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Hoy quiero compartir con ustedes la historia del 3cv, un auto que hizo historia.
Sin duda todos deben haber visto alguna vez un 3cv en la calle. Para quienes no saben de que estoy hablando, aquí va una foto.
Siempre me gustó el 3cv, no solo por su aspecto sino también por el concepto con el que fue creado: un auto simple, económico, noble, al alcance de todo el mundo.
También me gustó por otra particularidad: el 3cv era además un auto "divertido". Te podías meter tranquilo por el barro, nunca se quedaba. Podías abrir el techo si hacía calorcito y disfrutar del sol sin tanta sofisticación. Rara vez se rompía, y cuando lo hacía, con 2 pesos lo arreglabas, hasta "lo atabas con alambre".
Tanto gustó y tanto se vendió y se usó el 3cv en Argentina, que hay en Bs. As. un taller dedicado exclusivamente a estos autos
Por si alguno tiene un 3cv y no lo conoce, les dejo el
También hay un Tour por Buenos Aires en Citroen, estás asi todos los fines de semana por San Telmo, cerca de la plaza
En esta época en que los autos tienen cada vez mas artilugios electrónicos, el 3cv es casi un dinosaurio. Sin embargo todavía se los ve por las calles, algunos en excelente estado (es que supo ganarse un lugar en el corazón de la gente), rodar orgullosos, burlándose del paso del tiempo, recibiendo gestos de admiración por parte de muchos.
A continuación, historia del 3cv, "Road test" de la revista Corsa de 1972, algunas fotitos, videos y el link a una página con detalles históricos y técnicos.
El Citroën 3CV era un modelo de Citroën fabricado en Argentina. Se comenzó a fabricar en el año 1970, aunque solo era una nueva designación del Citroën 2CV de 602 cc (el 2CV de 425 cc se siguió fabricando hasta 1972). El 3CV fue producido por Industrias Eduardo Sal-Lari (IES).
Historia
Hasta 1974, el aspecto exterior del 3CV era casi idéntico al del 2CV, salvo por la insignia "3CV" sobre la tapa del baúl (maletero), los faros traseros de stop y giro integrados (los del Dyane 6 fabricado en Vigo) y los giros delanteros en el frente de los guardabarros.
De 1974 en adelante, el 3CV fue reemplazado por el 3CV Prestige, en el que se modificó la tapa de baúl por un portón enterizo con una luneta de mayor tamaño que lo hizo más estilizado y práctico.
La designación 3CV corresponde a que los motores de 602 cc poseían esta potencia fiscal en Francia, mientras que los anteriores de 375 cc y 425 cc poseían 2 CV de potencia fiscal. En Francia y el resto de Europa, 3CV era el nombre informal del Citroën Ami, que también tenía un motor de 602 cc.
Citroën 2CV/3CV en Argentina
En Argentina, a finales de los años 50, comenzaron a importarse los primeros Citroën 2CV franceses y belgas, los cuales respondían a la línea de la época, sin la tercera ventanilla lateral y el capó acanalado. A principios de los años 60, a raíz del éxito obtenido, Citroën decide fabricar el modelo en Argentina, montando su planta en la localidad bonaerense de Jeppener (Partido de Brandsen). Más tarde aparecieron las versiones furgoneta y pickup (de esta última versión se fabricaron pocas unidades). Con el paso del tiempo, se empezaron a realizar mejoras y cambios (agregado de la ventanilla trasera, nuevo capó, etc.). En 1970 apareció la versión denominada "3CV", cuyo nombre solamente fue utilizado en Argentina, como demostración de la evolución del anterior modelo. Este modelo tenía nueva apertura de puertas (al contrario del 2CV que poseía las llamadas puertas de suicidio), nuevo sistema de apertura del techo y mejoras mecánicas, entre otros detalles.
