Xenoblade Chronicles
Finalmente llegó el día, gracias a toda la movida de Operation Rainfall al fin podemos disfrutar del primero de los 3 grandes JRPGs que dan color a la última etapa de la Nintendo Wii: Xenoblade Chronicles. Y voy a empezar esta review con una afirmación (que quizás traiga polémica) que siento que es muy necesaria: Xenoblade es el mejor JRPG de la generación. Punto. Si sos fanático del género y tenes una Wii podés dejar de leer acá nomás y salir corriendo a comprarlo porque en el mismo momento en el que pongas el disco en la consola te vas a sumergir en una aventura épica que no tiene comparación con nada que haya salido en los últimos años.
Pero vayamos por partes para tratar de explicar qué es precisamente lo que hace tan especial a este juego. Arrancamos con la historia que ya de entrada nos pone en un contexto de lo más original: en el principio de los tiempos existían dos enormes titanes, Bionis y Makonis, que se encontraban enfrascados en una lucha constante que parecía no tener fin hasta que en un movimiento mortal ambos colosos se matan mutuamente. Sin embargo sus mastodónticos cuerpos quedan duros en el lugar y con el correr de miles de años comenzó a surgir vida sobre ellos. En Bionis habitan los humanos que viven constantemente en guerra contra unos robots genocidas llamados Mekons (provenientes de Makonis). Los mekon se alimentan de los humanos y son tan resistentes y poderosos que para nuestra raza se hizo casi imposible defenderse, la guerra estaba prácticamente perdida y la humanidad se había visto reducida a tan solo un puñado de colonias desparramadas por el mundo. Pero todo cambió cuando apareció un héroe blandiendo la Monado, una espada mágica que no solo es capaz de cortar como papel la dura coraza de los mekons sino que además le da a su portador la habilidad de ver el futuro. Los humanos logran detener la invasión y retroceder a los mekons pero el héroe quedó herido tras la batalla y ya no puede blandir a Monado que, como toda espada mágica que se precie, solamente puede ser empuñada por un “elegido”. Acá entramos nosotros controlando a Shulk, un joven científico que estudia a Monado con el fin de descubrir de dónde viene su poder y así reproducirlo en el resto de armamento humano. Obviamente a partir de este punto es donde comienzan a suceder cosas, los mekons regresan buscando venganza, nuestro protagonista termina siendo el nuevo elegido de la Monado y emprendemos un viaje épico para salvar a la humanidad de su destrucción.
Lo primero que llama la atención apenas empezamos a jugar es lo ENORME que es realmente el mundo. Nos encontramos frente a escenarios de una magnitud impensada para la consola de Nintendo. Prácticamente si hay algo que vemos en la lejanía, podremos llegar allí en algún momento del juego. Ningún elemento del escenario es meramente decorativo sino parte real de este mundo que la gente de Monolith intentó construir. Y se trata además de un mundo extremadamente hermoso. En ningún momento el juego nos va a dejar olvidarnos que estamos sobre el cuerpo de un gigante, si levantamos la vista hacia el cielo podremos ver como Bionis se extiende hasta el infinito; o ver a Mokonis en el horizonte observándonos con sus brillantes ojos muertos. Realmente quita el aliento que los desarrolladores hayan logrado construir un mundo tan bello y gigantesco sin apenas tiempos de carga. Los hay cada vez que pasamos de una parte del gigante a otra pero duran apenas un par de segundos y pueden pasar horas y horas hasta que cambiemos de locación. Los escenarios también son de lo más variados, las primeras horas podemos pensar que todo van a ser campos de césped verde y montañas pero rápidamente el juego nos demuestra lo contrario llevándonos por lugares de lo más esotéricos que parecen sacados directamente de la película Avatar.
Pero esta sensación de grandilocuencia no se limita tan solo al mundo. TODO en Xenoblade es enorme. La historia principal nos puede durar sin apurarnos más de 60 horas y a su vez hay que sumarle a esto una ingente cantidad de misiones secundarias. A lo largo de las ciudades encontramos cientos de NPC que nos van a dar las más diversas misiones que generalmente son de recolección de objetos, matar X cantidad de bichos o matar a uno en especial. No dejan de ser las típicas “fetch-quests” de un RPG pero la gente de Monolith se esforzó para que las recompensas por cada una de ellas realmente valgan la pena y sean la forma más rápida de subir de niveles. Además tenemos un sistema de afinidades que se aplica tanto a nuestros compañeros de grupo como con todos los NPC que nos vayamos encontrando. Mientras más misiones realizamos mejor nos vamos a llevar con todo el mundo desbloqueándonos nuevos objetos, habilidades y hasta pedazos de la historia
Gráficamente nos encontramos frente a uno de los juegos que más exprime el hardware de Wii. Xenoblade se ve hermoso todo el tiempo gracias a su excelente apartado artístico pero también al gran motor que desarrollaron que puede mover todo esto sin mayores problemas. Si nos encontraremos a veces cuando las batallas son contra muchos enemigos y las magias empiecen a inundar el escenario con algunas caídas de frames. Ninguna de ellas nos va a volver injugable al título ni nos va a arruinar la experiencia pero si hay que aclarar que lamentablemente existen. En lo sonoro el nivel también es muy alto con una banda sonora realmente espectacular que acompaña a la perfección cada situación y que tiene varios de esos temas que se nos van a quedar pegados en la cabeza durante mucho tiempo. Además contamos con 2 pistas para los diálogos: la inglesa y la japonesa. Ambas son excelentes y tiene un trabajo muy profesional y cuidado detrás. Sin embargo como los personajes generalmente se la pasan hablando entre sí todo el tiempo mientras recorremos el escenario o luchamos, muchos prefieran elegir el inglés para poder prestarles mejor atención a estos intercambios. Como nota personal me gustaría agregar que habría que hacer una campaña para que de ahora en adelante todos los JRPGs se doblen en Inglaterra. Los doblajes británicos en este tipo de juegos son ampliamente superiores a los yanquis y no buscan todo el tiempo ponerle voces agudas a los personajes femeninos al tratar de imitar (mal) a las actrices japonesas.
