
En el Salón de Nueva York también se ha presentado otra gran novedad dentro del grupo
Chrysler
LLC y más concretamente, un nuevo coche con las siglas de Street and Racing Technology en su trasera. Como véis en la imagen, se trata del
Chrysler
300 SRT8 que llega renovado con una estética más modernizada y una nueva motorización.

Si bien la nueva generación del
Chrysler
300 ha perdido algo de atractivo respecto a la generación anterior (desde mi más humilde opinión), no puedo negar que el
Chrysler
300 SRT8 les ha quedado redondo, por decirlo de alguna manera. El equilibrio entre elegancia y deportividad creo que está realmente bien conseguido y en este caso, si me haría duda entre ambas generaciones (estéticamente hablando).

Una mirada furtiva a la trasera del
Chrysler
300 SRT8 es suficiente para darnos cuenta que estamos ante un acabado diferente y más deportivo. La principal pista la da, por supuesto, el emblema SRT8 en la parte derecha del portón del maletero, pero las dos salidas de escape de 4 pulgadas el pequeño difusor del paragolpes también tienen algo que decir.

En la parte lateral también hay diferencias. Las nuevas llantas de 20 pulgadas y siete radios planos o las taloneras pintadas en el color de la carrocería son suficientes para diferenciarlo. Y si miramos más hacía sus entrañas también veremos que los discos de freno son de un diámetro mucho mayor que en acabados más básicos y con pinzas de frenos Brembo, sinómino de eficacia.
La delantera del Chrysler 300 SRT8 también la vamos a ver completamente diferente. Empezando por la nueva parrilla, los grupos ópticos oscurecidos y el paragolpes, acabando por detalles como los protectores cromados que ahora son del color de la carrocería, por ejemplo. En la parte baja del paragolpes, se han rediseñado las luces antiniebla para albergar dos entradas de aire que se encargan de refrigerar los frenos. Por úlitmo, los retrovisores son también del mismo color que la carrocería.
La delantera del Chrysler 300 SRT8 también la vamos a ver completamente diferente. Empezando por la nueva parrilla, los grupos ópticos oscurecidos y el paragolpes, acabando por detalles como los protectores cromados que ahora son del color de la carrocería, por ejemplo. En la parte baja del paragolpes, se han rediseñado las luces antiniebla para albergar dos entradas de aire que se encargan de refrigerar los frenos. Por úlitmo, los retrovisores son también del mismo color que la carrocería.

Si nos vamos al interior del
Chrysler
300 SRT8 no encontraremos muchas diferencias sustanciales con sus hermanos menos prestacionales, pero si nos fijamos bien, si encontraremos detalles significativos, como el tapizado de los asientos, el volante deportivo SRT o los relojes con retroiluminación azul con los emblemas de SRT, entre otras cosas. Bueno, y los detalles en fibra de carbono también se hacen notar, no lo voy a negar.
Pero lo que más llama la atención, sin duda alguna, es la pantalla táctil de 8,4 pulgadas situada en el centro de la consola. Al igual que en el Jeep Grand Cherokee SRT8, esta pantalla se utiliza para visualizar las funciones del programa Performance Pages, pero a diferencia del todoterreno, aquí se ve mucho más grande y con una presentación muy mejorada. De una pantalla entre los relojes a una zona dedicada en el salpicadero hay un buen trecho.
Pero lo que más llama la atención, sin duda alguna, es la pantalla táctil de 8,4 pulgadas situada en el centro de la consola. Al igual que en el Jeep Grand Cherokee SRT8, esta pantalla se utiliza para visualizar las funciones del programa Performance Pages, pero a diferencia del todoterreno, aquí se ve mucho más grande y con una presentación muy mejorada. De una pantalla entre los relojes a una zona dedicada en el salpicadero hay un buen trecho.

Las cifras las conocemos del
Jeep
Grand Cherokee SRT8 ya que se mantienen en la misma franja. 465 CV de potencia máxima y un par máximo de 630 Nm. Las cifras de sus prestaciones aún no son oficiales, pero hablamos de unos 4 segundos y poco en el 0 a 100 km/h, una velocidad máxima aproximada de 250 km/h y se moverá en el rango de los 12 segundos en el ¼ de milla. Lo mismo sucede con los consumos, se darán más adelante.

En definitiva el el
Chrysler
300 SRT8 hereda la deportividad de sus antepasados de mediados de los ‘50, cuando tras el cambio generacional que supuso el
Chrysler
C-300 en 1955 dominaron las carreras de la NASCAR durante varios años sin tener ningún rival a su altura. Viéndolos ahora, parece mentira que hubiese valientes que se jugasen el pellejo a 200 km/h con esas berlinas