo fuera de la habitación, para fortalecer la asociación mental entre el dormitorio y el sueño.

3 Establezca una rutina tranquila antes de dormir, porque actividades estresantes segregan la hormona del estrés, el cortisol, asociado al aumento de la vigilia.

4 Duerma cuando está verdaderamente cansado.

5 No mire el reloj de noche: Si se hace cuando se está tratando de conciliar el sueño o cuando se despierta en medio de la noche, puede incrementar el estrés.

6 Use la luz a su ventaja: La luz natural mantiene su reloj interno en un ciclo sano de sueño. Deje entrar la luz a primera hora de la mañana y salga de la oficina para un descanso cuando aún hay luz de día.

7 Mantenga ajustado el reloj interno con un horario constante de sueño. Tener una rutina regular de sueño ayuda a garantizar un descanso de mejor calidad.

8 La siesta debe ser temprano.

9 No coma mucho en la noche y equilibre el consumo de líquidos.

10 Haga ejercicio temprano: trate de terminar de hacer deporte tres horas antes de acostarse.

-El nuevo trastorno del sueño

Los expertos indican que la falta de sueño se asocia con menores niveles de leptina (la hormona que avisa al cerebro que tiene suficiente comida) y niveles más altos de grelina (un bioquímico que estimula el apetito). Por eso, puede provocar antojos y, por ejemplo, deseo de dulces que satisfagan las ganas de conseguir energía rápida. Un mal sueño, a la vez, provoca el cansancio que deriva en sedentarismo. Un estudio publicado en la revista American Academy of Pediatrics y realizado en 2013 por investigadores de la Universidad de Pennsylvania demostró una relación entre la menor duración del sueño y el aumento del IMC en los adolescentes.

Los médicos reportan cada vez más casos de pacientes que sufren el “trastorno de la alimentación relacionado al sueño”. Julia Santin, directora del Centro de Sueño de la Red de Salud UC Christus, dice que es padecido por lo general por mujeres jóvenes que después de dormir un rato se levantan y comen compulsivamente, sufriendo un aumento descontrolado del peso. Eso podría gatillarles hipertensión y diabetes. El problema, dice Santin, es que no se asume como trastorno.

-Son mujeres que duermen una o dos horas y despiertan con una necesidad irresistible de comer. Habitualmente comen alimentos ricos en hidrato de carbono, pues nadie se levanta a comer lechugas. Pueden levantarse confusas o con un grado de compromiso de conciencia aunque a veces puede ser que ni siquiera recuerden que se levantaron.

-Pese a ser la que más sufre de falta de sueño, la mujer es la menos diagnosticada. Sus síntomas son emocionales y no físicos.

- El sueño y los ciclos hormonales



La doctora Sandra Horowitz es experta en sueño. Y en el hospital en el que trabaja en Boston ha visto a tantas mujeres con insomnio y apneas del sueño ansiosas por encontrar una solución a su problema, que hace un tiempo empezó a investigarlas. Horowitz concluyó que pese a que la importancia del sueño no distinguía género, sí había que considerar condiciones particulares a la hora de estudiarlas.

-Tanto hombres como mujeres necesitan dormir 7 a 8 horas por noche, sin embargo, las mujeres tienden a dormir seis minutos menos que los hombres, en un período de 24 horas. Y esto se suma con el tiempo. Además las mujeres sufren más de insomnio y los hombres de apnea. Aunque esta situación se equipara cuando ocurre la menopausia.

Horowitz y otros expertos enfatizan que la mujer tiene un dormir mucho más ligero y más alerta que el hombre: son más propensas a despertarse con trastornos del sueño de sus parejas o sus hijos. Dicen, además, que ante la multiplicidad de roles y la dificultad de conciliar vida familiar y trabajo sufren el “síndrome de privación parcial crónica de sueño” y que las alteraciones de su sueño están reguladas por sus ciclos hormonales.

-El embarazo puede ser un momento de trastorno del sueño grave para las mujeres. Los niveles hormonales cambiantes, las molestias físicas y las presiones emocionales del embarazo también pueden afectarlas a la hora de dormir. Por no mencionar el desafío de tratar con los patrones de sueño de los bebés y niños pequeños -dice el Profesor Colin Espie, experto en sueño de la Universidad de Oxford.

Durante la menopausia, en tanto, las mujeres reportan dificultades para dormirse, se quejan de sueños no reparadores, de somnolencia diurna y despertar precoz. Y los estudios muestran que mujeres posmenopáusicas tienen hasta tres veces más probabilidades de tener apneas que las pre menopáusicas.

-El insomnio se acentúa con los síntomas propios de la menopausia: la sudoración y los bochornos, que tienden a producirse con mayor frecuencia e intensidad en la noche y eso determina una peor calidad de sueño. En la mujer hay un aumento en la cantidad de pausas respiratorias y en el ronquido, que provoca un sueño de más mala calidad -dice Leonardo Serra de la Clínica Alemana.

-”Durante el sueño el cuerpo repara daños a células y a tejidos y el cerebro consolida los recuerdos y el aprendizaje”.




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