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ENLACE DE GUÍA DE SIEMBRA La guía de siembra para este mes de Diciembre o para el mes de Junio en el Hemisferio Sur, sería Acelgas, ajos, apio, borraja, guisantes, rabanitos, zanahorias, espinaca, perejil........
ENLACE HUMUS DE LOMBRIZ Humus de lombriz, abono orgánico y mejorante de suelos Descripción y origen del humus de lombriz El humus de lombriz, lombricompuesto o vermicompost, es el producto de la digestión de materiales orgánicos por parte de estos anélidos invertebrados. Concretamente sus deyecciones. Este proceso de transformación de la materia orgánica en abono natural se denomina vermicompostaje o lombricompostaje y aunque existen unas cuantas especies de lombriz, tan sólo unas pocas se han adaptado a las prácticas de lombricultura. En concreto la Eisenia foetida o lombriz roja de California, es la más utilizada, que aunque es originaria del Cáucaso y hoy día está ampliamente distribuida, se la conoce por este nombre gracias a que Thomas Barret, un californiano, empezó su cultivo en los años veinte de forma experimental. lombrices rojas californianas Figura 1- Eisenia foetida en restos vegetales (lombricompostaje doméstico). Lo interesante de esta especie es que presenta una tasa alta de consumo, digestión y asimilación de la materia orgánica. Estos animalitos son muy voraces, siendo capaces de ingerir su propio peso diario en diversos materiales orgánicos. Otra característica es su alta capacidad reproductiva, que hace posible un crecimiento exponencial de sus poblaciones en condiciones óptimas. Todo ello las convierte en unos organismos muy productivos. Las condiciones óptimas de crecimiento poblacional se encuentran en temperaturas del rango de entre 15 a 25 ºC, humedades entre 80 a 90 %, buena aireación, pH entre 5 a 9, < 0,5 mg/g y <0,5 mg/g. Viven entre 4 y 4,5 años alcanzando un tamaño de 6 a 8 cm y una media 1, 4 g de peso. El número de ejemplares se duplica cada tres meses, es decir, 16 veces en un año, 256 veces en dos años y 4.096 veces en 3 años. La madurez sexual y su capacidad reproductiva comienzan en torno 0,25 g de peso. Son capaces de vivir en poblaciones de hasta 50.000 individuos por m2 de residuos. Estas poblaciones pueden producir diariamente y en actividad máxima (óptimo de temperatura, humedad, pH, etc.) 1 Kg de humus al día. El humus de lombriz constituye un verdadero milagro para la tierra. Millones de colonias de microorganismos beneficiosos por gramo hacen del humus de lombriz un material extraordinario para afianzar y devolver la vida a los suelos. Aunque sus proporciones de nutrientes no son muy elevadas, características tales como un pH prácticamente neutro, su contenido en ácidos húmicos y fúlvicos, su enorme capacidad de intercambio catiónico (CIC 150 a 300 meq/100 gr.) que le otorga a su vez una gran capacidad para retener nutrientes y agua (hasta 1500 cc. /kg.), convierten al humus de lombriz en un extraordinario fertilizante natural. Debemos de tener presente que las lombrices no solo se dedican a devorar la materia orgánica que encuentran, sino que cumplen muchas otras funciones: devuelven la materia orgánica de forma completamente descompuesta al medio en que viven, ayudan a diluir ciertos minerales transformándolos en suelo orgánico y mezclan ciertas sustancias vegetales con otras situadas en las zonas más profundas procedentes del subsuelo favoreciendo el equilibrio entre arcilla y humedad. El resultado de este proceso es una tierra de estructura grumosa y esponjosa que facilita la aireación y la retención de agua. vermicompost Figura 2- Vermicompost o lombricompuesto, resultado de la descomposición de la materia orgánica por parte de las lombrices. Composición del humus de lombriz (valores medios): Nitrógeno 1.95 – 2.2% Fósforo 0.23 – 1.8% Potasio 1.07 – 1.5% Calcio 2.70 – 4.8%humus de lombriz ecológico Magnesio 0.3 – 0.81% Hierro disponible 75 mg/l Cobre 89 mg/kg Zinc 125 mg/kg Manganeso 455 mg/kg Boro 57.8 mg/kg Carbono Orgánico 22.53 % C/N 11.55 % Ácidos húmicos y fúlvicos 2.57 g/100g Carga