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Kurt Sonnenfeld



El 11 de Septiembre de 2001 es una bisagra para la historia de los Estados Unidos de Norteamérica. Desde ese día nada fue igual para quienes habitan esa potencia mundial y aquellos que alguna vez pretendieron ingresar luego de esa fecha, como así también para países, representantes y organizaciones que recibieron la “atenta mirada” del Gobierno encabezado por George Bush.
Ese día, las mundialmente conocidas Torres Gemelas fueron derribadas por dos aviones que se estrellaron premeditada y coordinadamente por la conducción de dos suicidas que respondían -según el gobierno del mencionado Bush- a organizaciones terroristas identificadas con Al Qaeda, Osama Bin Laden y compañía.
Producido ese atentado, el gobierno norteamericano desplegó de inmediato un plan de contingencia para el salvamento y la asistencia de las personas que permanecían en las torres, pertenecientes al complejo de edificios conocido como el Ground Zero del World Trade Center, en donde se distribuían oficinas de poderosas empresas económicas y consultoras, como así también dependencias oficiales.
Cuando todo se había derrumbado comenzaron otras tareas, y como es de suponer todas las evidencias debían ser agrupadas para proceder al inicio de una investigación oficial.
En ese marco, el gobierno dispuso que un documentalista y fotógrafo trabajara en la zona donde estaban las Torres Gemelas para retratar y recabar todos los datos que sirvieran a los investigadores. Ese hombre se llama Kurt Sonnenfeld, vive en Argentina en condición de “refugiado” y concedió una entrevista exclusiva a Agencia NOVA.
“He sido documentalista del gobierno de Estados Unidos en situaciones críticas y de catástrofe. He realizado trabajos de carácter confidencial y secreto en diferentes instalaciones científicas o militares relacionadas con el almacenamiento, desarrollo y transporte de armas nucleares, biológicas y químicas”, dice Sonnenfeld a modo de presentación.
Luego, cuenta que “cuando sucede el terrible atentado del 11 de Septiembre, el gobierno norteamericano, cierra toda el área alrededor del World Trade Center, todo el bajo Manhattan y se prohíbe el ingreso de todo tipo de cámaras. Solo a dos personas en el mundo se les concedió acceso para documentar lo que había sucedido. Yo fui una de esas personas, con acceso total y absoluto, a lo que fuera allí un importante centro dedicado al comercio y oficinas gubernamentales, incluyendo la mas grande estación clandestina de la CIA fuera de Washington DC”.
“Yo debía documentar con mi cámara diariamente por horas y horas, y luego bajo estrictos parámetros que me fueron dados, liberar a las cadenas noticiosas mundiales, quince o veinte minutos de imágenes”, dice el profesional.
Luego, comenta que “debía entregar todas estas horas de filmación para las investigaciones que se suponía se llevarían a cabo. Pase así, cinco semanas en cumplimiento del deber en el World Trade Center, pero debido a la trágica cadena de eventos que se sucedieron, nunca entregué los tapes”.

Los inconvenientes

Pero pocos meses después del cumplimiento de su arduo trabajo, a Sonnenfeld le toca vivir una situación trágica en su vida personal.
Y cuenta: “Poco después de haber cumplido servicio en el Ground Zero del World Trade Center, donde cerca de tres mil vidas fueron cegadas, mi propia esposa Nancy tomó la triste y trágica decisión de suicidarse, en la madrugada del 1º de Enero de 2002”.
“Ya lo había intentado antes debido a su cuadro depresivo. Lamentablemente provenía de una familia signada por los suicidios. Las autoridades llevaron a cabo la investigación formal y pertinente que determinó mi inocencia. Toda la evidencia, inclusive una nota de suicidio de su puño y letra, irrefutable evidencia forense y las declaraciones bajo juramento de policías y testigos en la corte, probaron el suicidio”, agrega el documentalista.
Sin embargo, los problemas no terminaron allí, porque durante la detención “fui brutalmente golpeado. En la estación de policía, dos oficiales me estrangularon, impidiéndome respirar, al mismo tiempo que otro oficial me pateaba varias veces en la ingle y luego me colocaron una sustancia química corrosiva en las fosas nasales”.
“Me dejaron caer al suelo, nuevamente me patearon y me dejaron allí, casi sin poder respirar. Como mis manos estaban esposadas sobre la espalda, no pude intentar siquiera limpiar el químico de mi cara”, agrega.
No obstante, nada terminó, pues “a pesar de todas las pruebas de que había sido un suicidio, el gobierno inexplicablemente tomó todos los pasos necesarios para retenerme por un total de seis meses. Durante ese tiempo, las autoridades irregularmente confiscaron mi casa y cambiaron las cerraduras”.