Todo lo que dijimos anteriores suena más que bien pero se quedaría en la nada si Xenoblade no tuviera un sistema de juego que lo acompañe. Y vaya que lo tiene. El sistema de pelea es en tiempo real y recuerda vagamente al del Final Fantasy XII. Podemos ver a nuestros enemigos caminando por el escenario y al pasar cerca de ellos (si son agresivos) comenzaremos a luchar. Una vez en combate tan sólo tendremos control sobre el líder de nuestro grupo de 3 (al cual podemos cambiar en cualquier momento desde el menú de pausa), este atacará automáticamente como si se tratara de un MMO. Debajo tenemos todas las diferentes skills que las seleccionaremos con A y deberán esperar un tiempo de cooldown para poder volver a utilizarse. La magia de este sistema es que todas las habilidades funcionan formando cadenas con otras habilidades, ya sean de ese mismo personaje o de nuestros compañeros, por lo que no se reduce todo a un simple aporreo de botones sino que debemos pensar bien qué habilidades utilizar en cada momento ya que a su vez cada enemigo puede requerir de una estrategia distinta (por ejemplo a los mekons solo vamos a poder dañarlos cuando estén tumbados en el suelo). Como punto a favor decir que la IA de nuestros compañeros es muy buena y siempre van a usar las habilidades que se encadenen de forma coherente con la que acabamos de utilizar.
Manejar una espada que permite ver el futuro no solo es una herramienta más del guión sino que veremos como afecta directamente en los combates. Algunas veces cuando un enemigo vaya a utilizar un ataque muy poderoso Monado nos advertirá de ello, nos mostrará el efecto que ese ataque tendrá en uno de nuestros personajes mientras la pantalla se tiñe de azul y luego el tiempo retrocederá y volverá a la normalidad mientras un contador aparece en la parte superior de la pantalla. En este momento vamos a tener que hacer todo lo posible para evitar que este ataque suceda ya sea paralizando al enemigo, haciendo que cambie de objetivo, etc. Esto agrega un toque único al sistema de combate y llega a crear situaciones realmente tensas contra los enemigos más complicados.
Para que no todos sean flores, algo que me molestó es que no tengamos la opción de seleccionar nuestro objetivo con el puntero del Wiimote y tengamos que hacerlo si o si con el d-pad. Al principio no jode tanto pero en cuanto los combates se empiecen a complicar y la pantalla se nos llene de enemigos vamos a descubrir que perdemos un par de valiosos segundos hasta que encontramos el bicho al que específicamente queremos atacar.
Todo esto que dije, a pesar de sonar como mucho, no es más que la punta del iceberg de todo lo que tiene para ofrecer Xenoblade. Podría escribir páginas enteras sobre la cantidad de cosas que hay para hacer, del cómodo sistema de inventario, de las recompensas que se nos dan por explorar, del funcionamiento de las afinidades en las ciudades, del sistema de crafting para crear nuevo equipamiento, del sistema de gemas que nos permite personalizar aún más cada personaje, de cómo cada cosa que le equipamos a nuestros personajes se ve reflejado en pantalla, del sistema de conexión de skills entre los personajes que nos permite planear mejores estrategias, de cómo tenemos un sistema de viaje rápido para que explorar nunca se vuelva tedioso……. Miles de cosas se podrían intentar decir pero siempre nos terminaríamos quedando cortos. Xenoblade es un juego tan jodidamente enorme que hay que probarlo de primera mano para poder entenderlo. Es el Elder Scrolls de los JRPG en materia de contenido.
Conclusiones….
Lo dije al principio y lo repito: Xenoblade es el mejor JRPG de la generación. Ningún otro exponente del género en los últimos años se siente tan moderno, innovador y enorme como este. Para todos aquellos que pensaban que los JRPG si o si tenían que ser experiencias lineales de atravesar un pasillo tras otro, Monolith llega con su última creación para darles una patada en los dientes. Es un juego que si o si tenes que jugar en algún momento si sos fanático de los buenos RPGs japoneses.
NOTA ASPEB: 9,5
German “Afro” Leal