Hacia 1973 apareció la nueva línea "Prestige", que, como novedad principal, tenía una quinta puerta trasera. En 1978 un nuevo reestilo fue denominado "M-28", en cuya línea apareció la nueva furgoneta AK-400, con el techo y puertas traseras más altos que en el modelo anterior. Este modelo se fabricó hasta el año 1980, cuando la empresa decidió finalizar su producción en Argentina. Sin embargo, la historia del 3CV no se acabó, tras disputas legales, el empresario Eduardo Sal Lari (quién había adquirido los bienes de la ex-Citroën Argentina) comenzó nuevamente la producción del 3CV en 1983, con la denominación de "IES-3CV". Los primeros modelos eran similares al M-28, también se fabricó una furgoneta, aunque no era como la AK-400, esta furgoneta era similar al modelo anterior (AK-200) y fue denominada "IES-Carga". En 1986 sale con un profundo reestilo (nuevos faros cuadrados en los guardabarros, trompa más cuadrada) y la denominación "IES-3CV América". En 1987 apareció el IES-3CV Súper América, cuyas modificaciones sustanciales se realizaron en la parte mecánica, ya que externamente sólo se diferenciaba del modelo anterior por el parabrisas más grande. La furgoneta adquirió un nuevo portón trasero que reemplazaba a las dos puertas tradicionales traseras. En 1990, la empresa quebró y se finalizó la producción de este modelo en Argentina.
"Road Test", revisat Corsa octubre 1972
:
Citroën 3 CV - 1972
La noble máquina
Revista Corsa Nro 337 de Octubre de 1972
La noble máquina
Revista Corsa Nro 337 de Octubre de 1972
Hace ya mucho tiempo que debíamos a nuestros lectores las pruebas de este difundido coche de la casa franco-argentina. La razón es que esperábamos una buena oportunidad para hacer un test que por lo exigente saliera de lo común. La oportunidad se presentó con la carrera de las 6 Horas disputada en el Autodromo a principios de septiembre. Allí completamos nuestro test poniendo en carrera el coche que nos confiara la fábrica. En base a las pruebas de rigor y a los resultados obtenidos en la fatigosa carrera elaboramos esta suculenta nota
El clan de propietarios de Citroën es algo muy especial. Una suerte de sociedad hermética alimentada exclusivamente por la fascinación que sienten y la entrega incondicional que le brindan a sus pequeñas máquinas franco - argentinas. Esta observación lleva a pensar que algo hay detrás del cuasi "Cyclecar" que recorre imperturbable los caminos europeos desde hace un cuarto de siglo. Primero fue el 2CV el encargado de imponer con su modalidad una renovada mentalidad frente al automóvil por un lado y, lo que es más importante, el eslabón encontrado entre la moto y el auto que permitió acceder -con sus limitaciones- a muchísima gente al confort del traslado imprescindible en esta segunda mitad del siglo.
Las huestes de "citronistas" se crearon en torno de los modelos refrigerados por aire. En primer lugar bailotearon alrededor de la hoguera encendida por el dos caballos. Manteniéndose alejados, por razones obvias, de los modelos grandes y refinados que ofrece la marca en Europa. Aquí ocurrió lo mismo, pero porque además, la firma no ofrece opciones en cuanto a motores y diferencias de características entre los modelos producidos. Así, al 2 lo sucedió el 3CV. (En ambos casos el catalogo ofrece furgonetas simultáneamente con los "cuatro puertas convertibles". Y, esporádicamente, para amenizar la sucesión de 2, 3, etc., Citroën lanzó a nuestro mercado el Ami 8 y, poco tiempo atrás, el Mehari. Un utilitario "fuori strada" que, a diferencia del Ami, se dirige a otro publico distinto del de los "patitos feos". En cambio, el Ami fue pensado como una evolución automovilística para todos aquellos clientes de la marca que se mantuvieran fieles al motor refrigerado por aire y las particulares características del logrado aparato que esta vez nos tocó probar en su versión 3CV. Estas son las razones que mueven a niveles de casi fanatismo a la multitud de cultores del pagano rito Citroën.
Estética
Todo sigue igual. Se mantiene la misma forma inalterable desde que se le agregó una tercera ventanilla (a cada lado) sin sistema de apertura en el parante de techo posterior. Un cambio que concluyó con las simples modificaciones de carrocería que comenzaron con la anulación del acanalado en muchos elementos de estampa de la carrocería y el cambio de medida -más grandes- de las formas acanaladas de estampa en aquellas partes donde se siguen utilizando.
Por último nos quedan por destacar los faros traseros que se colocan exclusivamente en el 3 CV.
