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La discrepancia de la microbiología entre el conocimiento científico y la creencia popular



Los descubrimientos de Pasteur y Koch significaron un gran paso para la Medicina Científica. La
popularidad de este punto de vista no se debe solamente a los beneficios sanitarios, sino también a
las ancestrales imágenes de luchas contra los demonios de la enfermedad. El mundo microbiano
genera emociones negativas para la mayor parte de la gente, la inoculación de "la maldición sobre
los microbios " tiene lugar en la infancia y contagia al lenguaje corriente, la literatura, la prensa, el
cine y la televisión. En el siglo XX, los trabajos de Fleck, Dubos y Margulis presentan un enfoque
más optimista sobre el mundo microbiano.
La intención de este articulo es mostrar los aspectos más novedosos y positivos de nuestras
relaciones con los microbios . El reto es alcanzar un cambio de mentalidad: la vida en la Tierra es,
básicamente, microbiana y la salud supone una delicada y maravillosa interacción con
nuestros propios microbios .
“El concepto de Enfermedad Infecciosa está basado en las nociones del organismo (humano)
como una unidad cerrada en sí misma y del agente (microbiano) como un enemigo invasor. Surge
así una lucha que constituye la esencia de la enfermedad, empapada de imágenes primitivas de
lucha, originadas a partir del viejo mito de los demonios de la enfermedad que asaltan al hombre.
El demonio se transformó en agente causal y se mantuvo la lucha y la consiguiente victoria o
derrota de la “causa” de la enfermedad. Esto se enseña todavía hoy.”
Estas palabras se escribieron en 1951 por el médico, biólogo y sociólogo polaco Ludwik Fleck
(1896-1961), el cual se sorprendería hoy al comprobar que este concepto tan simplista e irra-
cional sobre las enfermedades infecciosas, no sólo se sigue enseñando, sino que ha impregnado
profundamente a toda la sociedad humana.
Es indudable que la “demonización” de los microbios supuso, en los comienzos de la era
pasteuriana un importante impulso y orientación a las investigaciones sobre las enfermedades
infecciosas. Estas investigaciones han generado innumerables beneficios sanitarios: reducción en
tasas de mortalidad, alivio de morbilidad, mejora en el control de las epidemias infecciosas,
incremento de los conocimientos y recursos inmunológicos. Pero esto no puede continuar...



Pero veamos un poco la historia.



En 1674, Anton van Leeuwenhoek pudo ver por primera vez a los microbios presentes en las
aguas de un lago cerca de Delft (Holanda), aparentemente protozoarios, gracias a su rudimentario
microscopio que fue perfeccionando con el paso del tiempo. Esto le permitió interaccionar con el
mundo científico de la época y darle un puntapié inicial a las investigaciones en microbiología y
biología celular. Pero durante dos siglos, las numerosas investigaciones sobre el mundo microbiano
no llegaron al gran público.
Alrededor de 1860, Louis Pasteur hacía su transición desde la química orgánica hacia la
microbiología, donde sus estudios sobre la presencia de gérmenes durante la fermentación pusieron
de patas para arriba los postulados de la generación espontánea emitidos por Lamarck.
Posteriormente descubrió los mecanismos de transmisión de la pebrina, una enfermedad que afecta
a los gusanos de seda y amenazaba con hundir la industria textil francesa. Como consecuencia de
sus trabajos, enunció la llamada “Teoría germinal de las enfermedades”, en la cual suponía que las
enfermedades infecciosas se debían a gérmenes microbianos infecciosos que habrían logrado
penetrar en el organismo.
Y el 24 de marzo de 1882, Robert Koch presenta su descubrimiento sobre el bacilo de Koch
(causante de la tuberculosis) y posteriormente el bacilo del cólera y el Ántrax, para luego emitir la
“Teoría microbiana de la enfermedad” en donde establece cuando un microorganismo debe ser
considerado como un causante de una patología.
Cuando Pasteur y Koch demostraron la implicación de algunos microbios en las enfermedadesinfecciosas, el sentir popular condenó a todo el mundo microbiano, que se creía recién descubierto;
los odios y terrores acumulados en las crueles pestes y epidemias impregnaron los nuevos
conocimientos con vengativas emociones. Por un lado, el racionalismo emergente introdujo luz en
el conocimiento del mundo y ahuyentó a las supersticiones religiosas; por otro lado, la divulgación
de la ciencia microbiológica tomó el testigo de las viejas creencias en los demonios del submundo
(microscópico). Aunque los especialistas pudieran conocer que la mayoría de los microbios no
parecían producir ninguna enfermedad, la presión científica y de la industria farmacológica por
descubrir nuevos “asesinos” microbianos redujeron el desarrollo de la microbiología hasta los
límites de lo patológico. Los primeros libros dirigidos al público no especializado propagaron esta
visión morbosa, criminológica de los microbios .
Hacia 1905, en la obrita infantil Narraciones Científicas podemos leer en el capítulo “La guerra
en Liliput ”, que un médico muy sabio le había contado a un niño que todo el reino de lo
pequeñísimo, de lo invisible, le había declarado la guerra. Entonces le hizo colocar la vista al ocular
del microscopio, y le fue enseñando los microbios de la putrefacción, del cólera, de la tuberculosis,
de la peste, etc. ¡Qué terribles le parecieron! Poco podia hacer para defenderse. Pero el médico le
dio un libro por toda contestación. En cuanto llegó a su casa abrió febrilmente el libro y en la
primera página y en letras muy gordas, decía: HIGIENE. La moraleja de esta historia puede
excusar la injusta condena contra todo el reino de lo pequeñísimo.
Pero ya no tiene excusa que a finales del siglo XX, cuando los hábitos de limpieza personal han
dejado de ser una cuestión solamente higiénica, se sigan presentando a todos los microbios como
pequeños monstruos brutales. Así, en el primer título de una colección juvenil titulada Esa horrible
Ciencia, podemos leer que la mayor parte del tiempo hay una guerra en el interior del cuerpo: Hay
miles de tipos distintos de gérmenes, pero se concentran en dos grupos principales: Las brutales
bacterias y los diabólicos virus. Todos son pequeños monstruos... A continuación se describen las
“aterradoras” formas de los microbios , ¡Existen en una variedad siniestra de tamaños y formas!
algunos parecen pulpos, otras son como salchichas y otras tienen colas que les permite nadar por
todas partes. ¡¡Los malignos microbios acechan por todas partes!!



