

General Motors cesó la producción del Chevrolet Celta y ya lo retiró de sus listas de pecios en Brasil. El modelo, nacido en el año 2000, se mantendrá a la venta en la Argentina mientras queden unidades en stock (los precios arrancan en 142 mil pesos).
El Celta estaba basado en la plataforma del Opel Corsa B de 1993 y se desarrolló en Brasil como una evolución del Corsa Classic. También contó con una versión con carrocería de tres volúmenes ya discontinuada, llamada Prisma.
El Chevrolet Celta se lanzó en la Argentina en abril de 2011 (leer crítica). Sin embargo, el modelo ya se venía comercializando en nuestro país bajo otro nombre y marca: Suzuki Fun.
Esa maniobra se realizó para evitar competir de manera directa con el veterano Classic que, paradójicamente, sobrevivió al Celta y al Fun, y se sigue produciendo en la planta de General Motors en Rosario.
Desde 2011 hasta hoy se patentaron 57.200 Celta en la Argentina. En el mismo período, el Classic lo superó con holgura: 167 mil unidades.
Test del celta de larga duración por Auto al día
Test del celta de corta duración por Matias Antico

Test por Carlos Cristófalo
Por fuera
Su diseño es anticuado, pero en líneas generales al menos se advierte que el concepto original de Opel Europa estuvo bien planteado. Es un auto viejo, pero armónico y sin sorpresas.
Por dentro
Posee equipo de audio con Bluetooth entrada auxiliar y puerto USB. Parece una propuesta interesante. En la práctica no logre hacer funcionar el puerto USB y el parlante delantero derecho tenía problemas de saturación y frituras cuando el volumen superaba el 30% de su rango. No hay parlantes traseros.
La posición de manejo es anticuada, con el volante demasiado horizontal. La butaca tiene un diseño aceptable, aunque no hay que confiar de su agarre en las curvas.
Los conductores de más de 1,80 metros tendrán problemas para encontrar la postura ideal. Con las piernas en la posición correcta, la parte superior del volante quedará siempre demasiado lejos.
Posee de serie con aire acondicionado y dirección asistida
Como corresponde a un auto de este precio, el equipamiento es austero, aunque el diseño interior resulta más moderno y con materiales de mejor calidad que en el Corsa Classic.
Por supuesto, hay plásticos con terminaciones filosas –como los picaportes internos-, pero todos los comandos parecen haber sido diseñados para tener una larga vida útil.
El tablero es sencillo, pero completo. Tiene relojes parta velocímetro, cuentavueltas, combustible y temperatura de agua. Mucho más de lo que ofrecen algunos autos que cuestan el doble.
En las plazas traseras hay espacio justo para sólo dos adultos, aunque tiene cinturones de seguridad para tres pasajeros. El acceso posterior en la versión tres puertas está muy limitado por el pequeño tamaño de la puerta.
El baúl tiene unos correctos 260 litros de capacidad y está revestido por completo, algo que no ofrecen otros autos de este segmento.
La apertura del portón de carga es incómodo: no tiene botón y hay que sacar siempre la llave del contacto para destrabarla. Pero este ya es un defecto tradicional en la marca. Ni siquiera el mucho más caro Chevrolet Agile tiene botón de apertura de baúl.
Seguridad
Tiene sólo barras de protección laterales, tercera luz de freno, cuatro apoyacabezas y cinco cinturones de seguridad (el central trasero es sólo abdominal).
Posee frenos ABS y doble airbag de serie como marca la ley vigente
Mecánica y transmisión
El Suzuki Fun se vendía en la Argentina con un motor naftero de ocho válvulas, con 1.4 litros de cilindrada y 85 caballos de potencia.
Con la llegada del Celta se conservó el block, pero se incorporaron las mejoras en admisión y electrónica que ya disfrutaban el Chevrolet Classic y el Agile. De esta manera, la potencia aumentó a 92 caballos y los consumos se redujeron en un 2,5%.
La caja es manual, de cinco velocidades.
Comportamiento
Al manejarlo, la primera impresión que se siente es positiva: el mismo motor que le queda algo justo al Agile y bastante bien al Classic, le sienta de manera excelente al Celta. Con sólo 890 kilos de peso, los 92 caballos ofrecen reacciones muy ágiles.
Se puede decir que hasta resulta divertido manejarlo.
Claro que la suspensión no acompaña demasiado. El Celta se inclina mucho en las curvas y es bastante sensible a los vientos laterales. Queda claro que el chasis no fue puesto a punto para acelerar en un circuito, sino para desenvolverse con soltura en las calles argentinas, que parecen haber sido pavimentadas todas por el mismo intendente psicópata.
En ese sentido, el desempeño del Celta vuelve a ser otra vez muy bueno. La suspensión tiene un recorrido largo, hay un buen despeje del suelo y el tren delantero se siente más robusto que en el Agile. Es un auto pensado para andar en nuestro cotidiano mundo real y por eso no se inmuta con los baches. Los amortiguadores nunca hacen tope y es muy raro que el auto toque abajo.
Al Celta sólo habría que agregarle una rueda de auxilio colgando del portón trasero para terminar de humillar las habilidades de muchos pseudo aventureros con precios bastante más caros.
Aunque, pensándolo bien, mejor no dar ideas.
Los frenos no sorprenden, aunque son correctos. Lo mismo puede decirse de la caja de cambios.
El menor peso con respecto a los Agile/Classic no sólo se siente en las reacciones, sino también en los consumos. En el Celta, el 1.4 gasta 7 litros cada 100 kilómetros en ciudad y apenas 6 litros en ruta. El tanque de combustible de 48 litros garantiza una muy buena autonomía.
Conclusión
GM Argentina está haciendo campaña para que el Chevrolet Celta sea comprado por los jóvenes que están a la búsqueda de su primer auto. Y lo cierto es que el Celta tiene muchos puntos a favor en ese aspecto: se trata de un auto robusto, con mecánica probada y mantenimiento económico.
Por diseño, espacio interior y equipamiento, el Celta siempre va a perder la contienda frente a un auto usado del mismo precio pero sin dudas gana por goleada al trío tren/colectivo/subte.
