Los sustratos que se utilizan para el cultivo en macetas constituyen una pieza clave para el correcto crecimiento del cannabis. De su composición dependerá la fijación, crecimiento, alimentación y respiración radicular de la planta. Sus principios son bien simples, deben tener una buena textura aireada, retener el agua y poseer algo de nutrientes dentro de un pH estable. La presencia de materiales minerales en las mezclas garantizan estas condiciones.
La planta de cannabis presenta desde un primer momento un rápido y veloz crecimiento de sus raíces hacia un extenso y profundo viaje al centro de la tierra. Crecerá y buscará multiplicarse en un complejo y extenso sistema de redes radiculares que colonizarán el contenedor en busca de oxígeno y alimento. La raíz se origina a partir de la radícula del embrión o polo radical del eje embrionario, y se conoce como "raíz principal"; crece fácilmente en solo 48 horas a 10cm de profundidad ni bien germina la semilla. Una maceta alta es lo más recomendable para germinar semillas, de esta forma la raíz no interrumpe su crecimiento cuando llega rápidamente al fondo. Es importante que el sistema radicular se desarrolle sin esfuerzo así la planta crece sana y fuerte con más resistencia a las plagas y enfermedades, y sobre todo, será más grande porque podrá absorber más nutrientes y abundará en producción. El sustrato elegido es el que le dará la oportunidad de su desarrollo.
Sustratos Orgánicos-Minerales
Los sustratos están formados por la combinación de distintos materiales sólidos del suelo, pueden ser naturales, residuales, minerales u orgánicos. Es el medio donde crecen las plantas y suelen presentar una combinación de elementos orgánicos y minerales.
Una de las claves en el cultivo de la planta de cannabis, que crece más rápido que muchas otras plantas domésticas, es que el sustrato sea fértil, suelto y tan bien aireado que nunca llegue a compactarse, con un pH levemente ácido cercano a 6.7.
Este tipo de sustratos es también un ecosistema que está vinculado íntimamente con la comunidad rizósfera que provee un complejo y dinámico microambiente, en donde bacterias y hongos, en asociación con raíces, forman comunidades únicas con un considerable potencial para la limpieza de compuestos nocivos. Cualquier sustancia como el agregado de un fertilizante químico, altera su equilibrio, estructura y fertilidad.
En los sustratos orgánicos el arte de su combinación tal vez encierre la verdadera alquimia del cultivo, es el éxtasis del cultivador el diseño de sus componentes y la creación de su propia fórmula secreta.
Texturas
La textura se refiere al tamaño de las partículas y la composición física que tiene un suelo, como la arena, el limo y la arcilla. Sus características dependerán de, por ejemplo, si serán fáciles de trabajar, si retendrán suficiente cantidad de agua y la velocidad con que esta lo atraviesa. La textura de una buena mezcla ideal apenas debe mantenerse unida y reaccionar como una esponja al liberarse. Si la mezcla se mantiene unida y se compacta será necesario aumentar su aireación. La textura afecta a la capacidad de retención de agua: un suelo arcilloso puede almacenar unos 200mm de agua por metro. Los sustratos que hacen que el crecimiento de la planta sea saludable son los que proporcionan un excelente drenaje del agua, haciendo que las raíces tengan oxígeno a su disposición, los sustratos que se mantienen mojados las ahogan y las dejan sin respirar. Un sustrato muy compacto detiene el crecimiento de las raíces y produce plantas pequeñas sin desarrollo ni potencial.
Sus características principales deben ser:
•Capacidad de retención de agua fácilmente disponible. (Mantener la humedad y no quedar mojado).
•Aireado con suficiente oxígeno para las raíces.
•Elevada porosidad. Es el volumen total del medio no ocupado por las partículas sólidas, y por tanto, lo estará por aire o agua en una cierta proporción.
•Baja densidad aparente. (peso seco del suelo/volumen) equivale a más porosidad y mayores agregados del suelo. Lo que corresponde a mayor estabilidad y menos compactación.
•Estructura estable para impedir la dilatación o hinchazón del medio.
•Mínima velocidad de descomposición (sobre todo en sustratos orgánicos basados en compostaje).
•Bajo volumen de salinidad.