bacteriana y fúngica Materia orgánica 38% Características del humus de lombriz El humus de lombriz es uno de los mejores abonos naturales indicados para el cultivo de hortalizas, aromáticas y frutales que podemos utilizar. Algunos de sus innumerables beneficios son los siguientes: Es un abono apto para la agricultura ecológica, pues se desarrolla completamente a partir de componentes naturales y orgánicos. No produce toxicidad. Es el “grado superior” de descomposición de la materia orgánica. Tiene un tamaño de partícula fino y homogéneo, sin exceso de humedad y sin malos olores. Es muy rico en macro y micro nutrientes fácilmente asimilables por la planta. Facilita la absorción de nutrientes como nitrógeno, potasio, magnesio, fósforo, calcio, etc. Da vigor a las plantas mejorando su desarrollo, ayudando a producir frutos más grandes y coloridos. Es un compuesto biodinámico con un gran número de componentes orgánicos como enzimas, hormonas, vitaminas, microoorganismos (tanto bacterias como hongos), etc. Las enzimas presentes en el humus desarrollan un rol muy importante como fitorreguladores incidiendo positivamente sobre el crecimiento de las plantas. Mejora la capacidad de germinación de las semillas. Se puede utilizar en semilleros como sustrato mezclado por ejemplo con fibra de coco o turba. Muy recomendado para trasplantar, pues previene enfermedades, evita heridas y facilita el enraizamiento. También evita la deshidratación. Incorporado en el trasplante, reduce el “shock” pos-trasplante. Aumenta la fertilidad del suelo porque conserva y eleva el contenido orgánico. Aumenta la carga microbiana y favorece la formación de micorrizas. Protege de patógenos. Aumenta la resistencia de las plantas a plagas y enfermedades. Mejora la aireación y capacidad de retención de agua y nutrientes, lo que mejora el manejo del suelo. Reduce la erosión del suelo. Enriquece el suelo de sustancias orgánicas y minerales esenciales. Dosificación y aplicaciones del humus de lombriz No hay ningún cultivo agrícola en el que la utilización del humus de lombriz esté contraindicada. La sobredosificación es, en la práctica, imposible. Serían muchos los parámetros a tener en cuenta para una recomendación en cuanto a las dosis de uso. Pero a modo orientativo se pueden recomendar estas cantidades: Frutales de hueso y pepita. Adultos: de 3 a 6 Kg por árbol. Nueva plantación: 1 a 2 Kg. Césped y praderas. Plantación: 3 a 5 Kg /m2. Mantenimiento: 200 a 400 g al año, repartido en 2 veces. Hortícolas. En función de las variedades (las solanáceas en general son más exigentes), a toda tierra 1 Kg /m2 aproximadamente. Localizado en hileras, 1 a 3 Kg /m. lineal. También es recomendable a la hora de la plantación, colocar un puñado alrededor del cepellón. Flores y ornamentales. Rosales, claveles, geranios, etc. a razón de 400 a 500 g/m2. Estas recomendaciones son de carácter general, aumentando o disminuyendo las cantidades en función de la riqueza del suelo, estado nutricional de las plantas, periodo vegetativo, etc. Para huertos urbano (macetohuertos y mesas de cultivo): se recomienda combinarlo con fibra de coco en una proporción 60% fibra de coco/40% humus de lombriz. De esta forma se obtiene un sustrato ligero y rico en nutrientes, apto para el cultivo de innumerables hortalizas. También puede agregarse a la mezcla perlita para una mayor retención de agua. Fibra de coco y humus de lombriz Figura 3 – Mezcla de humus de lombriz y fibra de coco, sustrato ideal para huertos urbanos por su ligereza y riqueza en nutrientes. ENLACE HUMUS DE LOMBRIZ