En ocasiones, la falsa epopeya de los humanos contra los microbios adquiere matices artísticos,
tanto desde el punto de vista literario como plástico. Así sucede en el bello comic de Fernando
Fernández que lleva un título asociado profundamente al sentir popular sobre los microbios : Los
invasores del cuerpo humano (Ed. AFHA). En esta obra de 1977 se presentan las aventuras del
capitán Leo (un valiente leucocito), luchando contra la invasión de una horda de mostruosos
microbios que infectan la reciente herida de un niño llamado Héctor ; a través de vistosas y atrac-
tivas viñetas se presentan a los hematíes, linfocitos, neuronas y demás células, mostrando como
durante la guerra se liberan anticuerpos. Pero en el último momento, son los antibióticos
los que dan la victoria a “nuestros héroes”, cuyo furor furor se reflejaba en los rostros de los
leucocitos. Mientras el capitán Leo dispara su fusil blanco contra los peludos microbios “¡Tomad
asesinos de células indefensas! ¡Vengaremos a nuestros hermanos hematíes!”. Al final las escenas
pasan al mundo de los humanos, y es el niño convaleciente quien lee el libro que comentamos.
Ni hablar de los abusos que hacen los cuentistas y cineastas a la hora de desarrollar historias
fantásticas sobre desastres biológicos, en donde una vez que se destapa la caja o frasco donde se
encuentran los malditos microbios , es cuestión de que ocurra una diseminación de manera
asombrosa asegurando la muerte de millones, pero “casualmente” no suelen plantearse las
limitaciones globales de la ciencia, ni la acción perniciosa de las modernas tecnologías, ni la
protección de los hábitos saludables y ni mencionar las dificultades de los contagios. Mientras tanto,
se pasan por alto los más graves y persistentes efectos de las armas químicas y la permanente
amenaza de las armas nucleares.
Esas descripciones solo confirman las creencias más propias de la literatura fantástica. Como
sucede con los libros épicos, sobre un escaso o remoto fondo de realidad, se inventa una
imaginativa, compleja y extensa cobertura que atrapa y divierte a los lectores. Los autores emplean
trucos que no suelen fallar: la lucha entre los “buenos” y los “malos”, la intervención de seres celestiales, infernales o extraterrestres, el amor y el odio, la amistad, la lealtad y la
traición. Al final, es posible que se sugiera una moraleja que se alimente miedos o valores
importantes para el sistema dominante.
A esto se le debe sumar las amenazas de Guerras Biológicas ocurridas en la ultima década, en
donde el Antrax o el virus Ebola eran los protagonistas, causando un delirio social masivo que ponía
a las personas a los pies de sus gobernantes para poder llevar a cabo sus artimañas. (Leer “La
doctrina del shock” de Naomi Klein). Pero el control social muto hacia las pandemias, siendo la
gripe en varias de sus formas la que cumplió un rol fundamental en inculcar miedo a las personas de
una muerte inminente, llevando a la industria farmacológica a aumentar su cuenta bancaria en
tiempo récord. Esta de mas decir que todo fue inventado y manipulado.
Como resultado tenemos una sociedad neurótica de la limpieza y la desinfección indiscriminada,
avalada por las publicidades comerciales de agentes desinfectantes que son un fiel reflejo de las
creencias culturales y de las estructuras sociales, apoyado por un prestigioso instituto X, con el que
podemos estar de acuerdo, pero sin explicacion a la necesidad de semejante desinfección en