•Suficiente nivel de nutrientes asimilables.
•Alta capacidad de tampón y capacidad para mantener estable el pH.
•Fácil de mezclar con otros materiales.
•Libre de semillas de malas hierbas, nematodos y otros patógenos y sustancias fitotóxicas.
•Fuerte resistencia a cambios externos físicos, químicos y ambientales.
El pH de los sustratos
El pH de las tierras se mide en una escala de 1 a 14 y expresa con un número el equilibrio entre ácido y alcalino. El pH neutro tiene un valor teórico de 7, pero normalmente se considera neutro si está entre 6 y 7.
El mejor pH para la mayoría de las plantas de cannabis es más ácido que neutral y oscila entre 6,5 y 7. Dentro de ese rango las raíces pueden absorber apropiadamente y procesar los nutrientes disponibles en la tierra. Cuando el pH es muy bajo (ácido) los nutrientes se bloquean rápidamente por las sales ácidas y no se encuentran disponibles para las raíces. Lo mismo ocurre en un sueño alcalino con un pH alto. La acidez o alcalinidad del medio influyen sobre las propiedades físicas, químicas y biológicas, aumentando o disminuyendo la solubilidad del medio en el que se cultiva, por lo tanto la buena disposición de absorción de los nutrientes viene dada por el pH. Sobre todo en nutrientes como el Fósforo, Potasio, Calcio, Hierro, Cobre, Boro, etc. Las mezclas de tierra orgánica que se comercializan en los grow y viveros se encuentran en los valores óptimos.
El pH y los nutrientes
El ancho de las franjas que figuran en el gráfico señalan el mayor o menos grado en que cada elemento es asimilable según el valor del pH. La zona en gris de cada franja indica los valores del pH que posibilitan una asimilación óptima de los nutrientes.
Sustratos ideales
Aireados, orgánicos y con minerales
El sustrato aireado es considerado ideal por ser el menos limitante para las raíces, conformado por 85% de materiales porosos, con un contenido de aire superior al 20% y una buena disponibilidad del agua. Estos sustratos son de gran flexibilidad en el riego, gracias a su aireación pueden soportar excesos de riego y a su vez soportar la falta de agua por su gran disponibilidad para almacenarla.
La aireación del sustrato permite el aprovisionamiento de oxígeno y la evacuación de gas carbónico producido por la respiración de las raíces y de los microorganismos. El cannabis producirá muchas más raíces en los lugares donde circule abundante aire, por ejemplo, en la periferia de la maceta y en su base. Cuando el sustrato está insuficientemente aireado las raíces no descienden y se concentran solo en la parte superior, mucho más rica en oxígeno. Un buen acondicionamiento del sustrato se logra con el aporte de materiales minerales que mejoran su textura. Una adecuada mezcla garantiza la colonización total de las raíces en las macetas o contenedores. Resulta útil después de la cosecha revisar el tamaño de las raíces y evaluar de que manera fueron invadiendo la tierra del contenedor.
Los acondicionadores pueden ser de dos tipos: minerales y orgánicos. Nos centramos solo en los minerales dejando para el próximo número de Haze los acondicionadores orgánicos.
Materiales minerales
Son de origen natural. Se obtienen a partir de rocas o minerales de origen diverso, modificándose mediante tratamientos físicos sencillos. No son biodegradables ni alteran el pH del cultivo. Entre los más usados se encuentran la arena, la grava y la piedra volcánica. Estos pueden usarse juntos o por separado y son muy útiles por su aireación, drenaje y el cuerpo que le dan a la mezcla.
Piedra Volcánica o Lava
Este tipo de mineral es roca volcánica que ha sido sobrecalentada a altas temperaturas formando pequeños cristales en forma fibrosa. Tiene características parecidas a la perlita pero su tamaño es mayor.
La ventaja de este tipo de este tipo de material es que ofrece un balance adecuado de aire y agua que es básico para el desarrollo de la raíz de la planta. Aporta una gran cantidad de minerales, nutrientes y microorganismos, manteniendo el biosistema en el sustrato en permanente equilibrio. Se utiliza en baja proporción mezclado en el sustrato. Su pH es 7 y es insoluble al agua. Puede aportar un sinnúmero de microorganismos y nutrientes. Su composición es variada en minerales. Las rocas son materiales silíceos o aluminiosilíceos. Además contienen Óxido Férrico (Fe2 O3), Óxido de Calcio (Ca O) y Óxido de Potasio (K2 O), en el 85% y 95% de su masa total.