PINCHAR AQUÍ PARA VER EL ENLACE Caracoles y babosas, cómo combatirlos Comprender el significado de las plagas: ¿Cómo combatir a los limacos(babosas y caracoles)? Características Los caracoles y las babosas terrestres, también llamados limacos, son moluscos pertenecientes a la familia de los gasterópodos. Poseen hábitos nocturnos pero también son activos cuando el clima está húmedo, nublado o luego de algún riego o lluvia. Debido a sus características físicas (prácticamente el 80% de su peso corporal es agua) prefieren las medias estaciones para vivir. Los gasterópodos se desplazan reptando gracias a los movimientos de su pie y a la secreción de un mucus que actúa como lubricante. Parte de este mucus queda en las superficies por dónde han pasado delatando su presencia, en forma de trazos brillantes. Se los consideran enemigos de huertos y jardines porque son capaces de comer hasta la mitad de su peso en una noche, lo cual depende de su tamaño, de unos 5 a 10g en los de mayor porte. Sus cultivos preferidos son: el brócoli, la lechuga, las acelgas, las frutillas, la albahaca, las habichuelas, la calabaza, etc. CARACOLES: Son gasterópodos con concha. Son propios de lugares húmedos, puesto que sólo pueden moverse sobre superficies con cierta humedad, debido a esto son más activos por la noche. Los caracoles hibernan, normalmente desde octubre hasta finales de abril; pero también pueden detener su actividad en verano en condiciones de sequía, por lo que también pueden estivar. Para mantenerse húmedos durante estos periodos de latencia, sellan la apertura de su concha por medio de un opérculo o una capa de mucosidad seca. Son hermafroditas incompletos y se reproducen por fecundación recíproca. El mayor número de puestas de huevos se realiza cuando la humedad relativa se encuentra por encima del 80%. Durante la ovoposición hacen un agujero, enterrando los huevos algunos centímetros bajo la superficie de la capa fértil de sustrato. Los huevos son redondos de color blanquecino-transparente y pueden encontrarse en el suelo formando grupos en forma de bola. La incubación está relacionada con las condiciones climáticas (temperatura templada y humedad relativa alta son más favorables) y al cabo de la misma ocurre la eclosión. De los huevos salen pequeños caracoles totalmente formados, que irán creciendo hasta alcanzar el tamaño de adulto. Cada puesta consiste de entre unos 50 a 100 huevos, según la especie. Son capaces de poner huevos una vez al mes si las condiciones son favorables. Los caracoles pueden llegar a vivir de 2 a 7 años. BABOSAS: Las babosas no poseen concha y soportan peor los largos periodos de sequía. Sus hábitos son nocturnos y durante el día se refugian en el suelo o debajo de las piedras u otros objetos. Proliferan a mayor velocidad que los caracoles y puede convertirse en un serio problema en huertos con humedades relativamente altas. Las babosas son hermafroditas secuenciales, es decir, masculinas y femeninas, pero no al mismo tiempo. Los órganos masculinos se activan en primer lugar, luego los órganos femeninos. El desencadenamiento de estas dos fases de la actividad sexual es regulado por su sistema hormonal. Una sola babosa puede poner entre 100 y 500 huevos, en paquetes de 10 a 50, colocándolos en un agujero en la tierra o bajo refugios (piedras, maderas, cerámicas, etc.). El ciclo de vida varía es de nueve a dieciocho meses según la especie y la región. Tipos de daños ocasionados El ataque de limacos ocasiona grandes pérdidas en la jardinería y en la agricultura. Estos moluscos raspan su rádula la epidermis de plántulas, ramas jóvenes, hojas, flores, frutos, semillas y estructuras subterráneas, de las cuales se alimentan. Si el ataque es severo, pueden llegar a aparecer perforaciones y bordes irregulares en las plantas afectadas. Las heridas ocasionadas en este proceso pueden servir de entrada a enfermedades como hongos y bacterias. Cuando las poblaciones de estos moluscos son importantes pueden acabar con nuestros cultivos en una sola noche. El daño ocasionado es muy parecido al que causan muchas larvas de insectos; sin embargo, se puede diferenciar mediante la observación directa de los caracoles y babosas en el jardín o por el rastro de mucus que dejan (sobre todo las babosas), lo cual en muchos casos mancha las plantas, desmejorando la calidad de la cosecha. Tratamientos ecológicos Acciones preventivas Son métodos de barrera física y/o química (repelentes) para evitar que se acerquen a nuestros cultivos. Barreras físicas No favorecer una humedad relativa alta. Para ello