Si conducir por cualquier carretera ya es una actividad que tiene su riesgo, llevar bólidos
que pueden superar los 300 kilómetros por hora convierte a la Fórmula 1 en uno de los deportes más peligrosos que existen. Aunque las medidas de seguridad se van actualizando continuamente, la posibilidad de sufrir un accidente grave siempre está ahí. Estos son algunos de los peores que se recuerdan en los últimos años de la historia de la competición.
Jules Bianchi (Japón 2014)
Uno de los últimos casos es el del piloto francés, que se chocó en la curva 7 del circuito de Suzuka contra la grúa que estaba intentando sacar el coche de Adrian Sutil, accidentado en el mismo lugar poco antes. Terminó falleciendo el 17 de julio de 2015 tras más de nueve meses en coma.
Ayrton Senna (San Marino 1994)
Si hay una leyenda en la Fórmula 1, ése es el piloto brasileño. No sólo por sus éxitos al volante (tres veces campeón del mundo y 41 Grandes Premios ganados), sino por su trágica muerte en el circuito de Imola: debido a que los neumáticos se habían quedado fríos tras una pausa por otro accidente, no pudo controlar su coche y se salió de la pista, chocando a 211 kilómetros por hora contra un muro de hormigón. El monoplaza quedó destrozado: incluso algunas piezas que se desprendieron golpearon e hirieron de gravedad a Senna. La rápida atención médica no pudo salvarle, y falleció apenas unas horas después.
Roland Ratzenberger (San Marino 1994)
Es el gran olvidado de la catástrofe que supuso aquel Gran Premio para la F1. Un día antes de que Senna se matara, en la sesión de clasificación, el debutante austriaco pisó un bordillo, lo que deterioró su alerón delantero. Poco después, a 306 kilómetros por hora, ese desperfecto le impidió corregir su trayectoria y en una curva se fue recto contra una barrera de hormigón, chocando de forma frontal. Aunque el habitáculo se mantuvo intacto, la fuerza de la colisión le produjo una fractura en la base del cráneo que le causó la muerte poco después. Estas dos tragedias, sumadas a otros incidentes que hubo durante la jornada (Barrichello se rompió la nariz y un brazo), instaron a las autoridades de la competición a modificar las normas para reducir las velocidades máximas.
Fernando Alonso (Australia 2016)
El McLaren Honda de Alonso golpeó con su neumático delantero derecho la rueda trasera izquierda del Haas de Esteban Gutiérrez y su monoplaza salió despedido por los aires, dando incluso dos vueltas de campana.Fernando Alonso (Australia 2016)
El McLaren Honda de Alonso golpeó con su neumático delantero derecho la rueda trasera izquierda del Haas de Esteban Gutiérrez y su monoplaza salió despedido por los aires, dando incluso dos vueltas de campana.
Karl Wendingler (Mónaco 1994)
Apenas dos semanas después del desastre de Imola, la F1 fue testigo de otro grave accidente, cuando este austriaco hizo un trompo, se salió de la pista y se fue contra la valla. El golpe le causó un edema cerebral, pero pudo salir adelante y volver a correr para Sauber.
Ralf Schumacher (Australia 2002)
El hermano del heptacampeón sufrió un toque con Barrichello que le hizo saltar literalmente por los aires antes de chocar contra las protecciones del circuito. Fue espectacular, pero afortunadamente salió completamente ileso.
Mark Webber y Fernando Alonso (Brasil 2003)
Cuando faltaba poco para acabar la carrera en el circuito de Interlagos, Webber hizo un trompo y chocó contra un muro de protección. Él no sufrió muchos daños, pero su monoplaza acabó desintegrado, con fragmentos esparcidos por toda la pista. El piloto español, que venía detrás, no pudo esquivar uno de ellos, lo que le hizo chocarse contra el muro del lado contrario. Hubo que sacarle de allí en ambulancia, aunque por fortuna no tuvo lesiones de gravedad.
