La Expiación es algo real
La doctrinade la Expiación abarca, sostiene, apoya y da vida y fuerza a todas las otrasdoctrinas del evangelio. Es la base sobre la cual descansa toda la verdad, ytodas las cosas crecen de ella y vienen por causa de ella.
Pero ciertola expiación es el evangelio. Recordando la visión el Profeta escribió: "Yéste es el evangelio, las buenas nuevas, que la voz de los cielos nostestificó: -Que vino al mundo, y para santificarlo y limpiarlo de todainjusticia; para que por él pudieran ser salvos todos aquellos a quienes elPadre había puesto en su poder y hecho por él; (D. Y C. 76: 40-42.) El Señor resucitado hablóa los nefitas en forma similar: "He aquí, os he dado mi evangelio, y éstees el evangelio que os he dado -que vine al mundo a cumplir la voluntad de miPadre, porque mi Padre me envió. Y mi Padre me envió para que fuese levantadosobre la cruz."( 3 Ne. 27:13-14.)
Lasalvación viene por la expiación. Sin ella el propio plan de salvación sefrustraría y todo el propósito tras la creación se reduciría a nada. Con ellaavanzarán los propósitos eternos del Padre; el propósito de la creación espreservado, el plan de salvación es hecho eficazmente, y los hombres de aquí enadelante estarán seguros de una esperanza de la mayor exaltación.
"Laredención viene en y por medio del Santo Mesías" enseñó Lehi, "porqueél es lleno de gracia y de verdad. He aquí, él se ofrece a sí mismo ensacrificio por el pecado, para satisfacer las demandas de la ley, por todos losde corazón quebrantando y de espíritu contrito; y por, nadie más responde antelos requerimientos de la ley. Por lo tanto, cuán grande es la importancia dedar a conocer estas cosas a los habitantes de la tierra, para que sepan queninguna carne puede morar en la presencia de Dios, sino por medio de losméritos, y misericordia, y gracia del Santo Mesías, quien da su vida, según lacarne, y la toma por el poder del Espíritu, para poder efectuar la resurrecciónde los muertos, siendo el primero que ha de resucitar. De manera que él es lasprimicias para Dios, pues él intercederá por todos los hijos de los hombres; ylos que crean en él serán salvos." (2 Ne. 2: 6-9).
Uno de losmás grandes discursos de todos los tiempos, predicado por un ángel del cielosobre el tema de la expiación, incluye estas palabras: "Así como en Adán,o por naturaleza, ellos caen, así también la sangre de Cristo expía suspecados. Y además, te digo que no se dará otro nombre, ni otra senda ni medio,por el cual la salvación pueda llegar a los hijos de los hombres, sino en y pormedio del nombre de Cristo, el Señor Omnipotente. Porque el hombre natural esenemigo de Dios, y lo ha sido desde la caída de Adán, y lo será para siemprejamás, a menos que se someta al influjo del Espíritu Santo, y se despoje delhombre natural, y se haga santo por la expiación de Cristo el Señor, y sevuelva como un niño; sumiso, manso, humilde, paciente, lleno de amor y dispuestoa someterse a cuanto el Señor juzgue conveniente imponer sobre él, tal como unniño se sujeta a su padre." (Mosíah 3: 16-19.)
Para unacomprensión de la doctrina de la expiación es esencial un conocimiento de dosgrandes verdades: 1. La caída de Adán;
y 2. La divina filiación de nuestro Señor.
