Oficio de roscas, intrigas, intereses y envidias
Y tiene también egos inmensos, mamertos insufribles, malos sueldos y sociedades de mutuo elogio...
En eso se parece a cualquier otro oficio. Así lo describe en su columna de El Tiempo Adolfo Zableh Durán, para criticar el “amor público que le profesó” (al oficio) García Márquez.
“Una cosa es que a uno le guste lo que hace, otra, afirmar que es lo mejor del mundo. ¿Qué tiene de noble hacer crónicas que no lo tenga hacer empanadas? Además, al periodismo no le sobra nobleza…”, dice Zableh.
Zable critica las manifestaciones de quienes no conocieron así como de quienes sí conocieron a García Márquez.
“Los primeros compartieron por internet citas del autor o se inventaron sus propias frases, tipo “Las mariposas amarillas están de luto”, que es una forma horrible de decir que lo vamos a extrañar... Los que sí lo conocieron cometieron el mismo pecado que los que no: desparramarse en verbo a ver si le atinaban a una buena frase, pero encima se pusieron a alardear de haber tenido algún contacto con el personaje”, dice Zableh.
Para Zableh la peor fue una llamada ‘A mí me regañó (Insultó) García Márquez’. “¿En serio? Casi todas las notas que leí disfrazaban de dolor la arrogancia”. Zableh se refiere a un texto del libretista Fernando Gaitán, aunque no fue el único que uso la muerte de Gabo como pretexto para hablar de sí mismo.

Y tiene también egos inmensos, mamertos insufribles, malos sueldos y sociedades de mutuo elogio...
En eso se parece a cualquier otro oficio. Así lo describe en su columna de El Tiempo Adolfo Zableh Durán, para criticar el “amor público que le profesó” (al oficio) García Márquez.
“Una cosa es que a uno le guste lo que hace, otra, afirmar que es lo mejor del mundo. ¿Qué tiene de noble hacer crónicas que no lo tenga hacer empanadas? Además, al periodismo no le sobra nobleza…”, dice Zableh.
Zable critica las manifestaciones de quienes no conocieron así como de quienes sí conocieron a García Márquez.
“Los primeros compartieron por internet citas del autor o se inventaron sus propias frases, tipo “Las mariposas amarillas están de luto”, que es una forma horrible de decir que lo vamos a extrañar... Los que sí lo conocieron cometieron el mismo pecado que los que no: desparramarse en verbo a ver si le atinaban a una buena frase, pero encima se pusieron a alardear de haber tenido algún contacto con el personaje”, dice Zableh.
Para Zableh la peor fue una llamada ‘A mí me regañó (Insultó) García Márquez’. “¿En serio? Casi todas las notas que leí disfrazaban de dolor la arrogancia”. Zableh se refiere a un texto del libretista Fernando Gaitán, aunque no fue el único que uso la muerte de Gabo como pretexto para hablar de sí mismo.