Liberación y más problemas

Según cuenta Sonnenfeld, debido a la “abrumadora evidencia que probaba el suicidio de mi esposa, la fiscal, la parte acusadora, ve que no hay cargo en mi contra y pide que el cargo sea desechado. El juez coincidió plenamente en mi inocencia y fui liberado”.
“Al ser liberado, después de haber perdido todo y harto de tantos abusos, demandé a la policía y a las autoridades de la ciudad por: falso arresto, apremios ilegales y torturas, falso encarcelamiento, difamación, excesivo uso de la fuerza, violación de derechos humanos y civiles. Hablé públicamente en contra de las autoridades y los critiqué en los medios”, recuerda.
A partir de esas denuncias, aparecieron otros padecimientos: “Noté entonces autos parados frente a mi casa observándome; algunas veces al regresar, la alarma estaba desactivada; la policía me detenía sin motivos. Debí quedarme en casa de unos amigos en otra ciudad. Pero su casa fue violentada, aunque nada fue robado”.

Destino final: Argentina y Paula

“La persecución creció a tal punto, que debí abandonar el Estado de Colorado, donde había nacido y crecido. Pero el acoso no se detuvo. Es así, como unos amigos que tienen parientes aquí, en Argentina, me ofrecen que venga y que me darían la llave de uno de sus departamentos en San Bernardo (en la costa atlántica de la provincia de Buenos Aires)”, rememora Sonnenfeld .
Y agrega: “Me pareció que habiendo pasado mucho más de un año de la muerte de mi esposa, quizá me haría bien pasar unos días en Argentina y tratar de recuperarme”.
“Yo llegué a Argentina siendo un hombre libre y de visita por solo unas semanas. Pero un milagro sucedió: Dios me envió un ángel, a Paula, mi esposa (Abril de 2003). Y comencé a pensar que quizá todavía había esperanzas para mí. Que podría recuperarme de tantas experiencias traumáticas y reconstruir mi vida”, recuerda Kurt con notoria emoción.
“Extendí mi estadía en Argentina, y finalmente nos casamos con la intención de volver a Estados Unidos. Visitamos muchas veces la embajada, con la idea de obtener una visa para Paula”, dice Kurt.
Pero evidentemente los problemas no se detendrían allí, pues “debido a la burocracia envuelta en darle la visa a Paula y el modo en que fuimos tratados por la embajada; decidimos quedarnos en Argentina, al menos por el tiempo que demandase obtener una visa permanente para ella”.
“Queríamos simplemente formar una familia y construir un futuro juntos, sin importar dónde”, comenta Sonnenfeld con marcado entusiasmo.

Más problemas, pero en Argentina

Como la idea era construir un futuro junto a Paula (abogada y asesora legal y técnica de AMUMRA, la Asociación de Mujeres Unidas Migrantes y Refugiadas en Argentina), Kurt comenzó a buscar trabajo como productor independiente.
Pero entre junio y julio de 2004 y luego de formalizar una entrevista con una compañía productora y llevarles un tape con imágenes únicas; tan sólo 10 días después, es detenido por varios agentes de Interpol y es llevado a la cárcel de Devoto por un pedido de extradición de Estados Unidos.
Según Sonnenfeld, “se hizo en Estados Unidos una audiencia secreta y se decidió pedir mi extradición, diciendo que después de más de dos años, habían repentinamente encontrado nueva evidencia”.
“Y qué era esa nueva evidencia? Dos convictos, que a cambio de una reducción en sus sentencias; dicen que yo les confesé a ellos que mi esposa no se suicidó. Ignorando entonces mi absolución y toda la evidencia del suicidio; reinventaron el caso y fabricaron esta supuesta nueva evidencia”, explica.
Seguidamente, Sonnenfeld dice que “en la orden irrestricta de arresto enviada a las autoridades argentinas, se pide expresamente y dos veces, que todas mis posesiones y documentos sean secuestrados, confiscados y remitidos a Estados Unidos”.
“En el proceso original, mi casa permaneció seis meses en manos de las autoridades en Estados Unidos. Entonces, ¿que continúan buscando seis años después?”, se indigna.
“La extradición es un pretexto falso. Diseñado para llevarme de regreso a territorio norteamericano y ponerme dentro de su órbita de control. Obviamente estoy siendo perseguido por el temor que ciertos funcionarios del gobierno norteamericano tienen respecto de la información que poseo, y de lo que he sido testigo”, declaró el documentalista.
Al respecto, Sonnenfeld señala que su versión “se contrapone a la versión oficial de lo sucedido el 11 de septiembre de 2001” pues “pongo en tela de juicio las razones que justifican esta llamada Guerra contra el terrorismo”.