podemos regar por las mañanas y que el excedente de agua se evapore durante el día. Materiales que deshidraten y/o dificulten la circulación. Los más utilizados son: cal agrícola, ceniza, serrín, pozos de café o cascarás de huevo machacadas. Si los colocamos rodeando nuestras plantas dificulta el acceso se los limacos a las mismas. Debemos tener en cuenta que algunos de ellos si se mojan pierden su eficacia y se disuelven en el medio. Sustancias como cal agrícola y las cenizas pueden variar el pH de nuestro suelo, afectando la fertilidad del mismo. NO USES NUNCA SAL PARA MATARLOS. Aumentaría la salinidad del suelo. Una salinidad elevada afecta la viabilidad de nuestros cultivos a corto y a largo plazo. Tiras o bandas de cobre, alrededor del bancal o de las plantas. Los caracoles y babosas reciben un calambre al entrar en contacto con el cobre debido a la conductividad del metal y al alto porcentaje de agua de sus cuerpos. Se puede usar alambre de cobre para rodear los tallos de las plantas o bien enterrar placas de este metal bordeando los canteros. Este tratamiento también ayuda a controlar hongos patógenos. Barreras químicas Granulado de aceites esenciales naturales (6/100 g de geraniol y 2/100 g de lavandín). Actúa como barrera aromática, se utiliza esparciéndolo cada 2-4cm alrededor del lugar a proteger. La barrera aromática se mantiene alrededor de tres semanas. Asociaciones beneficiosas. Podemos plantar junto con nuestras hortalizas especies que no gusten a los caracoles y babosas, y actúen como repelentes. Ejemplos de ello son: el ajenjo, las ancolias, la bergenia, la borraja, las capuchinas, los geranios, la lavanda, la salvia, el tomillo y el romero. Lucha directa ¿Una vez que están en nuestro huerto qué podemos hacer para controlar las poblaciones de limacos? Retirada manual. Tanto nocturna como en días de lluvias, que es cuando son más visibles. También podemos facilitar su recogida el resto de los días si colocamos tejas u otros elementos (macetas volcadas, piedras, cartones, cajas, plásticos, hasta bolsas de polietileno) que les sirvan de cobijo y retengan humedad. Les usarán como escondite y será más fácil colectarlos. Utilización de atrayentes alimentarios. También sirven para facilitar su recogida, porque al disponer de un cebo, estos animalitos, concurren a los mismos en masa. Estos atrayentes puede asociarse a trampas de caída (pitfall). Algunas sustancias que actúan como atrayentes son: Cáscaras de frutas (naranja, patata, melón, sandía o plátano). Hojas de coliflor. Harina de trigo. Trapo con leche o cerveza. Hojas de periódico empapadas con agua y azúcar. Leche, cerveza, agua tibia con levadura y azúcar (asociada a trampas de caída). ¿Dónde colocar los cebos? En la periferia de nuestros cultivos o alejados de los mismos para que no aumenten las poblaciones en nuestro huerto por atraer poblaciones de zonas aledañas. Es muy probable que “si la barra de bebidas está ocupada, siempre podrían hacer uso de la barra de ensaladas”. El objetivo de este tipo de tratamientos en atraer los que ya están en el huerto para retirarlos y no atraer más, de ahí la importancia de su ubicación. Se debe tener presente que los cebos sólidos deben reemplazarse cada tanto, ya que se humedecen y los cebos líquidos deben renovarse porque se evaporan. Cuando la recogida es inocua, los caracoles y babosas, pueden servir de alimento para animales domésticos como gallinas, patos y otros animales, si tenemos. Pero también, los caracoles, pueden constituir un recurso alimenticio para nosotros mismos y utilizándolos en sabrosas recetas que forman parte del patrimonio de nuestra gastronomía local. Control químico: Ferramol. Es un producto ecológico pero de síntesis, el único molusquicida ecológico de la gama “residuo cero” autorizado por la directiva europea. Su materia activa es el fosfato férrico, que se encuentra de forma natural en la naturaleza. Luego de su ingestión provoca un bloqueo en el aparato digestivo de caracoles y babosas, que les impide seguir alimentándose. Se aplica esparciendo“a voleo” los gránulos entre las plantas. Su plazo de seguridad es de 0 días y es inocuo para el resto de animales. Control biológico: depredadores naturales. Debemos potenciar la presencia de depredadores vertebrados como erizos, musarañas, sapos, ranas, tortugas, patos, gansos, gallinas, etc., que mantendrán a ralla las poblaciones de limacos. No debemos de combatir a otros depredadores naturales invertebrados como por ejemplo: El caracol degollador (Rumina decollata) es una especie omnívora. Se alimenta de materia orgánica en descomposición, de insectos, anélidos y otros gasterópodos o de sus huevos. ENLACE AQUÍ

