Si, mi nick es lo que me define. Odio profundamente a las mujeres, pero al mismo tiempo las necesito.
Las odio porque me arruinaron la vida. Siempre se rieron de mi, me humillaron. Y ni siquiera trate de hablarles, no les decía nada, pero ellas siempre tenían sus pocas e hirientes palabras para escupirme. Siempre se hacían un pequeñísimo espacio en sus hermosas vidas para reírse y burlarse del feo, del idiota, del inútil.
Todas me lastimaron. Empezando por mi madre, quien alguna vez borracha me dijo que me odiaba, que fui producto de una violación. Me odiaba porque veía a mi padre en mi.
Mi abuela y mi tía siempre me trataron mal, mi abuela buscaba excusas para pegarme y mi madre no hacia nada, es mas, se que lo disfrutaba.
Luego mis hermanas. Frutos del amor, ellas siempre me golpeaban, una en especial, ella parecía odiarme profundamente. Pero yo nunca les hice nada. Nunca lo voy a entender.
Luego cuando iba a la secundaria las mujeres generalmente me maltrataban, un grupo de mujeres llego a desnudarme y amenazarme con un arma. Se rieron de mi desnudez. El odio creció y creció en mi, incluso trate de conseguir un arma y matarlas a todas. A todas. Pero soy muy cobarde.
Ellas no entienden que yo no soy peligroso. Que puedo ser bueno, que solo necesito una palabra linda de vez en cuando, un abrazo. Que yo no tengo la culpa de lo que fue mi padre. Que ya no quiero llorar mas en silencio, que me encantaría gritarles en la cara todo esto, pero no puedo.
Me gustaría decirles, con ternura quizás, que amo el océano, que disfruto de la música triste. Que me da tranquilidad observar las hojas ser lentamente acariciadas por el viento. Que tengo grandes sueños, que soy un hombre pequeño. Que una vez hice un gol olímpico y todavía sonrió al recordarlo. Me gustaría, de todo corazón abrazarlas y decirles que no las culpo, que por favor tampoco me culpen a mi. Que solo soy carne y huesos, que en una de esas tengo un alma, tan o mas pequeña que mi cuerpo, que sufro mucho y rió poco.
Pero no puedo, porque ellas no quieren escucharme. Entonces solo las puedo odiar. En silencio y mirando el piso. Las odio...
Mama, te quiero.