Tratamiento del asma: vía de administración. Antinflamatorios y broncodilatadores. Inmunoterapia Vía de administración de fármacos La vía fundamental para la administración de medicamentos para el asma es la vía inhalatoria, debido, fundamentalmente a: • El medicamento va directamente al órgano a tratar, el pulmón. • Por ello se utilizan dosis muy bajas de medicamento. • La acción, en el caso de los broncodilatadores, es casi inmediata. • Prácticamente no tiene efectos secundarios. Pero tiene el inconveniente de que debe utilizarse una técnica de inhalación correcta. Tratamiento farmacológico El tratamiento farmacológico del asma consiste en: Antinflamatorios Tratamiento básico para reducir la inflamación (la causa) del asma. No tienen una acción inmediata, su efecto se aprecia después de la administración continuada de varios días Corticoides (beclometasona, budesónida, fluticasona): Habitualmente se administran por vía inhalatoria y su aspecto externo es de color marrón o rojizo. En algunas situaciones, sobre todo en el asma grave, los corticoides pueden administrarse por vía oral (en pastillas) e inyectables ya que son necesarios para controlar los síntomas. Cromonas (cromoglicato y nedocromil sódico). Se utilizan de modo preventivo sobre todo en niños con asma leve y para prevenir el asma de esfuerzo (se administran por vía inhalada). Antileucotrienos (montelukast y zafirlukast). Se presentan en comprimidos y complementan el tratamiento del asma. Broncodilatadores Sirven como tratamiento de los síntomas del asma y no mejoran la evolución de la enfermedad. Producen una relajación de la musculatura de los bronquios y en algunas ocasiones se utilizan, también, como preventivos antes de una exposición a agentes desencadenantes del asma. • Adrenérgicos-beta2 de corta duración (salbutamol, terbutalina): acostumbran a ser de color azul o gris, de efecto rápido (entre 5 y 10 minutos) y de corta duración (entre 4 y 6 horas). Para las crisis o para prevenirlas antes de realizar un esfuerzo. • Adrenérgicos-beta2 de larga duración (salmeterol y formoterol): acostumbran a ser de color verde, efecto lento (pueden actuar de forma rápida, unos 10 minutos, formoterol, o más lenta, salmeterol en unos 20-30 minutos), y de mayor duración, entre 10 y 12 horas. Se utilizan antes de acostarse para los síntomas nocturnos o junto con los corticoides inhalados dos veces al día. • Anticolinérgicos (bromuro de ipratropio): también actúan relajando la musculatura bronquial, aunque su efecto es mucho más lento (comienzan a actuar en 20-30 minutos, alcanzan el máximo a las 2 horas y su efecto dura entre 4 y 6 horas). • Teofilinas (orales): Cada vez menos utilizados en asmáticos y sólo se prescriben en aquellos pacientes que precisan un segundo medicamento broncodilatador. Antihistamínicos No son útiles para el asma. Pueden prescribirse si el asmático tiene además una rinitis alérgica. Inmunoterapia Está indicada en aquellos pacientes que son sensibles a un solo alergeno, que tienen síntomas compatibles con las pruebas cutáneas (Prick test) y cuando no se logra una respuesta adecuada del asma a pesar de un tratamiento farmacológico y medidas de evitación correctas. Debe ser prescrita por un especialista y aplicada por personal sanitario especializado por el riesgo de efectos secundarios Sistemas de administración de medicamentos para controlar el asma Camara de Inahalacion Turbuhaler Accuhaler Aerolizer Cartucho Presurizado Nebulizadores Material necesario: • Mascarilla o boquilla. • Compresor. • Fármaco a nebulizar. Procedimiento: • Lavado de manos. • Preparar el fármaco tal como se lo han indicado. • Introducir el fármaco dentro de la cazoleta. • Posición sentada o incorporada. • Colocar la mascarilla en la cara o la boquilla en la boca. • Si precisa oxígeno en su casa, debe realizar la nebulización con el oxígeno conectado. • Nebulizar el fármaco. Respirar lentamente, por la boca, hasta su finalización. • Si después de la nebulización usted siente: nerviosismo, pulso rápido, náuseas, vómito, comuníqueselo al equipo que lo atiende. Consideraciones especiales: • Retirar el nebulizador acto seguido a la administración del fármaco. • Higiene bucal después de la administración del fármaco. • Lavado de la cazoleta después de cada utilización con agua y jabón, aclarar y secar. Dicho equipo debe ser guardado protegido del polvo. • Tiempo de la nebulización: 10-15 minutos • La empresa proveedora de servicios le suministrará el material que precise. Se recomienda cambiar la cazoleta