gabriielaamayaap
Usuario (Argentina)
C.1 La abres, sin la mínima idea de lo que habrá adentro. La puerta hace un pequeño chillido. La cierras. La habitación es extensa y oscura. De repente, escuchas pisadas. Estas, aumentan su volumen y parece que se van acercando. Por la falta de luz hace que veas todo borroso. Distingues una mesa y dos sillones. Te escondes detrás de uno de ellos, pensando lo peor. - Hola? - escuchas - Se que estas qui... - dice la voz. Las pisadas provienen de ella. Caminan en el piso de madera. Rodean la habitación, con el fin de encontrarte. - Hey, sal. <<Azúcar>> piensas. - Oye, - dice relajado. Las pisadas se han detenido. - Sal de donde quieras que estes. Te escuche entrar. No te mueves. O eso es lo que tratas de hacer. - Cálmate, escucho tu respiración. - <<Mierda>> - Por favor, sal, no te haré daño... No sabes que hacer. Que pasa si el te entrega a la policía? Y si te hecha de allí? No quieres ir a la cárcel. Lo que hiciste fue lo peor que hiciste en tu vida. Escondes el cuchillo y la bolsa abajo del sillón. Sierras los ojos. Miras tu cabello que cae de tus hombros, es castaño claro casi miel, rulos al final, después es todo lisio. Después te lo teñirás, para que no te encuentren. Te levantas. <<Que carajo estoy haciendo>>
INTRODUCCION Entras con el cuchillo a tu espalda, con la bolsa llena hasta el tope de lo que conseguiste, abajo de tu buso Gap. Caminas agitada por las calles de París, para ser exactos, la peatonal Place Parvis Dame. Es de noche y casi nadie esta en las calles. Con los ojos bien abiertos, buscas un lugar para refugiarte para que nadie te encuentre. Vez una construcción, Norte Dame, la iglesia de las iglesias. Sin pensarlo dos veces, entras allí con desesperación. Entras sin arrodillarte ni nada, no tienes tiempo para hacerlo. No hay casi nadie, máximo diez personas. El interior es hermoso, pero no se destacan los vitres en las paredes por falta de luz del día. Buscas una escalera para subir. Conseguido. Subes, subes, subes corriendo. Ya no importa lo demás, solo subes escalón por escalón. Cuanto mas asciendes, mas frió tienes. Tal vez es por el arrepentimiento que congela el interior de tu alma, o porque sientes frió por el clima del lugar. No hay mas escaleras. En vez de estas, una puerta. Abrirla o no cambiara mucho. No tienes la mínima idea de lo que puede haber adentro. Tomas el picaporte con inseguridad, temblando por el miedo. Desearías no haberlo hecho, pero lo hiciste. Un error puede cambiarlo todo.