Liberación y después…

Luego de pasar siete meses en Devoto, y de haber perdido a su primer bebé debido al enorme stress que Paula sufrió; le fue negada la extradición en marzo de 2005. En ese entonces, el juez federal Daniel Rafecas notó las irregularidades y “las sombras en este caso” y la falta total de garantías respecto de que, en caso de ser llevado a Estados Unidos, no se le aplicaría la Pena de Muerte.
"Desde mi liberación, los seguimientos, la gente sacándonos fotos, las amenazas y los llamados telefónicos han sido una perturbadora constante. Somos seguidos regularmente como si estuviésemos en territorio norteamericano”, dice Sonnenfeld con marcada indignación.
El gobierno de Estados Unidos apeló la primera decisión del juez Rafecas y la Corte Suprema de Justicia de la Nación no concedió la extradición. Entonces y por segunda vez, el magistrado ratificó su decisión y negó nuevamente y por segunda vez tal extradición.
“La decisión del Dr. Rafecas marcó la CUARTA vez que una Corte ha analizado el caso fabricado en mi contra y ha decidido en mi favor, tratando de ponerle fin a esta prolongada injusticia. Pero otra vez el gobierno de Estados Unidos apelo la decisión y mi caso se encuentra nuevamente hoy en la Corte Suprema de Justicia Argentina”, explica Sonnenfeld.
El panorama, aunque agotador para cualquier ser humano, es de una gran fortaleza anímica. “Estamos luchando contra la superpotencia mundial, una maquinaria que no se detiene ante los sentimientos o el dolor del hombre común”.
“Todos sabemos que las autoridades norteamericanas han mentido y falsificado evidencia acerca de quien poseía armas de destrucción masiva, acerca de los lazos entre Sadam Hussain y Bin Laden, para justificar sus continuos ataques a Irak. Han tratado de engañarnos acerca de la existencia de las cárceles clandestinas alrededor del mundo y la tortura de sus prisioneros. Y aunque todos sabemos la verdad, las atrocidades continúan”, sentencia con notoria indignación Sonnenfeld.

Temores

“Cada momento que comparto con mi familia, cada vez que vamos a la plaza, cuando una de mis hijas me abraza, yo se que podría ser la ultima vez. Cada mañana, me despierto y pienso que podría ser el ultimo día junto a mi familia, el ultimo día que pasemos juntos”, manifiesta el profesional.
Por supuesto, tiene motivos para sentir tal sensación: “El miedo constante de ser separado de mi familia, tal vez secuestrado, como ha sucedido en otros países antes, cuando alguna extradición no fue concedida, es asfixiante. Cuatro años esperando que caiga el filo del hacha. Y a todo esto debemos sumarle que no tengo la documentación correspondiente y por ello me es muy difícil trabajar y poder darle a mi familia las cosas que son normales, cotidianas”.
“Hace casi cuatro años solicité ser reconocido como refugiado en Argentina, esperando que esta pesadilla termine, esperando poder darle a mi esposa y mis hijas una vida de seguridad, felicidad y normalidad. Pero seguimos esperando”, finaliza Kurt Sonnenfeld.

Apoyos incondicionales

En esta historia, Kurt tiene en su esposa Paula un sostén irremplazable y a una compañera incondicional. Y dice que “Estados Unidos continúa perseverando por llevarse a mi esposo a territorio norteamericano, donde sin duda se le aplicará la Pena de Muerte, con toda la responsabilidad a nivel nacional e internacional que esto le traería al Estado Argentino”.
“Es dable destacar, que la pena mínima que allí enfrentaría sería la de Cadena Perpetua sin derecho a salir nunca bajo palabra (de por vida); igualmente violatoria de lo dispuesto por la Constitución Nacional como lo es la Pena de Muerte”, finaliza la abogada argentina.
En su reclamo, Paula no está sola, pues la acompañan con presentaciones legales y reclamos de justicia Adolfo Pérez Esquivel (SERPAJ); Abuelas de Plaza de Mayo; Madres de Plaza de Mayo, Línea Fundadora; Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS); Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH); Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas; AMUMRA; Programa Nacional Anti-Impunidad y Comisión de Derechos Humanos, Honorable Camara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires.
A nivel internacional, han realizado presentaciones a favor de Kurt Sonnenfeld REPRIEVE de Gran Bretaña, con la colaboración de NIZKOR de España y Belgica. También, el documentalista ha sido recibido por la Comisión de Derechos Humanos y Garantías de la Cámara de Diputados de La Nación.

Fragmento de la entrevista de la revista noticias

Noticias: ¿Qué vio cuando llegó?

Sonnenfeld: Me sorprendió de inmediato la seguridad. Había tanques, camiones y soldados. Pusieron dos cercos de metal alrededor del lugar.

Noticias: ¿Se parecía a los simulacros?