El restante 5% a 15% de la piedra esta compuesta por otros diversos tipos de óxido, como el de Magnesio (Mg O), el de Sodio (Na2 O), el de Titanio (Ti O2), el de Fósforo (P2 O5) y el Manganesio (Mn2 O3).
Arena
Las mejores son las arenas de río y de lagos volcánicos. La arena de mar no se recomienda por su alta salinidad. Su granulometría más adecuada oscila entre 0,5 y 2mm de diámetro. La densidad aparente es similar a la grava. En cuanto a la retención del agua esta es media (20% del peso y más del 35% del volumen). Su capacidad de aireación disminuye con el tiempo a causa de la compactación. En tanto su pH varía entre 4 y 8. La durabilidad es elevada y se la puede mezclar con turba u otros elementos. También puede usarse como sustrato para enraizar clones y en cultivo en contenedores, sobre todo en cultivo exterior, porque es un buen elemento de fijación contra fuertes vientos.
Minerales transformados o tratados
Se obtienen a partir de rocas o minerales, mediante tratamientos físicos, más o menos complejos, que modifican las características de los materiales primarios. Los más usados en el cultivo son las pelita, lana de roca, vermiculita y arcilla expandida. Pueden utilizarse juntos o por separado, en un porcentaje no menor al 30% en la mezcla, aportando la textura aireada que se busca en los sustratos de cultivo.
Perlita
La perlita es un mineral de origen volcánico formado principalmente por silicatos que se extraen de yacimientos en la provincia argentina de Salta. Una propiedad excepcional de la perlita es que se expande a más de veinte veces su volumen original cuando es calentada hasta su punto de ablandamiento. Ese proceso de expansión es causado por la presencia de agua dentro del mineral crudo. Se presenta en partículas blancas de dimensiones entre 1,5 y 6mm. Tiene una capacidad de retención de agua de hasta cinco veces su peso y una elevada porosidad. Su característica principal es que es un excelente aireador de la mezcla. La durabilidad está limitada al tipo de cultivo, pudiendo llegar a los 5/6 años. Su pH está cercano a la neutralidad (7/7,5) y se utiliza a veces mezclada con otros sustratos como turba y arena. Es muy útil también para enraizar clones.
Vermiculita
La vermiculita es un silicato laminar hidratado con aluminio y magnesio y cationes de cambio en el espacio inter laminar. Es un componente mineral natural que se expande al se expuesta a temperaturas altas. Pertenece al grupo de los minerales filosilicatos y su apariencia asemeja a la mica. En su forma más pura, la vermiculita es limpia, inodora, no tóxica y estéril. Sus ventajas son que mejora la retención del agua en mezclas sin acondicionamientos orgánicos. También retiene nutrientes y agua más que la perlita. Suministra Potasio, Magnesio y Calcio de forma complementaria mediante una liberación lenta. Tiene una excelente capacidad de intercambio catiónico. Posee buena capacidad de aireación aunque con el tiempo tiene a compactarse puede contener hasta un 85% de Potasio y uno 12% de Magnesio asimilables. Su pH es próximo al 7. Combinada con perlita es un excelente sustrato para esquejes.
Arcilla expandida o leca
La arcilla se procesa en altas temperaturas produciendo pequeñas bolitas que son ricas en silicio y óxidos de aluminio. Por su porosidad son excelentes para el drenaje de los contenedores porque aportan y retienen suficiente oxígeno para el desarrollo de las raíces (es muy común su uso en hidroponía). las bolitas son inertes y su pH es neutral. Su granulometría se encuentra entre los 5 y 16mm de diámetro. Por su baja conductividad térmica y poco peso son recomendadas para aislar las altas temperaturas del suelo cuando se utilizan macetas. Un 15% de leca en la base de la maceta asegura en el sustrato una mayor resistencia mecánica, ligereza, suficiente oxígeno para las raíces y aislamiento térmico.
Revista Haze Nº5
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