Robert Kubica (Canadá 2007)
El polaco perdió el control de su Sauber cuando, tras rozar a otro competidor, se desprendió parte de su alerón delantero. Se fue directo contra un muro de hormigón a una velocidad de 230 kilómetros por hora; del rebote, volvió a cruzar la pista dando vueltas sobre sí mismo e impactó contra un quitamiedos al otro lado del circuito. Pese a lo aparatoso del choque, las medidas de seguridad funcionaron a la perfección; sólo hubo que lamentar un esguince de tobillo y algún rasguño.
Michael Schumacher (Gran Bretaña 1999)
Ni ser bicampeón del mundo (los cinco títulos para Ferrari llegarían más tarde) salva a un piloto de los accidentes. Un fallo mecánico hizo que su bólido rojo se descontrolara y se fuera directamente contra las barreras. Se rompió una pierna, pero demostró su coraje volviendo a competir antes de que terminara aquella temporada.
Luciano Burti (Alemania y Bélgica 2001)
Este brasileño sufrió dos accidentes graves en poco más de un mes. El primero, en el cicuito germano de Hockenheim, fue en la salida: el coche de Michael Schumacher, que iba delante de él, se quedó clavado; al golpearle por detrás salió volando y chocó aparatosamente contra el suelo al caer, aunque milagrosamente no sufrió ningún daño. Poco después, en Bélgica, se salió de la pista después de que un toque con otro monoplaza le hiciera perder un alerón; se estampó con violencia contra una barrera de neumáticos, y sólo salvó la vida gracias al casco y a la atención rápida de los servicios de emergencias.
Sergio Pérez (Mónaco 2011)
El circuito de Mónaco tiene fama de ser el más peligroso del campeonato, y no es para menos en vista de la cantidad de accidentes que se producen allí. El mexicano Sergio Pérez, que militaba en Sauber en 2011, perdió el control cuando corría a 203 km/h y chocó contra las barreras de protección. El impacto le produjo una conmoción cerebral y un esguince en una pierna.
Mika Häkkinen (Australia 1995)
Al finlandés se le pinchó una rueda cuando circulaba a 170 kilómetros por hora, lo que le hizo colisionar contra las protecciones. Sufrió una fractura en el cráneo y hubo de someterse a una traqueotomía de emergencia que le salvó la vida por muy poco. Su recuperación fue rapidísima: apenas un año después volvió a los circuitos.
Mark Webber (Valencia 2010)
En un intento de adelantamiento, el australiano se acercó demasiado a la parte trasera del monoplaza de Heikki Kovalainen, hasta el punto de impactar y salir volando. Dio una vuelta de campana y acabó colisionando contra las barreras. Increíblemente, salió ileso.
Felipe Massa (Hungría 2009)
El brasileño, en aquella época el segundo de a bordo en Ferrari, recibió el impacto de una pieza desprendida del vehículo de Rubens Barrichello (que rodaba delante de él) durante la sesión de clasificación. No pudo controlar su propio coche y se fue de morro contra la barrera de neumáticos a 190 kilómetros por hora. Sufrió una conmoción cerebral y una grave herida en un ojo que le impidió competir durante el resto de la temporada.
Rubens Barrichello (San Marino 1994)
En el trágico Gran Premio de Imola además de las muertes de Senna y de Ratzenberger también estuvo a punto de ser fatal el accidente de Barrichello. El piloto brasileño se salió de la pista y se estrelló contra el muro. Llegó inconsciente al hospital y con la nariz y el brazo fracturados.
Fernando Alonso y Kimi Raikkonen (Austria 2015)
El coche de Alonso se subió encima del de Raikkonen y ambos se engancharon antes de chocar contra las vallas, quedando el monoplaza del asturiano muy cerca de la cabeza del finlandés. Afortunadamente todo quedó en un susto y los dos pilotos salieron por su propio pie.