Levanté una lincesa gracias al Comandante y te lo cuento
El sábado pasado estaba frente a la compu como todos los sábados a la noche virgueandola fuerte en Taringa!, y con una pestaña de incógnito abierta para darle rienda suelta al fap nocturno.
De repente me llama un amigo y me insiste en ir al boliche esa misma noche, me puse nervioso e incómodo de solo pensar en la idea de salir de mi pajacueva y verme rodeado de lincesas promiscuas.
Finalmente tomé coraje y acepté la invitación.
Una vez en el boliche me pongo a dar vueltas con mis amigos a la caza de lincesas candentes, que por cierto estaba lleno. Minusas de tacos, polleras cortas, escotes, labios pintados, cabello suave y con rico olor, en fin, todo lo que el taringuero promedio desea pero que no toca ni por joda de mal gusto.
No me animaba a encarar, estaba cagado hasta las patas e iba como un boludo con el vasito de birra en la mano de un lado a otro. De repente, un vago le vuelca un vaso de vino en la camisa a otro flaco que, cuando se percató del incidente, se puso como loco y empezaron a trenzarse a las trompadas. La gente se dispersó, algunos corrían y se pisaban, otros se tiraban al piso, y otros intentaban separarlos al grito de: Aguantaaaaaaaa
Pero todo era en vano, estos violentos seguían dándose masa e incitaban a que el resto de las personas se descontrolaran, era cuestión de segundos para que todo deviniera en un escenario catastrófico, alguien tenía que hacer algo... pero ¿quién?. Cerré mis ojos, respiré profundo y me pregunté: ¿Qué haría el Comandante?, de inmediato lo supe, sin tiempo que perder junté valor, me acerqué hasta los malvivientes y bien fuerte los separé al grito de:
Al pronunciar estas palabras mágicas, los chicos quedaron absolutamente bastados, dejaron de moverse y se mantuvieron inertes hasta que aparecieron los de seguridad y los sacaron del cheboli a todo gas (uno de los patovas era parecido a Lobezno sin la onda vital)
En eso la música siguió sonando, la gente volvió a esparcirse por todo el lugar y yo volví al rinconcito donde estaba, pensando que la noche seguiría igual de solitaria para mí. De repente se acerca una lincesa parecida a esta:
Y me dice:
Fuimos a un rincón oscuro y chapamos toda la noche. Cuando salímos del boliche y para despedirnos, nuevamente apelé a la magia del Comandante y de mi bolsillo mágicamente apareció esto:
Se lo dí y me dijo que con haberle regalado la barra de chocolate ya tenía el garche asegurado, todo gracias al COMANDANTE!
Gracias por pasar!
SE ELEVA EL CHOCOLATE

El sábado pasado estaba frente a la compu como todos los sábados a la noche virgueandola fuerte en Taringa!, y con una pestaña de incógnito abierta para darle rienda suelta al fap nocturno.
De repente me llama un amigo y me insiste en ir al boliche esa misma noche, me puse nervioso e incómodo de solo pensar en la idea de salir de mi pajacueva y verme rodeado de lincesas promiscuas.
Finalmente tomé coraje y acepté la invitación.
Una vez en el boliche me pongo a dar vueltas con mis amigos a la caza de lincesas candentes, que por cierto estaba lleno. Minusas de tacos, polleras cortas, escotes, labios pintados, cabello suave y con rico olor, en fin, todo lo que el taringuero promedio desea pero que no toca ni por joda de mal gusto.
No me animaba a encarar, estaba cagado hasta las patas e iba como un boludo con el vasito de birra en la mano de un lado a otro. De repente, un vago le vuelca un vaso de vino en la camisa a otro flaco que, cuando se percató del incidente, se puso como loco y empezaron a trenzarse a las trompadas. La gente se dispersó, algunos corrían y se pisaban, otros se tiraban al piso, y otros intentaban separarlos al grito de: Aguantaaaaaaaa
Pero todo era en vano, estos violentos seguían dándose masa e incitaban a que el resto de las personas se descontrolaran, era cuestión de segundos para que todo deviniera en un escenario catastrófico, alguien tenía que hacer algo... pero ¿quién?. Cerré mis ojos, respiré profundo y me pregunté: ¿Qué haría el Comandante?, de inmediato lo supe, sin tiempo que perder junté valor, me acerqué hasta los malvivientes y bien fuerte los separé al grito de:
Al pronunciar estas palabras mágicas, los chicos quedaron absolutamente bastados, dejaron de moverse y se mantuvieron inertes hasta que aparecieron los de seguridad y los sacaron del cheboli a todo gas (uno de los patovas era parecido a Lobezno sin la onda vital)
En eso la música siguió sonando, la gente volvió a esparcirse por todo el lugar y yo volví al rinconcito donde estaba, pensando que la noche seguiría igual de solitaria para mí. De repente se acerca una lincesa parecida a esta:
Y me dice:
Lincesa: Hola, te vi cómo interveniste en la pelea y me encantó cómo bastaste a esos chicos.
Yo: Bueno, gracias. Sí, ¿viste cómo los basté?
Licesa: Sí, estuviste increíble, y fuiste el único que se animó, ¿cómo no tuviste miedo?
Yo: Yo estoy muy tranquilo, el Comandante me protege. Cuando tenes al Comandante de tu lado nada puede malir sal, digo, salir mal.
Lincesa: Jajaja, qué gracioso, me encantan los chicos que tienen buen humor, ¿te parece si seguimos la charla en un lugar más privado?
Yo: Mmmmm... no sé, estoy a punto de llegar a Diamond en Taringa y no quisira desbloquear mi virgo-escudo, temo que pueda perjudicar mi reputación en la comunidad, pero sí, fue...
Yo: Bueno, gracias. Sí, ¿viste cómo los basté?
Licesa: Sí, estuviste increíble, y fuiste el único que se animó, ¿cómo no tuviste miedo?
Yo: Yo estoy muy tranquilo, el Comandante me protege. Cuando tenes al Comandante de tu lado nada puede malir sal, digo, salir mal.
Lincesa: Jajaja, qué gracioso, me encantan los chicos que tienen buen humor, ¿te parece si seguimos la charla en un lugar más privado?
Yo: Mmmmm... no sé, estoy a punto de llegar a Diamond en Taringa y no quisira desbloquear mi virgo-escudo, temo que pueda perjudicar mi reputación en la comunidad, pero sí, fue...
Fuimos a un rincón oscuro y chapamos toda la noche. Cuando salímos del boliche y para despedirnos, nuevamente apelé a la magia del Comandante y de mi bolsillo mágicamente apareció esto:
Se lo dí y me dijo que con haberle regalado la barra de chocolate ya tenía el garche asegurado, todo gracias al COMANDANTE!
Gracias por pasar!
SE ELEVA EL CHOCOLATE