nuestras viviendas. Pero lo más peligroso no es el abuso y utilización de imágenes bacterianas
negativas, sino el ocultamiento de los desinfectantes empleados, su posible toxicidad y, sobre todo,
la selección de bacterias multi-resistentes en nuestras mismas casas.
En palabras de Stuart Levy, ex-presidente electo de la Sociedad Americana de Microbiología,
“No es inconcebible que con nuestro abuso de los antibióticos y los antibacterianos hagamos de
nuestras casas paraísos para inerradicables bacterias causantes de enfermedad, como ya los son
nuestros hospitales.”
Pero así y todo, la literatura infernal sobre los microbios no aguanta una mínima crítica racional:
si tan malos y tan peligrosos fueran los microbios , hace milenios que nos hubieran destruido,
ya que están por todos los sitios, fuera y dentro de nosotros, su número es casi infinito y sus
capacidades casi ilimitadas.
Se impone una nueva visión sobre el mundo microbiano, es tiempo de que se alienten otras
emociones, más acordes con las verdaderas relaciones entre los macrobios y los microbios . Esta
“nueva” visión ya fue propuesta y mantenida por Fleck y Dubos, y se incluye dentro de los
planteamientos de Margulis- Sagan . Hace más de sesenta años que Ludwick Fleck escribió su
opinión sobre el papel de los microbios en nuestra salud. Decia que “...el hombre aparece como un
complejo, para cuyo desarrollo armonioso son absolutamente necesarias muchas bacterias, como
es el caso de la flora intestinal para el metabolismo y de las bacterias de las mucosas para la
función normal...”. Este lúcido médico polaco lanzó una idea clave hacia el futuro: “...se debe de
hablar más bien de una complicada revolución dentro de la unidad compleja de la vida, y no de
una invasión de ella. Esta idea, que pertenece más al futuro que al presente, no está todavía
clara...”
Treinta años más tarde, Jules Dubos, microbiólogo francés afincado en EEUU, escribía: “Los
animales y los seres humanos han evolucionado en asociación íntima y constante con una
microflora y microfauna complejos. Los efectos nocivos de la microbiota indígena se hacen
patentes, sobre todo, y tal vez sólo entonces, cuando los animales o los seres humanos son puestos
n condiciones distintas de aquellas en las cuales se estableció el equilibrio entre esos microbios y
su huésped.”
Más recientemente, Dynn Margulis y Dorion Sagan (hijo de Carl Sagan ) escriben sobre la
relación de los seres humanos con el microcosmos: “...coexistimos con los microorganismos
actuales y albergamos, incluidos en nuestras propias células restos de otros (mitocondrias). Es así
como el microcosmos vive en nosotros y nosotros vivimos en él. Formamos parte de una intrincada
trama que procede de la original conquista de la tierra por las bacterias.”
Claro esta que los efectos de los microbios que podemos sentir se encuentran generalmente
asociados con enfermedades. La mayor parte de la gente sabe que las bacterias y los virus puedenactuar como “gérmenes” y producir enfermedades. Debido a esto, parece ser perfectamente
aceptable el tratar de eliminarlos completamente del ambiente utilizando agentes antibacteriales (los
cuales se pueden encontrar en una gran cantidad de productos, desde el jabón para las manos hasta
en las medias deportivas) y antibióticos. Sin embargo, el uso actual de los antibióticos y de los
agentes antibacteriales está cambiando la naturaleza de los microbios en el ambiente, creando
gérmenes que son más difíciles de combatir y eliminando a algunos microbios beneficiosos.