En el interior se han suprimido las espartanas y funcionales butacas originales en los primitivos 2CV por asientos más confortables tapizados en símil cuero adelante y atrás. Individuales adelante y enterizo atrás. Junto con el nuevo tablero -mucho más completo- y algunos detalles menores como el adorno del centro del volante y las soluciones de iluminación interior, estas son las diferencias que completan la estética del coche. Al resultado final colaboran los nuevos colores de pintura seleccionados con certeza en este tipo de vehículos que no exigen sobriedad y exactitud en tonos como determinantes del juicio final.
Embrague, caja y transmisión
Una de las características exclusivas de los modelos Citroën nacionales fueron los embragues centrífugos. Aquellos que permitían tener al coche con la marcha puesta y sin acelerarlo sacar el pie del pedal de embrague y el motor no se detenía. En los 3CV suprimieron los embragues centrífugos como equipo standard. Una medida adoptada tendiendo a bajar costos por parte de la fábrica que no perjudica mayormente al usuario. El embrague convencional, si bien más incómodo en el manejo, permite que el coche puede ser empujado ante problemas de arranque sin necesidad de apelar a la manija.
El vano motor no refleja en la foto la perfecta accesibilidad a todos los elementos mecánicos. El espacio libre lo aprovechan la rueda de auxilio y el crique
La caja de cuatro marchas mantiene sus características inalteradas. La primera no es sincronizada. El escalonamiento de las velocidades no esta bien solucionado para la utilización ciudadana del coche. La primera es demasiado corta. Salvo que el 3CV esté muy cargado o tenga que subir una pendiente muy empinada, el uso de la velocidad más baja es muy reducido. El accionamiento cómodo y la robustez tradicionales de la caja se conservan porque en ese aspecto sigue igual.
La transmisión se efectúa por juntas homocinéticas a las ruedas delanteras. La robusta solución (no se conocen problemas en la transmisión final, en parte por la limitada potencia del motor) transmite los 35.5 HP a las ruedas delanteras, otra característica de los modelos de la casa que los hace indicados para su utilización en caminos rurales o bajo determinadas condiciones. Usos del vehículo para los que fue creado en gran medida.
Dirección, suspensión, frenos
Aunque el gran volante de dirección y el poco peso del coche ayudan un poco, la caja de dirección a cremallera muy directa convierte a la tarea de doblar con el coche, bajo cualquier circunstancia en una tarea algo fatigosa.
Culpa de ello es la tracción delantera y la simplicidad de las soluciones aplicadas. Es curioso ver como en la maniobra de estacionar el coche, doblando el volante de tope a tope, la trompa sube y baja y el coche se corre lateralmente (esto es debido al gran avance de perno de la geometría de tren delantero). El mismo efecto se produce en todos los autos, pero en el 3CV, al ser exagerado aunque pudiera parecer un error de diseño, la consecuencia resulta altamente positiva, el poco radio de giro del coche se compensa en el momento de estacionar con los centímetros que el coche se corre en el sentido transversal a su eje de simetría.
Los frenos delanteros y traseros son de tambor. El diámetro de las campanas y medida de patines alcanzan para detenerlo con absoluto margen de seguridad, dado el reducido peso del vehículo. No obstante en Francia se han adoptado frenos de disco para las ruedas delanteras de modelos un poquito más evolucionados que el 3CV (caso Ami 8). En viajes de montaña, o en el mismísimo caso de la carrera de Seis Horas es casi imperceptible el nivel de fatiga del los frenos al cabo de muchas horas de repetidas exigencias.
A las suspensiones se les agregaron los amortiguadores telescópicos que terminaron con el tradicional balanceo de los antiguos 2CV. El andar del coche ha ganado en "civilización" así como ha mejorado en mucho la tenida, sobre todo a altas velocidades. La efectividad del sistema de suspensión mediante los dos resortes centrales longitudinales que controlan los movimientos de las cuatro ruedas sigue demostrando -a medida que pasan los años y las series de coches- que es inobjetable para este tipo de vehículo. Comienza por ser real y eficazmente independiente en las cuatro. Las ruedas se mantienen pegadas al piso aunque por causas del mismo sistema el coche tienda a rolar tremendamente aún a bajas velocidades y en amplios radios de giro. Los robustos brazos que sujetan y mantienen suspendidas a las ruedas cumplen su función con histórica efectividad.
