Internet como manual de instrucciones: gafas de realidad virtual con cajas de cartón, parrillas con latas de cerveza, un Donkey Kong en madera, teclados steampunk y locos que ofrecen la receta para el lanzallamas de colores o construyen arañas robots con disparo láser real
Gafas para ir de joda
Es difícil hacerse notar en medio de una fiesta entre tanta lucecita parpadeante, cerebros derramados y mandíbulas bamboleantes. Quizá por eso mismo el británico eXtremeSomething ha diseñado las gafas más aparatosas y molestas de la historia del clubbing, las Ravez shades. Una maraña de LEDS que permiten fascinar u horrorizar a las personas del entorno cercano con bailoteos horteras de patrones luminosos. El complemento ideal para convertirse en un neón con patas.
Lanzallamas de colores
Los chicos del canal TheBackyardScientist ofrecen un video tutorial para que cualquier valiente pueda crear su propia versión del infierno arco iris. Algo mucho más interesante de ver en vídeo que de poner en práctica, principalmente porque todo el tema de juguetear con fuego, y sobre todo con los diversos componentes que modifican los colores de las llamaradas, puede suponer que cualquier error durante el proceso acabe obligando al científico en potencia a tener que pintarse las cejas en el espejo diariamente.
Un Donkey Kong mecánico
El invento de M.S. Raynford carece de la versatilidad del juego de Nintendo. En realidad aquí Mario lo único que puede hacer es esquivar una avalancha eterna de bolas atrapado en un salto infinito, pero goza del encanto de estar hecho a mano y de lucir bastante hermoso en la pared de la habitación. Su creador aún tiene pendiente acabar de idear y producir la versión 2.0, aquella que imitaría al completo el movimiento del fontanero en el juego original.
Un teclado steampunk
En Steampunk Workshop son muy mañosos a la hora de revestir aparatos cotidianos con la esa estética de ciencia ficción victoriana y anacrónica. Su guía para fabricar un teclado steampunk parte de un teclado de 1989 y lo acaba convirtiendo, tras bastantes horas de trabajo, en una pequeña pieza de museo.
Star Wars disco ball
El imperturbable fanatismo por el Lado Oscuro combinándose con la eterna decadencia de la música disco. O la manera más práctica de transformar esa bola del mundo que atrapa polvo sobre la mesa en un objeto fiestero de otra galaxia.
Palo para selfies desplegable
A base de bambú y paciencia alguien ha dado con la manera de convertir en algo mucho más ridículo la idea de sacar en público un palo para hacerse autofotos; hacer que parezca una caña de pesca desplegable.
Minigrill con una lata de cerveza
Tan simple y obvio que parece de puro sentido común. La versión barata y más práctica con la que aprovechar las latas de cervezas vacías reciclándolas como parrillas en versión reducida.
Nerf con detector de movimiento
Dave Prochnow titula jocosamente el invento como un "medio de defensa para tu cubículo", pero más allá de la oficina hay que aplaudir el fabuloso disparate que supone plantearse convertir una pistola Nerf en una torreta de vigilancia funcional que dispara a los invasores de su sensor de movimiento.
Detector de metales
O la mejor manera de aprovechar los aburridos paseos por la playa: arrastrando desde casa un detector de metales DIY.
Realidad virtual low cost
Oculus Rift puede que sea un aparato que acabe escapando del bosillo de unos cuantos. Pero aterrizar en la revolución de la realidad virtual también puede ser barato: la alternativa bricomaniaca consiste en transformar un móvil con Android y una caja cualquiera en una versión reciclable de los cascos de RV. El proceso incluye algo de programación en JAVA y obviamente no puede simular las tres dimensiones reales sino otorgar de cierto efecto de profundidad 3D a la navegación por internet en 2D.
Araña robot con Rayo de la Muerte
El youtuber styropyro decide dejar en ridículo a la torreta Nerf casera presentada unas cuantas líneas más arriba a lo grande: fabricando su propio dron casero por control remoto equipado con un láser capaz de freír lo que se le ponga por delante.