La inactividad es mortal
Una de cada 10 muertes que ocurren en el mundo es causada por un estilo de vida sedentario. Éste es el mismo impacto que tiene el tabaquismo, afirman científicos.
En una serie de artículos publicados en la revista The Lancet sobre el impacto de la inactividad física en el mundo, los investigadores calculan que el sedentarismo está causando unas 5,3 millones de muertes cada año.
En América Latina la falta de actividad física es responsable de más del 11% de todas las muertes.
Y sin embargo, agregan los científicos, este factor de riesgo -que ahora puede clasificarse como una pandemia- ha sido olvidado en las campañas y medidas de prevención, principalmente en los países de bajos y medianos ingresos.
La investigación llevada a cabo por 33 investigadores de varios centros en todo el mundo encontró que la falta de actividad física está causando muertes por enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer de colon y recto, principalmente.
Además, más de 33% de adultos y cuatro de cada cinco adolescentes en el mundo tienen un alto riesgo de estas enfermedades debido a que no llevan a cabo la cantidad recomendada de actividad física.
En muchos países se recomienda que los adultos lleven a cabo al menos 150 minutos de ejercicio moderado, como caminatas enérgicas, bicicleta o jardinería, a la semana.
Esto se traduce en una caminata enérgica de 30 minutos cinco días a la semana.
Sin embargo, los investigadores encontraron que no llevar a cabo este ejercicio está causando 6% de los casos de enfermedades coronarias en el mundo.
La falta de actividad física también es responsable del 7% de los casos de diabetes tipo 2 y 10% de los casos de cáncer de colon y recto y de mama en el mundo.
Los investigadores encontraron que los países con poblaciones menos activas son los de mayores ingresos.
En América Latina y el Caribe, el estudio muestra que el estilo de vida sedentario es responsable del 11,4% de todas las muertes.
La inactividad física en la región es causante del 7,1% de los casos de enfermedad del corazón; 8,7% de los casos de diabetes tipo 2; 12,5% de los casos de cáncer de mama y 12,6% de los casos de cáncer de colon y recto.
Los países más sedentarios, muestra el estudio, son Argentina, Brasil y República Dominicana. Y el menos sedentario es Guatemala.
Tal como señala la doctora I-Min Lee del Hospital Brigham y de Mujeres de la Escuela Médica de la Universidad de Harvard, quien dirigió el estudio, todos estos casos podrían potencialmente prevenirse si la población de cada país y cada región llevara a cabo más actividad física.
En la región de las Américas, dice la investigadora, podrían evitarse 60.000 muertes por enfermedad de las arterias coronarias, 11.000 muertes por cáncer de mama y 14.000 muertes por cáncer de colon y recto.
Y no sólo eso, agregan los autores, la expectativa de vida en todo el mundo también podría incrementarse si la gente se ejercitara más.
El ejemplo de los atletas
Los estudios se publican en la víspera de los Juegos Olímpicos de Londres y, sobre esto, la doctora Lee comenta que "este verano admiraremos los esfuerzos extraordinarios de los atletas que compiten en los Juegos Olímpicos".
"Aunque sólo una pequeñísima fracción de la población logra llegar a esas alturas, la abrumadora mayoría de nosotros somos capaces de ser físicamente activos a niveles modestos, por ejemplo caminando de 15 a 30 minutos cada día, lo cual traería beneficios sustanciales para la salud".
Según los científicos, es necesario "tomar con más seriedad" la inactividad física y convertirla en un asunto prioritario de salud pública.
Además, agregan, es necesario cambiar la mentalidad del público y hacerlo consciente de los peligros de la inactividad física y no sólo recordarle los beneficios de hacer ejercicio.
La salud positiva
Alcanzar una salud positiva -o sea, tener o poseer ese bien- era desde la época de los griegos un preciado objetivo.
En el año 480 a . de C. Hipócrates señalaba ya la importancia que tiene para la salud el equilibrio entre la alimentación y la actividad física.
A él se le atribuye el concepto de "salud positiva", mismo que es entendido como el conocimiento de la constitución primaria del hombre (concepto que en la época actual corresponde a la genética), así como a las propiedades de diversos alimentos, tanto los naturales como aquellos que son transformados por el hombre y que abarcan los alimentos procesados.
Con ese término el famoso médico griego destacaba que para tener salud no bastaba con comer bien, sino que había que hacer ejercicio físico, cuyos beneficios debían ser conocidos por el hombre.
La unión de ambas cosas creaba un sistema de vida que debía considerar además la estación del año, los cambios ambientales, la edad y las condiciones particulares de vida.
Si había cierta carencia en la alimentación o en la actividad física, el organismo enfermaría.
Así, era trascendental para los griegos la salud positiva, a la que dedicaban un tiempo específico para el mantenimiento de su salud mediante la práctica de deportes y la participación en torneos, que para ellos eran parte de su vida social, con lo que daban a la salud un valor estético y la pensaban como un fin en sí misma.
¿Por qué debemos hacer ejercicio?
Se conoce por las investigaciones realizadas en el campo de las ciencias de la salud que el ejercicio físico puede rendir grandes beneficios a quien lo practica.
Los estudios demuestran que la salud de las personas puede mejorar de forma notoria si realizan de forma periódica alguna actividad, como caminar, nadar, correr o andar en bicicleta. Incluso en aquellos casos en que las personas padecen enfermedades crónicas, los resultados son positivos.