nebulizadora cada 1-3 meses Asma durante el embarazo El asma es una situación de preocupación en la mujer embarazada por las repercusiones que puede tener tanto para ella como para el feto. Pero podemos asegurar que tener asma no significa tener un embarazo complicado. Con el control adecuado del asma y el cuidado médico apropiado durante el embarazo, los riesgos maternos y fetales pueden ser minimizados. El embarazo puede alterar el curso del asma tanto para mejorar, empeorar o permanecer sin cambios. Las diversas hormonas que se segregan en el embarazo tienen distintos efectos tanto a nivel de estimulación del centro respiratorio, como efecto broncodilatador e incluso broncoconstrictor. Tratar el asma durante el embarazo es imprescindible El asma no controlado puede llevar a una situación de disminución de la oxigenación en la madre, lo cual, a su vez, afecta al feto. Los objetivos que nos planteamos en el tratamiento del asma durante el embarazo son principalmente: • Control de los síntomas, incluyendo los nocturnos. • Mantener el nivel de actividad dentro de la normalidad. • Prevenir ataques agudos de asma. • Evitar los posibles efectos adversos de la medicación. • Parto de un hijo sano. Para ello nuestras recomendaciones son: • NO FUMAR. • Evitar los factores desencadenantes del asma. • Seguir las indicaciones de su médico y ginecólogo en cuanto al tratamiento. • Hacer ejercicio físico moderado El riesgo de usar medicación para el control del asma en el embarazo parece ser mucho menor que el riesgo de los resultados adversos debidos a un asma mal controlada. Independientemente de la severidad del asma, un buen control del mismo resulta fundamental para asegurar tanto la salud materna como un entorno apropiado para el desarrollo y crecimiento fetal. El tratamiento del asma en madres que dan el pecho a sus hijos no difiere del tratamiento durante el embarazo. La mayoría de los fármacos, ya sean administrados por vía inhalatoria como por vía oral, pasan en cantidades muy pequeñas a la leche materna, no representando problemas para los lactantes. Son de sobra conocidos los beneficios de la lactancia materna tanto para el niño como para la madre, incluso para la prevención del asma en el lactante El asma en el niño Los niños que tienen asma son como todos los niños, pero con las vías respiratorias más sensibles, lo que hace que en ocasiones respirar para ellos sea más difícil. Puede comenzar a cualquier edad, incluso en bebés, pero es más corriente en la edad escolar, a partir de los 3 años. Pero, ¿qué causa el asma en el niño? En primer lugar depende de cada uno, de su disposición genética a padecerlo y en segundo lugar de una serie de factores desencadenantes que en el lactante son principalmente las infecciones víricas respiratorias y en los niños de edad escolar son, aparte de los virus (los resfriados), los ácaros y pólenes, los animales y algunas sustancias como la tiza y también muy importante, el humo de los cigarrillos. Debemos convencernos de evitar el tabaquismo pasivo, no sólo por su efecto contaminante y agravante para la evolución del asma, sino también como medida educativa contra la habituación tabáquica en los adolescentes. En ocasiones, el ejercicio y el aire frío actúan como desencadenantes de una crisis asmática, pero no debemos olvidar que el juego y el deporte son necesarios ya que les proporcionan momentos felices a la vez que les enseñan a prepararse para la vida de adultos. El niño asmático no es una excepción y debe realizar ejercicio de manera adecuada y controlada. Deberemos advertir al profesor de educación física del diagnóstico y adecuar la práctica deportiva a sus circunstancias. Pero atención: no debemos confundir el asma con el cansancio habitual después de hacer ejercicio. Cuando el pediatra o su neumólogo pediatra realiza el diagnóstico nos sentimos desconcertados por miedo a la enfermedad y a la vez sentimos rechazo y negación de la misma. Cuanto más conozcamos el asma, los factores desencadenantes de las crisis, su tratamiento y su evolución, mejor será la calidad de vida de nuestros hijos. ¿Tiene mi hijo una crisis asmática? Debemos conocer los síntomas que nos indican cuándo nuestro hijo está comenzando con una crisis para poder administrarle la medicación que nos han recomendado. Es una gran preocupación de todos los padres no saber lo que le pasa a su hijo, sobre todo cuando el niño es pequeño, no sabe hablar y no es capaz de expresar sus sensaciones cuando está enfermo. ¡Nunca debemos fumar y mucho menos delante