El cultivo o jardinería lasaña del inglés lasagna gardening, también llamada “hoja de compostaje”, es un método de agricultura orgánica que no requiere labranza o excavado del terreno; en el que se produce un suelo rico, suave y esponjoso, con muy poco esfuerzo por parte del hortelano. El nombre de cultivo lasaña deriva de la construcción estratificada de estos jardines comestibles. Este método consiste esencialmente en agregar capas de materiales orgánicos que irán madurando para dar lugar a un sustrato de gran fertilidad en el cual crecerán nuestras plantas. Es una técnica idónea cuando disponemos de un suelo pobre, porque se produce un rápido enriquecimiento en materia orgánica y consecuentemente un incremento en la productividad. Lo más destacable de la jardinería lasaña es lo fácil que es. No se tienen que quitar el césped ni las hierbas adventicias. No es necesario excavar, de hecho, no se tiene por qué trabajar la tierra en absoluto. Ingredientes para el huerto lasaña Cualquier cosa que se ponga en una pila de compost, se puede poner en un jardín o huerto lasaña. A medida que la planta crece los materiales debajo de sus raíces se irán descomponiendo, proporcionando un sustrato rico en nutrientes. Los siguientes materiales son perfectos la construcción de un huerto lasaña: Capa cero (optativa): Arena Dolomita en polvo Perlita Vermiculita Capa inicial: Cartón corrugado Tiras de periódico (mejor sin tintes de colores) Capas marrones: Hojas secas Paja seca o heno (mejor sin semilla) Tiras de periódico (evitar tintes de colores) Acículas o agujas de pino Turba o musgo de turba Fibra de coco Serrín o virutas de madera Podas de pequeño tamaño o troceadas Capas verdes: Residuos domésticos orgánicos (restos de comida, recortes de frutas y hortalizas, cáscaras de huevo, pozos de café, hojas de té, bolsas de té sin grapas metálicas, flores marchitas, etc.) Residuos del césped, restos vegetales, abono verde, hierbas adventicias (mejor sin semilla) Estiércol fresco Algas Capa final: Tierra de jardín Compost Estiércol maduro Mantillo Humus Guano Mulching o acolchado (optativo): Paja o heno (mejor sin semillas) Mantillo de cortezas Hojarasca Acículas de pino (para hortalizas que les guste un terreno más ácido: fresas, patatas, etc.) Lasaña esquema Montaje Primero que nada, como en todo cultivo, es imprescindible elegir un espacio con una insolación adecuada. Dependiendo del tipo de cultivo que se vaya a desarrollar y la cantidad de espacio que se tenga, hay varias opciones. Las lasañas pueden montarse directamente sobre el terreno o hacerse en camas elevadas delimitadas por balas de paja, madera, piedra, cañas u otros materiales. Paso cero: este paso es optativo. En la capa cero se puedes poner algún material mineral, como arena, dolomita, perlita o vermiculita que aísle nuestra lasaña del terreno. Se suele utilizar para terrenos con suelos de relleno o que puedan tener algún tipo de contaminación. Primer paso: se coloca cartón corrugado o tres capas de papel de periódico directamente sobre la hierba en el terreno o de la capa cero. Se debe mojar empapando esta capa hacia abajo para mantenerla en su lugar y ayude a que se inicie el proceso de descomposición. La hierba se marchita y descompone rápidamente debajo del periódico o cartón, así como los materiales que se van colocando en capas superior a ellos. Esta capa también ofrece una zona oscura y húmeda que atraer lombrices y microorganismos que actuarán en la