Sonnenfeld: Había más seguridad que en cualquier ejercicio que hubiera visto. En todo el perímetro había avisos que prohibían la presencia de camarógrafos y se advertía que quien filmara algo sería perseguido y encarcelado, y todo el equipo sería incautado. Yo tenía mi identificación, aunque cada 15 metros me preguntaban por qué tenía mi cámara.
La tarea de Kurt era registrar todo en video para una investigación posterior y además proveer de material a todos los medios de prensa.
“Me advirtieron que me llamarían si alguna caja negra aparecía. Y en una oportunidad, alrededor de las cuatro de la madrugada, mi teléfono sonó. Cuando contesté, cortaron. Llamé al número que me había llamado y después de varias negativas, finalmente me dijeron que habían marcado el número equivocado. Fue extraño porque, por el sonido de fondo, podía reconocer que me hablaban desde Ground Zero y que alguien decía “No, no, no...”, como si no quisieran que me enterara”, recuerda Sonnenfeld.

Noticias: ¿Qué fue lo más extraño que filmó en Ground Zero?

Sonnenfeld: Asientos y segmentos de un avión, como una rueda o partes del fuselaje y del motor, que no se habían evaporizado. ¿Cómo podía algo tan inflamable como una rueda sobrevivir al fuego, cuando algo tan resistente como las cajas negras no lo habían hecho? Es una pregunta interesante. Dudo que las cajas negras no hayan sido recuperadas, como afirma la versión oficial.
Pero eso no fue lo más extraño que Kurt registró. Anexos al centro del WTC, los Edificios 6 y 7 también sufrieron daños. El Edificio 7, nueve horas después del ataque, de hecho, se derrumbó de un modo casi perfecto. “Esos edificios tenían muchas oficinas gubernamentales, en particular el Edificio 7, donde había oficinas de la Aduana, el Servicio Secreto, el FBI y el Departamento de Defensa. Todas las agencias tenían bóvedas subterráneas donde almacenar objetos de importancia. Pero el Edificio 7 no tenía bóveda porque había sido construido después que el resto. Por lo tanto, compartía la bóveda subterránea con el Edificio 6, cuenta Kurt. Lo extraño fue que cuando él llegó hasta los restos del subsuelo del Edificio 6, como parte de uno de los primeros equipos de rescate, la bóveda estaba vacía.

Noticias: ¿Qué cree que pasó?

Sonnenfeld:Apenas ocurrió el impacto del primer avión, todo el tráfico en Manhattan se detuvo, así que nadie habría podido transportar nada. No hay otra explicación excepto que la bóveda hubiera sido vaciada antes del ataque.

Noticias: ¿Quiénes la vaciaron?

Sonnenfeld: Asumo que fueron agencias de inteligencia de los Estados Unidos. Poco tiempo después de estos eventos, supe que una red internacional de narcotraficantes colombianos había sido desbaratada y que habían condenado a 70 personas gracias a evidencia que, se dijo, había sido “recuperada” de entre los restos del WTC.
El perseguido. En enero del 2002, la vida de Sonnenfeld tuvo un giro drástico. Su esposa Nancy se pegó un tiro en la sien y Kurt fue detenido durante 6 meses bajo sospecha de homicidio. Durante la detención, Kurt asegura haber sido torturado física y psicológicamente. “El primer mes y medio fui investigado por la muerte de mi esposa. Después que se encontró una nota donde ella explicaba su suicidio y el fiscal retiró los cargos, nadie pudo decirme por qué seguía preso”. Kurt se contactó entonces con FEMA. Y lo único que recibió fue pedidos para que entregara todas sus filmaciones.

Noticias: ¿Por qué las conservaba?

Sonnenfeld: Después de mi trabajo en el WTC, todo era un caos en Nueva York y las oficinas no tenían dirección estable. No podía perder mi material si quería trabajar de nuevo y ellos tenían confianza en mí, así que lo guardé en mi casa. Mientras estaba en prisión, dice Kurt, su casa fue sellada “como si fuera el centro de una organización criminal; nadie podía entrar, ni siquiera la policía, sin una orden del juez”. Ya en libertad, descubrió que algunos videos habían desaparecido de su sótano. Pero los más importantes seguían – curiosamente, ¿por torpeza?- en las mismas cajas en su armario. “Mis archivos estaban almacenados en cassettes pequeños, que no llamaban la atención, mezclados con distintos archivos”. Viudo, desempleado y empobrecido, Kurt viajó a la Argentina por consejo de amigos.

"Con la presidencia de Barack Obama puede cambiar la cabeza de la serpiente, pero el cuerpo sigue andando"


en esta foto esta Kurt Sonnenfeld y su familia

Kurt Sonnenfeld en donde estaban las torres gemelas

esta imagen la explica el documental que esta mas abajo "zeitgeist" este se divide en 3 partes:
1ª religion - intenta desmentiras (esta en ustedes creerle o no)
2ª atentado del 11 de septiembre (dice que fue un autoatentado)
3ª economia - interesante y dificil de explicar en pocos renglones
veanlo la 2ª y 3ª parete son muy creibles



Fuentes:




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