de los niños! En el lactante podemos observar tos seca, en accesos, de predominio nocturno, a veces con vómitos, cambios en la respiración (más acelerada), dificultad para respirar, rechazo de la toma, ruidos respiratorios... que nos pueden indicar el comienzo de una crisis asmática. En el niño mayor se puede observar tos seca, nocturna, con el ejercicio o con la risa, la dificultad para respirar (fatiga), los pitos o ruidos respiratorios, dolor en el pecho... todos son síntomas y signos de aviso en el niño asmático. ¿Qué debemos hacer cuando aparecen los síntomas? • Tranquilizarnos e intentar tranquilizar al niño. Los nervios son malos consejeros. • Utilizar la medicación que nos ha recetado el médico para tratar las crisis. • Llevarle al pediatra para su valoración y control. El tratamiento del asma que le indicará el médico no es sólo farmacológico sino que recogerá también las recomendaciones para evitar al máximo los desencadenantes. Debemos de tener en cuenta que en la mayoría de los niños asmáticos, el asma puede estar tan bien controlada que no vuelva a tener ninguna crisis. Para ello es muy importante conocer la enfermedad, las técnicas de inhalación, los factores desencadenantes y por supuesto dependiendo de la edad del niño, hacer que comprenda su enfermedad, evitar los miedos y hacerle entender que no es una enfermedad contagiosa, que no es un niño raro por tenerla y hacer que participe activamente en su tratamiento. Debemos ser conscientes que los tratamientos a largo plazo son cansados y en muchas ocasiones todos nos aburrimos, pero en el asma la constancia es muy importante para conseguir que desaparezcan los síntomas y que nuestros hijos hagan vida normal, no falten a clase, realicen deporte, etc., en definitiva que vivan como todos los niños. Cuando el asma está controlada, nuestro hijo estará largos periodos sin síntomas, pero no por ello debemos abandonar el tratamiento. Nunca debemos ser nosotros los que suspendamos el tratamiento aunque nos parezca que nuestro hijo está bien. El asma infantil es una enfermedad crónica con buen pronóstico y la instauración precoz del tratamiento y su cumplimiento mejora los síntomas, la calidad de vida y el futuro de nuestros hijos. La actividad física y el deporte Todos los asmáticos saben que el ejercicio les puede provocar una crisis. Esta crisis se llama asma de esfuerzo. La causa fundamental es por un enfriamiento rápido e intenso de los bronquios, de manera que pierden calor y humedad. Por lo tanto un buen calentamiento, empezando suavemente hasta alcanzar una intensidad moderada y de una duración de 10 a 15 minutos, hará que estas vías aéreas se vayan preparando (como el resto del cuerpo) para el ejercicio. Por otro lado, todos los deportes que se hagan en ambientes calientes y húmedos evitarán que aparezca la crisis (natación, waterpolo, natación sincronizada...) y también aquellos deportes que se practiquen en salas cerradas, en las que normalmente el ambiente es más cálido que en el exterior. Debe considerarse que cuando iniciamos una actividad física por vez primera todos nos cansamos, sentimos fatiga y sensación de ahogo porque nuestra condición física es pobre. La de las personas con asma, que no han hecho deporte con anterioridad lo es más. Por eso, la adaptación debe ser progresiva, para que con el tiempo se aprenda a diferenciar entre el cansancio o fatiga por falta de entrenamiento y el ahogo de una crisis asmática. Asma y actividad física El ejercicio enseña y ayuda a vivir mejor con el asma. A través del ejercicio el paciente con asma realizará actividades físicas con las que obtendrá por sí mismo la confianza y entusiasmo necesario para tomar parte en actividades a las que está expuesto diariamente Los beneficios de la práctica de la actividad física y el juego en el niño y el adulto son: 1. Facilitar y permitir el correcto desarrollo físico y psíquico. 2. Favorecer la integración en el grupo. 3. Mejorar la autoestima del individuo adolescente. 4. Mejorar la condicion física en general. 5. Permitir una mayor tolerancia al ejercicio. 6. Las crisis en caso de aparecer, lo hacen para trabajos mucho más intensos. 7. Permite un mayor control de las crisis. 8. Todo ello nos lleva a un mejor conocimiento del asma y a un establecimiento de unas dosis de medicamento más ajustadas. Actitud práctica Siempre, antes de iniciarse en la actividad física debe consultarse con el especialista cual es la medicación idónea personal para evitar la crisis. Con independencia del tratamiento de la enfermedad, en el asma de esfuerzo se administra lo siguiente: 1. Lo habitual es, previo al ejercicio, inhalar un broncodilatador. También se puede administrar Nedocromil o Cromoglicato que es igual de efectivo en la mayoría de los asmáticos. 