Carlos Muñoz y Juan Pablo Montoya fueron cuarto y quinto, respectivamente.
Ryan Hunter-Reay ganó las 500 Millas de Indianápolis
Los cuatro colombianos que corrieron este domingo las 500 Millas de Indianápolis pasaron la meta en los puestos perfectamente ajustados a las perspectivas que tenían antes de comenzar la edición 98 de la carrera más famosa del mundo. (Vea también las mejores imágenes de las 500 Millas de Indianápolis).
Muñoz y Montoya, cuarto y quinto, respectivamente, y pegados al trío que disputó la punta y del cual Ryan Hunter Reay se desprendió en la última vuelta para ganarle de manera dramática por un carro de longitud al brasileño Helio Castroneves, lograron un estupendo resultado si se calibra el menor potencial de sus motores, que en las últimas nueve vueltas, retomadas en frío luego de una bandera roja que detuvo la prueba para despejar la pista por el destrozo del auto de Townsend Bell, no les dio la posibilidad de asomarse a la velocidad con la cual se midieron los dos finalistas.
Montoya, en su regreso a los óvalos, hizo una carrera estratégica pues tenía mejor consumo de metanol y eso le permitió puntear varias vueltas en dos ocasiones, cuando extendió su turno mientras los demás tanqueaban. Pero a lo largo de los 200 giros no se dieron las condiciones de pace car que validaran su oportunidad y en una de las entradas excedió la velocidad de ‘pits’ y tuvo que pasar por el callejón de los garajes a velocidad controlada para pagar la penalización respectiva.
En revancha, en una de las retomas de bandera amarilla se inspiró e hizo la vuelta más rápida del día, pero fue un chispazo ocasional de la velocidad que se necesitaba para poder poner el carro en punta rompiendo el aire.
Muñoz probó de nuevo su habilidad para este tipo de pistas e hizo una carrera inteligente y conservadora, muy cercana a la de Juan Pablo, con quien intercambió varias veces posiciones, a sabiendas de que las 20 últimas vueltas son las decisivas. Logró estar en el pelotón del embalaje final con Montoya pegado a su alerón, pero solamente hizo un intento de pasar a Marco Andretti, por el tercer puesto en el final. No logró abrir el espacio y remató cuarto, que es una excelente calificación de todas maneras.
Más atrás, Saavedra remontó posiciones para terminar en el puesto 15, y dos casillas más atrás figuró Carlos Huertas, quien se graduó en los óvalos y domesticó todos los trucos de una prueba tan compleja y de una distancia que nunca antes había manejado.
Los accidentes que se dieron en el final de las 500 entre los punteros compactaron mucho el grupo, por lo cual los 20 primeros terminaron en la misma vuelta gracias a una curiosa pero acertada decisión de detener la prueba con nueve vueltas pendientes, pues si dejaban girar los autos bajo amarilla, la carrera iba a terminar neutralizada mientras se limpiaba la pista por el accidente de Bell.
De las nueve vueltas finales, siete fueron de carrera y de carrerón, porque Hunter Reay y Castroneves jugaron cada uno sus cartas y astucias en las dos vueltas finales, que pagaron la boleta.
lo mejor de la carrera.!
Ryan Hunter-Reay ganó las 500 Millas de Indianápolis
Los cuatro colombianos que corrieron este domingo las 500 Millas de Indianápolis pasaron la meta en los puestos perfectamente ajustados a las perspectivas que tenían antes de comenzar la edición 98 de la carrera más famosa del mundo. (Vea también las mejores imágenes de las 500 Millas de Indianápolis).
Muñoz y Montoya, cuarto y quinto, respectivamente, y pegados al trío que disputó la punta y del cual Ryan Hunter Reay se desprendió en la última vuelta para ganarle de manera dramática por un carro de longitud al brasileño Helio Castroneves, lograron un estupendo resultado si se calibra el menor potencial de sus motores, que en las últimas nueve vueltas, retomadas en frío luego de una bandera roja que detuvo la prueba para despejar la pista por el destrozo del auto de Townsend Bell, no les dio la posibilidad de asomarse a la velocidad con la cual se midieron los dos finalistas.
Montoya, en su regreso a los óvalos, hizo una carrera estratégica pues tenía mejor consumo de metanol y eso le permitió puntear varias vueltas en dos ocasiones, cuando extendió su turno mientras los demás tanqueaban. Pero a lo largo de los 200 giros no se dieron las condiciones de pace car que validaran su oportunidad y en una de las entradas excedió la velocidad de ‘pits’ y tuvo que pasar por el callejón de los garajes a velocidad controlada para pagar la penalización respectiva.
En revancha, en una de las retomas de bandera amarilla se inspiró e hizo la vuelta más rápida del día, pero fue un chispazo ocasional de la velocidad que se necesitaba para poder poner el carro en punta rompiendo el aire.
Muñoz probó de nuevo su habilidad para este tipo de pistas e hizo una carrera inteligente y conservadora, muy cercana a la de Juan Pablo, con quien intercambió varias veces posiciones, a sabiendas de que las 20 últimas vueltas son las decisivas. Logró estar en el pelotón del embalaje final con Montoya pegado a su alerón, pero solamente hizo un intento de pasar a Marco Andretti, por el tercer puesto en el final. No logró abrir el espacio y remató cuarto, que es una excelente calificación de todas maneras.
Más atrás, Saavedra remontó posiciones para terminar en el puesto 15, y dos casillas más atrás figuró Carlos Huertas, quien se graduó en los óvalos y domesticó todos los trucos de una prueba tan compleja y de una distancia que nunca antes había manejado.
Los accidentes que se dieron en el final de las 500 entre los punteros compactaron mucho el grupo, por lo cual los 20 primeros terminaron en la misma vuelta gracias a una curiosa pero acertada decisión de detener la prueba con nueve vueltas pendientes, pues si dejaban girar los autos bajo amarilla, la carrera iba a terminar neutralizada mientras se limpiaba la pista por el accidente de Bell.
De las nueve vueltas finales, siete fueron de carrera y de carrerón, porque Hunter Reay y Castroneves jugaron cada uno sus cartas y astucias en las dos vueltas finales, que pagaron la boleta.
lo mejor de la carrera.!