Habitáculo
Los fundamentos por los cuales la carrocería sigue siendo casi idéntica a la que se proyectara para el prototipo de la preguerra es la vigencia de su funcionalidad; cinco puertas al exterior, techo corredizo y ejemplar tratamiento de los volúmenes. Mucha capacidad para los pasajeros y reducido espacio robado por las partes mecánicas. Aunque todas ellas gocen de una gran accesibilidad. Lo que se acentúa por la facilidad con que se desmantelan partes de la carrocería para acceder con descansada soltura a todos los órganos.
El espacio interior está inteligentemente rodeado por amplias superficies vidriadas. La visibilidad de 360º es buena. Con el agregado de un espejo retrovisor externo se puede conducir con una gran tranquilidad visual.
La ventilación al habitáculo corre a cargo de las ventanillas delanteras que se abren volteando la mitad inferior. Se puede dejar suelta y flameando o se puede fijar al borde superior de la mitad superior de la ventanilla, que queda siempre cerrada. Las ventanillas traseras se abren por la parte posterior en un ángulo limitado y sirven para facilitar la circulación del aire y no para entrada de este. Eso hace que en verano la parte trasera del habitáculo pueda tener deficiente ventilación. Para solucionar en parte las necesidades de ventilación el diseño de la carrocería incluye una tapa que recorre íntegra la parte inferior del parabrisas y que puede abrirse. De esa forma, con el coche en marcha, un gran caudal de aire frontal se introduce forzado en el interior del Citroën. Para mayor aireación -por último- puede también quitarse la lonita que oficia de techo, para dejar el modelo convertido en un literal "descapotable".
El elemental instrumental consta de una esfera grande y única que aloja velocímetro, odómetro y dos rectangulitos en los que se lee el nivel de combustible en uno y el funcionamientos del alternador en el otro. Falta un manómetro de aceite.
Existe sólo una "luz de idiota" que funciona cuando la presión del lubricante se fue a cero. Vale decir, cuando en la mayoría de los casos puede ser tarde. El arranque manual, separado de la llave de contacto por el sistema de acople del burro que utiliza, los controles de la eficiente calefacción, el cebador, las dos manijas en la barra de la dirección que actúan sobre la luz de giro y el control de las luces completan con la palanca de cambios, en medio del panel frontal, el equipo de instrumentos y controles que equipan al 3CV. Lo justo aunque no lo necesario.
Las soluciones de aireación, diseño y sistemas de construcción atentan contra la estanqueidad del coche. Las entradas de agua se detectan en la parte delantera del habitáculo. El baúl, en cambio, resultó mas estanco -aunque no absolutamente- al agua. El polvo flotando a sus anchas en todo el interior es inevitable en los caminos de tierra secos.
Terminación y conclusión
A falta de chiches y agregados, la terminación del 3CV es buena. Porque hay que tener en cuenta lo rústico del modelo y sus aspiraciones. No obstante, el cuidado de la terminación fue tenido en cuenta. Y no es de sorprender, conociendo la forma en que trabaja la fábrica. Donde existe aún una especie de concepto europeo y artesanal de la construcción de autos. El armado de los coches, una recorrida por las plantas reflejan el tenor de la casa, que se opone de alguna forma a las ideas de producción de enormes series americanas.
El tapizado de los confortables asientos, las manijas de puertas, la terminación interior y baúl, como la ausencia de fallas importantes de pintura, lo ponen al mismo nivel de los coches mucho mas costosos producidos en el país.
Lo que, por carácter transitivo, lo pone al Citroën en un plano muy superior dadas las características y aspiraciones del coche.
Por eso, si usted siempre tuvo la idea de asociarse a un club, o tener algún día un ídolo por quien fanatizarse y no tiene coche, cómprese un Citroën 3CV. Ingresará casi misteriosamente a una secta muy especial.
El interior, donde se aprecia el amplio espacio delantero (dadas las características del coche), la posición de la palanca de cambios y el tapizado de los asientos
FOTITOS:
Y VIDEOS:
Para finalizar, les dejo el link de una página con detalles históricos y técnicos:
La página, aunque excelente en datos técnicos e históricos, nada dice de la onda del Cítrico, ni de su nobleza, ni de lo fantástico de las tardecitas de primavera vistas desde su interior con el techo abierto.
ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO