En los dos últimos años se perdió un millón de hectáreas de bosque
Fue debido a la tala indiscriminada de árboles. Un estudio reveló que, pese a la ley sancionada en 2007 para proteger los bosques argentinos, la deforestación fue aún mayor que cuando no existía la legislación. Las provincias más afectadas: Chaco, Misiones, Tucumán y Formosa.
La tala indiscriminada de árboles se llevó, en los dos últimos años, más de un millón de hectáreas de bosques. Tal cifra fue la conclusión de un estudio realizado por la Dirección de Bosques de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable (SAyDS). La investigación reveló que, pese a la ley sancionada en 2007 para proteger los bosques argentinos, la deforestación fue aún mayor que cuando no existía tal legislación. El parque chaqueño, la selva misionera y la selva tucumano-boliviana fueron los sectores más afectados, justamente donde se concentra cerca del 85 por ciento de los bosques nativos del país.
Pero para Juan Carlos Villalonga, titular de la agrupación ecologista Los Verdes, una cuarta área comprometida por esta situación es la provincia de Formosa, donde el aumento del desmonte viene acompañado de un alza en la conflictividad social.
El monitoreo realizado por funcionarios nacionales y dado a conocer por Clarín este viernes, constató que la ley de Bosques –aprobada en 2007 y reglamentada en 2009– no bastó para detener la tala indiscriminada de árboles –objetivo por el cual fue sancionada–, e incluso estando en vigencia, se evidenció un incremento del 50 por ciento en la deforestación respecto del período 1998-2002.
“Todos esperábamos que la sanción de la ley iba a significar el fin de la emergencia forestal”, recordó Villalonga en A Diario (Radio 2), empero –advirtió– las tasas de deforestación se mantuvieron en los niveles históricos.
Para el militante ecologista, ello demuestra la falta de voluntad política por parte del gobierno para hacer cumplir la legislación y beneficiar, por otro lado, a los productores sojeros, quienes muchas veces procuran extender las zonas cultivables “a punta de pistola”. En tal sentido, ilustró con un “dato drámatico”: el “festival de permisos” de desmonte dispensados en los meses previos a la sanción de la ley en las provincias afectadas.
Ello tiene que ver –en su opinión– con el Plan de Estratégico Alimentario que prevé el aumento de la exportación de granos. No obstante, aclaró que “nadie dice que no se pueda producir”, pero que es necesario “aflojar un poco” y ponerle un límite al desmonte.
Finalmente, insistió en que la legislación es un documento idóneo para hacerle frente a este “ecocidio”, pero es vital que se dote al mismo de los instrumentos necesarios para su correcta aplicación. “Sólo se le ha dado el diez por ciento de los recursos de lo que la ley estipula”, apuntó.