El papel beneficioso de los microorganismos



Pero a diferencia de la creencia popular sobre la “conducta malevola” de los microorganismos, en
realidad estos son esenciales para nuestra existencia. Son ubicuitos, encontrándose en todos los
ambientes comunes tales como el suelo, el agua y el aire así como también en lugares exóticos y
diversos tales como las fumarolas o chimeneas hidrotermales en los mares profundos y en lagos de
aguas calizas. En estos ambientes naturales los microorganismos cumplen funciones muy
específicas. Veamos algunas...

1-Reciclaje de nutrientes. Cuando las plantas y los animales consumen nutrientes, éstos dejan
de estar disponibles a otros organismos vivientes. Cuando las plantas y los animales mueren, los
nutrientes permanecen en el cuerpo o cadáver. Si este material muerto, o detritus, no es fragmentado
y descompuesto por los microbios , esos nutrientes nunca podrán estar disponibles para sostener la
vida de otros organismos. Existe una cantidad finita de nutrientes en el ambiente y simplemente no
podemos hacer más. Los nutrientes atrapados en el detritus deben ser liberados para que la vida
pueda continuar. La población de microbios en el ambiente es responsable de este reciclaje de
nutrientes.

2.La salud. Nuestra salud depende de una población de microbios llamada la microbiota. El
cuerpo humano transporta adentro o sobre sí mismo una población de microbios que es diez veces
más numerosa que el número de células en el cuerpo. Estas bacterias buenas que viven sobre y
dentro de nosotros nos protegen de los invasores malos que podemos enfrentar. Sin estas bacterias
buenas, las bacterias malas pueden entrar y fácilmente causarnos problemas. Nuestra propia
digestión ha evolucionado para usar a las bacterias como asistentes, permitiéndonos aprovechar
mejor los nutrientes que provienen de los polisacáridos de las plantas que nuestras propias enzimas
no pueden degradar. Esta es una de las razones por la cual el uso de antibióticos puede llevar a
episodios de diarrea. Los antibióticos perturban a nuestra biota o “flora” intestinal natural.

3. Alimentos. Los microbios han sido usados por siglos para producir alimentos. El pan es el
resultado de la fermentación de los azúcares para producir dióxido de carbono, que son las burbujas
que causan que la masa del pan levante. Le debemos la cerveza y el vino a unas pequeñas levaduras
que conviertes el azúcar en alcohol para nuestro consumo. El yogurt y el queso son producidos por
la fermentación bacterial de la lactosa, el azúcar de la leche. Los microorganismos como el
fitoplancton también sirven como una fuente de nutrientes que indirectamente alimenta a todos los
animales marinos. Y las simbiosis microbianas con las plantas les permiten a éstas crecer fuertes y
aumentar la productividad y, a veces, hasta son esenciales para la propia supervivencia de las
plantas.

4.Biodegradación. Los microorganismos son responsables de eliminar los desechos
generados por la industria y por los hogares. Ellos detoxifican el drenaje ácido de las minas y otras
toxinas que desechamos en el suelo y en las aguas. Los nutrientes generados por la descomposición
de estos productos continúan su viaje alimentando a las plantas o a las algas, las cuales a su vez
alimentan a todos los animales.

5.Tratamiento de Aguas Servidas. Cuando nosotros eliminamos desechos en los drenajes o
en los inodoros, ellos van a parar a un sistema séptico o a una planta de tratamiento de desechos
líquidos al final de la línea. Después del tratamiento mecánico preliminar y de la aeración, los
microbios remueven los materiales orgánicos de las inmundas aguas servidas que fluyen a estossistemas y, eventualmente, el agua puede ser finalmente regresada a los ríos y arroyos con
seguridad. Hasta el metano producido durante el tratamiento puede ser usado para generar calor y
electricidad que ayudan a mantener a la operación.

6. Biosíntesis. Hemos descubierto que los microorganismos también son útiles para construir
cosas. Los productos como la goma xantan (un espesante para alimentos) son cosechados de los
productores bacterianos. La mayor parte de nuestra vitamina B12, de la riboflavina y de la vitamina
C es producida por la fermentación bacteriana. Aproximadamente el 70% de los antibióticos que se
usan actualmente también son producto de la fermentación bacteriana.
A pesar de estos conocimientos, a lo largo del siglo XX predominan los viejos terrores
microbianos. Para revertir esta visión es necesario cambiar el orden artificioso en el que se
presentan y transmiten los conocimientos microbiológicos relacionados con los humanos.
Generalmente los estudios sanitarios suelen comenzar con la Anatomía, la Histología y la
Fisiología para seguir, en cursos posteriores, con la Anatomía Patológica y la Patología General. Sin
embargo, la asignatura de Microbiología se refiere, sobre todo, a la Microbiología de las
Enfermedades Infecciosas. Por lo que, para estudiar adecuadamente Microbiologia , no deberiamos
comenzar por la época clásica de la Bacteriología, ni poner en primer lugar a Pasteur ni a Koch .
¿O a caso la Zoología comienza por las fieras capaces de matarnos o los libros de Botánica se
detienen exclusivamente en las plantas venenosas?



Conclusión:

Los microbios son una parte esencial de toda la vida en la tierra. La adición de antibióticos y
compuestos antibacteriales está cambiando a las poblaciones bacterianas del suelo, de las aguas y a
nuestra propia microbiota. El reconocimiento de las numerosas e invaluables funciones de los
microbios deberá disminuir la fobia a los gérmenes tan prevaleciente en las sociedades occidentales.

Entonces...
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