El Ártico
Si cerramos los ojos e intentamos imaginarnos en el Polo Norte, tal vez nos veamos rodeados por un paisaje blanco e interminable que se extiende hasta el horizonte. Seguramente nos pensaremos bien abrigados y listos para soportar las frías temperaturas de ese territorio que se encuentra lejos de todos. El hielo, los osos polares y las focas serán parte de las imágenes que pasen por nuestra cabeza, incluso tal vez los esquimales,quienes habitan en esta región y se han adaptado a sus duras condiciones.
Así no cabe duda que el Ártico se presta para fantasear y escribir historias de aventuras y ficción; sin embargo, también constituye un espacio que es disputado y codiciado por diversas naciones que intentan hacerse de las riquezas ocultas debajo de la capa polar.
Las amenazas que enfrenta
Muchos de los argumentos sobre el calentamiento global se basan en los datos que existen sobre el impacto de la temperatura en los grandes bloques de hielo del Ártico. De acuerdo con la información recopilada al respecto, del año 2005 al 2007 la zona ártica disminuyó en aproximadamente un millón de kilómetros cuadrados y, de seguir así, para el verano del 2070 no habrá más hielo en esta área.1
En ese sentido, los científicos aseguran que “el Ártico ha entrado en una mutación profunda” que no sólo es visible en los cambios en la extensión del hielo, sino también en su grosor, edad y velocidad de movimiento.2
Además de ser una evidencia sobre el cambio climático, la retirada de la banquisa o casquete de hielo ha tenido diversos impactos. Resulta obvio que con las modificaciones climatológicas, las especies animales y vegetales que viven ahí tendrán que adaptarse a las nuevas condiciones o migrar hacia territorios más propicios para su desarrollo. Lo mismo podría decirse de los grupos humanos que habitan en el Polo Norte y que han visto cómo sus formas de vida tradicionales se transforman por el progresivo deshielo.
Así los habitantes del Ártico enfrentan condiciones que amenazan directamente su existencia. Sin embargo, no son los únicos. Lo cierto es que este punto del planeta tiene una importancia medioambiental relevante para todas las personas que vivimos en él. No sólo por los peligros derivados de su posible extinción, sino porque posee recursos importantes que están siendo disputados por los países con los que colinda.
¿Por qué es tan codiciado?
A simple vista el Ártico parece ser frío y árido; sin embargo, un informe publicado en el año 2000 por el servicio geológico de Estados Unidos, calculó que una cuarta parte de las reservas desconocidas de petróleo y gas natural del mundo se localizan bajo el casquete polar. Aunque hace algunos años era difícil pensar en su explotación debido a los altos costos de la tecnología requerida, hoy en día se han sumado dos factores que hacen atractiva esta empresa. Por un lado, el constante adelgazamiento de la capa de hielo que permite extraer hidrocarburos de esta región con mayor facilidad; y, por otra parte, el precio del petróleo que continúa subiendo y multiplicando los incentivos económicos para hacer excavaciones.

Además del oro negro, el Ártico es atractivo porque el deshielo ha hecho posible la creación de nuevas rutas marítimas. El llamado Pasaje del Noroeste, que une el Océano Pacífico y el Atlántico bajo el Polo Norte, podría implicar un negocio importante para quien ejerza el control sobre esa área. Más aún, implica un ahorro significativo en distancias. Mientras que hoy en día la distancia entre Tokio y Nueva York a través del Canal de Panamá es de 18 mil 200 kilómetros, de cruzarse por el Polo Norte, podrían ahorrarse 4 mil kilómetros.
Más allá del interés nacional
Es innegable que el Ártico es un territorio rico en muchos sentidos, y que poseer una parte de este codiciado punto implicaría ganancias para quienes logren hacerse de una rebanada del pastel. Sin embargo, dada su importancia para todos los habitantes del planeta deberíamos preguntarnos: “¿Por qué la ONU permite que sean los países vecinos los que tomen decisiones que nos afectan a todos, cuando en realidad ese territorio al día de hoy no les pertenece?”
La región polar es vulnerable y habría que protegerla alejándola de las batallas entre los países colindantes. Constituirla en un patrimonio de la humanidad y crear las instituciones adecuadas para su resguardo podría ser una alternativa más sustentable.

El Ártico y el deshielo
Es algo que está ocurriendo y realmente preocupa.Desde hace 15 millones de años, el Ártico tiene una cubierta de hielo permanente, más extensa en invierno y menos en verano, pero siempre presente alrededor del Polo Norte. Por eso, la perspectiva actual de deshielo completo de ese mar septentrional, dentro de un par de décadas tal vez, debido al calentamiento global del planeta, preocupa a los científicos, alarmados ante un cambio tan drástico y rápido. De hecho, el deshielo registrado en la región recientemente es mucho más acentuado que las predicciones más pesimistas que se venían haciendo: ya se ha alcanzado una reducción de cobertura helada del Ártico que los modelos de proyección climática situaban en torno a 2020.