2. En el caso que el broncodilatador o el nedocromil no acaben de evitar las crisis (y se ha descartado que se halle en un periodo inestable de su asma) se pueden administrar juntos antes del ejercicio. Con ello se evita la crisis en casi el 100% de los casos. Para hacer un ejercicio el asmático debe valorar la condición física previa y estar en un periodo controlado de su asma. Una medida para valorarlo es mediante el control del flujo espiratorio máximo (FEM). Debe tomarse la medición siempre antes de iniciar una actividad física, para controlar el estado de las vias aéreas. Normas para hacer un ejercicio: 1. Tomar la medicación antes de la actividad física (en el vestuario antes de cambiarse). 2. Realizar un calentamiento prolongado y progresivo. 3. Procurar que el ejercicio sea a intérvalos. 4. No realizar ejercicios máximos en intensidad. 5. Si es posible, son más beneficiosos los deportes en ambientes calientes y húmedos. 6. Cuando sea posible procurar respirar por la nariz. 7. Llevar siempre la medicación broncodilatadora en la bolsa de deporte. 8. No cometer imprudencias estando sólo o en situaciones de riesgo, como montañismo, escalada, ciclismo, rafting... ¿Qué se debe evitar? 1. Realizar una actividad física intensa cuando el asma no esta controlada. 2. Hacer un ejercicio intenso si se tiene una infección respiratoria. 3. Nunca hacer un ejercicio intenso si se notan pitos o se tiene tos importante. 4. Nunca hacer ejercicio si se está en la zona roja del FEM. 5. Vigilar la actividad física cuando se está en la zona amarilla. (Ver pág. 54). 6. Evitar siempre que sea posible los ambientes fríos y secos, así como los contaminados o con humo. 7. Evitar hacer ejercicios muy intensos o de mucha duración. Sobre todo mientras no se haya alcanzado una condición física aceptable y no se conozcan los límites personales del ejercicio. ¿Qué pasa si se inicia una crisis durante un ejercicio? 1. Parar el ejercicio. 2. Procurar actuar con calma. Si se han realizado las normas básicas la crisis no será muy intensa. 3. Permitir que se pueda respirar bien. No situarse alrededor del compañero que tiene la crisis. 4. Administrar la medicación broncodilatadora lo antes posible. 5. Iniciar la respiración silbante (fruncir los labios como si se fuera a silbar). Permite que el aire salga de lo pulmones y evita la hiperventilación y la insuflación del tórax. 6. Cuando se solucione la crisis puede incorporarse al ejercicio, si no se está muy cansado pero bajando la intensidad de la actividad. 7. Al finalizar el ejercicio realizar una medición de FEM, para ver como se encuentra. Si está en la zona amarilla tomar otra dosis de broncodilatador. 8. Si no se recupera y está en zona roja tomar otra dosis de broncodilatador y esperar 5 minutos. Medir nuevamente el FEM. Si no se aumenta consultar un médico o ir a un centro asistencial. ¿Qué deporte escoger? Cuando un asmático decide hacer un deporte siempre se cuestiona cuál es el más idóneo. El mejor es aquel que le resulte más agradable. Existen grandes deportistas que son asmáticos, en ciclismo, en carreras de fondo, en futbol, en vela, en taekwondo, en judo, en baloncesto, etc. En los últimos Juegos Olímpicos entre un 8 y un 12% de los competidores erán deportistas asmáticos. Pero el deporte donde se da con más frecuencia es la natación, debido a que es el deporte en el que más facilidades encuentra el asmático para entrenar sin tener molestias, por el ambiente en el que se practica. Pero... ha de gustar. Lo importante que debe obtenerse de esta guía es que el asmático puede hacer CUALQUIER DEPORTE si mantiene una normas mínimas para evitar la crisis de una forma consciente y constante. Sólo hay un deporte que está contraindicado, es el de buceo con botellas de aire comprimido, debido a condicionantes fisiológicos que pueden afectar, a cierta profundidad, al asmático. Aunque, con el control de un buen profesional y un conocimiento de su enfermedad y de su estado actual se puede practicar el buceo con escafranda autónoma, sin riesgo superior al de otros individuos no asmáticos. Para hacer deporte no hay que sufrir, SINO DIVERTIRSE Comenten y Dejen Puntos si les Gusto Saludos!!!
Todo sobre el asma (cuidados,, medicamentos etc) 2 parte
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