¿QUÉ ERES?
Escrito por: Gonzalo Arbeláez
De autor anónimo es este mensaje sugestivo:
“Cada mañana, en el África, una gacela se despierta; sabe que deberá correr más rápido que el león, o éste la matará.
Cada mañana en el África, un león se despierta; sabe que deberá correr más rápido que la gacela, o morirá de hambre.
Cada mañana, cuando sale el sol, y no importa si eres un león o una gacela, mejor será que te pongas a correr”
¡Estén alerta! Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar. 1 PEDRO 5:8
REFLEXIÓN
Todos los días nos enfrentamos al mundo, y seguramente deberemos correr más rápido que el pecado, o de lo contrario nos devorará.
Y QUÉ TAL TÚ
¿Corres para no dejarte alcanzar? Debemos correr más rápido que el pecado, más rápido que el león rugiente, el diablo que nos quiere devorar. La mejor manera de no caer en las garras del diablo y del pecado, es correr, correr más veloz.
Ella llegó, lo agarró del manto y le ordenó: « ¡Vamos, acuéstate conmigo!» José se zafó de un tirón, pero dejó su manto en manos de ella al salir corriendo de la casa. GÉNESIS 39:12
Escrito por: Gonzalo Arbeláez
De autor anónimo es este mensaje sugestivo:
“Cada mañana, en el África, una gacela se despierta; sabe que deberá correr más rápido que el león, o éste la matará.
Cada mañana en el África, un león se despierta; sabe que deberá correr más rápido que la gacela, o morirá de hambre.
Cada mañana, cuando sale el sol, y no importa si eres un león o una gacela, mejor será que te pongas a correr”
¡Estén alerta! Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar. 1 PEDRO 5:8
REFLEXIÓN
Todos los días nos enfrentamos al mundo, y seguramente deberemos correr más rápido que el pecado, o de lo contrario nos devorará.
Y QUÉ TAL TÚ
¿Corres para no dejarte alcanzar? Debemos correr más rápido que el pecado, más rápido que el león rugiente, el diablo que nos quiere devorar. La mejor manera de no caer en las garras del diablo y del pecado, es correr, correr más veloz.
Ella llegó, lo agarró del manto y le ordenó: « ¡Vamos, acuéstate conmigo!» José se zafó de un tirón, pero dejó su manto en manos de ella al salir corriendo de la casa. GÉNESIS 39:12