La caída deAdán trajo la muerte espiritual y temporal al mundo. La muerte espiritual esser desterrado de la presencia del Señor y morir en lo pertinente a cosasjustas, o en otras palabras, cosas del Espíritu. Muerte temporal o muertenatural es la separación de cuerpo y espíritu; el cuerpo vuelve al polvo delcual fue creadoy el cuerpo al mundo de los espíritus a aguardar el día de la resurrección. Expiares rescatar, reconciliar, reparar, redimir, reclamar, absolver, propiciar,hacer enmiendas, pagar el castigo. Así la expiación de Cristo es designada pararescatar a los hombres de los efectos de la caída de Adán en que ambas muertes,espiritual y temporal son conquistadas. Su efecto duradero es anulado; lamuerte espiritual de la caída es reemplazada por la vida espiritual de laexpiación, en que todos los que creen y obedecen laley del evangelio, ganan vida espiritual, o vida eterna -vida en la presencia deDios donde aquellos que la disfrutan están vivos para las cosas justas o cosasdel Espíritu. La muerte temporal de la caída es reemplazada por el estado deinmortalidad que viene por la expiación y resurrección de nuestro Señor. Elcuerpo y el espíritu separados, incidente que los hombres llaman la muertenatural, son reunidos en inmortalidad en una corrección inseparable que nuncapermitirá nuevamente ver la corrupción. La Inmortalidad viene como un dongratuito, por la gracia de Dios solamente, sin obras de justicia. La vidaeterna es la recompensa por "obediencia a las leyes y ordenanzas delevangelio". "Adán cayó para que los hombres existiesen; y existen loshombres para que tengan gozo", dice Lehi. "Y el Mesíasvendrá en la plenitud de los tiempos, a fin de poder redimir a los hijos de loshombres de la caída." (2 Ne.2: 25-26.) "La expiación", el reyexplica Benjamín, "fue preparada desde el principio del mundo para todo elgénero humano que ha existido desde la caída de Adán, o que existe, o queexistirá jamás hasta el fin del mundo. (Mosíah 4:7.) Y Moroni enseñó: "Dioscreó a Adán, y por Adán vino la caída del hombre. Y por causa de la caída delhombre, vino Jesucristo, sí, el Padre y el Hijo; y a causa de Jesucristo vinola redención del hombre. Y a causa de la redención del hombre, que vino porJesucristo, son llevados de vuelta a la presencia del Señor; sí, en esto sonredimidos todos los hombres , porque la muerte de Cristo hace efectiva laresurrección, la cual lleva a cabo una redención de un sueño eterno, del cualtodos los hombres despertarán por el poder de Dios cuando suene la trompeta; ysaldrán, grandes así como pequeños, y todoscomparecerán ante su tribunal, redimidos y libres de esta ligadura eterna de lamuerte, la cual es una muerte temporal. Y entonces viene el juicio del Santosobre ellos; y entonces es cuando el que es impuro continuará siendo impuro; yel que es justo continuará siendo justo; el que es feliz permanecerá feliz y elque es miserable será miserable todavía. (Morm. 9:12-14.)
Y así elSeñor dice que por causa de la expiación, y siguiendo la muerte natural, el hombrees resucitado "en inmortalidad a la vida eterna, sí, aún cuantos creyeren;y los que no creyeren a condenación eterna; porque no pueden ser redimidos desu caída espiritual, debido a que no se arrepienten. (D.& C. 29: 43-44.)
Si no hubierahabido expiación de Cristo (habiendo habido una caída de Adán) entonces elpropio plan y propósito relacionado con la creación del hombre habría fracasado.Si no hubiera habido expiación, la muerte temporal habría permanecido para siempre,y jamás hubiera habido una resurrección. El cuerpo se hubiera quedado para siempreen la tumba, y el espíritu hubiera permanecido en una prisión espiritual portoda la eternidad. Si no hubiera habido expiación nunca habría habido vidaespiritual o eterna para ninguna persona. Ni los seres mortales ni losespirituales hubiesen sido lavados del pecado y todas las huestes espiritualesde los cielos hubieran sido perjudicados tal como demonios, de ángeles ademonios, esto es, como hijos de perdición.
"Porqueasí como la muerte ha pasado sobre todos los hombres, para cumplir elmisericordioso designio del Gran Creador, también es menester que haya un poderde resurrección, y la resurrección debe venir al hombre por motivo de la caída;y la caída vino a causa de la transgresión; y por haber caído el hombre, fuedesterrado de la presencia del Señor. Por tanto, es preciso que sea unaexpiación infinita, pues a menos que fuera una expiación infinita, estacorrupción no podría revestirse de incorrupción. De modo que el primer juicioque vino sobre el hombre tendría que haber permanecido infinitamente y siendo así,esta carne tendría que descender para pudrirse y desmenuzarse en su madretierra, para no levantarse jamás. ¡Oh, la sabiduría de Dios, Su misericordia ygracia! Porque he aquí, si la carne no se levantara más, nuestros espíritustendrían que estar sujetos a ese ángel que cayó de la presencia del DiosEterno, y se convirtió en el diablo, para no levantarse más. Y nuestrosespíritus habrían llegado a ser como él, y nosotros seríamos diablos, ángelesde un diablo, para ser separados de la presencia de nuestro Dios y permanecercon el padre de las mentiras, en miseria como él. Los niños y los que no hanllegado a la edad de la responsabilidad son automáticamente salvos en el reinocelestial en virtud de la expiación. "Los niños pequeños son sanos, porqueson incapaces de cometer pecado;" dice el Señor, por tanto, la maldiciónde Adán les es quitada en mí, de modo que no tiene poder sobre ellos: (Moro. 8: 8) Lamaldición de Adán incluye ambas muertes, la temporal y la espiritual, y deacuerdo a esto ninguna de esas es valedera sobre los niños y sobre aquellos queno tienen "entendimiento", esto es, inmortalidad y vida eterna.
