Sólo a los efectos de seguir fomentando el reciclado de materiales de descarte les traigo un lindo recuerdo de cuando me entusiasmé con un kayak que me costó un ojo de la cara y que me robaron a los 5 meses.
Entre los metejones que me agarré se cuenta un equipo de fondeo. Aprovechando rezagos ferrosos encontrados o acopiados adrede, encaré un proyecto de ancla para lagunas y arroyos.
Los materiales y herramientas empleados fueron:
1 maza de rueda de auto
1 recorte de un brazo de dirección de auto
1 recorte de vástago de válvula de auto
Soldadora
Amoladora
Disco de corte y lija montada para metal
Pueden verse en la imagen previa los recortes realizados en las puntas del brazo de dirección que hace de caña mientras que a la maza (de Fiat Spazio) no le toqué nada. Limpié, monté y soldé las partes como se muestra en la siguiente imagen. Para el ojo del arganeo, realicé dos agujeros en la horquilla superior para pasar el recorte de válvula soldando finalmente sus dos puntas.
Huelga acotar que en la escuela técnica no tuve la suerte de cursar el taller de soldadura; las imágenes son más que elocuentes. Aunque la pintura rellenó las imperfecciones sin necesidad de recurrir a la masilla epoxi salvadora.
El ancla terminó acusando 1,800 kg. aproximadamente pero si se desea encarar el río o el mar el peso puede aumentarse adosando brazos curvos con puntas roscadas para aprovechar las cuatro roscas de la maza.
Y funcó nomás. Acá el recuerdo de un gareteo en el lago San Francisco (Dique Roggero). Al kayak me lo robaron, pero el ancla la conservo.
Entre los metejones que me agarré se cuenta un equipo de fondeo. Aprovechando rezagos ferrosos encontrados o acopiados adrede, encaré un proyecto de ancla para lagunas y arroyos.
Los materiales y herramientas empleados fueron:
1 maza de rueda de auto
1 recorte de un brazo de dirección de auto
1 recorte de vástago de válvula de auto
Soldadora
Amoladora
Disco de corte y lija montada para metal

Pueden verse en la imagen previa los recortes realizados en las puntas del brazo de dirección que hace de caña mientras que a la maza (de Fiat Spazio) no le toqué nada. Limpié, monté y soldé las partes como se muestra en la siguiente imagen. Para el ojo del arganeo, realicé dos agujeros en la horquilla superior para pasar el recorte de válvula soldando finalmente sus dos puntas.

Huelga acotar que en la escuela técnica no tuve la suerte de cursar el taller de soldadura; las imágenes son más que elocuentes. Aunque la pintura rellenó las imperfecciones sin necesidad de recurrir a la masilla epoxi salvadora.
El ancla terminó acusando 1,800 kg. aproximadamente pero si se desea encarar el río o el mar el peso puede aumentarse adosando brazos curvos con puntas roscadas para aprovechar las cuatro roscas de la maza.

Y funcó nomás. Acá el recuerdo de un gareteo en el lago San Francisco (Dique Roggero). Al kayak me lo robaron, pero el ancla la conservo.