Por ello, el impulso del ejercicio físico como parte de las actividades para prevenir y disminuir la presencia de enfermedades crónicas no transmisibles causadas por el sedentarismo ha llevado a los gobiernos y a las instituciones de salud a desarrollar variadas estrategias de promoción y fomento de la actividad física, dentro de las cuales las que mayor impacto han tenido son las orientadas a grupos poblacionales que se hallan cautivos en un medio institucional laboral o educativo.
Por ende, se puede pensar en el fomento de la actividad física a través de las escuelas, universidades, sindicatos, agrupaciones ciudadanas o clubes o asociaciones que pongan en práctica programas de actividades conjuntas, entre las que se pueden incluir las caminatas, marchas, carreras de bicicletas y torneos deportivos en general.
No obstante, también es indispensable establecer medidas orientadas a los niveles de atención individual e interpersonal, en donde el médico familiar, el terapeuta o cualquier otro profesional de la salud recomiende al paciente o al usuario incorporar el ejercicio como una rutina diaria, la cual debe ir aumentando de forma paulatina y sin descuidar su cumplimiento.
Por otro lado, son necesarias también las campañas publicitarias que inviten a la población, y muy especialmente a los grupos de adultos y de jóvenes, a practicar alguna actividad física de acuerdo a su edad o condición física.
Dichas campañas deben ser creativas e incitadoras para motivar a las personas a practicar algún tipo de ejercicio físico. Lemas como "¡Caminemos juntos por la salud!", "¡La salud es la meta!" o "¡Corramos juntos por la vida!" son ejemplos que tratan de recordar a las personas la importancia de la actividad física para el mejoramiento de su salud integral.
Desde luego, no bastan las campañas publicitarias; es necesario asimismo tomar otras medidas para el fomento de la actividad física, dentro de las que se encuentran las siguientes:
El desarrollo y creación de ambientes favorables que sirvan como vía de acceso al ejercicio. Entiéndase por esto la creación de parques, canchas, albercas y sitios propicios para la actividad física accesibles a la población.
El acceso irrestricto a la información sobre los beneficios de la actividad física para la salud para que todas las personas puedan conocerlos.
Para ello, se recomiendan campañas comunitarias masivas y avisos en puntos estratégicos (grandes carteles y anuncios espectaculares, como los que cada sexenio utilizan los partidos políticos).
El fomento de clubes deportivos o de deportes en particular, relacionados con prácticas culturales propias de cada región, tomando en cuenta las condiciones climáticas, topográficas y laborales de la población a la que se dirigen; así, bailar danzón, zapateado o rock pueden ser alternativas atractivas de ejercicio dependiendo de la edad e interés de las personas.
La promoción de actividades físicas en las escuelas y centros laborales, ya que se sabe por los estudios realizados en este campo que el ejercicio en grupo es más efectivo que el solitario, pues de esta manera se logra mantener la regularidad de la actividad y su duración.
Tenemos que pasar de la palabra a la acción, porque se requieren urgentemente medidas de salud pública eficaces para promover la actividad física y mejorar la salud en el mundo, pero muy bien podemos empezar por nosotros mismos, por nuestra familia, por nuestra colonia o barrio, por nuestra ciudad.
Elegí la actividad que pueda resultarte más atractiva y en la que puedas perseverar sin perder el ánimo, pero sí peso y riesgos a su salud.
Cómo se previene el sedentarismo
Al igual que otros factores, el sedentarismo es un factor de riesgo modificable, lo que significa que la adopción de un estilo de vida que incluya la práctica de ejercicio físico interviene en la mejora de la salud de la persona sedentaria y reduce su riesgo cardiovascular. En este sentido, hay un aspecto fundamental que es la prevención en la infancia.
Los niños de hoy en día tienen peores hábitos de alimentación, ejercicio físico y ocio.
La práctica deportiva se suele reducir a las horas que imparten en las escuelas al tiempo que la computadora, los videojuegos y la televisión se convierten en sus principales vías de esparcimiento.
Educar a los más pequeños en la necesidad de tener una vida activa, con ejercicio moderado y actividades al aire libre es el único método para ayudarles a convertirse en adultos sanos.
Sin olvidar, además, que esa prevención colaboraría en la mejora de las cifras de colesterol y sobrepeso de los más pequeños.
Tratamiento
El sedentarismo sólo se combate con actividad física. Y, como se ha dicho en numerosas ocasiones, no se trata de convertirse en un atleta de competición.
La clave está en modificar los hábitos sedentarios de vida y ocio y transformarlos de forma que se incremente nuestro nivel de actividad física y deporte.
En el caso de los adultos sedentarios que llevan mucho tiempo sin hacer ningún tipo de ejercicio es conveniente que consulten a su médico: tan peligroso es para la salud no hacer nada de deporte como, en esa situación, lanzarse a un ejercicio exhaustivo y desmedido de forma aislada.
Relación con otros factores
El sedentarismo, además de provocar por sí mismo un importante daño a nuestro sistema cardiovascular, contribuye a acentuar los efectos de otros factores de riesgo como la obesidad, la hipertensión o el colesterol.
Una persona sedentaria tiende a tener sobrepeso, suele fumar y es habitual que tenga una alimentación desequilibrada.
Por el contrario, está demostrado que la actividad física y el ejercicio colaboran tanto en el mantenimiento del peso como en el control de las cifras de tensión arterial y colesterol.
¡Bailá, caminá, corré, nadá, andá en bicicleta, escalá cerros! ¡Hacelo con tu familia o tu grupo de amigos!
¡Promové un club en tu trabajo, o hacé lo que prefieras! ¡Pero, por tu salud, no te quedes sentado horas y horas
sin hacer actividad física!