“Si averiguamos lo que pasó, podremos explorar el futuro”, dice un experto
“El océano Ártico empezó a congelarse hace 47 millones y medio de años estacionalmente, es decir, que se formaba el hielo en invierno y se fundía en verano; sin embargo, durante los últimos 14 o 15 millones de años, la parte central del Ártico ha estado permanentemente helada. Ahora, debido al cambio climático, se espera que vuelva a la situación de deshielo completo en verano. Esto significa que el calentamiento en el Ártico, desde una perspectiva temporal geológica, es extremadamente dramático”, explica Nalan Koc, investigadora del Instituto Polar Noruego. Koc es especialista en paleoclima y una de las científicas principales del programa internacional Acex que ha reconstruido la historia del Ártico de los últimos 56 millones de años.

Para descifrar la secuencia de hielo y deshielo en el mar más septentrional del planeta, los científicos leen las páginas del pasado escritas en el subsuelo del fondo marino. “Hay fósiles como diatomeas asociadas al hielo y microfósiles de aguas abiertas preservados en los sedimentos acumulados”, explica Catherine Stickley, investigadora del proyecto, también del Centro Polar Noruego, con sede en Tromso. “Remontarnos a 47 millones de años, cuando empieza la cobertura helada estacional, nos ayuda a comprender lo que está pasando ahora en el Ártico”, añade. Las conclusiones de la investigación se han publicado en Nature recientemente.
“Si logramos averiguar lo que sucedió en el pasado geológico, podemos empezar a utilizar ese conocimiento para explorar el futuro”, afirma Jan Backman, de la Universidad de Estocolmo y uno de los científicos del consorcio Ecord, en el que participan 13 países europeos -incluido España- más Canadá.
Pero si no es fácil leer el registro de los sedimentos acumulados en el subsuelo marino, mucho menos es obtenerlo. Hubo que recurrir a un buque perforador especial y dos rompehielos de acompañamiento (uno ruso atómico) para sacar las muestras del fondo marino en forma de cilindros mediante una cala vertical, de hasta 428 metros de profundidad, con 1.300 metros de agua encima. La campaña, denominada Acex, se llevó a cabo en verano de 2004, durante mes y medio, y el lugar elegido para la perforación fue la cresta Lomonosov, una cadena montañosa submarina que cruza el Ártico desde Siberia hasta Groenlandia y que pasa a 250 kilómetros del Polo Norte.
El rompehielos ruso Soyuz y el sueco Oden fueron abriendo camino por el mar helado al buque perforador noruego Vidar Viking (un rompehielos adaptado) hasta el lugar elegido sobre la cresta Lomonosov. Lo protegieron durante las tres semanas de perforación durante las que se logró hacer un agujero de muestreo en el fondo marino de 428 metros y otros cinco de menor profundidad. Así fueron extrayendo cilindros formados por capas aplastadas de sedimentos del fondo océanico del pasado abarcando 56 millones de años de historia climática. “Es el primer registro temporal largo del Ártico”, afirma Stickley. Acex costó 12,5 millones de euros, contando la operación de los tres buques, añade Stickley.
La clave en las muestras ha sido la presencia de unas diatomeas (plantas unicelulares) específicas del género Synedropsis, similares a las que se encuentran hoy en día en el Ártico y adaptado para vivir a temperaturas muy bajas y en la oscuridad, es decir, en condiciones de superficie del mar helada. Al hacer correlaciones temporales en las capas sucesivas de sedimentos acumulados en los cilindros de muestras, los científicos pueden reconstruir la historia climática.
El Acex ha proporcionado valiosa información científica, pero los investigadores están ya pensando en futuros objetivos. Más de 500 científicos de todo el mundo, expertos de perforaciones profundas -no sólo de Ecord, sino también equipos estadounidenses y japoneses- se reunieron a finales de septiembre en Bremen (Alemania) para diseñar la continuación del actual Programa Integrado de Perforaciones Oceánicas (IODP), que termina en 2013. Entre los objetivos definidos destaca la investigación del papel de los gases de efecto invernadero en la transición entre periodos fríos y templados de la historia climática del planeta y la magnitud, velocidad y localización de los correspondientes cambios en el nivel del mar.

Además, se emprenderán perforaciones en el suelo oceánico mucho más profundas que las actuales. El buque japonés Chikyu ya es capaz de hacer sondeos de hasta 7.000 metros en el fondo marino.
Fuentes:
Circulo Astronómico
Wikipedia
Agradesco a las personas que se dieron el tiempo de leer el post y comentar.