formación del nuevo suelo. Segundo paso: se van alternando capas de material orgánico “marrones” (ricas en carbono) y “verdes” (ricas en nitrógeno) (ver ingredientes para un huerto lasaña). En general, se aconseja que las capas “marrones” sean de 2 a 4 veces más de profundas que las capas “verdes” para que haya un buen drenaje, aireación y una proporción adecuada de nutrientes. Se debe repetir el proceso de intercalado de éstas capas hasta obtener una profundidad de sustrato de al menos unos 60 cm de altura. Este sustrato se irá comprimiendo a medida que se descompongan los materiales con lo que bajará su altura. Tercer paso: se coloca una capa final de materiales orgánicos ya compostados. Si la capa es suficientemente ancha (12 a 15 cm) se pueden plantar hortalizas como patatas que les gusta crecer en suelos algo más ácidos. Para otro tipo de hortalizas es recomendable dejar descansar el sustrato durante una temporada para que avance en su descomposición y el pH no afecte el desarrollo de nuestros cultivos. El otoño es el momento perfecto para comenzar con un huerto lasaña, las hojas son abundantes y el compost se puede formar durante el invierno, y estará lista para la siembra en primavera. Cuarto paso: este paso también es optativo. Se recomienda que se haga un acolchado encima del lecho de cultivo en forma de paja, recortes de hierba, corteza u hojarasca. Este acolchado ayudará a mantener la humedad para que el proceso de descomposición de los estratos se produzca correctamente. Siembra y mantenimiento en un huerto lasaña Cuando los estratos estén compostados, se puede sembrar cavando hacia abajo en la lasaña, como se haría con cualquier otro huerto o jardín. Se puede empezar a plantar antes de que el lecho esté totalmente descompuesto, pero en ese caso, a la hora de sembrar se debe cavar un pequeño agujero y poner la planta con un poco de compost alrededor. El mantenimiento se realiza añadiendo compost, estiércol maduro, humus, etc. y acolchando con paja, hierba cortada, mantillo de corteza o las hojas picadas. La lasaña se debe mantener húmeda para favorecer el proceso de descomposición y la formación de suelo. Una vez que se encuentre establecida se realizan los labores de mantenimiento similares a los de otros cultivos, cuidando el riego, observando y controlando plagas, etc Ventajas de un huerto lasaña No requiere laboreo y su mantenimiento es mínimo. Se obtiene un suelo fácil de trabajar, desmenuzable, suelto y esponjoso. Tiene mejor retención de agua, debido su alto contenido de materia orgánica. Menor necesidad de abonos porque se ha sembrado sobre compost casi puro, que es muy rico en nutrientes. Permite crear nuevos espacios a un ritmo mucho más rápido que con métodos de cultivo que requieren excavación.
ENLACE AQUI La vermiculita procede de un mineral natural del grupo de los filosilicatos (micas). Su forma natural es la de una mica de color pardo y estructura laminar, conteniendo agua interlaminar. Su característica principal es que al calentarla a una temperatura determinada, su capacidad de expansión o exfoliación produce que aumente de ocho a veinte veces su volumen original. Esta exfoliación se debe a la presencia de agua en el mineral crudo. Cuando se calienta con rapidez por encima de 870ºC a medida que el agua se evapora se va transformando cada partícula laminar del mineral en un fuelle a modo de gusano (de ahí su nombre) y crea un gran número de pequeñas láminas con reflejos metálicos, de color pardo-dorado, con baja densidad aparente y elevada porosidad. Composición Fórmula química: (Mg,Ca) 0.7 (Mg,Fe,Al) 6.0 [(Al,Si)8O20)] (OH) 4.8 H2O Características Es una roca silícea volcánica expandida, compuesta básicamente por silicatos de aluminio, magnesio y hierro, no higroscópica, incombustible, aislante termo-reflectora y acústica. Es estable, inerte (química y biológicamente) e imputrescible. Al carecer de materia orgánica no es atacada por ningún ser vivo. Tiene una durabilidad de aproximadamente 2 a 3 años, en condiciones óptimas. Luego se recomienda su reciclado mezclándola