PINCHAR AQUÍ PARA VER EL ENLACE Caracoles y babosas, cómo combatirlos Comprender el significado de las plagas: ¿Cómo combatir a los limacos(babosas y caracoles)? Características Los caracoles y las babosas terrestres, también llamados limacos, son moluscos pertenecientes a la familia de los gasterópodos. Poseen hábitos nocturnos pero también son activos cuando el clima está húmedo, nublado o luego de algún riego o lluvia. Debido a sus características físicas (prácticamente el 80% de su peso corporal es agua) prefieren las medias estaciones para vivir. Los gasterópodos se desplazan reptando gracias a los movimientos de su pie y a la secreción de un mucus que actúa como lubricante. Parte de este mucus queda en las superficies por dónde han pasado delatando su presencia, en forma de trazos brillantes. Se los consideran enemigos de huertos y jardines porque son capaces de comer hasta la mitad de su peso en una noche, lo cual depende de su tamaño, de unos 5 a 10g en los de mayor porte. Sus cultivos preferidos son: el brócoli, la lechuga, las acelgas, las frutillas, la albahaca, las habichuelas, la calabaza, etc. CARACOLES: Son gasterópodos con concha. Son propios de lugares húmedos, puesto que sólo pueden moverse sobre superficies con cierta humedad, debido a esto son más activos por la noche. Los caracoles hibernan, normalmente desde octubre hasta finales de abril; pero también pueden detener su actividad en verano en condiciones de sequía, por lo que también pueden estivar. Para mantenerse húmedos durante estos periodos de latencia, sellan la apertura de su concha por medio de un opérculo o una capa de mucosidad seca. Son hermafroditas incompletos y se reproducen por fecundación recíproca. El mayor número de puestas de huevos se realiza cuando la humedad relativa se encuentra por encima del 80%. Durante la ovoposición hacen un agujero, enterrando los huevos algunos centímetros bajo la superficie de la capa fértil de sustrato. Los huevos son redondos de color blanquecino-transparente y pueden encontrarse en el suelo formando grupos en forma de bola. La incubación está relacionada con las condiciones climáticas (temperatura templada y humedad relativa alta son más favorables) y al cabo de la misma ocurre la eclosión. De los huevos salen pequeños caracoles totalmente formados, que irán creciendo hasta alcanzar el tamaño de adulto. Cada puesta consiste de entre unos 50 a 100 huevos, según la especie. Son capaces de poner huevos una vez al mes si las condiciones son favorables. Los caracoles pueden llegar a vivir de 2 a 7 años. BABOSAS: Las babosas no poseen concha y soportan peor los largos periodos de sequía. Sus hábitos son nocturnos y durante el día se refugian en el suelo o debajo de las piedras u otros objetos. Proliferan a mayor velocidad que los caracoles y puede convertirse en un serio problema en huertos con humedades relativamente altas. Las babosas son hermafroditas secuenciales, es decir, masculinas y femeninas, pero no al mismo tiempo. Los órganos masculinos se activan en primer lugar, luego los órganos femeninos. El desencadenamiento de estas dos fases de la actividad sexual es regulado por su sistema hormonal. Una sola babosa puede poner entre 100 y 500 huevos, en paquetes de 10 a 50, colocándolos en un agujero en la tierra o bajo refugios (piedras, maderas, cerámicas, etc.). El ciclo de vida varía es de nueve a dieciocho meses según la especie y la región. Tipos de daños ocasionados El ataque de limacos ocasiona grandes pérdidas en la jardinería y en la agricultura. Estos moluscos raspan su rádula la epidermis de plántulas, ramas jóvenes, hojas, flores, frutos, semillas y estructuras subterráneas, de las cuales se alimentan. Si el ataque es severo, pueden llegar a aparecer perforaciones y bordes irregulares en las plantas afectadas. Las heridas ocasionadas en este proceso pueden servir de entrada a enfermedades como hongos y bacterias. Cuando las poblaciones de estos moluscos son importantes pueden acabar con nuestros cultivos en una sola noche. El daño ocasionado es muy parecido al que causan muchas larvas de insectos; sin embargo, se puede diferenciar mediante la observación directa de los caracoles y babosas en el jardín o por el rastro de mucus que dejan (sobre todo las babosas), lo cual en muchos casos mancha las plantas, desmejorando la calidad de la cosecha. Tratamientos ecológicos Acciones preventivas Son métodos de barrera física y/o química (repelentes) para evitar que se acerquen a nuestros cultivos. Barreras físicas No favorecer una humedad relativa alta. Para ello podemos regar por las mañanas y que el excedente de agua se evapore durante el día. Materiales que