NIHILISMO
El nihilismo , del latín nihil (nada) e ismus (doctrina, movimiento, practica de) es la "actitud" filosófica, puesto que no es una tendencia filosófica estrictamente definida, de negación de todo principio, autoridad, dogma filosófico o religioso. El nihilismo es una posición filosófica que argumenta que el mundo, y en especial la existencia humana, no posee de manera objetiva ningún significado, propósito, verdad comprensible o valor esencial superior, por lo que no nos debemos a éstos.
El nihilismo hace una negación a todo lo que predique una finalidad superior, objetiva o determinista de las cosas puesto que no tienen una explicación verificable; por tanto es contrario a la explicación dialéctica de la Historia o historicismo. En cambio es favorable a la perspectiva de un devenir constante o concéntrico de la historia objetiva, sin ninguna finalidad superior o lineal. Es partidario de las ideas vitalistas y lúdicas, de deshacerse de todas las ideas preconcebidas para dar paso a una vida con opciones abiertas de realización, una existencia que no gire en torno a cosas inexistentes.
En este sentido el nihilismo no significa creer "en nada", ni pesimismo ni mucho menos terrorismo como suele pensarse, si bien estas acepciones se le han ido dando con el tiempo a la palabra. De todas formas hay autores que al nihilismo , entendido como negación de todo dogma para dar apertura a opciones infinitas no determinadas, le llaman " nihilismo positivo", mientras que al sentido de negación de todo principio ético que conlleve la negligencia o la autodestrucción le llaman " nihilismo negativo" (Tambien se les conoce como "activo" y "pasivo"

.
Concepto filosófico
El nihilismo tiene antecedentes muy antiguos y se encuentra ya en algunos textos filosóficos hebreos, como el Eclesiastés. Entre otros filósofos ecuménicos que han escrito sobre esta materia se incluye a Friedrich Nietzsche y a Martin Heidegger. Nietzsche describió a la cristiandad como una religión nihilista porque evadía el desafío de encontrar sentido en la vida terrenal, y que en vez de eso crea una proyección espiritual donde la mortalidad y el sufrimiento eran suprimidos en vez de transcendidos. Nietzsche creía que el Nihilismo es un resultado de la muerte de Dios, e insistió en que debía ser superado, dándole de nuevo significado a una realidad monista. Buscó un idealismo pragmático en vez del idealismo cósmico de Schopenhauer.
Heidegger describió al nihilismo como el estado en el que no queda nada del ser en sí, y argumentó que el nihilismo se apoya en el reduccionismo del Ser a un mero valor. El nihilismo es el proceso que sigue la conciencia del hombre occidental y que quedaría expresado en estos tres momentos:
1. El nihilismo como resultado de la negación de todos los valores vigentes: es el resultado de la duda y la desorientación.
2. El nihilismo como autoafirmación de esa negación inicial: es el momento de la reflexión de la razón.
3. El nihilismo como punto de partida de una nueva valoración: es el momento de la intuición, que queda expresada en la voluntad de poder, en quien se expresa a su vez el valor de la voluntad.
Esta es la base sobre la que ha de construirse, según Nietzsche, la nueva filosofía. El hombre provoca, en primer lugar, la muerte de Dios o la destruccion de los valores caducos. En segundo lugar, el hombre toma conciencia plena del fin de estos valores o de la muerte de Dios y se reafirma en ella. En tercer lugar, y como consecuencia de todo lo anterior, el hombre se descubre a sí mismo como responsable de la destrucción de los valores o de la muerte de Dios, descubriendo, al mismo tiempo, la voluntad de poder, e intuyendo la voluntad como máximo valor; asi se abre el camino a unos nuevos valores.
La Caja Tonta
No es, desde luego, un medio de comunicación más, ni un simple entretenimiento. La gente se sienta ante la televisión y se desconecta de su propia realidad. Se aliena. Se deja alienar.
Las series, los deportes, los reality shows... todo ello nos aleja de nuestra propia realidad cercana y cotidiana para llevarnos a un mundo maravilloso, cruel, aparentemente real o simplemente entretenido donde las preguntas no tienen lugar.
Ante la televisión somos víctimas de una publicidad mucho más terrible que aquella de la que nos quejamos, pues es invisible y subliminal. Es la publicidad de la sociedad de consumo, la voz que nos dice como un arrullo "No pienses, simplemente siéntate, mira, y cuando salgas a la calle gasta y compra y serás como los que ves en la pantalla, gente feliz y contenta de vivir en un mundo donde las preguntas no tienen lugar".
Religion
Decía el viejo renano que "la religión es el opio de los pueblos".
No le faltaba razón, pero seguramente hoy en día el opio de los pueblos es la televisión, y no una serie de frases y doctrinas que nadie se cree.
La religión nace del miedo a lo desconocido, de la necesidad del hombre primitivo de creer que todo puede ser explicado y que hay alguien a quien rogar para que la caza sea buena.
Muchas religiones han evolucionado desde entonces hasta límites insospechados de refinamiento en las formas (la religión católica es un buen ejemplo), pero debajo de todas ellas está el viejo chamán pidiendo al Espíritu del Mamut que la caza sea buena.
Ni siquiera sus presuntas doctrinas morales son tales, pues se basan en el castigo y la recompensa, y la bondad interesada no es bondad.
En cualquier caso, no por ello han dejado de ser los sacerdotes personas que viven de la fe y de la credulidad de los demás. Hay honrosas excepciones. Misioneros que se van a Africa enseñar a leer a los negritos y monjitas que reparten ropa y sopita entre los necesitados. Pero mucho más arriba en el escalafón sigue habiendo gente, parásitos sociales que nada producen, que quieren valerse de su autoridad sobre un buen número de personas para medrar en su beneficio y el de los suyos.
Fuente
Wiki
Manual del nihilista práctico.