con vermiculita nueva u otros sustratos. Presenta unas propiedades muy interesantes para la jardinería y horticultura: Elevada retención de agua: no se solubiliza en agua o en disolventes orgánicos, y puede retener agua en su interior hasta cinco veces su peso. Debido a esta propiedad facilita la rehidratación de otros sustratos como la turba. Para cultivos en general se recomienda que el grano sea grueso, el grano más fino se suele utilizar en la elaboración de semilleros. Elevada aireación: posee una porosidad del entorno del 90-95%. Previene el apelmazamiento y la asfixia de los sustratos, las raíces respiran mejor. Elevada capacidad de almacenamiento de nutrientes e intercambio catiónico. La vermiculita tiene carga negativa, atrae y retiene iones con carga positiva. Su capacidad de intercambio de iones positivos es de 90-150 m-eq/100g, lo que también le proporciona una excelente cualidad para la agricultura por su gran intercambio catiónico. Es capaz de retener nutrientes como potasio, calcio, magnesio, amonio, etc. y liberarlos progresivamente. Ligereza: las densidades aparentes de la vermiculita oscilan entre 60 y 140Kg/m³, según granulometrías. Las más usadas en agricultura están en torno a los 85 y 90 Kg/m³ de promedio. Esta propiedad le confiere facilidad de transporte y manipulación. La elasticidad y la ligereza de la vermiculita previene el apelmazamiento y la asfixia de los sustratos, las raíces respiran mejor. Estable y químicamente neutra (pH = 6,8 -7,2): en las proporciones que se utiliza habitualmente no altera de forma drástica el pH del sustrato resultante. Biológicamente inerte: está libre de plagas, enfermedades y malezas. Aislante térmica y reflectora: impide la salida del calor al exterior, restituyendo por reflexión el calor emitido. Su brillo metálico aumenta la reflexión de la luz, lo que es importante en invernaderos y sombráculos. Aplicaciones principales Mezclas de sustrato para cultivo y propagación de todo tipo de plantas (semilleros, esquejes y huertos urbanos, maceto-huertos), por su neutralidad, buena aireación y alta capacidad de retención de agua. Semilleros vermiculita Figura 2- Vermiculita utilizada en la mezcla de sustratos para semilleros de pimiento. Mesa de cultivo vermiculita Figura 3 – Mesa de cultivos con mezcla de sustratos y vermiculita para cultivos hortícolas variados. Cobertura para semilleros y macetas para evitar desecación y mantener la temperatura. vermiculita cobertura www.mercagarden.com Figura 4 – Vermiculita utilizada como cobertura aislante en semilleros tomate. Combinada con la perlita en el mejoramiento de suelos pobres y compactos, facilita la aireación, el drenaje y el desarrollo de microorganismos y raíces. Apropiada para mezclar con arena en cultivo y propagación de cactus y plantas suculentas. Ensayos de viabilidad en la germinación de semillas. ensayo de viabilidad de semillas Figura 5- Utilización de vermiculita como sustrato en ensayo de viabilidad de semillas de Plumeria sp. En plantas que pasan un tiempo en bolsas o maceteros que deben trasladarse, debido a su capacidad de retención de humedad, porosidad y peso ligero. Cultivos hidropónicos. vermiculita_grava_lechuga (1) Figura 6- Vermiculita utilizada en cultivos hidropónicos de lechuga. Cultivos de hongos superiores saprófitos. Sustrato de incubación de huevos de reptiles. En ganadería se utiliza como vehículo inerte de sustancias líquidas solubles o solventes en alimentación animal. En construcción: para hormigones de baja densidad, como aislante térmico y acústico. Como material ignífugo. En la fabricación de frenos y embragues gracias a la incombustibilidad, baja abrasividad y alta estabilidad química. Para aumentar las viscosidad de lubricantes. Excipiente de diversos medicamentos. Dosificación Mezclas de sustratos: se incorpora entre 10 a 40% dependiendo del uso, junto a otros componentes como arenas, turbas, fibra de coco, perlita, humus, compost, etc. Coberturas aislantes sobre el semillero: al 100%. ENLACE AQUI

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