deshidraten y/o dificulten la circulación. Los más utilizados son: cal agrícola, ceniza, serrín, pozos de café o cascarás de huevo machacadas. Si los colocamos rodeando nuestras plantas dificulta el acceso se los limacos a las mismas. Debemos tener en cuenta que algunos de ellos si se mojan pierden su eficacia y se disuelven en el medio. Sustancias como cal agrícola y las cenizas pueden variar el pH de nuestro suelo, afectando la fertilidad del mismo. NO USES NUNCA SAL PARA MATARLOS. Aumentaría la salinidad del suelo. Una salinidad elevada afecta la viabilidad de nuestros cultivos a corto y a largo plazo. Tiras o bandas de cobre, alrededor del bancal o de las plantas. Los caracoles y babosas reciben un calambre al entrar en contacto con el cobre debido a la conductividad del metal y al alto porcentaje de agua de sus cuerpos. Se puede usar alambre de cobre para rodear los tallos de las plantas o bien enterrar placas de este metal bordeando los canteros. Este tratamiento también ayuda a controlar hongos patógenos. Barreras químicas Granulado de aceites esenciales naturales (6/100 g de geraniol y 2/100 g de lavandín). Actúa como barrera aromática, se utiliza esparciéndolo cada 2-4cm alrededor del lugar a proteger. La barrera aromática se mantiene alrededor de tres semanas. Asociaciones beneficiosas. Podemos plantar junto con nuestras hortalizas especies que no gusten a los caracoles y babosas, y actúen como repelentes. Ejemplos de ello son: el ajenjo, las ancolias, la bergenia, la borraja, las capuchinas, los geranios, la lavanda, la salvia, el tomillo y el romero. Lucha directa ¿Una vez que están en nuestro huerto qué podemos hacer para controlar las poblaciones de limacos? Retirada manual. Tanto nocturna como en días de lluvias, que es cuando son más visibles. También podemos facilitar su recogida el resto de los días si colocamos tejas u otros elementos (macetas volcadas, piedras, cartones, cajas, plásticos, hasta bolsas de polietileno) que les sirvan de cobijo y retengan humedad. Les usarán como escondite y será más fácil colectarlos. Utilización de atrayentes alimentarios. También sirven para facilitar su recogida, porque al disponer de un cebo, estos animalitos, concurren a los mismos en masa. Estos atrayentes puede asociarse a trampas de caída (pitfall). Algunas sustancias que actúan como atrayentes son: Cáscaras de frutas (naranja, patata, melón, sandía o plátano). Hojas de coliflor. Harina de trigo. Trapo con leche o cerveza. Hojas de periódico empapadas con agua y azúcar. Leche, cerveza, agua tibia con levadura y azúcar (asociada a trampas de caída). ¿Dónde colocar los cebos? En la periferia de nuestros cultivos o alejados de los mismos para que no aumenten las poblaciones en nuestro huerto por atraer poblaciones de zonas aledañas. Es muy probable que “si la barra de bebidas está ocupada, siempre podrían hacer uso de la barra de ensaladas”. El objetivo de este tipo de tratamientos en atraer los que ya están en el huerto para retirarlos y no atraer más, de ahí la importancia de su ubicación. Se debe tener presente que los cebos sólidos deben reemplazarse cada tanto, ya que se humedecen y los cebos líquidos deben renovarse porque se evaporan. Cuando la recogida es inocua, los caracoles y babosas, pueden servir de alimento para animales domésticos como gallinas, patos y otros animales, si tenemos. Pero también, los caracoles, pueden constituir un recurso alimenticio para nosotros mismos y utilizándolos en sabrosas recetas que forman parte del patrimonio de nuestra gastronomía local. Control químico: Ferramol. Es un producto ecológico pero de síntesis, el único molusquicida ecológico de la gama “residuo cero” autorizado por la directiva europea. Su materia activa es el fosfato férrico, que se encuentra de forma natural en la naturaleza. Luego de su ingestión provoca un bloqueo en el aparato digestivo de caracoles y babosas, que les impide seguir alimentándose. Se aplica esparciendo“a voleo” los gránulos entre las plantas. Su plazo de seguridad es de 0 días y es inocuo para el resto de animales. Control biológico: depredadores naturales. Debemos potenciar la presencia de depredadores vertebrados como erizos, musarañas, sapos, ranas, tortugas, patos, gansos, gallinas, etc., que mantendrán a ralla las poblaciones de limacos. No debemos de combatir a otros depredadores naturales invertebrados como por ejemplo: El caracol degollador (Rumina decollata) es una especie omnívora. Se alimenta de materia orgánica en descomposición, de insectos, anélidos y otros gasterópodos o de sus huevos. ENLACE AQUÍ
Como combatir a los caracoles y babosas
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