Las causas del sentimiento de inseguridad son muy variadas, si deseas saber más al respecto, busca en la web el libro "Personalidad Creadora", de Antonio Blay, en su apartado "Los tipos de personalidad insegura". Es dificl para una persona común y corriente ser sincero sobre su sentimiento de inseguridad y, mucho más dificil es decirle al mundo que es un inseguro interiormente. Al leer sobre la inseguridad en el libro citado anteriormente encontré una descripción sobre un tipo de inseguridad y sentí que hablaba exactamente de todos los rasgos característico de mi persona. Comparto la descripción con ustedes y si se sienten identificados, los animo a realizar las acciones que harán de nosotros unos seres más seguros, en un año. DESCRIPCIÓN: "2. Poca cohesión del Yo. Este fenómeno puede tener un origen constitucional o caracterológico. Cuando su causa reside en perturbaciones o disonancias de la constitución biológica, frecuentemente desemboca en un serio trastorno psicopático o psicótico, dentro ya del campo de la psiquiatría, por lo que no nos corresponde tratarlo en este libro. En cambio, sí podemos entrar en el estudio del Yo débil de origen caracterológico, mucho más frecuentemente de lo que se cree. Estos casos obedecen siempre a una doble causa: en su infancia estas personas han recibido un tipo de educación blando, fácil, cómodo, evitándoles todo cuanto sea esfuerzo moral y toda clase de disciplina; pero, además, estas personas de niños, y debido a su constitución física, no han sentido de un modo espontáneo fuertes impulsos que les hayan obligado a tener vivencias intensas. Se han acostumbrado así a ir viviendo de un modo superficial, difuso y mediocre. Faltan las vivencias intensas y profundas que hayan podido experimentar en tanto que sujeto, en tanto que «yo». A medida que estas personas se van haciendo mayores se encuentran literalmente desarmadas caracterológicamente para hacer frente al mundo, puesto que carecen de la suficiente capacidad combativa. Su yo es demasiado blando y superficial para poder aceptar la oposición del no-yo, del trato con los demás de igual a igual, de luchar para ocupar un lugar que creen merecer o para defender sus puntos de vista. Fuertes sentimientos de inferioridad con todas sus consecuencias se añaden siempre a esta estructura inicial. La situación viene agravada muy a menudo por el hecho de que estas mismas personas al no haber desarrollado su aspecto dinámico, activo, acostumbran a desarrollar en cambio de un modo a veces notable su inteligencia, su capacidad de reflexión y de estudio, actividades en las que se refugian de jóvenes como compensación a su inferioridad de seguridad personal. Entonces esta capacidad intelectual les obliga a ser también más conscientes de su situación desvalida y a sentir más intensamente la desproporción entre su estado y situación reales, respecto a los que podrían tener de poder aplicar todo cuanto ven intelectualmente de posible realización. Estas personas se desenvuelven bien en ambientes donde impera el orden, las ideas y la buena educación, pero se desmoronan o se baten en retirada apenas surgen manifestaciones expansivas de tipo vital o emocional. En el mundo de las ideas se sienten con una relativa seguridad y pueden contactar con los demás, pero aparte de esto viven constantemente preocupados en proteger su frágil estructura caracterológica de la para ellos excesiva fuerza temperamental de los demás. En el aspecto sentimental, tienen siempre muchas dificultades, ya que, en general, estas personas guardan un resentimiento hacia las figuras femeninas de su infancia a las que atribuyen, en parte con razón, la culpa de su modo de ser actual. A veces no se casan para no perder su relativa seguridad actual, y cuando lo hacen, la falta de madurez emocional les hace a menudo fracasar el matrimonio, pues esperan de la mujer, o del hombre si es una mujer, una sumisión completa y una obediencia total incluso a sus más mínimos caprichos, lo que no siempre (como es de suponer) podrá conseguir y entonces cualquier pequeña frustración exacerba su ya muy aguda susceptibilidad. Se baten en retirada, se cierran en sí mismos, sintiéndose incomprendidos y tratados con poca consideración. En realidad, estas personas han de ser tratadas en lo afectivo como verdaderos niños que son, alternando inteligentemente el mimo y la disciplina, pero en el aspecto intelectual necesitan, sobre todo, explicación razonada de las cosas y mucha sinceridad. En el aspecto profesional ocupan casi siempre posiciones subalternas -seguridad y falta de responsabilidad-, aunque no es raro que ocasionalmente, cuando reúnen el suficiente valor, se arriesguen a hacer algo por su cuenta después de una elaborada planificación en la que todos los riesgos parecen quedar cubiertos. Teniendo su yo muy poca consistencia es natural que cualquier fracaso lo experimenten como algo catastrófico. Por esta razón se arriesgan poco y cuando lo hacen, si no es algo motivado por una situación urgente, obedece más bien a una especie de travesura, de capricho, generada por la necesidad de huir de su ritmo habitual demasiado estrecho y monótono. En el aspecto social, prefieren como es natural la relación con personas intelectuales y educadas. Sienten la necesidad de encontrar otras razones que las habituales para explicar las cosas -en parte por su mayor adiestramiento en pensar, pero en parte también por su necesidad de afirmar su superioridad en este aspecto-. En su relación adoptan generalmente una actitud conciliadora, evitando todo lo que sea un ángulo agudo, y tratando con el conjunto de su actuación de congraciarse con todos los que aparecen como más fuertes en algún sentido. Utilizan la ironía para dar una salida intelectualizada a sus emociones. Características, pues, de este tipo de personas son: poca consistencia del núcleo de su personalidad, con tendencia a la apatía, a la inercia y a la desorganización de su propia vida. Gran sugestionabilidad. En situaciones apuradas tienden, en general, a un vacío mental, a una conducta desorganizada. Frecuentes sensaciones de alarma y depresión por una sensación interior de diluirse, de deshacerse, ante las que reaccionan o bien imponiéndose una rutina, una disciplina -que generalmente dura muy poco tiempo o bien huyendo hacia la inconsciencia, hacia el sueño. En su actividad han de luchar con la contradicción que representa estas tendencias: seguir el capricho, buena inteligencia, necesidad de seguridad en el trabajo y no comprometerse a asumir responsabilidades ni a hacer esfuerzos de cierta duración. En lo afectivo, necesidad de mimo, de complacencia y al mismo tiempo poco entreno para entregarse incondicionalmente." EL TRABAJO: "Como técnicas más adecuadas para su reeducación, estas personas requieren principalmente: ejercicio físico -especialmente Hatha-Yoga, gimnasia sueca o judo- a fin de que integren más su mente consciente con las energías físicas; después de unos meses de hacer prácticas físicas, iniciar de un modo sistemático cursos de estudio y de meditación -en la forma preconizada por el Raja-Yoga- con el objeto de aumentar la energía y cohesión de la mente, y por último, les conviene ir lanzándose a la vida activa asumiendo poco a poco mayores responsabilidades, con lo que reforzarán la confianza en sí mismos y adquirirán la experiencia de su creciente poder personal." YO PIENSO DIVIDIR MI TRABAJO EN LAS TRES SIGUIENTES ETAPAS: ETAPA 1 - HATHA YOGA - ABRIL, MAYO, JUNIO, JULIO ETAPA 2 - RAJA YOGA - AGOSTO, SEPTIEMBRE, OCTUBRE, NOVIEMBRE ETAPA 3 - MAYORES RESPONSABILIDADES - DICIEMBRE, ENERO, FEBRERO, MARZO. CADA ETAPA SUPONE LA SUMA DE LA ETAPA ANTERIOR.
Sé -interiormente- más seguro en un año.
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