Por el otro lado, el de la cal (¿o es la arena? nunca he sabido cual es la parte mala), nos presenta, también en el salón de Frankfurt, el Hamann
Porsche
Cayenne Cyclone, en el que no ha escatimado gastos en entradas de aire, pasos de rueda ensanchados y enormes llantas. Hamann cuando se pone, se pone.

Si no os parece lo suficientemente extravagante, echadle un ojo a su interior. La combinación de cuero en color crema con la piel de serpiente (o símil de ésta) es de todo menos elegante. Eso sí, lo cortés no quita lo valiente y hay que reconocerle la calidad de los acabados, que a la vista de las imágenes parecen de una calidad asombrosa.

En esta caso, el motor no ha sido mejorado prestacionalmente, pero sí su suspensión, que se rebaja en 35 mm, dejándolo casi a ras de suelo y haciendo destacar aún más esas enormes llantas de 22 ó 23 pulgadas, según la elección del comprador. Dependiendo del tipo de llanta, Anniversary II en el primer caso o Edition Race en el segundo, el neumático puede llegar a unas medidas de infarto, 315/30 ZR 22 o 315/25 ZR 23.
Este SUV parecía inmejorable. Sin embargo Hamann sabe como lograr cosas que, a priori, parecen imposibles. La prueba más contundente, o la más reciente por lo menos, es este
Porsche
Cayenne Cyclone, que logra finalmente hacernos reconocer que su aspecto es de esta manera, mucho más agresivo e impactante. Sin temor a equivocarnos, diremos que se trata de un vehículo francamente furioso.

Los amigos de Hamann ya nos tienen acostumbrados. Bien acostumbrados, por cierto.
Las cosas que parecen inmejorables, pasan por sus manos y mágicamente se transforman en productos superiores, de un nivel más elevado.
Las cosas que parecen inmejorables, pasan por sus manos y mágicamente se transforman en productos superiores, de un nivel más elevado.

Tal es el caso del
Porsche
Cayenne que, con las modificaciones introducidas, lleva el nombre de Cyclone.
Hay algo que no cambia jamás en los trabajos de Hamann. Algo que, a pesar de ser previsible, no deja de sorprendernos, su sello distintivo: la conversión aerodinámica.
En cada presentación de Hamann, el público reclama más de lo mismo. Pide lo que sabe que Hamann le va a dar. Y ciertamente se lo da.
En este caso, el Porsche Cayenne Cyclone, “comienza” con una trompa que hace honor a la historia del preparador. El spoiler delantero, con sus enormes bocas y aberturas, con el agregado (a favor de la seguridad) de faros y luces antiniebla, hacen de este vehículo, algo por demás interesante.
Hay algo que no cambia jamás en los trabajos de Hamann. Algo que, a pesar de ser previsible, no deja de sorprendernos, su sello distintivo: la conversión aerodinámica.
En cada presentación de Hamann, el público reclama más de lo mismo. Pide lo que sabe que Hamann le va a dar. Y ciertamente se lo da.
En este caso, el Porsche Cayenne Cyclone, “comienza” con una trompa que hace honor a la historia del preparador. El spoiler delantero, con sus enormes bocas y aberturas, con el agregado (a favor de la seguridad) de faros y luces antiniebla, hacen de este vehículo, algo por demás interesante.