Caminando, me sorprendí observando con intensa emoción a las hojas siendo movidas por la brisa, algunas caían para morir. De forma pacifica aceptaban su propia muerte, y con ello su propia existencia.
Llore un poco ese día. Sentado solo bajo ese árbol. Fue uno de los pocos momentos en los que fui feliz en el infierno. Solo y feliz. Solo iba a seguir, solo iba a recibir los golpes, solo voy a seguir, y solo voy a morir, esperando.
El tiempo es como la brisa, que me lleva, nos lleva, pacíficamente hasta la muerte, no hay nada mas que eso, solo somos hojas que caen.