Cristo esla única persona nacida alguna vez en el mundo, que tuvo poder para realizar laresurrección de sí mismo o de cualquiera y de expiar los pecados de todo ser viviente.Esto es porque él tuvo vida en sí mismo: él tuvo el poder de la inmortalidadpor herencia divina. La expiación vino por el poder de Dios y no del hombre, ypara entenderlo, uno debe creer que nuestro Señor fue literalmente el Hijo deDios (un
personajeinmortal) y de María (una mujer mortal). De su madre él heredo la mortalidad, elpoder de sacrificar su vida, de morir, de permitir que el cuerpo y el espírituse separaran, el poder de unirlos nuevamente en el estado de resurrección. Estepoder él lo ejerció, llegando a ser las primicias de los que dormían, y en unaforma incomprensible para el hombre mortal, él tuvo el poder de pasar losefectos de esta resurrección a todas las criaturas vivientes. "Yo pongo mivida para volverla a tomar", dijo "nadie me la guita, sino que yo de mímismo la pongo. Tengo poder para ponerla y tengo poder para volverla a tomar.Este mandamiento recibí de mi Padre." (Juan 10: 17-18.)
Amulek dioeste testimonio: "Yo sé que Cristo vendrá entre los hijos de los hombres paratomar sobre sí las transgresiones de su pueblo, y que expiará los pecados del mundo,porque Dios el Señor lo ha dicho. Porque es necesario que se realice una expiación;o de lo contrario, todo el género humano inevitablemente deberá perecer; sí, todosse han obstinado; sí, todos han caído y están perdidos, y, de no ser por laexpiación que es necesario que se haga, deben perecer. Porque es preciso quehaya un gran y postrer sacrificio; sí, no ¡in sacrificio de hombre, ni debestia, ni de ningún género de ave, pues no será ¡in sacrificio humano, sinodebe ser un sacrificio infinito y eterno. Y no hay hombre alguno que puedasacrificar su propia sangre, la cual expiará los pecados de otro... Por tanto,no hay nada que no sea una expiación infinita que pueda responder - por lospecados del mundo."(Alma 34: 8-12.)
Cuando losprofetas hablan de una infinita expiación, ello significa precisamente esto.Sus efectos cubren a todos los hombres, la tierra misma y todas las formas devida sobre ella, y alcanzan los espacios sin fin de la eternidad. La palabra"expiación," significa "redención a través del ofrecimiento deun rescate de un castigo por una ley quebrada." El sentido está expresadoen Job 33: 24: "Que lo libró de descender al sepulcro, que halló redención."Efectuada por Jesucristo, significa la redención de la tierra y todas las cosaspertenecientes a ella a través de su muerte y resurrección, del poder que dichamuerte ha obtenido sobre ellos a través de la transgresión de Adán ...Redenciónde la muerte, a través de los sufrimientos de Cristo, es para todos loshombres, los justos y los malvados; para esta tierra y para todas las cosascreadas sobre ella." causa de la expiación y por obediencia a la ley delEvangelio, los hombres tienen el poder de llegar a ser hijos de Dios porqueellos son espirítualmente engendrados por Dios y adoptados como miembros de sufamilia. Ellos llegan a ser los hijos de Dios y coherederos con Cristo de la plenituddel Reino del Padre. (Rom. 8: 14-17; Gal. 3:1-7; 1 Juan 3:1-4; Apo. 21: 7.)Ahora, la jurisdicción y el poder de nuestro Señor se extienden más allá de loslímites de esta pequeña tierra en la cual nosotros moramos; Él es, por debajodel Padre, el Creador de innumerables mundos (Moisés 1: 33) y a través del poderde su expiación los habitantes de estos mundos, dice la revelación, "son engendradoshijos e hijas para Dios", (D.& C. 76:24) lo que significa que laexpiación de Cristo siendo literal y verdaderamente infinita, se aplica para uninfinito número de mundos. Aquellos que tienen oídos para oír, encuentranenseñada esta doctrina en la siguiente escritura: "Y vimos la gloria delHijo, a la diestra del Padre, y recibimos de su plenitud" dice el Profeta,recordando la visión, "y vimos a los Santos Ángeles y a los que son santificadosdelante de su trono, adorando a Dios y al Cordero, y lo adoran para siempre jamás.Y ahora, después de los muchos testimonios que han dado de él, éste es el testimonio,el último de todos, que nosotros damos de él: ¡Que vive! Porque lo vimos, sí, ala diestra de Dios; y oímos la voz testificar que él es el Unigénito del Padre-que por él por medio de él y de él los mundos son y fueron creados y sushabitantes son engendrados hijos e hijas para Dios ." ( D.& C.76: 20-24.)
Mi propiotestimonio personal es que este hecho significa más en mi vida que cualquierotra cosa e invito a todos a buscar este sentimiento que únicamente Jesucristopuede dar a aquellos que lo buscan íntegramente y de corazón.