INTRODUCCION
Entras con el cuchillo a tu espalda, con la bolsa llena hasta el tope de lo que conseguiste, abajo de tu buso Gap. Caminas agitada por las calles de París, para ser exactos, la peatonal Place Parvis Dame. Es de noche y casi nadie esta en las calles. Con los ojos bien abiertos, buscas un lugar para refugiarte para que nadie te encuentre. Vez una construcción, Norte Dame, la iglesia de las iglesias. Sin pensarlo dos veces, entras allí con desesperación. Entras sin arrodillarte ni nada, no tienes tiempo para hacerlo. No hay casi nadie, máximo diez personas. El interior es hermoso, pero no se destacan los vitres en las paredes por falta de luz del día. Buscas una escalera para subir. Conseguido. Subes, subes, subes corriendo. Ya no importa lo demás, solo subes escalón por escalón. Cuanto mas asciendes, mas frió tienes. Tal vez es por el arrepentimiento que congela el interior de tu alma, o porque sientes frió por el clima del lugar.
No hay mas escaleras. En vez de estas, una puerta. Abrirla o no cambiara mucho. No tienes la mínima idea de lo que puede haber adentro. Tomas el picaporte con inseguridad, temblando por el miedo.
Desearías no haberlo hecho, pero lo hiciste.
Un error puede cambiarlo todo.
Entras con el cuchillo a tu espalda, con la bolsa llena hasta el tope de lo que conseguiste, abajo de tu buso Gap. Caminas agitada por las calles de París, para ser exactos, la peatonal Place Parvis Dame. Es de noche y casi nadie esta en las calles. Con los ojos bien abiertos, buscas un lugar para refugiarte para que nadie te encuentre. Vez una construcción, Norte Dame, la iglesia de las iglesias. Sin pensarlo dos veces, entras allí con desesperación. Entras sin arrodillarte ni nada, no tienes tiempo para hacerlo. No hay casi nadie, máximo diez personas. El interior es hermoso, pero no se destacan los vitres en las paredes por falta de luz del día. Buscas una escalera para subir. Conseguido. Subes, subes, subes corriendo. Ya no importa lo demás, solo subes escalón por escalón. Cuanto mas asciendes, mas frió tienes. Tal vez es por el arrepentimiento que congela el interior de tu alma, o porque sientes frió por el clima del lugar.
No hay mas escaleras. En vez de estas, una puerta. Abrirla o no cambiara mucho. No tienes la mínima idea de lo que puede haber adentro. Tomas el picaporte con inseguridad, temblando por el miedo.
Desearías no haberlo hecho, pero lo hiciste.
Un error puede cambiarlo todo.